kelly
29-05 2006, 02:46 PM
Comenzaré por decir, que esto que les voy a contar es de mi propia experiencia. Nunca me había animado a escribir mis asuntos personales.
Me llamaré Alí en la historia. Soy profesional y para esos días estaba en busca de trabajo, ya que el que tenía lo había dejado porque ya no me interesaba y deseaba ubicarme en otra empresa. La casa donde vivíamos era bastante grande, de tres niveles y la compartíamos: Mi hermana mayor que es soltera, la que le sigue que para ese entonces estaba casada y tenía una hija de dos años, mi hermana menor y yo (solteras); El nivel superior de la casa era un pequeño apartamento con dos habitaciones, baño, cocina y una pequeña sala; Lo compartíamos mi hermana mayor y yo, subiendo quedaba el lavadero, un patio de ropas y uno para juegos; En el primer nivel quedaba la sala, el comedor y el baño social. Y en el segundo nivel, quedaba la habitación de mi hermana la casada, que tenía baño privado; la habitación de mi hermana menor y al lado de ésta la cocina principal. En casa vivía una amiga de mi hermana menor, que llamaré Nani.
Todas las mañanas yo salía temprano a buscar el periódico para a través de los clasificados buscar empleo. Esa mañana de regreso con el periódico se me ocurrió entrar a la habitación donde dormía Nani con mi hermana menor. Mi cuñado, es sastre y se encontraba en la sala donde había improvisado su taller. Cuando entré, ella dormía, mi hermana ya había salido a trabajar. Me senté en una silla al lado de la cama donde dormía Nani a revisar los clasificados. Mientras lo hacía, me pareció que Nani se movía, al terminar de leer el periódico me recosté en la cama. Sin ninguna mala intención me acomodé al lado de ella, hacía bastante frío esa mañana. A mí me parecía que Nani no dormía y quise probar llamándola en tono bajito, como me lo suponía, me contestó con un susurro. Debo confesar que ella me gustaba mucho, tiene los ojos más bellos que haya visto en mi vida. Ella había estado con nosotras bastante tiempo y era como de la familia, enfermó y yo había tenido que cuidarla; desde ese tiempo notaba como que yo no le era indiferente, sentía que me miraba con otros ojos distintos a los de una amiga y con esa mirada pícara distaba mucho de ser la niña inocente que yo suponía que era. Es tres años menor que yo.
Ella me daba la espalda y yo aproveché para acercar mi cuerpo al suyo y acariciar su cadera derecha, en un primer momento, no reaccionó. Esto me dio confianza y proseguí explorando su costado, hasta llegar a su seno derecho. En ese momento se protegió de mis caricias. Me acerqué a su oído y le pregunté si podía hacerlo, ella seguía haciéndose la dormida, supongo y me respondió con otro susurro. Yo me había emocionado mucho, hasta ese momento nunca había tenido una experiencia sexual, pese a mi edad y mucho menos un acercamiento con una mujer; era bastante tímida, pero Nani me gustaba. Me indigné porque de alguna manera sentí que me rechazaba y eso destrozaba mi alma. Yo estaba siguiendo un instinto pensando que le gustaba y ella me estaba rechazando; además, me sentía descubierta y no sabía si ella podía contarlo a mis hermanas. Empezó un leve forcejeo entre nosotras, hasta que finalmente cedió y yo pude introducir mi mano por debajo de su pijama.
Sin decir palabras, correspondió a mis caricias y me atreví a pedirle un beso, el cual me dio sin mayor recato. Yo la besaba con mucha dulzura y ella tenía pasiones reprimidas que hasta ese momento afloraban, me sentí en el cielo. Con algo de nervios, acaricié todo su cuerpo, el cual fue acomodándose para recibir mis caricias. Con decisión y atrevimiento, introduje mi mano dentro de su panty, sintiendo al instante la humedad de su intimidad. Al oído le susurré que desde hacía tiempo quería comprobar si se “mojaba” igual que yo, al comentario me respondió con un beso; Introduje un dedo en su “cosita”; Que alegría descubrir que no era virgen, lo cual le dije al oído. Le hice el amor, en medio de mi torpeza. Hasta ese momento no nos habíamos desvestido y yo no me sentía del todo cómoda porque en todo caso afuera de la habitación mi cuñado hacía sus labores. Le pedí que viniera a mi habitación, no sabía si lo haría, pero salí de su cuarto con la felicidad más grande de mi vida... Mi corazón saltaba de alegría. Pasaron diez minutos, los más largos de mi vida, cuando tocaron la puerta del apartamento. Era Nani, el sólo hecho que estuviera allí me hacía suponer que le había gustado nuestro primer encuentro.
Le dije: ¡Gracias por venir, pasa! Sin pronunciar una sola palabra, entró en el apartamento, yo la tomé de la mano y la guié hasta mi habitación; en muchas ocasiones ella había estado en mi cuarto, cuando compartíamos tardes de juegos. La hice sentar en la cama y le hablé de mis sentimientos y ella me confesó que desde tiempo atrás sentía algo por mí, pero tenía miedo de expresarlo. Yo le conté de todo lo que me gustaba y lo que sentí desde el primer día que la vi. Desde ese día empezamos una relación.. .Los detalles de esa relación, los contaré más adelante... Si me animo!!!
Me llamaré Alí en la historia. Soy profesional y para esos días estaba en busca de trabajo, ya que el que tenía lo había dejado porque ya no me interesaba y deseaba ubicarme en otra empresa. La casa donde vivíamos era bastante grande, de tres niveles y la compartíamos: Mi hermana mayor que es soltera, la que le sigue que para ese entonces estaba casada y tenía una hija de dos años, mi hermana menor y yo (solteras); El nivel superior de la casa era un pequeño apartamento con dos habitaciones, baño, cocina y una pequeña sala; Lo compartíamos mi hermana mayor y yo, subiendo quedaba el lavadero, un patio de ropas y uno para juegos; En el primer nivel quedaba la sala, el comedor y el baño social. Y en el segundo nivel, quedaba la habitación de mi hermana la casada, que tenía baño privado; la habitación de mi hermana menor y al lado de ésta la cocina principal. En casa vivía una amiga de mi hermana menor, que llamaré Nani.
Todas las mañanas yo salía temprano a buscar el periódico para a través de los clasificados buscar empleo. Esa mañana de regreso con el periódico se me ocurrió entrar a la habitación donde dormía Nani con mi hermana menor. Mi cuñado, es sastre y se encontraba en la sala donde había improvisado su taller. Cuando entré, ella dormía, mi hermana ya había salido a trabajar. Me senté en una silla al lado de la cama donde dormía Nani a revisar los clasificados. Mientras lo hacía, me pareció que Nani se movía, al terminar de leer el periódico me recosté en la cama. Sin ninguna mala intención me acomodé al lado de ella, hacía bastante frío esa mañana. A mí me parecía que Nani no dormía y quise probar llamándola en tono bajito, como me lo suponía, me contestó con un susurro. Debo confesar que ella me gustaba mucho, tiene los ojos más bellos que haya visto en mi vida. Ella había estado con nosotras bastante tiempo y era como de la familia, enfermó y yo había tenido que cuidarla; desde ese tiempo notaba como que yo no le era indiferente, sentía que me miraba con otros ojos distintos a los de una amiga y con esa mirada pícara distaba mucho de ser la niña inocente que yo suponía que era. Es tres años menor que yo.
Ella me daba la espalda y yo aproveché para acercar mi cuerpo al suyo y acariciar su cadera derecha, en un primer momento, no reaccionó. Esto me dio confianza y proseguí explorando su costado, hasta llegar a su seno derecho. En ese momento se protegió de mis caricias. Me acerqué a su oído y le pregunté si podía hacerlo, ella seguía haciéndose la dormida, supongo y me respondió con otro susurro. Yo me había emocionado mucho, hasta ese momento nunca había tenido una experiencia sexual, pese a mi edad y mucho menos un acercamiento con una mujer; era bastante tímida, pero Nani me gustaba. Me indigné porque de alguna manera sentí que me rechazaba y eso destrozaba mi alma. Yo estaba siguiendo un instinto pensando que le gustaba y ella me estaba rechazando; además, me sentía descubierta y no sabía si ella podía contarlo a mis hermanas. Empezó un leve forcejeo entre nosotras, hasta que finalmente cedió y yo pude introducir mi mano por debajo de su pijama.
Sin decir palabras, correspondió a mis caricias y me atreví a pedirle un beso, el cual me dio sin mayor recato. Yo la besaba con mucha dulzura y ella tenía pasiones reprimidas que hasta ese momento afloraban, me sentí en el cielo. Con algo de nervios, acaricié todo su cuerpo, el cual fue acomodándose para recibir mis caricias. Con decisión y atrevimiento, introduje mi mano dentro de su panty, sintiendo al instante la humedad de su intimidad. Al oído le susurré que desde hacía tiempo quería comprobar si se “mojaba” igual que yo, al comentario me respondió con un beso; Introduje un dedo en su “cosita”; Que alegría descubrir que no era virgen, lo cual le dije al oído. Le hice el amor, en medio de mi torpeza. Hasta ese momento no nos habíamos desvestido y yo no me sentía del todo cómoda porque en todo caso afuera de la habitación mi cuñado hacía sus labores. Le pedí que viniera a mi habitación, no sabía si lo haría, pero salí de su cuarto con la felicidad más grande de mi vida... Mi corazón saltaba de alegría. Pasaron diez minutos, los más largos de mi vida, cuando tocaron la puerta del apartamento. Era Nani, el sólo hecho que estuviera allí me hacía suponer que le había gustado nuestro primer encuentro.
Le dije: ¡Gracias por venir, pasa! Sin pronunciar una sola palabra, entró en el apartamento, yo la tomé de la mano y la guié hasta mi habitación; en muchas ocasiones ella había estado en mi cuarto, cuando compartíamos tardes de juegos. La hice sentar en la cama y le hablé de mis sentimientos y ella me confesó que desde tiempo atrás sentía algo por mí, pero tenía miedo de expresarlo. Yo le conté de todo lo que me gustaba y lo que sentí desde el primer día que la vi. Desde ese día empezamos una relación.. .Los detalles de esa relación, los contaré más adelante... Si me animo!!!