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  1. #1
    Laikipia está desconectado Lector de Relatos
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    Los dos ancianos y yo.

    Esta historia pasó cuando tenía 18 años, dos ancianos de 65 años cada uno, lograron hacerme gozar, mezcla de asco y placer alucinante, espero ansiosa sus comentarios. Hoy tengo 40, estoy casada, y con hijos adolescentes. Pero aún los recuerdo.

    A los 18 años era una adolescente que volvía locos a los hombres maduros (a los hombres en general) a mi me gustaba calentarlos, sabía que se volvían locos con mi cuerpo joven, y bien formado. Mis cabellos eran largos, negros, lacios, siempre olían a jazmín, mi melena alborotada, me daba un aspecto de mujer fatal, pero era solo una Lolita.

    En verano trabajaba para mis gastos y el comercio en que trabajaba me mandaba a hacer trámites a una agencia de loterías, la más importante de la ciudad, allí había muchos empleados, todos señores mayores, que cuando yo llegaba, sus miradas eran de admiración y lujuria, uno de ellos era un señor de 65 años, de buen aspecto, que siempre que lo miraba se pasaba la lengua por sus labios, como mostrándome por anticipado lo que me haría con ella, a buen entendedor pocas palabras.

    Una mañana de verano tuve que ir a ese comercio y sabiendo lo que provocaba en esos señores me vestí para provocarlos, especialmente a don Héctor, su lengua me excitaba al verla, él me daba asco pero a la vez me excitaba, me daban muchas ganas de provocarlo, de volverlo loco de calentura. Me puse una minifalda que apenas cubría mi cola paradita y durita, parecía una manzanita, la falda era de jean y estaba abotonada, arriba me puse un top blanco, iba sin sostén ya que mis generosos pechos estaban muy bien ubicados en su lugar.

    Cuando entré al negocio, había parroquianos esperando ser atendidos, así que me senté, frente a Don Héctor, y le dejé ver mis muslos desnudos, al cruzar mis piernas, las abrí un poco para mostrarle mi tanga blanca, el viejo comenzó a mostrarme su lengua como lo hacía siempre, y yo empecé a mojarme, también como siempre. Cuando llegó mi turno de ser atendida, don Héctor me saludó muy sonriente, me dijo que necesitaba que yo le firmara unos papeles y para eso debía pasar por su escritorio que se encontraba en una oficina a la derecha del local. Le dije, que si, que necesitaba esos papeles y que los iba a firmar con mucho gusto.

    Fuimos juntos hasta la oficina de don Héctor, me dio paso, y cerró la puerta con llave. Sentía su mirada de viejo baboso sobre mi espalda, me senté en el sillón esperando que él fuera a buscar los papeles, pero en cambio se arrodilló a mi costado y comenzó a acariciar mis piernas.

    -Nena, nena, este viejo está loco por tocarte y hacerte gozar como nadie lo ha hecho, hoy no te me escapas, sé que te gustaría que yo te hiciera cositas con mi lengua, me lo dice tu mirada provocadora, pídeme lo que quieras y te lo doy.

    Puso su babosa lengua en mi rodilla y empezó a lamerme las piernas, sentía asco pero a la vez placer. Sin saber cómo le abrí mis piernas para darle paso a esa lengua babosa, pero que me tentaba. Sus manos comenzaron a desabotonar mi falda, dejando al descubierto mi tanguita, toda mojada, con dos dedos me corrió la tanga y me empezó a acariciar mi conchita toda mojada.

    -mmmmmm, ¡Cómo está esto de húmedo!!!.

    Sin decir más me abrió las piernas y me pidió que me sacara la tanga, lo hice sin resistencia, estaba con ganas de sentir placer y sabía que don Héctor me lo daría las veces que yo quisiera, comenzó a besar mi vagina, me metía la lengua con desesperación, la metía y la sacaba, yo gozaba, me gustaba esa lengua de viejo en mi clítoris, en un momento empecé a hacer movimientos con mi pelvis y le decía:

    -Don Héctor, no pare, siga, así, siga que me gusta mucho eso.

    Y el viejo siguió, y siguió y yo tuve mi primer orgasmo, me chupó todos mis flujos vaginales, humedeciendo toda su cara. Pero el viejo siguió jugando con su lengua, ahora andaba por mi ombligo, la metía y me hacía cosquillas, mientras me colmaba de caricias en mis senos, los besaba, los mordía con sus labios. Se acomodó y me puso su pene erecto en mi boca y yo se lo chupé como si fuera el pene de un chico de 20 años, le besé el pene, los testículos, jugaba con sus pelos, le chupaba la cabeza de su pija, le metía la lengua en la cabeza hinchada de su pene, lo masturbaba mientras el me seguía chupando toda. Me arrodillé en el sillón, me puse de espaldas, le ofrecí mi ano y le pedí que me lo besara, eso hizo el viejo, me pasaba la lengua por el ano y de ahí iba de nuevo a mi concha a buscar mi clítoris, lo seguía besando, volvía a mi ano y de nuevo embestía con mi clítoris. Tuve un nuevo orgasmo, su lengua de viejo me daba mucho placer, le pedí que me penetrara, así como estaba en cuatro patitas, arriba del sillón, él se apoderó de mi cintura y de una embestida me penetró hasta las entrañas, empezó a entrar y salir, uno, dos, uno, dos, me penetraba hasta el fondo y salía, en un momento no aguantó más y me llenó de semen mientras yo tenía un nuevo orgasmo.

    El viejo quedó abotonado a mí hasta que su pene bajó, entonces nuevamente fue a la carga con su lengua en mi clítoris y lo volvió a besar, a chupar, a sobar, me hizo acabar con su lengua tres veces más, le rogaba que siguiera y él siguió con su lengua.

    -Soy un hombre de 65 años y me cuesta llegar de nuevo rápidamente a una erección, pero como decía un sabio "cuando el vigore mengua avanti con la lengua"


    Y me dio lengua y lengua por más de una hora sin parar, yo lo único que hacía era abrir mis piernas y recibir su lengua para desfallecer de placer. Cuando ya estaba exhausta de tantos orgasmos quedamos en encontrarnos por la tarde a la salida del trabajo, me invitó al departamento de otro viejo amigo.

    -Me gustaría seguir dándote mi lengua y lo que quieras, nos vemos a las 7 de la tarde en el departamento de la calle Libertad.

    Al salir del comercio llena de leche de un viejo de 65 años, sentí que me invadía el asco por ese viejo, pensando que yo estaba loca, pero también tuve que reconocer que ninguno de los chicos de mi edad había logrado hacerme gozar como este viejo. Había decidido no ir y dejarlo esperando ya que me daba asco de pensar. Al llegar las 7 de la tarde grande fue mi sorpresa cuando ya estaba tocando el timbre del departamento del amigo de don Héctor.

    Don Héctor abrió la puerta y me hizo pasar me presentó a su amigo, otro viejo de 65 años que se quedó encantado con mi figura y decía que daría cualquier cosa por tener a una chica como yo entre sus brazos, me pidió si podía por lo menos vernos y don Héctor le dijo que él no tenía problemas, que él lo que haría era darme placer y si yo estaba de acuerdo no tenía inconvenientes. Respondí que no tenía problemas, pensando: pobre viejo ¿qué puede hacerme que me vea gozar como una perra?.

    Fuimos a la habitación, el viejo se sentó frente a la cama, don Héctor no esperó mucho y en menos de un segundo me desnudó, ver a esos dos viejos babosos calentándose por mí me excitaba mucho. Me subí a la cama completamente desnuda y empecé a moverme, a tocarme mis pechos me masturbaba para ellos, mientras ellos se sacaban la ropa. Don Héctor me agarró de los tobillos y comenzó a pasarme su lengua por las piernas, iba subiendo, subiendo, hasta llegar a mi clítoris que pedía ser estimulado con urgencia, comenzó a comerme la vagina con su lengua, y eso a mi me gustaba mucho, parada como estaba le puse mi sexo sobre su boca, y le decía.

    -Dale viejito chupá es para vos, dale, así, así..., no pares.

    El otro viejo tenía entre sus manos su falo hinchado y comenzó a masturbarse, yo estaba tan caliente que le dije:

    -No viejito!!!!, no te masturbes, ven aquí, a mi nidito y disfrútame y cógeme, y también chúpame, veeeeennnn...

    El viejo no se hizo esperar y entre los dos me llenaron de besos por todo mi cuerpo, don Héctor me puso de rodillas, y empezó a chuparme desde la nuca hasta las caderas, el otro viejo, me chupaba las tetas, me las mordía me pasaba su lengua por los pezones, jugaba con ellos. Mientras tanto don Héctor me besaba el ano y me metía su lengua en mi ano, jugaba con él, me metía sus dedos gruesos y los sacaba, me había dilatado tanto el ano que me penetró su falo hasta la mitad. El viejo que tenía delante de mí, me chupaba desde los senos a mi concha, en un momento mientras don Héctor me daba por atrás, me metió su pene enorme, muy erecto en mi boca y así comencé a mamárselo con un placer indescriptible. Un viejo me cogía por el ano, al otro se la chupaba como si tuviera un helado de chocolate. le dije, llena de lujuria.

    -Cógeme viejito ??


    Me saqué la pija de la boca y me acomodé de tal manera que entraran las dos pijas, una de atrás y otra de adelante, los dos me penetraron con fuerza, el viejo de adelante, mientras me daba sin tregua, me besaba las tetas, se ponía los pezones en su boca primero uno, después otro y yo gozaba muchísimo, don Héctor me daba por atrás, pero sus dedos juguetones me tocaban el clítoris y logró hacerme acabar en menos de un segundo. Yo seguía pidiéndole a los dos que no pararan de cogerme, que me chuparan, y tuve varios orgasmos, pensaba que entre los dos juntaban 130 años y eso me hacía trabajar más mi morbo.

    Los dos viejos me llenaron de leche, por atrás y por delante, luego me colmaron de caricias, me llevaron al baño y me bañaron como a una bebe, uno de ellos se puso a cocinar, mientras el otro me preparaba una bebida. Los tres nos sentamos a cenar, ellos me llenaron de atenciones, me acariciaban y me decían que ya no podrían tener una erección, pero que si podían usar su lengua el tiempo que yo quisiera. Me llevaron de nuevo a la cama, me puse en cuatro, entonces don Héctor me dijo:

    -Me muero por chupar tu conchita.

    Y el otro viejo, dijo:

    -A mi me gustaría chuparte el ano, somos viejos, pero nuestras lenguas y manos funcionan muy bien.

    Me reí, abrí mi ano y se lo ofrecí al viejo.

    -No pares viejito de darme tu lengua en el ano.

    Entonces don Héctor me empezó a chupar el clítoris, haciéndome acabar muchas veces seguidas, no se cuántas veces, perdí la cuenta, pero se que fueron muchas y yo agradecida de que ellos me trataran como a una princesa. Estuvieron hasta la medianoche pasándome la lengua por todo mi cuerpo, luego les pedí que me llevaran a mi casa.

    Don Héctor manejaba el automóvil, los tres íbamos adelante, yo en el medio, mientras recorríamos el camino de regreso a casa, me dediqué a chupársela al viejito que acabó en mi boca, al llegar a mi casa, antes de bajar, se la chupé a don Héctor que me tomaba la cabeza con devoción, mientras hacía eso, el otro viejito, me masturbaba y tuve otro orgasmo en el mismo momento que don Héctor me llenaba de leche mi boca. Quedamos en vernos nuevamente el próximo miércoles, y repetir esta historia.

    En la penumbra de mi cuarto pensaba en el placer que había recibido de estos dos ancianos, me daban asco los dos, pero también me excitaban.

    Hoy que ha pasado el tiempo debo confesar que seguimos con esos encuentros durante más de 8 años, todos los miércoles se los dedicaba a ellos incluso estando aún casada, el único miércoles que falté fue cuando estaba de luna de miel, seguía viéndolos y nunca más volví a ser tan feliz en una cama con un hombre como lo fui con ellos.
    Última edición por sexynight; 25-abr-2007 a las 13:48

  2. #2
    atrevido66 está desconectado Lector de Relatos
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    Re: Los dos ancianos y yo.

    buen relato

  3. #3
    Avatar de sexy_mia
    sexy_mia está desconectado Lector de Relatos
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    Re: Los dos ancianos y yo.

    Me encanto estuvo maravilloso

  4. #4
    Avatar de Parker
    Parker está desconectado Crítico de Relatos
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    Re: Los dos ancianos y yo.

    Buen relato Laikipia, bastante erotico, sigue regalandonos esa experiencias vividas en tu adolescencia.
    El Sexo No Es Una Historia Para Contarla,
    Hay Que Vivirla

  5. #5
    Avatar de to_heart
    to_heart está desconectado Comentarista de Relatos
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    Thumbs up Re: Los dos ancianos y yo.

    pues que te puedo decir al estar leyendo tu relato me exite mucho y ojala hubieses visto lo ke hice

  6. #6
    zay63020 está desconectado Lector de Relatos
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    Re: Los dos ancianos y yo.

    ah eso estuvo rico y excitante

  7. #7
    laconsentidafeliz está desconectado Crítico de Relatos
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    Re: Los dos ancianos y yo.

    Que rico y excitante relato, uff me dejo sin palabras

  8. #8
    Avatar de fantasmamarco007
    fantasmamarco007 está desconectado Crítico de Relatos
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    Wink Re: Los dos ancianos y yo.

    Excelente relato muy bien..
    "PODRÁN MORIR LAS PERSONAS...JAMÁS SUS IDEAS"

  9. #9
    Mariajulia_Olivera está desconectado Comentarista de Relatos
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    Re: Los dos ancianos y yo.

    Hermoso relato !!!! tiene todo lo que es necesario para ser una narracion muy exitante. No se cual es tu experiencia (tampoco la pido ,ok !!! ) pero el sexo con hombres mayores es especial, no hay locuras, solo sexo neto !!!!! puro !!!!

  10. #10
    Avatar de rolo43
    rolo43 está desconectado Crítico de Relatos
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    Re: Los dos ancianos y yo.

    Un relato cachondo y avasallante, estilo película XXX relatada.
    Tiene una buena dosis de perversión y está muy bien contado con todos los detalles.
    Quizás está algo exagerado y poco creíble, pero la intensidad de las escenas no dejan que uno se distraiga pensando esas pequeñeces.
    .. qué no daría yo por ver un día
    tu ropa en un rincón de mi guarida
    junto al atuendo de este servidor ...
    (Ana. - Jorge Drexler)

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