Todo comenzó en la universidad, yo tenia alrededor de 22 años. Para entonces ya sabia perfectamente que me gustaban los hombres, pero tenia un pequeño inconveniente, me gustaban los hombres maduros y de ser casados mucho mejor.

Cierto día un amigo me invito un par de cervezas en un bar, fuimos e inmediatamente empezamos a platicar el es psicólogo y yo estudiaba medicina, la platica se puso interesante. No nos dimos cuenta que ya llevábamos un par de cervezas de mas cuando en ese momento llego el dueño del bar que también se notaba un poco contento por el calor de las copas, su nombre es Eduardo. Nos presentaron y la platica siguió, mi amigo se tenia que retirar y yo no tenia nada mas que hacer así que opte por quedarme, pero algo estaba pasando y alguien me tenia encantado con su presencia.

Eduardo es un hombre maduro, casado, de ese tipo de hombres serios, de bigote, que te cuestionan mientras te miran fijamente esperando tu reacción, la verdad eh de confesar que me ponía nervioso y el lo notaba. Una vez habiendo quedándonos solos, el bar tenia que cerrar pero insistió en que nos tomáramos unas cervezas mas, las luces estaban completamente apagadas pues con el reflejo de la calle era suficiente. Ya para entonces yo estaba mas nervioso aun de tenerlo a un lado de mi, y es que tan solo tenerlo cerca hacia que fantaseara de mas y no despegaba la mirada de su entrepierna cosa que el noto.

Ya adentrados en la platica comenzamos con las preguntas de que si tenia novia, que si era casado o que si de plano tenia curiosidad por “algo mas”, a lo que no conteste que sentía la necesidad de probar algo mas. Inmediatamente me dijo: “ Vamos viendo, a ver tocame”, me sentí tan caliente que no lo dude ni un minuto y me abalance sobre su entrepierna por encima del pantalón, su verga ya estaba dura y tenia un buen grosor aun por encima del pantalón, me sorprendio cuando literalmente me ordeno con voz grave y sexy, con su copa en la mano y en la otra un cigarro me dijo “Chupamela” , wooooo estaba tan deseoso de probarlo que desabroche su pantalón y baje su cierre, ese día traía trusa, cosa que en hombres maduros me encanta por que me resulta muy caliente, saque su verga dura y empecé a mamarla desde la cabeza hasta su base, olía tan rico, el liquido pre seminal que ya salía de su verga era delicioso, quería que Eduardo me hiciera suyo, me dijo que le mamaba tan rico la verga que se vino en mi poca, sentí una dosis de leche caliente en mi boca dulce y en buena cantidad. Como todo hombre casado se saco de onda después del acto y prefirió dejarlo así, aunque me dijo que era algo que no había hecho le encanto.

Yo me quede con ganas de el, de sentir a ese hombre dentro de mí y que me cogiera como supongo el sabe hacerlo. Los meses pasaron, incluso años sin volvernos a ver, yo termine la universidad y supuse que no volvería a verlo. Un día acudí de nuevo a la ciudad donde realice mis estudios para el trámite de mi titulo, como estaba retirado ese día pasaría la noche hay. Fui aun café de la ciudad, donde el era el dueño también, aunque en realidad el hecho no era que esperara verlo, llego.

Empezamos a platicar de cómo había estado, de que había hecho, incluso bromeo con que no me había despedido de el, nuevamente la platica subió de todo. Me dijo que se sentía un poco aporreado del cuello pues no había dormido bien, a lo que obviamente yo me ofrecí a darle un masaje, cerro el café, apago las luces y nuevamente estábamos tomando el y yo solos.

No podía con mi erección pero me fascinaba mas la suya sobre el pantalón de vestir que traía, camina con un toque muy interesante y con la verga parada, no no no, me sentía en el cielo. Se quito su camisa, fui dando un masaje despacio y lento comenzando por su cuello, mis manos rozaban las suyas y de ves en ves mi boca se posicionaba en su cuello a lo que el también correspondía, estando parado detrás de el baje hasta su pantalón para desabrocharlo y que estuviera “mas cómodo”. Sin importar que fuera lo que pasara esta noche si seria mío y el me haría suyo. Me cambie de lugar, retire sus zapatos y calcetas a lo que inmediatamente bese y chupe sus pies, me encantaba verlo en su pose de macho sin moverse, solo viéndome y tomándose su trago, totalmente atendido y dominante. Baje su pantalón y quedo en boxer. Yo me pare y comencé a desvestirme frente de el lentamente y dándole la espalda hasta quedar completamente desnudo, esa mirada morbosa a mis nalgas con su verga parada moviéndola con una de sus manos y fumándole al cigarro con la otra me prendía al mil.

Me puse en cuadro para comenzar a darle una rica mamada, el tomo mi cabeza y subía y bajaba para tragarme toda su verga hasta el fondo, ese miembro parado, grueso y delicioso otra vez lo tenia en mi boca y era para mi, con mas movimientos comenzó a cogerme por la boca era tan delicioso.

En eso paro la música y me dijo que pusiéramos mas canciones en la consola, a lo que yo me pare y se fue detrás de mi tomándome por la cintura, sentía esa deliciosa verga palpitar en mis nalgas que no aguantaba no tenerla dentro de mi. Puse mas canciones en lo que el apretaba mi cintura y pegaba toda su verga en mis nalgas, como todo hombre macho de manera brusca, pero eso me excitaba mas, me besaba el cuello mientras tanto tocaba mis pezones y piernas, Siempre pegándome en su cuerpo con fuerza, yo fui agachándome poco a poco hasta ponerme en un posición donde el pudiera disfrutar de mi culo, a lo que el respondió moviéndose fuertemente como si estuviera cogiendome, me calentó mas aun cuando empezó a nalguearme fuerte y con toda su mano, woooh!!! es un Dios el pelado y sabe lo que tiene que hacer para ponerme caliente.

Se sentó en una silla y yo sobre de el dándole la espalda, me subía y bajaba de manera brusca sobre su verga, me sentía venir con el solo hecho. Me dijo al oído con su voz ronca “ Eres mi puta” woooo no hubiera dicho eso, me acosté sobre sus piernas y empezó a nalguearme diciéndome “ eres una puta” “ ya te han cogido?” “te gusta putita” “yo soy tu macho putita” cada nalgada por mas fuerte que fuera me excitaba aun mas. No quería que parara era justo como quería que el me tratara, sin mas volví a sentarme sobre de el y baje hasta alcanzar sus pies, comencé a chuparlos eso lo ponía loco mientras el jugaba con mis nalgas y se movía tan rico que me sentía ahora si toda una puta.

Voltee a mamarle de nuevo la verga, esta vez con mas fuerza y hasta el fondo, el me ayudo apretando mi cabeza sobre su vientre, sentía ahogarme pero no quería que parara, sentí una ligera contracción en su miembro que supe que ya me estaría dando su rica leche caliente y de macho en la boca, la saco y en su mano recogió lo que quedaba de esperma para después untarla en mi cara y dármela con sus dedos en la boca de forma dominante y brusca. Se fue al baño y se me ocurrió una lluvia dorada sobre mi, pero le daba pena aunque la idea no le pareció nada mal.

Nuevamente no pude tenerlo dentro de mi, pero mientras tanto con eso fue suficiente puedo esperar. Estuvimos hablando un poco mas, me decía que por que si mi verga era mas grande y gruesa que la suya por que quería que un hombre como el me cogiera, pues fácil, por su virilidad, por su forma de tratarme, por que es un hombre en toda la extensión de la palabra, sexy, maduro y muy caliente. Quería ser yo su puta complaciente.

Espero que pronto puede comprobar su verga destruyéndome y taladrándome el culo terminando con su leche caliente dentro de mi mientras me dice al oído que soy su puta. Y se me ocurren tantas cosas por hacer con el como lluvia dorada, usar juguetes sexuales, consoladores si el quisiera meterme, ya será en otra ocasión.

Espero halla sido de su agrado.