
Iniciado por
ansiosa
Cuando salí de casa nunca me imaginé lo que me pasaría. Cuando llegué a la oficina, mi jefe que en esos momentos no se encontraba, me dejó una nota para que fuera a buscar una documentación a la Ciudad de Tigre, que está a una hora del centro de Buenos Aires.
Dado que me sobraba tiempo, me dirigí caminando hasta la Estación Retiro, tomé el tren y cuando bajo observo a un hombre mayor que me estaba mirando con atención, no le di importancia y me puse a caminar por el costado de los embarcaderos haciendo tiempo ya que había llegado muy anticipadamente.
El día estaba lindo y me senté en unos de los bancos que están en la Terminal de lanchas mirando lo que pasaba a mí alrededor.
A los pocos minutos observo a esta persona mayor, de pelos plateados, muy bien vestido y de lindo cuerpo, que apoyado en la baranda de los embarcaderos me miraba fijamente, disimuladamente comencé a mirarlo y veo que el sigue en la misma posición, me levanto y voy caminando lentamente hasta una confitería en donde me siento en una butaca ubicada al lado del mostrador, solicito un café y cuando estaba esperando que me lo sirvieran, siento que a mi lado se sienta otra persona que me saluda con un �??muy buenas tardes�?�, y me pregunta con una voz de bolero: �??¿Paseando por el Tigre?�?�, lo miro y lo reconozco de inmediato, le contesto que no, que estaba haciendo tiempo para un tramite, la verdad que no se como le conteste.
El solicitó otro café y continuo haciendo comentarios sobre los lugares lindos del Tigre y del Delta del Paraná, yo intrigada comencé a responderle y hacerle preguntas.
Cuando vio que yo le seguía la conversación me pregunto mi nombre y él se presentó diciendo que se llamaba Ernesto, que era arquitecto y que debido a que ya no soportaba la oficina, cada vez que podía se trasladaba al Tigre y pasaba largos ratos en un pequeño crucero al que había convertido en los fines de semana como su pasatiempo favorito, navegando por los ríos de la zona.
Me comentó que como era viernes y ya había terminado los trabajos en la oficina la había cerrado y pensaba preparar el crucero para al día siguiente dar un paseo con su pareja.
Mientras él conversaba y me hacía comentarios sobre lo lindo del delta, yo lo miraba y sinceramente me empezó a atraer su forma de decir las cosas. Le pregunté que lugar del Delta le gustaba más y contestó que muchas veces concurría a una isla que estaba a dos horas, en donde un grupo de amigos practicaba nudismo. Debido a que estamos en invierno y no es época para andar sin ropas y principalmente en las islas, se lo hice notar, contestándome que en el lugar había un gran salón, encendían al máximo la chimenea y disfrutaban de estar desnudos, normalmente se reunían cuatro o cinco parejas disfrutando a pleno del encuentro.
Al preguntarle si era SW me contesto que si, que a su pareja la había conocido en una reunión a la que ella había asistido invitada por una amiga. Manifestó que a ellos les gustaba ir a las reuniones porque les gustaba hacer intercambios y que los disfrutaban mucho desde hace cerca de cinco años. Seguimos charlando y cuando quise recordar ya era hora de que yo fuera al lugar en donde tenía que retirar la documentación, me dispuse a pagar mi consumación a lo cual él se apuró a pagarla; al despedirnos me dio su tarjeta para que lo llamara si alguna vez tenía ganas de pasear en el crucero, aclarándome que siempre lo hacia en compañía de su pareja y a veces de otras que también tenían sus mismos gustos.
Me levanté y me acompañó hasta la salida, dándome un beso en la mejilla a lo cual le respondí con otro igual alejándome muy intrigada por la conversación que habíamos mantenido.
Cuando estaba viajando de vuelta en el tren, mire la tarjeta en donde estaba la dirección de su oficina y su teléfono celular.
Deje pasar un par de semanas y un día en que me encontraba sola y no tenia nada que hacer en la oficina, mirando mi bolso, vi la tarjeta y se me ocurrió llamarlo
Me atendió una voz de mujer que me dijo que Ernesto no estaba, que se había olvidado el celular en la casa; cuando me disponía a cortar me dijo que era la esposa y me pregunto quien era, le di mi nombre y ella me dijo:
- �??La chica que conoció Ernesto en el Tigre los otros días�?�.
Le conteste que si.
Enseguida siguió diciéndome que su esposo le había comentado que habíamos estado charlando un largo rato, que me invito a pasear por el delta y que había quedado muy impresionado por mi cuerpo.
Le agradecí sus palabras aclarándole que tengo un cuerpo normal, que me gusta cuidarlo y que no me imaginaba que con las ropas de abrigo que tenia puestas, le pudiera haber gustado tanto. Seguimos charlando un rato y me preguntó si yo salía a almorzar, le contesté que muchas veces lo hacia cuando me olvidaba de comprar algo antes de entrar. Me invitó a almorzar al día siguiente en un pequeño restaurante del centro, me dijo cómo se vestiría y que no le fallara.
Intrigada, al día siguiente fui al almuerzo y me encontré con una mujer de un poco más de cincuenta años que parecía tener muchos menos, muy bien vestida, que me recibió con un beso cerca de mis labios, nos sentamos, pedimos la comida y mientras esperábamos comenzó a contarme que su esposo había quedado impresionado por mi, y que tenía unas ganas locas de invitarme a pasar un fin de semana en la isla.
Ella me confesó que también había quedado impresionada por mi presencia y por ese motivo me invitaba a dar un paseo por el Tigre para pasar un lindo fin de semana. No supe que decirle y quede en que la llamaría a su celular.
Durante la comida me dio detalles de cómo eran las reuniones, todos los meses se reunían un fin de semana a disfrutar de unas lindas veladas, y que cada uno de los presentes respectaba los gustos de los demás, que la única condición era andar totalmente desnudos dentro o afuera de la casa, si la temperatura lo permitía.
Deje pasar un par de semanas y en un momento en que sinceramente tenía ganas de sexo dado que mis amigos de siempre andaban muy ocupados, me animé a llamarla, me invitó a ir a su casa para charlar y conocernos más, me dio su dirección y un viernes en la noche al salir del trabajo fui. Ella me recibió con un fuerte beso en cercanías de mis labios y me invito a pasar. El lugar estaba muy calido por las estufas encendidas a pleno.
Me invitó a sacarme las ropas de abrigo que llevaba y nos sentamos en un sillón a conversar, sirvió unas copas y luego puso un video para que viera como era el lugar en el Tigre, era un lugar hermoso, con un gran parque, había una pileta de natación en la cual se encontraban varias parejas totalmente desnudas, la mayoría mayores pero de lindos cuerpos, entre las parejas la vi a ella y a su esposo, cuando en un momento se dio vuelta, me quede mirando como una tonta el hermoso pene que tenia a pesar de que se le notaba todo caído.
A los pocos minutos llegó su esposo que me dio un beso de bienvenida, seguimos mirando el video y en otras escenas los veo parados muy cerca de la cámara, ella acariciándole el pene tranquilamente delante de todos.
Me preguntaron si alguna vez había estado en una reunión de SW y les comenté que en un viaje a Rió de Janeiro había estado en una, a lo que ellos me pidieron que les contara y entonces ingrese en su computadora a una página de relatos para que leyeran el que yo había publicado de mi Viaje a Rió de Janeiro.
Mientras el lo leía en voz alta, su esposa parada a mi lado comenzó a acariciarme a lo cual yo le respondí, comenzó a sacarme la ropa y yo a ella hasta quedar las dos desnudas detrás de su esposo que seguía leyendo el relato, cuando terminó, se dio vuelta y al vernos desnudas, dirigió sus manos hacia nuestras paginas, comenzando a acariciarnos. Ella le bajó los pantalones mientras yo le sacaba la camisa, quedó con un slip con un tremendo bulto, al cual liberamos de su encierro, me sorprendió que a pesar de su edad cercana a los 60 años tuviera semejante erección.
Nos abrazamos parados los tres en el centro de la habitación y luego él, muy delicadamente fue bajando besando mis pechos hasta posar sus labios en mi vagina que para esos momentos ya estaba totalmente mojada, ella me frotaba con sus pechos la espalda. Sobre la alfombra pusieron una manta en donde me invitaron a acostarme, el se arrodilló entre mis piernas, haciéndome sentir su lengua en mi vagina y trasero, las caricias que me daban los dos eran interminables, sentía las manos de ella recorriendo todo mi cuerpo y luego se puso sobre mí guiando el pene de su esposo hacia mi vagina mientras ella me besaba cada vez que él sacaba su pene de mi conchita.
Estando yo abajo, veía esa hermosa cola que tiene ella. Le abrí los labios de esa rosada vagina y la lamí hasta sentir que ella se venia en mi boca, se le produjo un orgasmo intenso y se enderezó haciéndome sentir aprisionada con mi nariz casi metida en el agujero del ano. �?l empezó a bombear fuertemente, provocándome numerosos orgasmos y cuando estaba por acabar la sacó y se la ofreció a su esposa que no dejo derramar una gota de semen.
Quedamos los tres abrazados sobre la alfombra hasta que nos repusimos, nos levantamos, fuimos los tres al baño y nos dimos una ducha juntos, luego ella preparó una cena liviana y cerca de la medianoche, yo ya estaba cabalgando sobre ese hermoso pene y ella sobre la boca de él dándome unos besos de lengua que parecían no terminar nunca, intercambiamos varias veces de posición hasta que él se descargó en el interior de su esposa.
Nunca me hubiera imaginado que un hombre de 60 años tuviera la vitalidad de éste para reponerse tan rápidamente después de haber descargado tanto semen, la última vez lo hizo sobre nuestros pechos, luego que las dos le dimos una divina mamada.
Posteriormente me volví a encontrar con esta pareja y en cualquier momento voy a la isla con ellos, lo cual después se los voy a contar a Ustedes.
Espero que les haya gustado mi relato y un beso para todos
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