PDA

View Full Version : EL CASO DEL VIOLADOR CANIJO


jotaene
23-03 2006, 07:18 AM
EL CASO DE VIOLADOR CANIJO.

Policarpo Andoba violó a sesenta y ocho mujeres y fue detenido cuando violaba a la número sesenta y nueve, Eufemia Lahiga. No pudo escaparse porque, cuando el policía lo detuvo, justamente fue el momento en que se estaba corriendo y Eufemia le sujetaba el culo con las piernas gimiendo brutalmente sin que el policía supiera a ciencia cierta si bramaba de rabia o de placer.

Estaban tan atornillados que el policía tuvo que llamar por teléfono a una ambulancia. Fue en el quirófano de la clínica donde un equipo médico logró separarlos sin causarles graves daños anatómicos.

Se supo la cantidad de mujeres a las que violó Policarpo fue porque el mismo Policarpo lo dijo. Tenía un dietario en el que estaban anotadas, día por día, todas las mujeres que se cepillaba.

Después de ser detenido su foto apareció en todos los periódicos nacionales, pero ninguna otra mujer se presentó a denunciarlo. Esta falta de cooperación entre las mujeres violadas no dejó de sorprender a la policía. No era normal que entre sesenta y ocho mujeres violadas ninguna se prestara a denunciarlo. Como dijo el Comisario:

-- Esto me huele a chocha satisfecha. -

No sabía aún el Comisario Lahiga que su mujer también había sido violada.

El día que se celebró el juicio en la sala de la Audiencia Provincial no cabía un alfiler. La gente se apretujaba en el pasillo central y en los laterales en tal cantidad que, pese a ser un invierno muy crudo, todos sudaban como fogoneros en el trópico.

Cuando el acusado entró en la sala para sentarse en el banquillo, la gente se preguntó como aquel tipo esmirriado, bajito, feo, calvo y que parecía incapaz de soportar una bofetada podía haber violado a tantas mujeres sin que ninguna de ellas lo hubiera dejado inconsciente de un sopapo.

Una mujer allí presente, una tal Eduviges, aclaró el misterio con su comentario:

-- Es que Policarpo tiene una verga descomunal. Lo menos le mide cincuenta centímetros. -

Por extraño que parezca ninguna de las personas que la rodeaban le preguntó a Eduvigis como sabía ella aquel dato anatómico de Policarpo,
quizá porque en aquel momento el ujier gritó:

--¡En pie! Preside el Tribunal el honorable juez Don Melquíades Pichadoro. -

El juez dirigió su severa mirada sobre la concurrencia antes de recogerse la toga para sentarse. Luego dio un mazazo sobre el tarugo de pino que tenía encima de la mesa y bramó:

--¡Silencio, o mando desalojar la sala! -

Se oyeron varios shiiis que ayudaron a que el gentío enmudeciera y el juez, con el ceño fruncido y mirada sibilina ordenó:

-- Póngase en pie el acusado. -

Policarpo se levantó y el juez bramó de nuevo:

-- ¡Lo he dicho en pie, no de rodillas! -
-- Ya estoy de pie, Señoría –
respondió con voz humilde el canijo Policarpo.

-- Pues súbase al sillón, quiero verlo de cuerpo entero!! -

Subido en el sillón Policarpo creció medio metro. El juez le ordenó al ujier:

-- Quítele el bate de béisbol que esconde bajo el pantalón. Aquí no se puede entrar armado. -

El ujier se acercó al juez y le dijo algo en voz baja. Se oyó de nuevo la voz tonante del juez

-- ¿Cómo se declara el acusado? -

La abogada de la defensa, también de pie al lado de Policarpo que casi le llegaba al hombro, respondió sonriéndole al Juez:

-- El acusado se declara inocente y culpable. -
-- ¡Protesto! – gritó la fiscal muy enfadada. -
-- Letradas, hagan el favor de acercarse al estrado – ordenó el juez

La fiscal y la defensora, muy cachondas las dos, se acercaron al estrado con gran contoneo de caderas y mirándose de reojo a ver quien movía mejor el culo. El juez comentó al tenerlas cerca:

-- No se pongan cachondas en un juicio por violación porque el acusado puede perder el oremus y follarlas aquí mismo a las dos, de modo que no sigan meneando el culo tan provocativamente. ¿Usted de que protesta? – le preguntó a la fiscal

-- De lo que ha dicho sta – respondió la fiscal señalando a su compañera.
-- Letrada – susurró el juez a la defensora – Usted también está cojonuda y muy cachonda, pero recuerde que a m´´i no me toma el pelo ni mi padre. -
-- Si, Señoría, lo que usted diga – respondió la defensora chupándose un dedo lascivamente.
-- Moderación, jovencita, no se chupe el dedo de esa manera. Eso no va a influir en el veredicto. Vuelva a su sitio y explíquenos eso de que el acusado es a la vez culpable e inocente. Y usted, señorita fiscal, deje de protestar hasta que acabe de explicarlo. ¿Me ha entendido? -
-- Si, Señoría, lo he entendido, guapísimo. -

Las dos letradas, muy en su papel, contonearon de nuevo ostensiblemente las caderas al regresar a sus respectivos asientos. A Policarpo se le salían los ojos de las órbitas mirándolas y se rascaba las bolas sin disimulo hasta que el juez le ordenó sentarse. Policarpo se sentó, desapareciendo detrás de la mesa.

-- La defensa tiene la palabra – indicó el juez.

La letrada se echó la rubia melena hacia atrás y adelantó las tetas antes de dirigirse a los miembros de jurado y empezó a hablar:

-- Señores del Jurado… -
-- ¡Protesto!, Señoría – gritó la fiscal de nuevo -- la defensa se dirige sólo a los miembros del jurado sin tener en cuenta a las miembras.
-- Se admite – indicó el juez.
La defensa comenzó de nuevo:

-- Miembras y miembros del jurado, la defensa demostrará sin que quepa la menor duda razonable, que mi defendido es inocente de los cargos de violación que se le imputan. Mi defendido padece de incontinencia urinaria y esto le obliga a orinar en cualquier esquina y como su miembro viril, que es el más grande del país… -

Una miembra del jurado cortó rápida el discurso:

-- A ver, que se vea, para que podamos juzgar con arreglo a derecho.
-- ¡Protesto! Señoría – bramó la fiscal -- El jurado no puede preguntar.

El juez, furioso, exclamó:

-- ¡Déjese de protestas y esté atenta a lo del nabo! -
-- Policarpo – comentó la defensora dirigiéndose al invisible acusado – enséñales a las miembras del jurado tu virilidad.

Todos se desojaron para mirar hacia la mesa. Al cabo de unos segundos, apoyado en la mesa fue emergiendo un capullo del tamaño de un guante de boxeador de color rojo que continuó elevándose seguido de un trozo de carne parecido a un redondo solomillo de ternera.

¡¡¡OOOOOH!! – se oyó exclamar a toda la sala.

-- ¡¡Yo quiero uno como ese!! – exclamó una miembra del jurado.
-- ¿Lo ven? – preguntó la defensora -- Eso es lo que ha hecho que todas las mujeres se rindan sin protestar. Y ahora llamaré a mi primer testigo, la señora Lahiga.

La señora Lahiga se levantó de su asiento y caminó hacia el estrado, dándole un beso al guante de boxeo antes de jurar sobre La Biblia que diría toda la verdad, nada más que la verdad y solamente la verdad. Luego se sentó mirando famélica y sin disimulo hacia el solomillo de ternera.

La defensora se acercó a la testigo, pero tuvo que pasarle la mano por delante de los ojos porque parecía hinoptizada por el solomillo. Al despertarse, la abogada le preguntó:

-- ¿Está el acusado en esta sala?
-- A él no lo veo, pero la que sí está su señora polla. Es esa que está ahí – respondió Eufemia señalando el trozo de solomillo.
-- Repórtese la testigo – bramó el juez -- o tendré que sancionarla por malhablada. -
-- Entonces ¿Cómo se llama eso que asoma sobre la mesa, señor Juez? – preguntó Eufemia.

El juez miró hacia el guante de boxeo y ordenó:

-- Que venga un urólogo y dictamine sobre el caso. -

Llegó el urólogo de la policía, se puso las gafas y se acercó a la mesa examinando detenidamente el solomillo. Luego se giró hacia el juez y comentó:

-- Señoría, se trata de un hongo cuyo nombre científico es Monster Cock.

El juez se levantó, dio un mazazo sobre el tarugo de pino y dictaminó:

-- El caso queda sobreseído. El hongo Monster Cock queda en libertad.

Mayan
24-04 2006, 12:28 PM
JN espero que puedas borrar este relato que ciertamente está de amargura, digo, comparado a los otros que has publicado, sean copiados o no.... :)

jotaene
24-04 2006, 04:23 PM
Yo no copio nada y cuando alguna vez lo hago pongo la bibliografía correspondiente de donde ha salido.

Saludos.

theoldman
24-04 2006, 05:06 PM
A mi me gustó por su contenido humorístico y, desde mi humilde punto de vista, bien narrado aunque de final algo abrupto e indefinido.
Creo que lo podés mejorar y tenés con que hacerlo, imaginación y redacción.

silber
27-04 2006, 09:50 PM
este relato me dio dolor de bola......y el final peor

ra_ji_ta
24-10 2007, 02:35 PM
este relato me dio dolor de bola......y el final peor

jajjaaj todo el relato me cso gracia s pero esto que puso silver jajaja me dio muchisima risa dolor de bola jajaj

Adrianona75
21-12 2007, 12:48 PM
jejejejeje, me reí mucho...ciertamente el final esta extraño, pero me gustó el relato!!!!!!