A mi deliciosa y tentadora mujer, que tambien se llamaba ana, se la tirò mi mejor amigo y compadre a la vez, la mujer de mi compadre era a su vez la mejor amiga de mi mujer y comadre nuestra tambièn a la vez.

Mi mujer me contò una vez, que mi compadre la estaba seducìendo siempre con mucha picardìa, medio en broma y medio en serio, aprovechaba las largas horas que compartìa junto con mi mujer la oficina, mi compadre era el dueño y gerente de la empresa y mi mujer trabajaba allì junto con su comadre (la esposa de mi mejor amigo) como socias en algunos proyectos comerciales que desarrollaban dentro de los mismos ambientes de la empresa que tenìa nuestro querido compadre.

Cuenta ella, que una vez, nuestro compadre la invitò a almorzar sòlo en su compañìa, mi compadre, (ella me lo contò) le repetìa constantemente esa monserga bien conocida que decìa: "compadre que no se acuesta con la comadre no es compadre" y ella sòlo atinaba a reirse coquetamente de aquella sutil y disimulada seducciòn que mi mejor amigo venìa practicando con ella, seguro que ya tenìa en su mente comèrsela rico un dìa de esos, tal vez aquella tarde cualquier cosa podrìa suceder entre ellos, esa idea seguramente iba excitàndolo morbosamente frente a la posibilidad de poder cacharse por fin a su comadrita, a la rica esposa de su mejor amigo, a la mujer que estaba prohibida para èl por los cuatro costados, y que sin embargo, con la pija parada al màximo, no podìa dejar de pensar en la tentaciòn de follàrsela riquisimamente arrecho esa misma tarde, saborear sus deliciosas, grandes y bien proporcionadas tetas, meter su lengua hasta el fondo de la vagina de mi mujer y cachàrsela pecadoramente en todas las poses posibles que el sexo brinda a discreciòn a todos los amantes infieles y lujuriosos que se atreven a pecar por el placer mismo de probar lo prohibido, de sentir en toda su dimensiòn el pecado del sexo y relamerse con eròticas ganas la sensaciòn de sentir a su enorme y erecta pinga atrapada entre la lengua y los labios lujuriosos de mi mujer, màmàndole nada menos que la poderosa y dura pichula de su amigo y compadre.

Mi comadre y yo èramos unos grandes e ignorantes cornudos, por que mi esposa y su esposo cacharon rico aquella sorpresiva e inesperada tarde sexual, inevitable por los efectos de las copas que vìvìan y por el continuo cachondeo que en doble sentido se daban, cada vez con mas atrevimiento, y con menos bromas en sus dobles sentidos, con sus excitados lìbidos reinando enteramente en sus cuerpos, s que mi compadre, seductor y atrevido como era, le debe haber estampado el primer beso en los labios de mi mujer, luego ya en el carro, a la hora de retiraese siendo ya casi de noche, la debe haber besado con pasiòn eròtica y sexual, mezclando sus lenguas con sus erotizadas salivas, mordièndose con descontrolada lujuria los labios, es probablemente en esos momentos en que nuestro compadre y mejor amigo se debe de haber lanzado hacia sus arrechantes tetas, se las debe de haber sobado con frenesì, seguro que la falta de resistencia de mi esposa ante sus avances, lo debe haber llevado poco despuès a tocat, por primera vez en su vida, la humedecida y palpitante de sexo chucha de mi mujer.

Sus labios y lenguas habrìan recorrido el cuello, las orejas y los pezones de mi querida mujercita que estaba a punto de serme infiel nada menos que con mi mejor amigo.

Arrechos y descontralados por el sexo y la pasiòn que se produjeron con los profundos besos y morbosos manoseos que se habràn dado durante una nedia hora, dentro de la oscuridad y la privacidad que les ofrecìa con mucha discresiòn el carro de mi amigo, es que mi amigo habrìa tomado la decisiòn de partir de allì hacìa el confort de algùn cercano y lujoso hotel en la ciudad, donde completamente desnudos los dos, podrìa dar rienda suelta a la adùltera relaciòn sexual que ya los desbordaba sin compasiòn.

En el Hotel, me imagino que se habràn dado previamente, aun con ropa, una tremenda y arrecha revolcada para calentar aun màs los motores del desenfreno que cobijaban con mucho ardor los dos.

Me imagino a mi compadre retirando la blusa y luego el brasiere de mi esposa y ella desatando su correa, abriendole la bragueta y bajàndole el pantalòn, luego me imagino otra gran revolcada, sòlo con las truzas puestas, entre los dos, mas besos, mas chupeteos de cuello, orejas y pechos entre los dos, asomandose ya en esos momentos sus primeros y latentes gemidos emitidos en intensos y descontrolados placeres.

Por fin, mi amigo y compadre se habrìa animado a retirarle el delicado y femenino calzoncito que apenas cubrìa los delicados bellos pùbicos y el hùmedo organo sexual de mi mujer, que sentimientos de pasiòn y lujuriosa morbosidad habràn invadido el ser de mi compadre al ver a su comadre y mejor amiga de sus esposa, completamente desnuda, con las tetas y la chucha totalmente desguarnecidas y a su entera y morbosa disposiciòn, seguro que se le habrà cruzado ese pecador pensamiento, inevitable de disfrutar en esos excitantes momentos, de que la sagrada chuchita de aquella arrecha y lujuriosa mujer, la chuchita de la mujer de su mejor amigo quien la creìa sagrada y muy lejos de su profanaciòn, por que sentìa y creìa a ciegas que la chucha de su mujer era sòlo de èl y para èl por el resto de sus vidas.

Mi amigo se debe haber morboseado al lamerle y chuparle la mojadita chucha que le entregaba sin condiciones mi mujer al macho que se la iba a montar como le diese su morbosìsima gana, si a ese macho que poseìa a mi mujer como su hembra sin considerar para nada de que se trataba de su comadre, la esposa de su mejor amigo, y la mejor amiga de su mujer.

Mi esposa le debe de haver chupado riquìsimo la verga, lo debe de haber pajeado con mucja morbosidad y lujuriosa excitaciòn, se debe de haber restragedo la pichula de mi amigo en sus tetas, deben haber hecho un delicioso, largo y arrechante 69, hasta que por fin, mi amigo le debe de haber metido de a pocos, hasta el fondo, su enorme pingaza.

De allp para adelante, deben de haber hecho todas la poses sexuales que existen para hacer el amor, se la debe de haber follado rico y duro, con suavidad y con mucha rudeza tambièn, mi mujer debe de haber tenido los màs grandes e intensos orgasmos de su vida, sus gemidos deben de haber sido emitidos con locura y descontrolado placer, sus ojos se deben de haber blanquedos con mucho placer para los dos, y el final de su sexual adulterio, lo deben de haber gozado entre gritos, sudor y con penetrantes olores sexuales tambièn, producidos por los liquidos que les iba saliendo de la chucha y la pinga en sus interminables bombeos, sacandole y metiendole la pinga en la sagrada chuchita de mi mujer.

Que rico se la debe de haber cahachado esa vez y tambièn las siguientes sesiones de sus infieles y traicioneras relaciones de sexo y amor.

Yo, mucho despuès, es que comprobè la adùltera relaciòn que tuvieron mi esposa con mi mejor amigo y con el esposo, tambièn de su mejor amiga, traicionando a sus compadres y cachàndose a la vez entre mismìsimos compadres.