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Tema: Karina (2da parte)

  1. #1
    Fecha de Ingreso
    diciembre-2006
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    Miami, Florida
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    136
    Poder de Credibilidad
    4

    Karina (2da parte)


    No me he atrevido a repetir la experiencia de aquella noche, me siento avergonzado y confundido, me excita el recuerdo de aquella noche, pero me siento culpable. Vivo en una total confusión, no se si debo enfrentarla y expresarle lo que siento o seguir así. Tal vez, sería mejor simplemente irme a vivir con mi esposa a otro lugar y olvidarme de todo.

    Al principio no lo noté, pero ahora siento que hay algo diferente en ella. No sé, si es la forma en que me trata, en cómo me mira e incluso en cómo actúa. Ahora, es mas liberal, se cuida menos de mí y, en varias ocasiones, su hermana la ha regañado a escondidas para que cuide más la cinta de su deshabillé, que muchas veces al abrirse al descuido, me deja ver su hermoso cuerpo. Tengo la impresión de que ella sabe o sospecha algo.

    Estaba considerando muy seriamente tomar alguna medida drástica cuando una noche, después de que mi mujer se quedara dormida, como siempre, comenzamos a conversar sobre una fiesta a la que habíamos sido invitados. Inesperadamente, levantó la rodilla de su pierna izquierda hasta su pecho y pasando sus dos manos de arriba abajo me dijo:

    - !Huy, como tengo estas piernas! ¡Ni tiempo he tenido de afeitármelas!

    Al levantar su pierna, su muslo quedo completamente al descubierto y mis ojos no pudieron evitar la tentación de mirar hacia allí. Ella, se percató de mi mirada pero continuó actuando como si nada hubiera ocurrido.

    -Mira, toca aquí, ven – y antes de que yo pudiera reaccionar tomo mi mano y la paso por su muslo.

    Mi reacción fue instantánea: el contacto de mi mano con su piel fue electrizante, el roce de mis dedos con su piel suave y cálida provocó en mí una descarga eléctrica que recorrió toda mi espina dorsal e involuntariamente, retiré bruscamente mi mano de su muslo.

    -¿Qué paso? ¿Tengo muchos vellos en la pierna? – dijo con un tono ingenuo, que distaba mucho de lo que su mirada me decía.

    No pude responder, solo atiné a mirarla seriamente mientras que ella seguía hablando de algo ininteligible que apenas llegaba a mis oídos -¿Será este el momento de hablar? –me dije- pero en el último instante decidí callar. Pasaron algunos minutos cuando de pronto se levantó de su asiento y se dirigió a su cuarto mientras me decía:

    –Se me había olvidado una película que una amiga me prestó, dice que esta buenísima, es un drama o algo así.

    No puse reparo alguno, a fin de cuentas, el programa que estábamos viendo era una repetición de una temporada anterior que ya habíamos visto. Regresó enseguida con un disco DVD quemado en casa, lo puso en la consola y regresó a su asiento, tomando su posición favorita de tener una pierna doblada debajo suyo, mientras que la otra, descansaba sobre el piso, la rodilla de la pierna doblada dirigida hacia mí y sus manos descansando sobre su pelvis.

    La película era un drama sobre las complejas relaciones de odio-amor de una pareja. Era lenta, tenía muchos diálogos y empecé a perder interés en ella. Sin embargo, sus escenas de violencia casera y de amor eran extremadamente realistas. En más de una ocasión me excité con las escenas de sexo que podían calificarse de ser casi pornográficas. Sólo faltaba ver los genitales de los actores para que lo fueran y muchas de las imágenes eran largas y explícitas.

    Observaba detenidamente a Karla, era evidente que las largas noches de soledad estaban teniendo efecto en ella, veía como su excitación iba en aumento a cada instante.

    Durante una de estas escenas noto con asombro como, al igual que la vez anterior, comienza a mover, primero muy imperceptiblemente, los dedos de sus manos para acariciarse el muslo de su pierna doblada. Ella estaba totalmente concentrada en lo que pasaba en la pantalla, se había olvidado de mí y del mundo que la rodeaba, tal vez suponía que me había quedado dormido o que la oscuridad de la sala la protegía de mis miradas indiscretas, su mano izquierda se movía suavemente sobre su muslo, minutos después cambiaba de dirección y se acariciaba el interior de su muslo en dirección a su pelvis. Así estuvo un rato.

    Mi erección era completa, no sabía qué hacer, pero decidí disfrutar de lo que ella hacía, de pronto note como metía su mano por debajo de su deshabillé azul y la dejó allí. Imaginé que movía sus dedos lentamente, apartando sus labios húmedos, buscando su clítoris erguido para acariciarlo suavemente en busca de los placeres que su sexo reclamaba.

    El mundo a su alrededor había desaparecido, noté como las ventanas de su nariz se abrían en busca de más aire y finalmente cerró los ojos y recostó su cuerpo sobre el respaldo del sofá. La observaba extasiado mientras acariciaba mi pene duro y erecto.

    De pronto y sin decir nada, se levantó y se dirigió rápidamente hacia el baño. Era tanto su apuro, que no se percató de que la puerta no había cerrado completamente detrás de ella. Al darme cuenta de este detalle, me levanté y la seguí y pude ver, a través de la abertura de la misma, como abría su deshabillé, se quitaba sus pantys, se acomodaba con las piernas abiertas en la taza y comenzaba a masturbarse con los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás. Se masturbaba con desesperación, sus dedos se movían frenéticos, levantaba sus piernas para que su clítoris resaltara más, gemía, sollozaba, su mano libre acariciaba su seno, pellizcaba su pezón erguido.

    No pude soportar más, bajé la bragueta de mi pantalón, saqué mi pene y comencé a masturbarme también, seguía hipnotizado el movimiento de su mano y escuchaba sus gemidos de placer, la abertura no era muy ancha, así que empuje suavemente la puerta para verla mejor y disfrutar del regalo inesperado que ella le daba a mis ojos. De pronto, ella abrió sus ojos y me vio, había asombro en su mirada pero después pude ver lujuria. Sus ojos se clavaron en los míos y siguió masturbándose. Como era de esperarse perdí el poco control que aun tenía sobre mí y me dirigí hacia ella.

    Ella observaba mis movimientos, me miraba como suplicándome que hiciera algo. Llegué hasta ella y me arrodillé. Tomé su mano para que detuviera su movimiento frenético y usando sus propios dedos separe sus labios lo suficiente para que me dejara ver su clítoris erguido y rojo. Me acerqué y lo besé. Primero suavemente, pero era tanta su pasión que tomó mi cabeza y la presionó contra ella fuertemente. La chupé con fruición, movía mi lengua de forma circular alrededor de su clítoris, lo chupaba como un caramelo, movía mi lengua de abajo hacia arriba en la parte inferior de aquel capullo hinchado que parecía que iba a explotar de satisfacción. Cada una de mis caricias la hacía estremecerse y le arrancaban gemidos de placer incontrolables que debía de apagar con mi mano sobre su boca.

    Chupaba sus labios, la penetraba con mi lengua juguetona, llegaba hasta su ano y volvía hacia arriba, ella se revolcaba gimiendo de placer. Observaba como reaccionaba a cada una de mis caricias. Movía mi cabeza de arriba hacia abajo, apretando mis labios para que sintiera en todo su sexo su presión, el movimiento de sus caderas se hacía cada vez más rápido y me dispuse a disfrutar de su orgasmo. No demoro mucho, su cuerpo se contrajo en un espasmo brusco, temblaba toda, sus manos crispadas sobre mi cabeza evitaban que pudiera salirme y sus piernas me enlazaban en un abrazo casi mortal. Un grito salvaje y ahogado salió de su boca.

    Al fin logre separarme de ella y disfrutar de su clímax, gemía y retorcía sus manos entre sus piernas, sus contracciones eran cada vez más lentas hasta que finalmente cesaron del todo. Su cuerpo extenuado con sus brazos descansando sobre sus muslos desnudos, su cabeza ladeada apoyada contra la pared, sus labios entreabiertos y su respiración agitada eran la imagen ideal de un orgasmo universal.

    Al fin logró abrir sus ojos y mirándome fijamente, me dijo:

    -¡No sabes las veces que he soñado con este momento! -y arqueando su espalda recostó su cabeza contra mi hombro.

    -¿Que había soñado hacer el amor conmigo desde antes? -me decía eufóricamente sorprendido. No podía creer que ella me deseaba tanto como yo a ella.

    Haciendo un gran esfuerzo y algo recuperada, tomó mi mano y me dijo:

    –Ven, vamos para mi cuarto, aún ardo de deseo de tenerte dentro mí –y me dio un beso largo y profundo.

    Regresando a la realidad, se preocupó por la posibilidad de que su hermana se despertara y no nos encontrara en la sala.

    -Creo que sería mejor si acostaras a Karla en su cama y después pasaras a mi cuarto -me dijo, y entonces caí en cuenta del tremendo riesgo que habíamos corrido si ella se hubiera despertado.

    Rápidamente, me dispuse a hacer lo que me pedía cuando me detuvo tomándome de la mano, me miró y me dijo:

    –Ve, pero no te demores por favor –ni corto ni perezoso tomé con mucho cuidado a mi esposa y la llevé para nuestra habitación y una vez que estuve seguro que estaba bien acomodada y dormida, salí velozmente hacia el cuarto de Karina.

    Ahí estaba ella, esperándome acostada en su cama. Se había cubierto nuevamente con su corto deshabillé, que solo dejaba entrever su figura sensual dejando lo demás a mi imaginación. Había algo distinto en ella, emanaba un halo de sensualidad que nunca había percibido, ya no me parecía la muchachita de antes sino que ahora la veía como toda una hermosa mujer que esperaba ansiosa florecer en mis brazos.

    Me senté a su lado y la besé, la besé como siempre quise hacerlo, con calma, saboreando sus labios, su lengua, mientras acariciaba sus cabellos sedosos.

    -¿Cómo llegamos a esto Karina? – le pregunté, cuando logré sepárame de ella.

    -No se –me respondió, pero hace mucho tiempo que lo deseaba, quería estar contigo desde que estábamos en Cuba.

    -¿Tanto? –Pregunté sorprendido

    -¿Recuerdas que cuando entré a la Universidad me alejé de ustedes?

    -Sí –le respondí –y tanto a tu hermana como a mí, nos molestó muchísimo tu actitud.

    -Lo sé – dijo con tristeza – pero fue lo único que se me ocurrió para alejarme de ti, no quería disputarle el amor de su vida a mi hermanita querida y decidí alejarme por su bien y por el de todos.

    -Sin embargo, la vida siempre se las cobra y como dice el refrán “tanto nadar para morir en la orilla”. Finalmente, sucedió lo que tanto habías evitado – le dije sonriendo con tristeza y pensando en el tiempo que habíamos desperdiciado

    -Por eso fue que me casé con Roberto, apliqué aquello de que “un clavo saca a otro” y pensé que él me ayudaría a olvidarte.

    -No sabes lo furioso que me puse cuando me enteré, pero ¿que pasó con él? Solo sé que un día no regresó del trabajo y no lo he vuelto a ver más!

    -Mejor di por qué él me dejó –dijo con una sonrisa triste.

    –Fue lo más estúpido del mundo. Una tarde que teníamos relaciones, sin saber cómo, cuando estaba viniéndome grité tu nombre.

    -¿Qué? – dije sorprendido – ¿Hiciste qué? ¿Tú hiciste eso? - mi asombro era completo. Ingenuamente pregunté - ¿Que le dijiste? ¿Pudiste justificarte?

    -La primera vez sí, pero ya a la segunda fue imposible, se molestó tanto que se fue - me contesto riendo.

    -Hasta yo hubiera hecho lo mismo si me hubiera pasado a mí - le dije - ¡Tú estás loca chiquilla! - riendo la abracé y le hice cosquillas en su costados.

    Ella se rió y quede impactado, sus ojos brillaban con una mirada picara y sensual que nunca antes había notado, me miró y tras un breve silencio me dijo con voz baja:

    -¿Quieres que te sea totalmente honesta?

    -Dime – dije intrigado.

    - Cuando tenía relaciones con él, solo podía tener un orgasmo cuando pensaba que eras tú quien me estaba haciendo el amor, por eso grité tu nombre.

    Aquella confesión me dejo atónito, me daba cuenta ahora de lo inútil de mis preocupaciones anteriores y la abracé, la lujuria contenida desde tanto tiempo volvió a apoderarse de mi. La besé, fue un beso largo, profundo, atrapé su lengua y la chupé suavemente, la envolví con la mía, las dos se enredaron como dos serpientes apareándose. Sus labios me devolvían cada caricia mía con pasión, sentía su saliva caliente corriendo por mis labios sedientos.

    No me cansaba de saborearla, nuestros cuerpos se buscaron y nuestras manos recorrían el cuerpo del otro en busca de sensaciones escondidas pero nos era imposible separar nuestras bocas. Chupaba sus labios con fruición. Sentía su respiración profunda y sentía que la deseaba como nunca.

    En un giro de cuerpo inesperado, ella quedó encima de mí, se sentó sobre mi pene y abrió completamente su deshabillé dejando ver su hermoso cuerpo, levantó sus brazos para arreglarse el pelo y mis manos automáticamente se aferraron a sus pechos duros. Con una mano, acomodó mi pene de forma tal que friccionara su clítoris y comenzó a mover sus caderas lentamente hacia delante y hacia atrás. Sus movimientos lentos y rítmicos ejercían presión sobre mi pene y me hacia sentir un placer indescriptible.

    Poco a poco, sus movimientos comenzaron a ser algo mas rápidos, hasta que con un movimiento de su pelvis se introdujo completamente mi pene en su vagina sin disminuir el ritmo de sus caderas, sus manos se apoyaban en mi pecho, mientras que sus ojos me miraban con lujuria, sus caderas comenzaron a elevarse un poco y golpeaban contra mi pelvis, fijó su mirada en mi rostro, como estudiando cada una de mis reacciones mientras que sus caderas parecían tener vida propia, sentía un arco iris indescriptible de emociones y sensaciones que estaban llevando mi cuerpo al máximo de placer.

    La acumulación de placeres me hacía querer explotar dentro de ella, de llenarla de mis fluidos calientes, pero ella, adivinaba mi pensamiento y cambiaba de ritmo para alargar al máximo nuestro disfrute. Paraba, me miraba, me besaba, volvía a moverse sensualmente sobre mí y repetía este ciclo de placer una y otra vez.

    No soportaba más, estaba loco por poseerla, por penétrarla de forma tal que sintiera mi pene en lo mas profundo de sus vagina, no podía seguir así, incorporé mi torso hacia ella y la abracé fuertemente, sentía sus senos duros sobre mi pecho, la separe un poco y los bese, mordía suavemente sus pezones erguidos, mientras que ella seguía moviendo sus caderas contra mí.

    Mi pene la penetraba incesantemente, arrancándole gemidos de placer cada vez más fuertes. Su boca buscó la mía, nos besábamos furiosamente, besaba su cuello, su cara, su labios, sus orejas, todo! No se apartaba de mí, nunca pude imaginar tanta sensualidad y pasión en ella y maldije inconscientemente el tiempo perdido.

    De pronto, paró sus movimientos y se levantó de forma precipitada, pensé que algo malo había sucedido, pero ella sólo me dio la espalda y dijo:

    –¡No aguanto mas papi! ¡Métemela por atrás, quiero sentirte dentro de mí! – me dio su espalda y se inclinó hacia delante, apoyando sus codos sobre la cama, la vista de su estrecha cintura, sus amplias caderas y su hermoso trasero quedó frente a mí.

    La imagen de tan hermoso cuerpo era algo digno de disfrutar, por lo que acaricié sus nalgas, mientras le mordisqueaba suavemente los hombros, le besaba el cuello y acariciaba con una mano sus senos, mientras que con la otra, acariciaba su sexo a manos llenas.

    Me incliné sobre ella y besé sus nalgas, humedecí su vulva con mi lengua, bajé y chupé su clítoris con pasión, regresé y mojé su ano con mi saliva caliente, mis manos le pidieron que abriera un poco más sus piernas. Ella, inclinó más su cuerpo, dispuesta a recibir mis embestidas lujuriosas. Puse mi pene en la entrada de su vagina y lo moví suavemente de arriba hacia abajo varias veces buscando acariciar su clítoris. Su excitación era tanta, que ella misma, impaciente, tomó mi pene y se lo presentó en su vagina mientras movía hacia atrás sus caderas para metérsela completamente hasta el fondo!

    Al sentir mi falo duro dentro de ella sus movimientos se hicieron frenéticos y sus quejidos de placer elevaban mi lujuria al máximo. Preocupado por la posibilidad de que mi mujer se despertara, le puse un dedo en su boca, el que empezó a chupar como si fuera mi pene.

    Ahora sí la estaba disfrutando a plenitud. Karina estaba plenamente consciente de que estaba haciendo el amor conmigo y esa idea me tenía extasiado, era tal mi grado de excitación que no tardé en explotar dentro de ella. Sentí como mi leche salía a borbotones y se derramaba por sus muslos.

    Me abrazaba a ella fuertemente y seguía metiéndosela frenéticamente descargando dentro de ella todos mis deseos contenidos durante tanto tiempo. Al sentir la fuerza de mis manos en sus caderas y la fuerza frenética con que golpeaba sus nalgas, ella también explotó en un orgasmo largo e intenso.

    Su cuerpo se tensó como un resorte. Arqueó su cabeza contra su espalda y un grito ahogado, largo y contenido salio de su garganta. Su cuerpo se contraía en un espasmo supremo de placer. Seguíamos moviéndonos, dando rienda suelta al manantial de sensaciones que recorría nuestros cuerpos.

    Pasaron largos segundos que me parecieron siglos, en realidad parecía que el tiempo se había detenido. Entre una contracción y otra yo seguí intentando clavarle mis deseos hasta que la fuerza de la pasión que nos hacia vivir esos momentos se fue gradualmente drenando y dejándonos exhaustos. Nuestros movimientos se hicieron más lentos hasta que finalmente cesaron por completo. Nos quedamos así, jadeantes y con los ojos cerrados Yo seguía dentro de ella, una de mis manos aún se aferraba a su pelvis y la otra a sus senos duros y erguidos La abrazaba fuertemente, como si me hubiera fundido a su cuerpo, como si con el calor de nuestra pasión nuestra pieles se hubiera fundido y nos fuera imposible separarnos.

    No pudimos mantener esa posición por mucho tiempo, nuestras piernas temblaban y ella, finalmente, se dejó caer sobre la cama y yo hice lo mismo a su lado. Extenuados y sudorosos nos mantuvimos inmóviles por unos minutos. Finalmente, pude abrir mis ojos y lo primero que vi fue su mirada alegre y satisfecha que me miraba fijamente.

    -¿Sabes que te amo? - Me dijo - no quiero perderme un segundo más tus caricias y tus besos!

    No pude responder, aún los vestigios del placer recorrían mi cuerpo.

    Tomo mi cara con sus dos manos y me besó alegremente.

    -¡Te amo! - repitió y abrazo mi cabeza contra su pecho.

    ! No sabía qué responder! Karina se había ido transformando frente a mis ojos, de la niña delgada e ingenua que conocí hasta esta bellísima y apasionada mujer que me ofrecía su vida a cambio de nada. Estaba completamente trastornado. Ahora que la pasión que enturbiaba mi raciocinio iba cediendo, la complejidad de mi situación se me hacia cada vez mas aterradora.

    -¿Qué sentía yo por Karina? - me pregunte mentalmente y decidí ser brutalmente honesto conmigo mismo

    -¿La amaba o solo me excitaba su pasión y su hermoso cuerpo? - De lo que yo estaba completamente seguro, era que yo amaba mi esposa y no había motivo alguno para pensar en cambiar esa situación.

    -¿Cómo se comportará de ahora en adelante con su hermana? - pensé aterrorizado - ¿Sería capaz de hacer algo que afectara mi matrimonio?

    - ¿Que pasa? ¿Estás preocupado? - me preguntó mientras pasaba su mano, cariñosamente por mi mejilla

    Me sorprendí al escuchar su voz, estaba tan abstraído en mis pensamientos que no me había percatado que ella se había acercado a mí. Parece que la lucha que mantenía en mi interior se reflejó en mi rostro porque su mirada reflejaba preocupación.

    -¿Tienes miedo?

    No pude responder, la voz de mi esposa llamándome interrumpió el silencio de la noche y la adrenalina del momento me hizo reaccionar casi instantáneamente.

    Por suerte, mi cuarto quedaba al final del corto pasillo y a un lado del de Karina y el baño quedaba exactamente frente a su puerta, por lo que mi reacción inconsciente fue la de correr directamente hacia él y fingir que estaba duchándome o algo así. Ella salió detrás de mí y cerró suavemente la puerta de su cuarto.

    Con espanto recordé que había dejado mi ropa en el cuarto de Karina y al darme vuelta para regresar a buscarla, sentí un vendaval de objetos volando contra mí. Solo atiné a ver su puerta nuevamente cerrándose y toda mi ropa regada en el piso del baño. Apenas había cerrado la puerta, cuando sentí la de mi cuarto abrirse y escuché la voz somnolienta de mi esposa que decía:

    -¡Papi, me traes un poco de agua por favor!



    Última edición por Minnie; 01-may-2009 a las 18:35 Razón: Publicación

  2. #2
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    Respuesta: Karina (2da parte)

    Sin palabras, si el anterior me gustó este.. me dejó atónita.
    Felicitaciones y de verdad que fue riesgosa esa situación... pero muy exitante

    El AmOr Es LaPrImErA pAlAbRa De DiOS. eS eL pRiMeR pEnSaMiEnTo qUe CrUzO pOr Su MeNtE

  3. #3
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    Respuesta: Karina (2da parte)

    felicidades me encanto tu relato logro calentarme y tambien muy bien detallado que situacion de dificil y exitante a la ves

  4. #4
    maite1 Invitado

    Respuesta: Karina (2da parte)

    uuuyyy, este relato ha superado por mucho el anterior. Que detalles, que escena, que sexo tan delicioso nos has relatado. Excelente, te felicito y espero leer más relatos tuyos.

  5. #5
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    Respuesta: Karina (2da parte)

    Que puedo decir que no han mencionado; excelente relato muy excitante, buenos detalles que permiten que la imaginación de posesioné del momento.

  6. #6
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    Respuesta: Karina (2da parte)

    WOW, como que hay una tercera parte???????
    No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy!!

  7. #7
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    Wink Respuesta: Karina (2da parte)

    te felicito, un excelente relato, la verdad es que no se le puede pedir mas, muy buenos detalles, una descripcion de la situación y del momento bien hecha, el morbo que implica hacer el amor a la hermana de tu esposa y la relación amorosa que involucra a tres personas. Por un lado un sexo magnifico y por otro este triangulo y esa batalla interior que vives. Espero la tercera parte si la hay y que puedas resolver de la mejor manera esta situación.

  8. #8
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    abril-2009
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    Respuesta: Karina (2da parte)

    Hola cubanitoamoroso,

    De regreso aqui leyendo de nuevo esta segunda parte; mejor que la primero, me fascina el momento de la recamara, leer como te cojes a tu cuñadita es divino, fantastico, una delicia, esos detalles tan explicitos wow de solo pensarlo me vengo, un momento electrizante, emocionante y peligroso a la vez..Creo que el momento del peligro me exita mas, jajaja
    Bueno amigo sigue escribiendo que me gusta estas historias...
    No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy!!

  9. #9
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    Respuesta: Karina (2da parte)

    Muy buena la segunda parte, vamos por la tercera, hay que saber que pasa con karla cuando se entere
    Yo no sufro de locura, la disfruto a cada minuto

  10. #10
    Fecha de Ingreso
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    Respuesta: Karina (2da parte)

    Si cubanito todo el mundo espera la tercera - Cuando que yo quiero saber que pasa con Karinita ---
    No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy!!

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