anomis
18-05 2006, 07:14 PM
Hola a todos, perdón por la tardanza pero andaba de viaje y la verdad no tuve tiempo de terminar la historia, pero aquí esta lo prometido:
En lo último que me quede fue que Anel (mi tía), había ido por tres consoladores que tenía en el baúl que yo había visto en su habitación, poniéndolos en la mesa de centro de la sala.
El consolador gigante tenía una especie de chupón en la base, con lo que con un poco de saliva se pegaba en la madera de la mesa, y se mantenía firme, y ella sin más, se coloco encima del mismo, dándose unas deliciosas sentadas, que la verdad yo no sé como le cabía tanto en su rajita, pero al fin y al cabo se lo comía todo, viendo como se daba gusto penetrándose ella misma, mi verga se empezó a parar, hasta llegar a la erección total pues de ver la cara de gozo de Anel ella respondió rápidamente. Al percatarse de ello, me pidió que me acercara, y llevando su mano a mi verga, la empezó a masturbar nuevamente, con delicadeza, pero llegó un momento en que era tal su gozo, que escupió mi verga, dejándomela toda llena de saliva, dándome unas mamadas tan deliciosas, como yo estaba de pie, podía observar con detalle como la introducía con verdaderas ganas de comérsela, y lo que más exquisito era, que cuando la sacaba de su boca, había una maraña de saliva pegajosa que brillaba con la luz de los focos de la sala, y eso me excitaba más, mientras que yo me daba una vista maravillosa de su boca y mi verga.
Me pidió que le hiciera un favor, y yo asistí fascinado con su boca, me dijo que así como estaba que le empezara a meter el consolador delgado de color negro en su ano, así que agarre el consolador y le pedí que lo chupara como si fuera una verga, que lo ensalivara a más no poder, y ella obediente lo hacía feliz de la vida, ya ensalivado, ella se coloco en el sofá, parando el culo de forma que yo pudiera verlo con todo su esplendor, ya estando en esta posición me dieron ganas de chuparlo, así que lo hice, y ella se empezaba a contorsionar del placer de mi lengua sobre su ano, y conforme fui lubricándolo iba introduciendo poco a poco el consolador, primero muy lentamente porque no quería lastimarla, pero posteriormente conforme oía sus gemidos de placer yo aumentaba el ritmo de la penetración, hasta el punto de que me pidió que la volviera a poseer, así que sin más la abrace de la cintura, para penetrarla por la rajita, y después por el culo y así iba intercalando los movimientos de la raja al culo, del culo a la raja.
Pero como no me conformaba con eso y sabiendo que le encantaba sentir carne en el culo le pedí que me permitiera sentarme en el sillón y que dándome la espalda y subiéndose al sillón, empezara a sentarse en ella, como una especie de sentadillas, y ella obedeció sin ningún problema, y yo sentía como a la hora de sentarse en ella, daba movimientos en forma de círculo, y de adelante hacia atrás, en verdad que era una experta en el sexo anal, sabía gozar y hacer gozar, y así mantuvimos el ritmo como por 10 minutos, y sin que ella se lo esperara la cargue sin que se saliera de mi verga, y yo de pie, la cargaba, y ayudándome de los brazos y con su ayuda se daba unos sentones de lo más delicioso, y yo no sé si era porque como no había apoyo y retando la gravedad su cuerpo hacia de catapulta, para que su ano se enterrara más profundamente en mi verga, y eso hacía que ella casi gritara, y diciéndome al oído, me decía:
-Ay sobrino, si tu tío me hubiera hecho esto que me estas haciendo, nunca lo hubiera mandado por un tubo, pero sigue sobrinito, que tu tía la esta pasando exquisitamente bien,
con estas frases y salida de su boca produjeron en mi una sensación única, pues sentía que la leche se me salía, y ella lo notaba pícaramente pues, como si le hubiera inyectado más ganas, se sentaba más fuertemente, y sé que lo hizo a propósito porque provoco que se la dejara ir en todo su culo, y ella sintiéndolo lo caliente de la leche dentro, sonrío y me beso apasionadamente.
Instantes después, sacando mi palo de su culo, no dejó que se pusiera flácida, y empezó a pasar su rasposa y deliciosa lengua por mi glande, en esta ocasión tardo un poco más en ponerse a todo lo que da, pero ya una vez parada con ganas, me dijo que me amarrara el pene gigante a mi cintura con un especie como de cinturón donde se introducía el pene artificial, y que con ella y la mía la penetrara en su raja, yo le puse un pero, sin embargo ella hizo caso omiso a mi protesta, pensando en no lastimarla, pero que incrédulo sería yo al pensar que la lastimaría, pues una vez introduciendo la artificial empecé a empujar la mía, con muchos esfuerzos logré penetrarla al mismo tiempo, y poco a poco acostumbrándome al movimiento, subí mi ritmo, y frenéticamente se las dejaba ir, no lo podía creer, pero mi tía estaba con lágrimas en los ojos, pero con una sonrisa que delataba placer a más no poder, no sé si sería por el dolor que le provocaba o por el placer que lograba sentir con cada embestida que lograba hacer, y solo sentí su lechita recorrer a las dos vergas, pues se siente caliente, y con su temblor en su cuerpo pude saber que tuvo un excelente orgasmo, y saque las dos vergas de su conchita, y sin esperármelo me empezó a besar cariñosamente en todo mi cuerpo, como agradeciendo el placer que le acababa de regalar.
Ya una vez calmados los ímpetus, nos metimos a bañar y ella me baño como una madre amorosa, limpiando todo mi cuerpo, y yo por supuesto devolviéndole el favor, enjabonando todo su exquisito cuerpo, y chupando por momentos sus tetas enormes y nalgueándola, jugando con ella en la tina y en la regadera, besándonos, acariciándonos, y como el ajetreo fue mucho de común acuerdo nos fuimos a dormir a su cama, algo que también era mi fantasía, dormir abrazado a su cintura, sintiendo su culo en mi verga, y acariciando sus tetas con mis manos, y oliendo su hermosa cabellera esponjada, en una palabra dormir junto aquel monumento de mujer, una mujer que hasta la fecha no dejo de admirar y respetar, claro dentro de los lineamientos de Tía-Sobrino más que nada a la vista de los demás, porque a partir de aquel día, ella se convirtió en mi fantasía hecha realidad.
Claro que todavía me esperaban sorpresas con ella, y con una sobrina que yo no conocía, hija de una de sus hermanas, hasta el punto que ya no fuimos únicamente 2, sino hasta 4 en la misma cama, pero esto lo dejaré para otra ocasión. Por lo mientras me despido de ustedes y espero que les haya gustado mi sueño hecho realidad. Y por supuesto, cada una de las palabras escritas aquí, son con el consentimiento de Anel. Y esta ansiosa de que les siga contando nuestras aventuras. Saludos a todos.
En lo último que me quede fue que Anel (mi tía), había ido por tres consoladores que tenía en el baúl que yo había visto en su habitación, poniéndolos en la mesa de centro de la sala.
El consolador gigante tenía una especie de chupón en la base, con lo que con un poco de saliva se pegaba en la madera de la mesa, y se mantenía firme, y ella sin más, se coloco encima del mismo, dándose unas deliciosas sentadas, que la verdad yo no sé como le cabía tanto en su rajita, pero al fin y al cabo se lo comía todo, viendo como se daba gusto penetrándose ella misma, mi verga se empezó a parar, hasta llegar a la erección total pues de ver la cara de gozo de Anel ella respondió rápidamente. Al percatarse de ello, me pidió que me acercara, y llevando su mano a mi verga, la empezó a masturbar nuevamente, con delicadeza, pero llegó un momento en que era tal su gozo, que escupió mi verga, dejándomela toda llena de saliva, dándome unas mamadas tan deliciosas, como yo estaba de pie, podía observar con detalle como la introducía con verdaderas ganas de comérsela, y lo que más exquisito era, que cuando la sacaba de su boca, había una maraña de saliva pegajosa que brillaba con la luz de los focos de la sala, y eso me excitaba más, mientras que yo me daba una vista maravillosa de su boca y mi verga.
Me pidió que le hiciera un favor, y yo asistí fascinado con su boca, me dijo que así como estaba que le empezara a meter el consolador delgado de color negro en su ano, así que agarre el consolador y le pedí que lo chupara como si fuera una verga, que lo ensalivara a más no poder, y ella obediente lo hacía feliz de la vida, ya ensalivado, ella se coloco en el sofá, parando el culo de forma que yo pudiera verlo con todo su esplendor, ya estando en esta posición me dieron ganas de chuparlo, así que lo hice, y ella se empezaba a contorsionar del placer de mi lengua sobre su ano, y conforme fui lubricándolo iba introduciendo poco a poco el consolador, primero muy lentamente porque no quería lastimarla, pero posteriormente conforme oía sus gemidos de placer yo aumentaba el ritmo de la penetración, hasta el punto de que me pidió que la volviera a poseer, así que sin más la abrace de la cintura, para penetrarla por la rajita, y después por el culo y así iba intercalando los movimientos de la raja al culo, del culo a la raja.
Pero como no me conformaba con eso y sabiendo que le encantaba sentir carne en el culo le pedí que me permitiera sentarme en el sillón y que dándome la espalda y subiéndose al sillón, empezara a sentarse en ella, como una especie de sentadillas, y ella obedeció sin ningún problema, y yo sentía como a la hora de sentarse en ella, daba movimientos en forma de círculo, y de adelante hacia atrás, en verdad que era una experta en el sexo anal, sabía gozar y hacer gozar, y así mantuvimos el ritmo como por 10 minutos, y sin que ella se lo esperara la cargue sin que se saliera de mi verga, y yo de pie, la cargaba, y ayudándome de los brazos y con su ayuda se daba unos sentones de lo más delicioso, y yo no sé si era porque como no había apoyo y retando la gravedad su cuerpo hacia de catapulta, para que su ano se enterrara más profundamente en mi verga, y eso hacía que ella casi gritara, y diciéndome al oído, me decía:
-Ay sobrino, si tu tío me hubiera hecho esto que me estas haciendo, nunca lo hubiera mandado por un tubo, pero sigue sobrinito, que tu tía la esta pasando exquisitamente bien,
con estas frases y salida de su boca produjeron en mi una sensación única, pues sentía que la leche se me salía, y ella lo notaba pícaramente pues, como si le hubiera inyectado más ganas, se sentaba más fuertemente, y sé que lo hizo a propósito porque provoco que se la dejara ir en todo su culo, y ella sintiéndolo lo caliente de la leche dentro, sonrío y me beso apasionadamente.
Instantes después, sacando mi palo de su culo, no dejó que se pusiera flácida, y empezó a pasar su rasposa y deliciosa lengua por mi glande, en esta ocasión tardo un poco más en ponerse a todo lo que da, pero ya una vez parada con ganas, me dijo que me amarrara el pene gigante a mi cintura con un especie como de cinturón donde se introducía el pene artificial, y que con ella y la mía la penetrara en su raja, yo le puse un pero, sin embargo ella hizo caso omiso a mi protesta, pensando en no lastimarla, pero que incrédulo sería yo al pensar que la lastimaría, pues una vez introduciendo la artificial empecé a empujar la mía, con muchos esfuerzos logré penetrarla al mismo tiempo, y poco a poco acostumbrándome al movimiento, subí mi ritmo, y frenéticamente se las dejaba ir, no lo podía creer, pero mi tía estaba con lágrimas en los ojos, pero con una sonrisa que delataba placer a más no poder, no sé si sería por el dolor que le provocaba o por el placer que lograba sentir con cada embestida que lograba hacer, y solo sentí su lechita recorrer a las dos vergas, pues se siente caliente, y con su temblor en su cuerpo pude saber que tuvo un excelente orgasmo, y saque las dos vergas de su conchita, y sin esperármelo me empezó a besar cariñosamente en todo mi cuerpo, como agradeciendo el placer que le acababa de regalar.
Ya una vez calmados los ímpetus, nos metimos a bañar y ella me baño como una madre amorosa, limpiando todo mi cuerpo, y yo por supuesto devolviéndole el favor, enjabonando todo su exquisito cuerpo, y chupando por momentos sus tetas enormes y nalgueándola, jugando con ella en la tina y en la regadera, besándonos, acariciándonos, y como el ajetreo fue mucho de común acuerdo nos fuimos a dormir a su cama, algo que también era mi fantasía, dormir abrazado a su cintura, sintiendo su culo en mi verga, y acariciando sus tetas con mis manos, y oliendo su hermosa cabellera esponjada, en una palabra dormir junto aquel monumento de mujer, una mujer que hasta la fecha no dejo de admirar y respetar, claro dentro de los lineamientos de Tía-Sobrino más que nada a la vista de los demás, porque a partir de aquel día, ella se convirtió en mi fantasía hecha realidad.
Claro que todavía me esperaban sorpresas con ella, y con una sobrina que yo no conocía, hija de una de sus hermanas, hasta el punto que ya no fuimos únicamente 2, sino hasta 4 en la misma cama, pero esto lo dejaré para otra ocasión. Por lo mientras me despido de ustedes y espero que les haya gustado mi sueño hecho realidad. Y por supuesto, cada una de las palabras escritas aquí, son con el consentimiento de Anel. Y esta ansiosa de que les siga contando nuestras aventuras. Saludos a todos.