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  1. #1
    capitan63 Invitado

    Unas Monjas Super Calientes

    En mi pueblo hay una iglesia en la cual se encuentran viviendo cuatro monjas franciscanas, el sacerdote casi no esta ya que su recorrido por toda la región lo tiene muy ocupado, solo los días domingo esta presente para poder dar la misa.

    Las monjas son muy buenas con la gente, con el tiempo e aprendido a conocerlas, ellas son Maria de 50 años, Marcela de 30 años, Claudia de 25 años y Julieta de 17 años. Todos los días por la mañana bien temprano Maria sale a ordeñar las vacas, para que así tomen leche pura, mientras tanto las otras realizan la limpieza de la iglesia.

    Un día yo fui a visitarlas, porque mi madre me mando a que les llevara un poco de pan casero que recién había horneado, entre por el jardín ya que el dormitorio de ellas estaba al fondo de la Iglesia, toque las manos pero nadie me atendió, entonces me asome por la ventana la cual no tenia cortinas para ver si había alguien, en ese momento vi que Maria, la monja mas vieja, se estaba cambiando de ropa, me quede petrificado, pero de reojo pude observar como ella se iba quitando una por una sus prendas de vestir, sus pórtasenos eran grandes y bien que se lo saco pude ver que sus tetas tenían un tamaño admirable, cuando llego el momento de que se sacara la bombacha, mi corazón se puso como loco, por primera vez en mi vida iba yo a ver el culo desnudo de una monja, este era blanco como la nieve, su pelo pubiano era abundante.

    De pronto ella saco un instrumento del ropero y acostándose en la cama se lo introdujo en la vagina, ella gozaba con ese instrumento, de a momentos largaba unos quejidos, que después me di cuenta que eran de tanto disfrutar el consolador. Al rato se abrió la otra puerta y entro a la habitación Claudia que al ver semejante espectáculo se tapo los ojos, pero Maria necesitaba una compañera para su juego sexual, se levanto de la cama y acercándose a su compañera la empezó a besar en el cuello y a meterle la mano dentro de su bombacha. Claudia no dio mas con la calentura y se desnudo completamente, las dos jugaban entre las sabanas, llego un momento en que Maria le abrió las piernas a su amiga y le empezó a lamer la vagina, ante semejante espectáculo yo ya estaba endemoniadamente caliente, quería entrar por la ventana para participar de la fiesta.

    A todo esto ya eran las siete de la tarde y ya iba oscureciendo, pero ellas no prendían la luz en la habitación, por lo cual yo ya no podía ver con nitidez, veinte minutos después pude ver que prendieron un farol pequeño que apenas iluminaba la habitación, así pude ver que Claudia le introducía el consolador por el culo a Maria, esta no daba mas con su excitación, ni yo tampoco así que decidí entrar en escena, toque la puerta, ellas inmediatamente se vistieron con su ropa de monjas, pero sin ponerse su ropa interior, me abrieron la puerta, me preguntaron que quería, yo les dije que les traía un poco de pan, ellas gustosas lo recibieron, pero no me dejaban pasar hacia el interior de la habitación, entonces imaginando en mi mente que ellas estaban desnudas, las encare directamente y les dije

    ??yo quiero culearlas a las dos, penetrarlas vaginalmente y también quiero amamantarlas con la leche de mi pene?

    Por supuesto ante semejante pedido ellas se enojaron y me amenazaron con que me denunciarían a la policía, pero yo las amenace mejor diciéndoles que si no se sometían a mis pedidos yo iba a contar en el pueblo todo lo que vi de ellas, ante tal situación no les quedo mas remedio que acatar mis deseos, acto seguido entre a la habitación, lo primero que hice es colocar una cortina oscura en la ventana, cerré bien la puerta y me desnude por completo, mi pene estaba hambriento de sexo, empecé con culear a doña Maria ya que Claudia se había retirado al baño a orinar.

    El culo de Maria no necesitaba de dilatación, ya estaba bien abierto, solo tuve que levantar su ropa de monja y penetrarla, al principio ella quería llorar pero a medida que mi pene iba creciendo en su ano, todo cambio para felicidad de ella. Me pedía que introdujera todo mi miembro con fuerza bestial, sus gemidos eran ahora alaridos de placer, termine eyaculando toda mi leche, termino exhausta la pobre monja.

    En ese momento, Claudia ya salía del baño y media tímida se acerco a la cama, no sabia que hacer, le pedí que sujetara con su mano derecha mi pene. Ella me confeso que nunca había visto el miembro de un hombre y que le daba miedo, le ordene que se lo pusiera en la boca y que lo succionara. Con temor se lo llevo a la boca y empezó a succionar, le enseñe que tenia que lengüetear la punta mientras chupaba, la pobre tonta no sabia que yo ya estaba listo para lanzar mi chorro seminal, cuando sentí que el momento llegaba le agarre la cabeza con fuerza y de un solo envión le introduje todo mi miembro en su boca y eyacule. Ella no sabia que estaba pasando, saque mi miembro de su boca, mientras ella todavía tenia debajo de su lengua todo mi semen tibio, y con un pequeño hilo de semen saliéndole por el costado de su boca me pregunto que tenia que hacer con eso, yo le ordene que se lo tragara en forma completa y que aprendiera por que de ahora en adelante siempre la iba yo a amamantar con abundante leche.

    En pleno fragor de esta orgía llego Marcela, la cual sin golpear la puerta ingreso a la habitación y nos sorprendió desnudos a los tres, pego un grito tremendo, asqueada de lo que estaba presenciando, en ese momento Maria, que era la monja mas vieja, se levanto de la cama y le explico todo, ella era la superiora de todas las monjas de ese lugar y le pidió por favor que guardara silencio de lo que vio, pero yo estaba dispuesto a seguir con el chantaje, así que le dije a la madre superiora que deseaba culear con furia a Marcela, ante este pedido ella se negó, tuve que recordarle que todo el pueblo se enteraría de su pasiones sexuales y que todas estarían sospechadas de tener relaciones carnales.

    Ante esta situación Marcela no sabia que hacer, estaba temblorosa, se alejo de mi, pero la tonta lo hizo en dirección a la cama, yo la empuje y cayo boca arriba en el colchón y yo me tire encima de ella, ella quería apartarme de su cuerpo con sus dos manos, pedía ayuda a Maria y Claudia, pero estas solo se pusieron a un costado de la habitación. Mientras tanto yo me apresure a sacarle la bombacha, la cual era de color violeta, en dos tirones su bombacha abandono su cuerpo, mi pene estaba duro como una lanza. Sabia que iba a penetrar a una virgen, y así fue. Marcela largo un grito de terror, mientras mi miembro se sacudía salvajemente en su vagina, una vez que la poseí ella levanto su bombacha del suelo y se fue al baño.

    Pero mi pene seguía hambriento, así que entre al baño, me senté en el inodoro y le ordene a Marcela que se sentara sobre mi miembro viril, ella me dijo que no iba a poner resistencia ya que quería salvar de la vergüenza a las compañeras, acta seguido se levanto con sus dos manos su ropa de monja y me dejo ver su culo desnudo, le dije que mi pene tenia que entrar por el agujero por donde ella caga, eso la sorprendió mucho y también la asusto, pero que no obstante iba a satisfacer mi deseo, así que ella se sentó y mi miembro lentamente empezó a entrarle en su culo. Cuando este ya estuvo ya completamente instalado en su ano, le pedí que se moviera como quien monta un caballo, ahí recién empezó a sentir el grosor de mi pene, empezó a lagrimear de dolor mientras yo gozaba con culearla y masajearle las tetas. Sentí que el chorro de semen ya se me venia encima y le pedí que se levantara, que ahora se sentara en el inodoro, abriera bien grande la boca y que cerrara los ojos. Mientras tanto yo me masturbaba delante de su boca, alcance a dirigir el chorro de semen al centro de su boca, fue un chorro grande y potente, tanto que empezó a toser, casi se atraganta, a ella también le dije que aprendiera por que de ahora en adelante, siempre la iba a amamantar, ella solo procedió a limpiarse con su ropa de monja el resto de semen que había caído en su cara.

    Salí como desvanecido del baño, me senté en una de las camas como para recuperar fuerzas, le pedí a mis ??amantes? que me prepararan algo de comer y me trajeron algo que les había quedado del almuerzo, con esto recupere casi toda mi energía, mientras yo comía las monjas me pedían por favor que me fuera, el pedido era con mucha insistencia y yo no sabia porque, pero a los veinte minutos mi pregunta tuvo respuesta, cuando llego la ultima monja que faltaba la cual era Julieta, la menor de todas, cuando la niña ingreso al cuarto y vio a todos desnudos, no sabia lo que pasaba, ella regresaba de un día de campo con otras niñas de su edad. La madre superiora entendió en el acto que yo también quería poseer a su monjita más chica, les dije a las tres mayores que no se metieran, mientras yo saboreaba a la niña. Ante mi sorpresa, Julieta mirándonos a todos nos dijo

    ??yo no tengo problemas con dejarme culear y manosear mis senos, hace tiempo que estoy caliente por un hombre?

    Inmediatamente ella se saco la bombacha, que era bastante pequeña y ajustada para sus glúteos voluminosos, apoyo sus manos contra el espaldar de una silla y me ofreció toda su cola. Ante tal presentación mi pene no se hizo de rogar, sin mediar dilatación anal previa la penetre hasta el fondo, la pobre aguanto el dolor, para luego ahogarse en placer, mientras su culo se movía bestialmente, como si quisiera tragarse por completo mi pene junto con mis testículos, mientras tanto las otras monjas miraban atónitas, de que lindo era gozar el sexo, cuando estaba en pleno éxtasis.

    Maria la monja mayor se abalanzo sobre mi, pidiéndome de rodillas que la penetrara a ella, saque mi pene del culo de la joven para soltar mi semen a la cara y boca de la madre superiora, increíblemente todas estaban súper excitadas y yo no podía con todas, así que las deje un momento a ellas y me fui a llamar por teléfono a Antonio, que es mi mejor amigo. ?l se vino urgente, toco la puerta y lo hice entrar, primero agarramos a la madre superiora mientras el se la culeaba, ella me chupaba el pene, y a así fuimos agarrando a todas, durante toda la noche.

    Al amanecer yo y mi amigo estábamos deshechos de cansancio, las monjas nos prepararon el desayuno, lo tomamos con los panes que mi madre me mando a darles a las monjas.

    Con mi amigo Antonio y junto a las mojas hicimos un pacto de silencio de todo lo que había sucedido en esa noche. Ya no era necesario el chantaje, las monjitas se hicieron adictas al sexo, especialmente a la penetración anal. Nos dijeron que necesitaban ser amamantadas de ves en cuando, por lo cual desde esa noche una vez al mes nos reunimos todos en la habitación del fondo.

    En algunas ocasiones Marcela no puede esperar hasta nuestro encuentro mensual y me solicita que la amamante en algún recoveco oscuro de mi pueblo durante la noche. Ella llega con su ropa de monja, yo me coloco detrás de una pared de una casa abandonada, allí la luz de la calle no llega, ella se arrodilla, baja el cierre de mi pantalón y mete su mano y busca desesperadamente mi pene y lo succiona con toda calentura, hasta mamar la ultima gota de mi semen, luego con un pañuelo se seca los labios, se levanta y se va hacia la iglesia.

    Esta es mi historia, y todo comenzó por llevarles un poco de pan a unas monjas súper calientes.
    Última edición por sexynight; 25-ene-2006 a las 11:29

  2. #2
    Tacho está desconectado Crítico de Relatos
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    aha y luego que despertaste tuviste que cambiar las sabanas de lo sucias que las dejaste verdad, como que le exageraste un poco
    Yo no sufro de locura, la disfruto a cada minuto

  3. #3
    elpapi_rikiyo Invitado
    oye man, esto deberia de ir en la categoria de historietas, lastima que no exista en esta pagina, hasta donde llega la imaginacion?
    y luego te convertistes en amante de batichica jejejejejejee

  4. #4
    Avatar de pussycat
    pussycat está desconectado Crítico de Relatos
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    Heeeeeeeeeey! Como relato, está estupendo y no dudo que haya monjas así, pero como que está algo exagerado el asunto, no?

    "No tuvieras tanta suerte" y de todas las edades e igual de jaladoras, no?

    Véndele la idea a Almodóvar, te lo va a agradecer.

  5. #5
    JUGOSOMAN está desconectado Crítico de Relatos
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    Re: Unas Monjas Super Calientes

    La verdad las mujeres son calenturientas a cualquier edad, y las monjas antes que nada son mujeres aunque si parece algo exagerado pero esta bueno el relato.

  6. #6
    Avatar de Omar_Alcaraz
    Omar_Alcaraz está desconectado Crítico de Relatos
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    Re: Unas Monjas Super Calientes

    Me encanto tu relato aunque yo estoy de acuerdo con los otros exageraste tu historia, la verdad es q no se si sea real pero a mi me gusto, bien x ti
    LA PACIENCIA ES LA VIRTUD DE LOS FUERTES

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