culoricoccs
18-05 2006, 01:47 PM
Tengo la fortuna y dicha de poseer en el baño un gran espejo como puerta de ducha, por lo que siempre logro verme totalmente desnudo. He de aclarar que no poseo un cuerpo de revista, ni de galán de cine o de estrella porno. Pero es un cuerpo que siempre me ha agradado, mido 1.80, contextura regular, pansita como la de cualquier mortal que toma una cervecita acompañando una pizza regular, pelo castaño ondulado y reseco (me la paso comprando cosas para el cabello), ojos verdes, lampiño de fabrica, un pene normalito... eso si cumplidor y algo cabezón (pero no es un monstruo de esos que se lee por allí), buenas piernas (algunas mujeres dicen que les gustarían tenerlas como las mías),...aaaaaaaaaaaa y unas nalgas redonditas, duras y carnosas. Son mi mayor tesoro, bronceaditas siempre en hilo dental (los uso a diario), con una marquita blanca del triangulito de los hilos.
En fin un cuerpo que cuando me lo veo en el espejo, despierta mis fantasías. Me gusta verme de espalda, arrodillado en el suelo, para automorbosearme las nalgas, me pongo en cuatro y me veo el ano, lo aprieto y expando, busco algo cilíndrico, de cualquier genero, mineral o vegetal, y me lo introduzco; cuando eso hago, me meneo como un loco, imaginando que tengo un macho en mi espalda, gozándome, agarrándome la cintura, golpeando sus bolas contra las mías. Siento espasmos en todo mi cuerpo, busco mis dedos y los chupo como si fuera un pene enorme, como si fuera un dragón que pronto llenara mi cara de ese fuego blanco, que añoro volver a tragar.
He de aclarar que en todo momento trato de mantener la vista en el espejo para verme gozar, a veces la figura de un hombre se va formando en el espejo, aumentado mi excitación. Cuando siento que estoy por correrme, me paralizo viendo mis ojos, haciéndome muecas, dejando que se me pase un poco las ganas de explotar. Viendo mi cuerpo, esa herramienta que es capaz de darme tanto placer, así como aquellos que me han podido disfrutar.
Pero llega el momento buscado, el momento anhelado de dar rienda suelta a todas mis ganas y entonces me dejo caer en el placer máximo de la autosatisfacían, llenado mis manos de leche, la que luego me trago, dejando lo que llevo dentro de mi ano, hasta que salga solo, observando con mi ano que esta bien abierta vuelve a cerrase, ansiando el próximo instante, de entrar a ese baño, donde de pronto aparecerá mi cuerpo que me excitará y me dará otro momento de placer.
En fin un cuerpo que cuando me lo veo en el espejo, despierta mis fantasías. Me gusta verme de espalda, arrodillado en el suelo, para automorbosearme las nalgas, me pongo en cuatro y me veo el ano, lo aprieto y expando, busco algo cilíndrico, de cualquier genero, mineral o vegetal, y me lo introduzco; cuando eso hago, me meneo como un loco, imaginando que tengo un macho en mi espalda, gozándome, agarrándome la cintura, golpeando sus bolas contra las mías. Siento espasmos en todo mi cuerpo, busco mis dedos y los chupo como si fuera un pene enorme, como si fuera un dragón que pronto llenara mi cara de ese fuego blanco, que añoro volver a tragar.
He de aclarar que en todo momento trato de mantener la vista en el espejo para verme gozar, a veces la figura de un hombre se va formando en el espejo, aumentado mi excitación. Cuando siento que estoy por correrme, me paralizo viendo mis ojos, haciéndome muecas, dejando que se me pase un poco las ganas de explotar. Viendo mi cuerpo, esa herramienta que es capaz de darme tanto placer, así como aquellos que me han podido disfrutar.
Pero llega el momento buscado, el momento anhelado de dar rienda suelta a todas mis ganas y entonces me dejo caer en el placer máximo de la autosatisfacían, llenado mis manos de leche, la que luego me trago, dejando lo que llevo dentro de mi ano, hasta que salga solo, observando con mi ano que esta bien abierta vuelve a cerrase, ansiando el próximo instante, de entrar a ese baño, donde de pronto aparecerá mi cuerpo que me excitará y me dará otro momento de placer.