Toqué la puerta y Ana abrió; me miró fijamente y no pronunció palabra. Cerré y coloqué el seguro mientras Ana se dirigía hacia el interior del departamento; la observé de espaldas en la sala que se encontraba enmarcada por las puertas de acceso a las habitaciones; vestía su atuendo tradicional pero esta vez con saco verde noche, falda color café, medias color café y zapatos verdes descubiertos; por supuesto, su agradable perfume no podía faltar; su gran trasero y deliciosas piernas me inspiraban y no faltaba mi gran erección.
Me dirigí a ella y la tomé por la cintura y la acerqué hacia mi apretándola fuertemente para que sintiera mi erección en sus nalgas; le besé y mordí suavemente el cuello a la vez que apretaba sus inmensas tetas, bajé mis manos y las deposité en sus muslos debajo de su falda para luego subirlas lentamente. El cuerpo de Ana estaba tibio y temblaba por la excitación; pasé mis manos por toda su entrepierna y sentí su cálido trasero; tenía los ojos cerrados y su respiración era profunda y entrecortada y…ojo con esto: Ana no se había puesto media pantalón, en ese momento usaba media-media y por ende usaba ligueros para poderlas sostener. ¡Santo Cielo!, creí enloquecer y mi erección se acentuó mucho más.
Cuando quise meter mis manos entre sus bragas se dio vuelta y me dijo:
__ Por favor Javier…espera…tenemos que hablar de...
No la dejé terminar y de inmediato coloqué mi boca sobres sus labios; busqué su lengua con la mía y nos besamos con frenesí durante largo rato; que rico era el sabor de aquella boca. Cuando quise arrodillarme para meterme bajo su falda me apartó suavemente para decirme:
__Por favor Javier…hablemos de lo sucedido la última vez…te traté muy mal pero la verdad es que nunca hice algo así con mi esposo y para mi es muy difícil…
__No te preocupes, bombón, olvidemos lo que dijiste en esa oportunidad. Lo importante es que estamos juntos nuevamente para amarnos sin restricciones.
__Precisamente de eso quería hablarte…es que no pude resistir más tiempo sin verte pero…no me vuelvas a tocar ni a besar en esa parte…es que…
No la dejé terminar y la besé nuevamente. Tenía mi mano en su entrepierna y le masajeaba suavemente su vagina por encima de las bragas.
__Pero amor, por qué eres tan reticente, si noté que te gustó…vamos corazón, compláceme. __Dije.
__Ay papito…por qué insistes tanto con eso?
__Mamita, porque tienes un culito muy rico…y no hay nada de malo en querer disfrutarlo; además, ten en cuenta que te produce placer…o, negarás que los disfrutaste aquella vez?
__Papito, sí, no lo niego pero es que…
__No seas tan difícil amor, vamos, no seas malita…__dije, al tiempo que la besaba.
__Está bien papito…pero prométeme que si algo no me gusta te lo digo y paras, de acuerdo?
__De acuerdo bombón, es un trato.
La besé largamente a la vez que recorría todo su cuerpo con mis manos.
__En mi habitación, Javier. __Dijo.
En su habitación le quité el saco, quedando al descubierto sus magníficos senos guardados en un corsé color café, compuesto en partes por tela gruesa y en partes por tela delgada casi transparente que dejaban vislumbrar parte de sus senos; se alcanzaba a apreciar parte de esas venas color verde-azul que surcaban aquellos pechos y algo de su inmensa y excitante aréola.
No podía esperar más y me metí debajo de su falda y le besé y mordí las piernas suavemente al igual que su entrepierna, a lo que Ana respondió con un rápido movimiento apartándose y ubicándose a un lado de la cama.
__Por Dios papi…qué es lo me haces…__Exclamó a la vez que me apretaba fuertemente.
__Nada bombón…tú no me dejas hacerte nada. __Dije, mientras la besaba uniendo mi lengua con la suya.
Le desabotoné la falda y dejé que ésta cayera al piso, quedando al descubierto unas enaguas color café que hacían juego con su ropa interior; le bajé dicha prenda y se descubrió ante mí un espectáculo maravilloso: del corsé se sujetaba un encaje del mismo color y de éste los ligueros que a su vez sujetaban las medias para impedir que éstas resbalaran…unas bragas casi transparentes dejaban ver su maravilloso triángulo negro; toda su ropa interior estaba adornada con figuras y arabescos, mi excitación era enorme.
La besé al mismo tiempo que le despegaba el encaje para poder quitarle el corsé; le quité el corsé y sus enormes senos se movieron de lado a lado; le levanté los brazos y le besé sus axilas cubiertas por pelo abundante ante lo cual Ana se revolvió y se dejó caer en su mullida cama. Rápidamente me desnudé y me situé encima de ella, la besé en la boca, el cuello y luego pasé a sus grandes y hermosos senos; sus pezones estaban duros por la ex citación y cuando los succionaba Ana gemía y me agarraba la cabeza con fuerza; bajé lentamente hasta su ombligo y luego hasta sus bragas…se retorcía de placer.
Ana se resistía a abrir bien las piernas, no obstante le besé y le mordí el pubis por encima de las bragas y luego aparté estas para poner mi lengua directamente en su triangulo; lo recorrí lentamente para luego separar sus labios y recorrerlos con mi lengua, su clítoris estaba erecto y lo besé suavemente, lo soplé un poco, lo besé nuevamente y fue entonces cuando Ana vibró, momento que aproveché para separar bien sus piernas.
Ahora la tenía a mi disposición y fue más fácil recorrer su tesoro; lamí su clítoris largo rato, en ocasiones Ana me apartaba y en otras me acercaba con fuerza; su cuerpo vibraba y tenía las piernas abiertas al máximo; le quité las bragas; con cada mano le sujeté una pierna para evitar que las cerrara y empecé a recorrer su perineo con la lengua, Ana se revolvía y mordía las almohadas; en un momento dado coloqué mi lengua en su rico culo y cuando empezaba a lamérselo, Ana lanzó un grito y con fuerza chocó mi cabeza contra su entrepierna poniendo mi cara directamente en su vagina mientras le pasaba el orgasmo.
__Te quiero papito.__Dijo, mientras me besaba.
__Me gustas mucho bebé. Te gustó? __Respondí
__ Si mi amor…estuvo rico pero…
__No te preocupes bebe, ahora viene lo mejor. Vamos…coloquémonos en una posición ideal para continuar…
No me dejó terminar y exclamó:
__Ay, Javier es que no se…
La interrumpí mientras la besaba y dije:
__Vamos bebe…por favor compláceme. Te aseguro que no te arrepentirás.
__Me lo prometes mi amor?
Acto seguido le indiqué que se arrodillara en la cama apoyada en las manos; yo me ubicaría acostado debajo de ella de tal forma que mi cabeza quedara bajo sus piernas y su cara enfrentada con mi pene (posición 69). Cuando Ana se colocó en posición quedé extasiado, su enorme y hermoso trasero estaba servido y sus enormes tetas oscilaban a punto de tocar mi pene; pero Ana se dio de cuenta de mi ardid y sostuvo sus senos con una mano para evitar que se movieran mientras que con la otra se apoyaba a la vez que desviaba su mirada de mi pene; este se estremecía debido a la excitación que yo tenía.
Coloqué una almohada bajo mi cabeza y empecé recorriendo sus enormes y hermosas nalgas con las yemas de los dedos, luego las besé y mordí, pasé mi lengua por sus deliciosas piernas, por sus pies; Ana respiraba hondamente y jadeaba, en ocasiones su cálida respiración la sentía en la punta de mi pene, este vibraba y mi erección se acrecentaba. Chupé su vagina suavemente, largo y tendido, primero sus labios y luego su clítoris; debido a la excitación Ana apenas se podía mantener arrodillada y en una ocasión tuvo que soltar sus tetas ya que no se pudo sostener con una sola mano, lo cual hizo que sus senos rosaran varias veces mi pene; creo que alcancé a eyacular un poco.
Mi sueño se estaba cumpliendo, estaba disfrutando la entrepierna de la Señora Ana. Sus gemidos me excitaban más y más, lamía su perineo suavemente y no me pude contener: aparté sus nalgas al máximo y coloqué mi lengua en su rico culo, empecé a lamerlo y Ana no pudo aguantar la posición; emitió un gemido y cayó de bruces en la cama, arropando mi pene con sus tetas, con sus manos y con la cabeza. Yo continuaba con mi trabajo y caca vez le metía mi lengua más profundo; le metí el dedo meñique y se estremeció, luego mi lengua y después el dedo anular hasta llegar al dedo pulgar.
Continué lamiendo su rico tesoro hasta que decidí meterle dos dedos: el índice y el corazón; cuando lo hice Ana lanzó un gemido apagado y exclamó:
__!Oh!...mi amor…por favor…
Saqué mis dedos y le metí la lengua, le chupaba su culo con avidez y de pronto Ana lanzó un aullido, se irguió, se sentó en mi cara y comenzó a cabalgarme con fuerza hasta que humedeció toda mi cara; cuando acabó y se bajó me faltaba la respiración, por poco y me ahoga; se tendió a mi lado jadeante, transpiraba un poco, su mirada denotaba placer; luego se subió encima de mí, me abrazó con fuerza y me besó intensamente metiendo su lengua casi hasta mi garganta; fue maravilloso. Mientras se recuperaba le chupé todos los sectores de sus suculentos senos como antesala de lo que venía.
La tomé nuevamente y la coloqué de rodillas como indiqué anteriormente, esta vez no dijo nada y me ubiqué de rodillas detrás de ella; nuevamente le besé su vagina y su rico culo, su hermoso trasero estaba a mi alcance y esto me excitaba bastante, coloqué mi glande a la entrada de su vagina y cuando me disponía a penetrarla lentamente se escuchó la alarma del teléfono.
Ana se sorprendió y de inmediato extendió la mano para alcanzar la bocina.
__Aló, buenas noches__Dijo, y noté que palideció bastante; mientras hablaba yo le besaba y mordía sus inmensos senos.
__De acuerdo…lo tendré listo para cuando estés aquí, no te preocupes. __Respondió y colgó la bocina.
__!Javier!...rápido mi amor…por favor, vístete rápido y vete…te lo suplico, yo te llamo más tarde o tú me llamas; Fernanda viene a recoger dinero puesto que le bloquearon las tarjetas de crédito y se quedó sin efectivo para viajar…en veinte minutos estará aquí…y no hay disculpa para tu presencia.
__Pensé que estarías sola. __Dije.
__Mis otros hijos viajaron ayer y Fernanda solo podía viajar hoy en la tarde pero mira lo que ha pasado. Por favor Javier…
Rápidamente me vestí. Ana me abrazó y me dio un beso enorme.
Qué mala suerte; justo cuando se cumplía mi sueño, tener a la señora Ana a mi disposición, ocurría algo que se atravesaba en mi camino; no podía hacer nada y no sabía hasta cuándo tendría que esperar para reanudar mi diálogo con ella. Cuando llegué a mi apartamento pensé en llamarla para saber qué había sucedido y concretar otra cita, pero decidí dejarle la iniciativa y me di una ducha bien fría para luego acostarme y esperar su llamada.
Después de las once de la noche sonó el teléfono; era Ana al otro lado de la línea.
__Aló__Contesté.
__Javier, como estás.
__Extrañándote mucho, bombón. Como salió todo.
__Bien amor. Fernanda llegó a los diez minutos luego de tu partida; viajó en otro vuelo hace aproximadamente dos horas.
__Entonces ahora si estás sola, verdad?
__Claro que sí. Vienes mañana?
__Perfecto__Dije.
__A qué horas, amor?
__Estaré ahí a las once de la mañana, te parece?
__Aquí te espero.
Durante largo rato pensé en Ana; no podía sacarla de mi mente, pero me motivaba la cita del día siguiente hasta que me quedé dormido.
Me levanté temprano y las horas se hicieron eternas. No pude esperar más y me presenté en casa de Ana a las diez de la mañana, una hora antes de la cita. Estoy seguro que también me esperaba con impaciencia puesto que presioné el timbre y de inmediato me abrió, cerró la puerta con seguro y se abalanzó hacia mí.
Última edición por Minnie; 02-abr-2010 a las 13:47Razón: Publicación
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