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Tema: Más Que Un Deseo...

  1. #1
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    enero-2009
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    Smile Más Que Un Deseo...




    Tenía 19 años y andaba buscando una pensión. Encontré una sencilla y de costo accesible. El día que hice contrato, me dijeron las condiciones; algunas no me convencían, como la de compartir el baño con 3 personas, pero al no tener otra alternativa y escasos recursos, decidí rentar el cuarto.

    Los primeros días estaba con la curiosidad de saber con quien compartiría el baño. Lógicamente, lo primero que se me vino a la mente fue encontrar lindas chicas y tener la oportunidad de tirarme a alguna. Pero cuál fue mi sorpresa, cuando descubrí, que en la pensión solo había gente adulta y dije: ¡poca madre, habiendo infinidad de pensiones, vine a caer en la más aburrida! Ni hablar, ya estaba el contrato hecho, así que solo moví la cabeza y reí un poco.

    Pasaron como dos meses y ya me había adaptado al ambiente, cuando una mañana, como a eso de las 7, escuché ruido en el cuarto de enfrente Me desperté y salí al baño. Por lo poco que alcance a ver, tenia nuevos vecinos. La verdad, en ese momento no le di importancia, sin saber que la llegada de esa persona cambiara el rumbo de mi vida.

    A la mañana siguiente me desperté tarde y salí como loco al baño y cuando quise abrir la puerta ¡chingada madre! ¡Estaba ocupado! Lo clásico, cuando más prisa llevas todo sale mal. Esperé a que se desocupara el baño , bastante molesto, por cierto, cuando veo salir del baño a una chica como de unos 25 años, de piel morena clara, cabello lacio hasta los hombros, busto normal, un buen culo y piernas bien torneadas. Puse cara de felicidad y dije: ¡buenos días señorita! A lo que, cortésmente, me saludó y se metió a su cuarto. Al ver a esa chica, recién bañadita, con ese rico aroma a piel fresca y short corto, inmediatamente, tuve una erección que solo pude controlar haciéndome una rica puñeta a su salud mientras me daba un baño.

    Salí a mi trabajo contento y sin importar que fuera tarde, esa imagen bien valía la pena. Todo el día me la pase pensando en ella, embriagaba mi mente con esa imagen que me había dejado cautivado y aun sentía ese aroma exquisito. Terminó mi jornada laboral y salí rumbo a mi cuarto, con la firme idea de volver a ver esa preciosura de hembra que se estaba volviendo mi obsesión. Al llegar a mi habitación prendí mi computadora y puse música para relajarme un poco. Salí a comprar algo para cenar y cuando estaba cerrando la puerta principal, la veo bajar de un auto acompañada de un hombre de unos 40 años aproximadamente. La curiosidad hizo que me quedara esperando para ver qué pasaba y qué hacían.

    Estuvieron como 20 minutos platicando y pude ver como le daba un beso en los labios, con lo que mis esperanzas se fueron al suelo. Inmediatamente, imaginé que la chica era la amante o algo así, de aquel hombre. Resignado me levanté y fui a comprar mi cena, regresé a mi habitación, terminé de cenar y salí a lavarme la boca para después dormir. Mientras me cepillaba los dientes tocaron a la puerta. Respondí con un leve grito "está ocupado". Al salir del baño me encuentro con la chica, con una toalla en la mano y esperando para darse una ducha.

    - Hola, buenas noches… ahora me tocó a mí esperar un poco.

    Sólo la miré respondiéndole con una sonrisa. Me preguntó si yo vivía en el cuarto de enfrente, a lo cual respondí que sí, que éramos vecinos y que si algo se le ofrecía con muchos gusto estaba para servirla. Solamente me devolvió una sonrisa entre pícara y maliciosa, metiéndose después al baño. Regresé a mi cuarto, me quité el pantalón y quedándome en bóxer y camiseta me acosté a dormir.

    Pasaron varias semanas y por más que trataba de buscar el momento para coincidir con ella, no se daba la oportunidad. Un fin de semana que no tenía planes de salir, me encerré dispuesto a dormir y estando en pleno sueño escuché a lo lejos golpear en mi puerta ¿a esta hora quien chingados será? Me levanté todo adormilado y abrí. No lo podía creer, mi rica vecinita estaba parada frente a mi puerta a la 1:30 de la mañana.

    -¿Te sucede algo? –pregunté.

    -¿Puedo pasar? –me respondió inmediatamente.

    -¡Adelante!, toma asiento.

    -Perdona por molestarte a esta hora, pero eres la única persona que está cerca de mí en este momento y me siento muy mal –dijo entre lágrimas.

    -¿Qué tienes, que te pasa? ¿Te puedo ayudar?

    Sin decir nada me abrazó y empezó a llorar. Yo la abracé y traté de calmarla un poco para que me dijera qué tenía y si estaba en mis manos ayudarla, con gusto lo haría.

    Mirándome a los ojos dijo:

    -¿Recuerdas el día que me viste en la entrada acompañada de un hombre? Pues ese desgraciado solo está jugando conmigo, me prometió que se iba a separar de su esposa y no ha hecho nada, hoy platicamos el tema y me dijo que le diera tiempo, que una separación no es fácil y menos con 2 hijos de por medio, pero ya no le creo nada. Lleva 2 años diciendo lo mismo y ahora fue el ultimo día que lo aguanté. Si de verdad me ama como dice, que me lo demuestre.

    Me quedé sin palabras, la verdad no sabía qué decirle. Por un lado, me conmovió el estado en el que se encontraba, se veía que estaba sufriendo por esa persona. Pero por otro lado, pensé que era el momento adecuado para aprovechar y tomar la táctica de "consuelo" y como bien dice el refrán: "las palabras correctas en el momento adecuado nunca fallan”.

    Así que empecé a decirle que no valía la pena que derramara lágrimas amargas, era joven y muy bonita y no tendría ningún problema en encontrar alguien que le pudiera ofrecer lo que ella necesitaba. Al estar abrazados por un buen rato, noté que había empezado a excitarme. No era fácil ocultar mi erección, ya que sólo llevaba puesto un boxer y la camiseta y empezaba a sentir como mi pene quería salir a tomar oxigeno. El deseo de besarla y acariciarla me estaba dominando así, que como pude, me armé de valor y le dije que si no lo veía mal, se quedara a dormir conmigo. Caballerosamente, le ofrecí mi cama, diciéndole que yo dormiría en el suelo.

    A lo que me respondió que sí, que no quería estar sola... Pero que le daba pena que yo durmiera en el suelo.

    Le dije que no se preocupara, que por mí no había ningún problema y con un par de sabanas en el piso se resolvía todo, y que mañana seria otro día. Seguimos hablando por unos minutos y le dije que era mejor descansar porque le hacía falta.

    Acomodé una sabana en el piso y me acosté. Pero mi mente estaba siendo invadida por pensamientos eróticos. El solo hecho de saber que estaba durmiendo en mi cama, a un metro de mí, me excitaba cada vez más. Sólo pensaba en cogérmela, pero a la vez tenía miedo de regarla, puesto que era la primera vez que teníamos una larga charla y moralmente estaba muy confundida. No sabía cómo reaccionaría ella al saber todo lo que despertaba en mí. Me moría de ganas de penetrarla y hacerla mía. Me levanté y cerré la ventana pues entraba el aire frío. Me miro y dijo:

    -¿No puedes dormir verdad? ¿El suelo es muy incómodo? ¿Por qué no te acuestas conmigo? Pero eso si, espalda con espalda
    -dijo soltando una risa un tanto sarcástica.

    No hizo falta que me lo dijera dos veces. Inmediatamente, me acosté a su lado y me tapé. El silencio hizo acto de presencia. No dijimos nada. Yo, había avanzado lentamente, acercándome a ella, pero no quería arruinarlo todo. Así que esperé a que ella me diera la pauta para continuar con mi avance y lograr mi objetivo: cogérmela. Hasta que ella, rompiendo el silencio, me dijo en voz baja:

    -¿Tienes frío?

    -No, no tengo frío.

    -Entonces… ¿Por qué tiemblas?

    Reí un poco y no dije nada.

    -¿Acaso estás nervioso?

    -Sí, un poco…

    -¿No me digas que nunca has estado con una mujer?
    -Sí, -dije, algo temeroso- pero ninguna tan guapa como tú, y el hecho de tener junto a mí tan delicioso platillo, me llena de nervios. Puedo caer en la tentación y no quiero que pienses que trato de abusar de la situación. Empezó a reír y me dijo:

    -¿En verdad crees que soy un delicioso platillo?

    Me di la vuelta y le dije al oído en un tono seductor:

    -Eres un monumento de mujer, un sueño hecho realidad, alimentas mis fantasías, el solo hecho de imaginarte desnuda y recorrer tu cuerpo con mis labios me transporta al paraíso.

    No me dejó terminar la frase. Se dio la vuelta y abrazándome me dio un beso, que para ser sincero creo que ha sido el beso más tierno de mi vida.

    Mis manos, sin perder tiempo, empezaron a quitarle la ropa poco a poco, acariciando cada centímetro de esa sensible piel. Mis caricias subían de tono poco a poco. Me detuve en sus ricos pechos y empecé a frotarlos delicadamente entre suaves pellizcos y con la yema de mis dedos, recorría la aureola bien marcada de sus pezones, con toda la tranquilidad del mundo, mientras ella emitía pequeños suspiros. Seguimos besándonos y empecé a bajar por su cuello dando leves mordiditas, y regresando al lóbulo de su oreja.

    Podía sentir como su aliento era cada vez más cálido y me excitaba más. Bajé una mano a su conchita, ya estaba húmeda y emitía un calor lleno de deseo que se convertía en una digna invitación para entrar a esa cueva caliente, que pedía a gritos ser explorada. Hábilmente, le quité el bikini que tenía y separé sus labios buscando su clítoris, para acariciarlo. Estaba hinchado y sus fluidos, facilitaban la entrada a mis dedos que se mojaban en ese manjar.


    Ella empezó a acariciarme y tomaba con su mano mi pene con fuerza, como si quisiera arrancármelo de un solo golpe. Mi erección era increíble. Aquello era todo lo que había soñado y en ese momento todo se volvía realidad. Empecé a recorrer su cuerpo con mi lengua y veía la reacción de su piel que estaba totalmente erizada.

    Le di una deliciosa mamada a su conchita, dibujando pequeños círculos sobre su clítoris y llenando de saliva toda su conchita. Era un sabor tan exquisito que no quería apartar mi boca de su vagina. Ella, me tomaba de los cabellos y me hundía en su conchita sentía como su cuerpo se estremecía de placer, no aguantó más y lleno mi boca con sus ricos fluidos. No paraba de darle lengua, estaba disfrutando de ver como se volvía loca de placer. Para mí, era la mejor recompensa arrancarle el primer orgasmo.

    Recuerdo esa sonrisa dibujada en su rostro, cuando me dijo firmemente:

    -Ahora me toca a mí...

    Y empezó a besar mis pectorales, bajando lentamente mientras con una mano acariciaba mis huevos. ¡Por Dios! Qué placer me daba esa mujer, sentía la gloria en vida… Me complacía con una rica mamada de verga y ¡caray! era toda una profesional. Con el dedo pulgar, acariciaba la cabeza de mi verga produciéndome una sensación magnífica. Lamía la cabeza de mi verga como si fuera un cono de nieve, se la metía hasta el fondo y me chupaba los huevos, recorría a todo lo largo mi verga con su rica lengua cambiando de ritmo.

    Yo seguía acariciando sus pechos y sus nalgas que me tenían endiosado. De un solo movimiento, la jalé e hicimos el clásico 69 que no puede faltar en una buena cátedra de sexo. Le lamía su conchita y le daba leves mordidas a su clítoris. La veía revolcarse de placer y entre más le mordía más me mamaba la verga. Lamía su rico hoyito y veía como se fruncía al meter mi lengua lo más que podía, hasta que escuche esas palabras que quedaron muy grabadas en mi mente:

    -Vaya! Para tu edad sí que sabes cómo hacerme gozar papito, quiero que me hagas el amor como tú quieras, quiero que esta noche sea inolvidable.

    Y sin pensarlo más, abrí sus deliciosas piernas y empecé a tallarle mi verga en la entrada de su conchita. Veía como sus jugos brillaban como una estrella en todo su esplendor. Empecé a metérsela suavemente, poco a poco, quería disfrutar cada segundo de esa cogida. Centímetro a centímetro, mi pene iba abriendo camino y era bien recibido en esa puchita totalmente caliente y hambrienta de placer.

    Me pedía que se la metiera de un solo golpe, diciéndome que me quería sentir hasta el fondo. Así, que cumplí sus deseos y empecé a bombearle como loco, de una manera indescriptible créanme, no había necesidad de palabras nuestros cuerpos se entendían a la perfección, como si fuéramos una pareja que llevara años haciendo el amor todos los días, ambos respondíamos a las expectativas.

    Nos sincronizamos de una manera tal, que con el sólo hecho de ver un movimiento, entendíamos lo que queríamos Así pasamos un buen rato y mis embestidas eran cada vez más fuertes. Cambiamos de posición a la de perrito, parecía su preferida, por qué me gritaba que le diera más duro que no parara. Me empujo y se monto sobre mí. Agarró mi miembro con su mano y lo puso en la entrada de su conchita y se dio un sentón que ¡Dios de mi vida! sentí que me venía. Empezó a mover la cintura en círculos y se daba unas sacudidas que sentí que no le iba aguantar el paso, arañaba mi pecho y acariciaba mi rostro era una verdadera hembra en celo.

    Esa posición, me permitía seguir chupando sus ricos pechos y con las manos acariciar ese par de nalgas que estaban bien duritas. Empecé a estimular su ano y poco a poco se iba dilatando hasta que le metí el dedo por completo. Ella se retorcía de placer y gritaba que no parara que iba a llegar al orgasmo y acelerando sus movimientos, nos vinimos juntos. Era una delicia sentir sus fluidos humedeciendo mis huevos. Grité como desesperado, mordí sus labios salvajemente, mientras apretaba con más fuerza sus deliciosas nalgas, fue una corrida sensacional.

    Se recostó sobre mi pecho nos besamos por varios minutos y le di un fuerte abrazo mientras susurraba en su oído que había sido la mejor noche de mi vida, que para mi sería algo inolvidable por que había sido algo más que sexo y porque a pesar de tener poco tiempo de conocerla, inconscientemente había desarrollado un enorme sentimiento por ella, puso su mano en mi boca y dijo:

    -Calla porque me vas a confundir mas, me encanto la forma en que me acariciaste y como me hiciste el amor, veo en tus ojos una ternura que no había visto en mucho tiempo, por eso recurrí a ti, porque me inspiraste confianza y sin pensar que terminaríamos haciendo el amor como lo hicimos, mejor abrázame quiero dormir sobre ti.

    Nuevamente el silencio hizo acto de presencia, la abracé de una manera que no quería dejarla ir nunca de mi vida y nos quedamos dormidos. Cuando despertamos eran las 9:00 del día siguiente. Nos metimos a dar un buen baño y regresó a su habitación. Se cambió y yo hice lo mismo. Después, salimos a salimos a desayunar. Me sentía el hombre más feliz sobre la faz de la tierra. Pasamos todo el día juntos, como un par de tórtolos tomados de la mano y brindándonos caricias en todo momento.

    Un día, sin decir nada y mientras yo estaba en mi jornada laboral, tomó sus cosas y abandonó la pensión. Sólo dejó una nota debajo de mi puerta:

    “Gracias por darme tanta felicidad, llegaste en el momento que más lo necesité, pero nuestras vidas y ambiciones son demasiado diferentes. Yo tengo otras metas, solo espero que me comprendas y no me odies. Deseo que encuentres una buena chica y te colme de felicidad. Perdóname por no darte la cara".

    Desgraciadamente, esa felicidad solo me duró unos meses, la guardo en mi mente y realmente la extraño.

    Espero les haya gustado mi primer relato. Es algo largo, pero quise contar cada detalle de mi inolvidable experiencia. Lo que empezó como un deseo terminó en algo muy difícil para mí.
    Última edición por Minnie; 14-may-2009 a las 06:57 Razón: Publicación

  2. #2
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    Respuesta: Más Que Un Deseo...

    Muy bonito me gusto muchisimo, me transporte a esa pension y casi pudia ver los momentos ricos que vivieron, un relato un poco diferente a los que e leido en mi corto tiempo de estar en esta pagina, muy lindo!!!
    No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy!!

  3. #3
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    Respuesta: Más Que Un Deseo...

    estupendo relato.. está muy bien escrito y con buenos detalles.. toda una ola de sensaciones y sentimientos que me llegaron y lograron transportarme al ambiente desde el inicio del relato hasta su final... muachas gracias por compartirle
    El Diablo Es El Mayor Aventurero Del Mundo.. Rompe Todas Las Reglas Y Nunca Lo Atrapan

  4. #4
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    Respuesta: Más Que Un Deseo...

    Je je, muy bueno, me recuerda una situación similar, en una forma parecida comenzamos mi ahora novia y yo.
    "La sabiduría llega cuando ya no sirve para nada"

  5. #5
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    Respuesta: Más Que Un Deseo...

    Muy buen relato, coincido con atrevida, logras transportarnos a la escena y eso es riquisimo.

    Felicidades y ojala y sigas compartiendonos tus vivencias

    Un saludo

  6. #6
    maite1 Invitado

    Respuesta: Más Que Un Deseo...

    Excelente relato, me gustó mucho lo descriptivo que fuiste, los detalles de cada momento que vivieron y te tomaste tu tiempo tanto para hacer el amor como para describir y transmitir esas emociones. Definitivamente me transportaste hasta esa pensión y hasta esa habitación.
    Vaya, con decirte que hasta me dio tristeza cuando te dejó la carta jijijiji.
    Realmente espero que sigas escribiendo tus vivencias o las fantasías que tu mente cree.

    Un saludo.

  7. #7
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    Thumbs up Respuesta: Más Que Un Deseo...

    increíble relato mi buen, de película, lástima que haya volado la paloma, pero así sucede en esta vidorria

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