En mis tiempos de colegio algunas clases eran dictadas por monjas, todas ellas feas, todas excepto una quien casualmente también llego a ser directora del curso al que yo pertenecía, cuando digo que no era fea tampoco quiero decir que fuera una mujer que despertara admiración inmediata entre los hombres,... debido en parte a su propia condición religiosa que la hacia ajena a interesarse por este tipo de cosas.

pero si se era buen observador se podía descubrir una bonita figura debajo de esas poco llamativas ropas, así como una linda cara en su no maquillada cara, era una mujer joven en aquel entonces con 22 años, además mostraba una aptitud alegre, que sabia mezclar apropiadamente entre su juventud y su religiosidad; esto la hacia verse simpática por parte de los estudiantes, si se comparaba con el demás grupo de profesores.

en esa época yo tenia 14 años y tenia una imagen mas bien conservadora acerca de la forma vivir la vida, aunque siempre con la curiosidad en aprender nuevas cosas independientemente si la acepte o no, obviamente entre estos temas esta el sexo, el cual me parece que en muchos aspectos es un tema tabú, lo que a su vez produce que muchas personas tenga ideas mal formadas de muchas cosas relacionadas con el mismo.

años después cuando ya tenia 20 años y estaba estudiando en la universidad, por aquel entonces ya había cambiado mi aptitud ante el sexo, por una mucho mas liberal en la forma de vivirlo, con esto no quiero decir no repare en hacer cosas irresponsables y malsanas; como venia contando en esa época volví a encontrarme con mi antigua profesora monja de años atrás en una reunión de exalumnos del colegio donde yo estudie.

en ese entonces me causaba curiosidad entender como podían existir personas que renunciaran tener una vida sexual plena, lo cual consideraba y sigo pensando que es una aptitud antinatural en los seres humanos y aquel encuentro me pareció una fabulosa oportunidad de encontrar respuestas a esos interrogantes.

entonces la salude por su nombre y le pregunte si se acordaba de mi.

despues de un rato y con un poco de ayuda me recordó.

despues me pregunto por mi vida y yo le conté los estudios que adelantaba y los planes que tenia en mente. ella quedo encantada con lo que le contaba; mientras tanto yo pensaba en buscar la forma de que aquel no fuera un encuentro fortuito y no se volviera a dar, fue entonces cuando le pregunte por su vida, bueno ya se imaginaran las cosas que puede contar una religiosa, que la comunidad, que los niños, que la iglesia; en fin, de momento tuve una buena idea, le dije que casualmente tenia que hacer un trabajo para la universidad sobre vida religiosa y que posiblemente ella me podía colaborar, tuve que esforzarme un poco para explicarle el supuesto trabajo; finalmente ella me día un teléfono para que la llamase y poderme colaborar en lo que ella pudiera.

a los siguientes dos días sentí cierto sentimiento de reproche hacia lo que planeaba, pero pudo mas un inconsciente sentimiento de lujuria que guardaba dentro de mi, entonces la llame sin ningún tipo de recelo, fue entonces cuando ella me cito a un colegio de niños especiales donde ella enseñaba. ahora era cuestión de planear todo muy bien con el fin de no quedar como un vulgar mentiroso.

cuando llegue a la cita ella me atendió en una biblioteca prácticamente solitaria en ese momento, la verdad por un momento yo me sentí como una especie de psicópata por lo que estaba haciendo; pero ya estaba en ello y debía continuar, le pregunte acerca de la vida que llevan los religiosos curas y monjas, su forma de divertirse, de actuar; ante las cuales ella respondía y yo a cada respuesta no podía mas que encontrar un absurdo.

hasta que por fin llegue al punto que quería le pregunte por la vida sexual de los religiosos, ante lo cual ella mostró cierto gesto de incomodidad, pero a la vez me contesto tratando de dar muestras de madurez en la materia, como todas la preguntas me contesto en términos religiosos, que su vida estaba dada a dios y por eso daban un voto de castidad, cosas que yo simplemente econtontraba absurdas, ante lo cual solo hice un par de comentarios de desacuerdo y no hable mas del tema porque no considere el lugar ni el tiempo apropiado para hacerlo.

mientras conversábamos observe a la mujer que había frente a mi, me la imaginaba con un vestido mas bonito y sexi, maquillada; la verdad encontraba a una hermosa mujer y a la vez pensaba que en cierta forma ella estaba desaprovechando cosas importantes de su humanidad; fue en esta conversación cuando verdaderamente tuve la idea de querer tener sexo con esa mujer.

al acabar las preguntas para mi supuesto trabajo, ella me comento que en su comunidad siempre había lugar para personas como yo con ánimos de ayudar a los demás; cosas con las que yo no comulgo mucho, pero en ese momento me pareció un buen camino para cumplir mis deseos y sin pensarlo le dije que si, que encantado, que me dijera que había que hacer.

yo me involucre en esas actividades y la aproveche para ganar en amistad con mi querida monjita, hasta el punto de que ya nos tratábamos como viejos amigos; había llegado el momento de la difícil labor de romper el muro en asuntos de sexo con ella. entonces buscaba la forma de invitarla a cafeterías y lugares públicos donde pudiéramos hablar mas cómodamente, hasta que por fin me anime y le pregunte si ella nunca había deseado tener sexo con algún hombre?, ella me contesto con evasivas, a lo cual yo le hice saber que me parecía que ella tenia un bonito cuerpo, y después de dije que yo respetaba la decisión personal de cada persona en esos asuntos, pero que a mi me parece que el sexo hace parte de nuestra naturaleza humana y que consideraba absurdo negar esa faceta, bueno en ese momento me arme de un buen poder de convencimiento y hablamos un rato sobre el tema, aunque ella hablaba con recelo yo notaba cierto interés por el tema.

finalmente le hice saber mis intenciones de querer tener sexo con ella, en esos momentos ella parecía que se le hubiera aparecido el diablo, me dijo que como se me ocurría decirle tal barbaridad y inmediatamente se despidió; a los dos días nos volvimos a encontrar y como yo no pensaba perder el impulso que ya tenia, aproveche cuando se me dio la ocasión para preguntarle que había pensado sobre lo que le había dicho, ante lo cual ella me respondió que le diera un tiempo para pensarlo, esa respuesta me puso muy feliz en cierta forma yo la asumí como un si anticipado, pero todavía no podía cantar victoria.

ella estaba confundida y yo no quería presionarla demasiado para evitar un posible alejamiento, entonces empezamos a aprovechar todos los momentos de descanso que ella tenia para hacer actividades juntos, sobre todo los días que ella tenia libres para visitar su familia, los aprovechábamos para ir a cines, parques, esquivábamos los sitios muy públicos para evitar que alguien la reconociera, obviamente ella no usaba su habito de monja.

yo aprovechaba todo esto para que ella se acostumbrara a estar cerca de un hombre, le cogía las manos, le daba algunos abrazos, en fin; luego un día le pregunte que quería saber su respuesta, a lo cual ella me dijo que si quería hacer el amor conmigo, pero que no se sentía preparada para hacerlo, en esos momentos yo revénte en felicidad y le di un beso de labios.

como yo deseaba que aquello fuera una experiencia placentera para ambos y que esto no le causara daños psicológicos, hice las cosas que considere necesarias para que así fuera, nos seguimos frecuentando con la diferencia de que ahora hacíamos pequeños juegos eróticos con el fin de que ella se fuera acostumbrando a disfrutar de su cuerpo, nos gustaba mucho ir a parques ya que allí podíamos hacer todo esto, nos besábamos, yo la incitaba a sentir mi pene, así como yo le pedía que me dejara sentir sus senos con mis manos.

ya se acercaba el momento culminante, entonces yo la invite un día a mi casa para ver un vídeo de sexo, de esos que dan recomendaciones sobre la vida sexual en las parejas, que quede en claro que no es lo mismo que una película xxx, note como ella se sorprendía con muchas partes del vídeo y mostraba una mezcla de nerviosismo e excitación.

como yo me hallaba solo en mi casa le dije que era el momento indicado para hacer lo que deseábamos desde hacia ya un tiempo, como ella estaba algo excitada acepto, mientras con un poco de torpeza me acariciaba el pecho, en esos momentos yo sentí mi corazón a mil por hora y tuve una excitación plena.

entonces fuimos a mi habitación la acosté en mi cama y empece a besarla mientras tocaba su cuerpo todavía con ropa, sentí que su corazón prácticamente se le salía del pecho, entonces la invite para que me acariciara, ella lo hizo con cierta ansiedad, mientras me desvestía poco a poco, cuando me desabrocho la camisa abalanzo su cara contra mis pecho y los besaba con un gusto indescriptible.

a mi eso me excito al máximo, yo solo busque la forma de desvestirla lo mas rápido posible, pronto ambos nos hallábamos en ropa interior, ahí fue cuando comprendí que toda esta larga labor había valido la pena, porque la verdad ella tenia un cuerpo bellísimo, la acosté boca abajo y le di un masaje en su espalda a la vez que aprovechaba para acariciarle las piernas, y a cada movimiento iba acercando mis manos a sus partes intimas, sus senos, sus nalgas, su vagina; entonces le desabroche el brasier, en ese momento ella reacciono como si le hubieran dado un pequeño corrientazo y no era para menos, en su vida un hombre no le había visto los senos como se los iba a ver yo.

yo continúe acariciando su espalda con mi lengua de arriba a abajo, luego le di la vuelta y pude ver a plenitud sus senos que la verdad eran bellísimos, ella por su parte se quito por completo su brasier lo que yo tome como una aprobación a lo que le estaba haciendo, yo se los cogí con las manos y estaban durisimos lo que me puso muy contento porque era muestra de que ella estaba excitada, a continuación se los acaricie con la boca de todas las formas como podía imaginar.

despues acaricie otras partes de su cuerpo con mi boca a lo que ella simplemente respondía con placer y aceptación.

ahora solo faltaba dar la estocada final para esa maravillosa experiencia.

entonces la invite a quitarme los pantaloncillos y acariciar mi pene con sus manos, ella volvió a reaccionar como si recibiera un corrientazo eléctrico pero accedió sin problemas, mi pene se hallaba en su máxima erección parecía como de acero, ella lo acariciaba y yo veía que lo disfrutaba, luego me pidió que la penetrara, ante lo cual fui yo el sorprendido.

entonces le quite sus panties a lo cual ella volvió actuar como si volviera a recibir un corrientazo eléctrico, rápidamente me coloque un condón, luego yo en una forma delicada pero decidida le abrí las piernas y sin pensarlo dos veces la penetre, era verdaderamente virgen, a lo cual ella dio un grito de dolor, lo cual me mantenía sumamente excitado porque junto a su dolor yo le veía ese gesto de placer en su cara, seguí penetrándola un buen rato hasta que ella dio un gemido de enorme placer, se había venido y yo también en mi máxima excitación me vine.

luego permanecimos un momento tendidos boca arriba en la cama, al rato le di un beso en la boca al cual ella respondía gustosa y me agradeció haberle dado esa experiencia yo simplemente podía sentir una enorme felicidad, después de descansar un rato le sugerí que si lo volvíamos a hacer, pero a ella ya le había dado un sentimiento de culpa, solo me dijo que por ese día era suficiente.

después ella se baño, vistió y se fue; por unos días ella permaneció esquiva, pero al poco tiempo lo volvimos a hacer ya de una forma mucho mas plena en caricias y desinhibida, así continuamos por algún tiempo. eso ya hace 2 años, a los pocos meses ella renuncio a sus hábitos porque considero que no era correcto mantener esa aptitud en su condición de religiosa, como yo nunca le ofrecí un tipo de relación mas formal, ella encontró tiempo después un novio con el que planea casarse.

desde luego esto es una forma resumida de contar los acontecimientos que siguieron a nuestra relación que de contarlas en detalle daría lugar a otra historia. actualmente no tenemos sexo, pero ella en varias ocasiones me ha agradecido el haberle ayudado a encontrarse como mujer, fuera de esto ella trabaja como profesora en un trabajo parecido al que realizaba como religiosa, lo que prueba que el servir al prójimo y disfrutar a plenitud de las cosas que nos ofrece la vida no son excluyentes..