anomis
17-03 2006, 03:11 PM
Bueno aquí esta la segunda parte de mi relato (perdonen la tardanza, pero también tengo obligaciones que cumplir).....
Como les venía diciendo, estaba yo sobe y sobe mi verga mientras veía la película, de pronto sin darme cuenta mi tía estaba observando toda la escena, sobretodo viéndome como jalaba mi verga con su brasier enrollado en la misma, y más rápido que un rayo me tape con lo primero que tuve a la vista, dicha sea de colmo, era una bata suya y me di la vuelta con la cara llena de vergüenza; en esos milisegundos pensé esperar una sarta de groserías, sin embargo, pasaban los segundos y no oía nada. Hasta que por fin oí su voz, diciéndome que no dejara de hacerlo, que me diera media vuelta y que no tuviera miedo, que ya sabía que la deseaba, pero no se atrevía a preguntarme por pena, así que al oír sus palabras fue como un detonante que se vio reflejado en mi cuerpo, ya que sentí que la sangre bombeaba frenéticamente hacia mi miembro, y lo sentí más grande que nunca, así que voltee, y deje caer la bata al piso, dejándole apreciar mi verga enrollada con su brasier.
No podía creer lo que estaba pasando, iba a coger con mi tía, la tetona y culona que toda la vida había deseado, por fin iba a hacer realidad mis más sucias fantasías; ella se acerco lentamente, ataviada con el mismo conjunto sastre de la mañana, y poso su mano derecha sobre mi verga, como queriendo sentir lo que era volver a tener una verga verdadera, y sin dejar de mirarme a los ojos, empezó a sobarme la verga muy lentamente, como teniendo mucho cuidado de no lastimarme, pero mi verga deseaba ser sobada frenéticamente, y se lo hice notar, ya que tome su propia mano con que me sobaba la verga y fui subiendo el ritmo de la sobada, sin embargo ella me dijo que quería disfrutar más, ya que también ella me deseaba, porque siempre me había visto como el sobrino bueno y respetuoso que siempre fui, eso siempre la había excitado demasiado, la simple idea de coger con el sobrino siempre respetuoso y cariñoso la hacía tener orgasmos por las noches.
Por lo que me confeso que había planeado todo esto, que nunca se fue, que siempre había estado en la casa desde que me dejó aparentemente solo, por eso me había dejado las llaves y por lo curioso que siempre había sido con su ropa interior (ella sabía que me sobaba la verga con sus calzones y sus brasiers), suponía que iba a subir a su recamara, por eso la dejo abierta de par en par, y sobretodo, el anzuelo perfecto fue el baúl al lado de su tocador, donde yo buscaría sin reservas, siempre había pensando en seducirme de alguna manera, pero tenía miedo de que yo fuera a contarlo a la familia, así que sus insinuaciones dejaban de ser fantasías. Esos días en que se vestía provocativamente cuando iba yo, no eran simples coincidencias, o las veces que sin querer había roce de sus tetas y su culo enorme y deliciosamente perfilado con alguna parte de mi cuerpo tampoco lo eran. Así que en esos instantes en que me sobaba la verga, y me besaba mi cuello y mi boca, me confesó todo esto, y tuve que hacer lo mismo, le tuve que confesar que cada que iba solo era para observarla, para tenerla lo más cerca que se pudiera, que cuando pedía permiso para entrar a su baño, era con la intención de ver y agarrar alguna prenda interior suya recién quitada, o mojada por haberla lavado en ese momento de su ducha, y sacarme la verga y masturbarme con ella; o cuando sin que ella se diera cuenta (que claro que ella se daba cuenta) la desvestía con la mirada, en fin, entre beso y sobada de verga nos confesamos nuestra atracción sexual.
Yo empecé a tocar aquellas hermosas tetas, que eran mucho más grandes de lo que siempre imagine, lo que no me sorprendió era la dureza de las mismas a su edad, ya que mi tía acostumbraba, por lo sabía, a hacer ejercicios que las fortalecían, ella solo observaba maliciosamente mis ansias de tocarlas sin ropa, pero nuevamente me menciono que todo con calma, que había sido mucho tiempo perdido como para que en unos minutos tuviera la explosión de mi verga en sus manos, así que me propuso un juego.
Me pregunto, que cual era la fantasía que más anhelaba con ella, y le respondí que siempre había fantaseado ser el jefe de la casa y que ella obedecía a todos mis deseos sexuales, así que empecé a contarle con detalle la fantasía. Lo primero que le ordene era que se cambiara de ropa, que se pusiera el mismo short que había utilizado en la mañana para realizar los aeróbics pero sin tanga, para que así pudiera observar más con detalle sus nalgas apretadas por el short, para que su culote se marcara más perfectamente en el mismo, sin embargo le pedí que no utilizara el top de la mañana, que era mejor una camiseta de algodón lo mas ajustada que tuviera, y se dirigió a sus cajones para sacar una camiseta de color blanca, de estas típicas para dormir, e iba a empezar a desvestirse enfrente de mi, pero le dije que aquí no, que se cambiara cuando yo bajara a la cocina y ella consintió con una sonrisa deliciosamente cachonda, y cuando bajo vestida como en mi fantasía, casi tengo un orgasmo, pues se había esponjado el cabello como sabía que me gustaba y además traía zapatillas con tacón alto, lo que hacía que sus piernas se vieran más contorneadas, y para sorpresa mía se puso medías de seda casi transparentes, estaba deliciosamente sabrosa.
Le di la orden de que empezara a hacer el aseo de la casa vestida así, como si yo no estuviera, para lo que ni tardo ni perezosa agarro su plumero y empezó a sacudir los muebles, sin dejar de menear su enorme culo, se agachaba, como recogiendo basura del suelo, o soplando con su boca algún polvo que hubiera quedado, al mismo tiempo que pasaba su lengua por las orillas de los muebles que iba sacudiendo, dándome a entender que me preparara para una soberbia mamada, yo no aguantaba las ganas de metérsela, sobre todo así, agachada sin doblar las rodillas y con el culo parado, pero quería seguir con la fantasía, ella lógicamente sabía de mi debilidad por su culo y sus tetas, sin embargo casi nunca me había fijado que tenía unos labios tan carnosos y tan mamadores, que hizo uso de los mismo para mostrarme su experiencia en mamar vergas, ya que agarro la punta del plumero y como si fuera un traga espadas casi desapareció el palo que tenía el plumero, y me sorprendí de lo bien que tenía acondicionada su garganta para ese uso, así que sin más no aguantarme fui a su lado, y sin que se lo propusiera se agacho sin doblar las piernas, mostrándome la flexibilidad que aún guardaba al empezar a mamarme la verga y mostrándome el contorno de su culo parado, al sentir su lengua me percate que la tenía algo rasposa lo que hizo que sintiera enorme placer, al punto de que casi me vengo en su boca, pero como buen experta en cuestiones de sexo, me apretó los testículos con sumo cuidado de no lastimarme para que interrumpiera mi descarga en su boca, a lo que ella me dijo:
-No sobrino, tú no te vienes ahorita, todavía falta mucho para ello,
Así que dejo de mamarme la verga, y subió su boca a la mía dándome unos deliciosos besos de lengua, otra virtud que desconocía en ella (vaya que las mujeres maduras saben cosas), y mientras mis ganas de venirme desaparecían poco a poco, no así mi erección, volvía a sobarme la verga lenta y pausadamente, y de repente lo hacía con un ritmo endemoniado, sin dejar de besarme, para esto yo ya había empezado a desamarrar su short para bajarlo, pero me dijo que quería hacer algo antes, así que se puso de espaldas a mi y con movimientos de cadera empezó a sobarme la verga con el short puesto, yo solo veía su culo mover sobre mi verga, mientras ella empezaba a sobarse las tetas, y sus gestos, sobre todo sus gestos, eran tal como los había fantaseado, esa cara llena de lujuria, de pasión, de algo que en realidad le gustaba hacer, era un sueño hecho realidad.
Yo no estaba ya dispuesto a que ella siguiera teniendo el control de la situación, así que la gire de frente a mí y sin pedirle permiso le arranque la camiseta de algodón dejando al descubierto sus tetas firmes y jugosas, sin perder tiempo me abalance sobre ellas dándole unas chupadas como nunca se las habían dado, ya que al sentir como mi lengua húmeda surcaba sus pezones se estremecía de placer, gimiendo me decía muy quedito:
-Mámamelas hijito, dales gusto a las condenadas que para eso son, son todas tuyas corazón, chupabas, muérdelas mámalas, hazlas sentir como siempre quisiste…
Mientras ella seguía sobándome la verga duro y duro, aunque llegó un momento en que mi pene ya no estaba tan lubricado así que le pedí que me la volviera a mamar, a lo que ella no tardo demasiado en volverse agachar para darle cabida a otra hermosa mamada que me hacía sentir en el cielo, pero como también ya quería sentir su linda rajita, por lo que fui a sentarme al sofá de la sala y le dije que me enseñara como se movía cuando tenía sexo con mi tío cuando aún estaban juntos, y ella vino y de un solo sentón se la clavo todita, y solo se oyó un quejido, y me empezó a mover la verga de un lado para otro, sin sacársela, en forma de círculos y de atrás para adelante, mientras me decía con bastante placer,
-así hijito, así le movía la verga a tu tío, así se la movía, pero él no la tenía tan grande y rica como tú, ay sobrino, como me hubiera gustado que hubieras sido tú la que en esas noches en que lo hacía con él fuera tu verga la que estuviera dentro, pero ahora la siento y que sabrosa la tienes, ¿quieres que te enseñe todo lo que le hacía a tu tío?
-por supuesto -le dije. Ella me decía que ya no le llamara tía, que le llamara por su nombre, así que le dije:
-a ver Anel, muéstrame que más le hacía a mi tío, a ver Anelita muéstrame como le dabas placer a mi tío,
Y entonces ella me agarró del cuello y subió sus buenísimas piernas en forma de sentadilla y ya estando su culo muy cerca de mi verga se empezó a sentar en ella, a mi por supuesto me dolió un poco puesto que no había lubricado su ano, y estaba cerrado, pero conforme se fue acomodando la verga en su agujero, empecé a disfrutar de maravilla, y con movimientos lentos pero seguros, se daba unos sentones de maravilla, y fue subiendo el ritmo hasta que me sorprendió como era también una maestra del sexo anal, porque ella gozaba deliciosamente, lo veía en su cara, lo sentía en mi verga, como su esfínter me aprisionaba mi pedazo de carne y lo liberaba, lo aprisionaba y lo liberaba, no sé cuanto estuvo tallando mi verga de esa manera, pero si sentí como empezaba a venirme así que le sugerí que parara para venirme, solo que le advertí que lo haría en su boca, pero ella me dijo que no, que en la boca no, que se los aventara en la… ¡en la cara!, por lo que yo me agarre la verga y la dirigí a su rostro y ella me dio una última mamada antes de venirme por sus ojos, sus labios, su barbilla y sobretodo, en donde me gusto más, en su pelo, en ese pelo esponjado, que necesitaba como gel mi semen para peinarlo, y descargue toda la leche que tenía acumulada por varios minutos.
Después de acabar de descargar, se levantó y observé su cara de satisfacción por haberme hecho feliz, pero ahora quería que yo devolviera el favor y supuse que quería que la penetrara en su rajita, subiéndome en ella, pero no, y me volvió a sorprender, diciéndome que esperara, que tenía que ir por algo, y se dirigió por las escaleras rumbo a su habitación, y cuando bajo, ya estaba limpia de su cara, pero con los consoladores que había yo visto en el baúl, sobretodo me llamó mucho la atención uno que era demasiado grande, no sé cuanto mediría pero era grueso, de color rojo transparente, no liso, sino como si hubieran hecho el molde de una verga de un gigante, con las venas típicas de los penes, con todo detalle de un pene real, y los puso sobre la mesa de centro de la sala. Eran para ser exacto, tres, uno liso de color negro, uno doble con dos penes a la vez y el gigante... así que me pidió.........
Bueno esta es la segunda parte.... no se desesperen..... ya falta poco para terminar esta historia real...solo que tengo que trabajar también.... saludos de su amigo......
Como les venía diciendo, estaba yo sobe y sobe mi verga mientras veía la película, de pronto sin darme cuenta mi tía estaba observando toda la escena, sobretodo viéndome como jalaba mi verga con su brasier enrollado en la misma, y más rápido que un rayo me tape con lo primero que tuve a la vista, dicha sea de colmo, era una bata suya y me di la vuelta con la cara llena de vergüenza; en esos milisegundos pensé esperar una sarta de groserías, sin embargo, pasaban los segundos y no oía nada. Hasta que por fin oí su voz, diciéndome que no dejara de hacerlo, que me diera media vuelta y que no tuviera miedo, que ya sabía que la deseaba, pero no se atrevía a preguntarme por pena, así que al oír sus palabras fue como un detonante que se vio reflejado en mi cuerpo, ya que sentí que la sangre bombeaba frenéticamente hacia mi miembro, y lo sentí más grande que nunca, así que voltee, y deje caer la bata al piso, dejándole apreciar mi verga enrollada con su brasier.
No podía creer lo que estaba pasando, iba a coger con mi tía, la tetona y culona que toda la vida había deseado, por fin iba a hacer realidad mis más sucias fantasías; ella se acerco lentamente, ataviada con el mismo conjunto sastre de la mañana, y poso su mano derecha sobre mi verga, como queriendo sentir lo que era volver a tener una verga verdadera, y sin dejar de mirarme a los ojos, empezó a sobarme la verga muy lentamente, como teniendo mucho cuidado de no lastimarme, pero mi verga deseaba ser sobada frenéticamente, y se lo hice notar, ya que tome su propia mano con que me sobaba la verga y fui subiendo el ritmo de la sobada, sin embargo ella me dijo que quería disfrutar más, ya que también ella me deseaba, porque siempre me había visto como el sobrino bueno y respetuoso que siempre fui, eso siempre la había excitado demasiado, la simple idea de coger con el sobrino siempre respetuoso y cariñoso la hacía tener orgasmos por las noches.
Por lo que me confeso que había planeado todo esto, que nunca se fue, que siempre había estado en la casa desde que me dejó aparentemente solo, por eso me había dejado las llaves y por lo curioso que siempre había sido con su ropa interior (ella sabía que me sobaba la verga con sus calzones y sus brasiers), suponía que iba a subir a su recamara, por eso la dejo abierta de par en par, y sobretodo, el anzuelo perfecto fue el baúl al lado de su tocador, donde yo buscaría sin reservas, siempre había pensando en seducirme de alguna manera, pero tenía miedo de que yo fuera a contarlo a la familia, así que sus insinuaciones dejaban de ser fantasías. Esos días en que se vestía provocativamente cuando iba yo, no eran simples coincidencias, o las veces que sin querer había roce de sus tetas y su culo enorme y deliciosamente perfilado con alguna parte de mi cuerpo tampoco lo eran. Así que en esos instantes en que me sobaba la verga, y me besaba mi cuello y mi boca, me confesó todo esto, y tuve que hacer lo mismo, le tuve que confesar que cada que iba solo era para observarla, para tenerla lo más cerca que se pudiera, que cuando pedía permiso para entrar a su baño, era con la intención de ver y agarrar alguna prenda interior suya recién quitada, o mojada por haberla lavado en ese momento de su ducha, y sacarme la verga y masturbarme con ella; o cuando sin que ella se diera cuenta (que claro que ella se daba cuenta) la desvestía con la mirada, en fin, entre beso y sobada de verga nos confesamos nuestra atracción sexual.
Yo empecé a tocar aquellas hermosas tetas, que eran mucho más grandes de lo que siempre imagine, lo que no me sorprendió era la dureza de las mismas a su edad, ya que mi tía acostumbraba, por lo sabía, a hacer ejercicios que las fortalecían, ella solo observaba maliciosamente mis ansias de tocarlas sin ropa, pero nuevamente me menciono que todo con calma, que había sido mucho tiempo perdido como para que en unos minutos tuviera la explosión de mi verga en sus manos, así que me propuso un juego.
Me pregunto, que cual era la fantasía que más anhelaba con ella, y le respondí que siempre había fantaseado ser el jefe de la casa y que ella obedecía a todos mis deseos sexuales, así que empecé a contarle con detalle la fantasía. Lo primero que le ordene era que se cambiara de ropa, que se pusiera el mismo short que había utilizado en la mañana para realizar los aeróbics pero sin tanga, para que así pudiera observar más con detalle sus nalgas apretadas por el short, para que su culote se marcara más perfectamente en el mismo, sin embargo le pedí que no utilizara el top de la mañana, que era mejor una camiseta de algodón lo mas ajustada que tuviera, y se dirigió a sus cajones para sacar una camiseta de color blanca, de estas típicas para dormir, e iba a empezar a desvestirse enfrente de mi, pero le dije que aquí no, que se cambiara cuando yo bajara a la cocina y ella consintió con una sonrisa deliciosamente cachonda, y cuando bajo vestida como en mi fantasía, casi tengo un orgasmo, pues se había esponjado el cabello como sabía que me gustaba y además traía zapatillas con tacón alto, lo que hacía que sus piernas se vieran más contorneadas, y para sorpresa mía se puso medías de seda casi transparentes, estaba deliciosamente sabrosa.
Le di la orden de que empezara a hacer el aseo de la casa vestida así, como si yo no estuviera, para lo que ni tardo ni perezosa agarro su plumero y empezó a sacudir los muebles, sin dejar de menear su enorme culo, se agachaba, como recogiendo basura del suelo, o soplando con su boca algún polvo que hubiera quedado, al mismo tiempo que pasaba su lengua por las orillas de los muebles que iba sacudiendo, dándome a entender que me preparara para una soberbia mamada, yo no aguantaba las ganas de metérsela, sobre todo así, agachada sin doblar las rodillas y con el culo parado, pero quería seguir con la fantasía, ella lógicamente sabía de mi debilidad por su culo y sus tetas, sin embargo casi nunca me había fijado que tenía unos labios tan carnosos y tan mamadores, que hizo uso de los mismo para mostrarme su experiencia en mamar vergas, ya que agarro la punta del plumero y como si fuera un traga espadas casi desapareció el palo que tenía el plumero, y me sorprendí de lo bien que tenía acondicionada su garganta para ese uso, así que sin más no aguantarme fui a su lado, y sin que se lo propusiera se agacho sin doblar las piernas, mostrándome la flexibilidad que aún guardaba al empezar a mamarme la verga y mostrándome el contorno de su culo parado, al sentir su lengua me percate que la tenía algo rasposa lo que hizo que sintiera enorme placer, al punto de que casi me vengo en su boca, pero como buen experta en cuestiones de sexo, me apretó los testículos con sumo cuidado de no lastimarme para que interrumpiera mi descarga en su boca, a lo que ella me dijo:
-No sobrino, tú no te vienes ahorita, todavía falta mucho para ello,
Así que dejo de mamarme la verga, y subió su boca a la mía dándome unos deliciosos besos de lengua, otra virtud que desconocía en ella (vaya que las mujeres maduras saben cosas), y mientras mis ganas de venirme desaparecían poco a poco, no así mi erección, volvía a sobarme la verga lenta y pausadamente, y de repente lo hacía con un ritmo endemoniado, sin dejar de besarme, para esto yo ya había empezado a desamarrar su short para bajarlo, pero me dijo que quería hacer algo antes, así que se puso de espaldas a mi y con movimientos de cadera empezó a sobarme la verga con el short puesto, yo solo veía su culo mover sobre mi verga, mientras ella empezaba a sobarse las tetas, y sus gestos, sobre todo sus gestos, eran tal como los había fantaseado, esa cara llena de lujuria, de pasión, de algo que en realidad le gustaba hacer, era un sueño hecho realidad.
Yo no estaba ya dispuesto a que ella siguiera teniendo el control de la situación, así que la gire de frente a mí y sin pedirle permiso le arranque la camiseta de algodón dejando al descubierto sus tetas firmes y jugosas, sin perder tiempo me abalance sobre ellas dándole unas chupadas como nunca se las habían dado, ya que al sentir como mi lengua húmeda surcaba sus pezones se estremecía de placer, gimiendo me decía muy quedito:
-Mámamelas hijito, dales gusto a las condenadas que para eso son, son todas tuyas corazón, chupabas, muérdelas mámalas, hazlas sentir como siempre quisiste…
Mientras ella seguía sobándome la verga duro y duro, aunque llegó un momento en que mi pene ya no estaba tan lubricado así que le pedí que me la volviera a mamar, a lo que ella no tardo demasiado en volverse agachar para darle cabida a otra hermosa mamada que me hacía sentir en el cielo, pero como también ya quería sentir su linda rajita, por lo que fui a sentarme al sofá de la sala y le dije que me enseñara como se movía cuando tenía sexo con mi tío cuando aún estaban juntos, y ella vino y de un solo sentón se la clavo todita, y solo se oyó un quejido, y me empezó a mover la verga de un lado para otro, sin sacársela, en forma de círculos y de atrás para adelante, mientras me decía con bastante placer,
-así hijito, así le movía la verga a tu tío, así se la movía, pero él no la tenía tan grande y rica como tú, ay sobrino, como me hubiera gustado que hubieras sido tú la que en esas noches en que lo hacía con él fuera tu verga la que estuviera dentro, pero ahora la siento y que sabrosa la tienes, ¿quieres que te enseñe todo lo que le hacía a tu tío?
-por supuesto -le dije. Ella me decía que ya no le llamara tía, que le llamara por su nombre, así que le dije:
-a ver Anel, muéstrame que más le hacía a mi tío, a ver Anelita muéstrame como le dabas placer a mi tío,
Y entonces ella me agarró del cuello y subió sus buenísimas piernas en forma de sentadilla y ya estando su culo muy cerca de mi verga se empezó a sentar en ella, a mi por supuesto me dolió un poco puesto que no había lubricado su ano, y estaba cerrado, pero conforme se fue acomodando la verga en su agujero, empecé a disfrutar de maravilla, y con movimientos lentos pero seguros, se daba unos sentones de maravilla, y fue subiendo el ritmo hasta que me sorprendió como era también una maestra del sexo anal, porque ella gozaba deliciosamente, lo veía en su cara, lo sentía en mi verga, como su esfínter me aprisionaba mi pedazo de carne y lo liberaba, lo aprisionaba y lo liberaba, no sé cuanto estuvo tallando mi verga de esa manera, pero si sentí como empezaba a venirme así que le sugerí que parara para venirme, solo que le advertí que lo haría en su boca, pero ella me dijo que no, que en la boca no, que se los aventara en la… ¡en la cara!, por lo que yo me agarre la verga y la dirigí a su rostro y ella me dio una última mamada antes de venirme por sus ojos, sus labios, su barbilla y sobretodo, en donde me gusto más, en su pelo, en ese pelo esponjado, que necesitaba como gel mi semen para peinarlo, y descargue toda la leche que tenía acumulada por varios minutos.
Después de acabar de descargar, se levantó y observé su cara de satisfacción por haberme hecho feliz, pero ahora quería que yo devolviera el favor y supuse que quería que la penetrara en su rajita, subiéndome en ella, pero no, y me volvió a sorprender, diciéndome que esperara, que tenía que ir por algo, y se dirigió por las escaleras rumbo a su habitación, y cuando bajo, ya estaba limpia de su cara, pero con los consoladores que había yo visto en el baúl, sobretodo me llamó mucho la atención uno que era demasiado grande, no sé cuanto mediría pero era grueso, de color rojo transparente, no liso, sino como si hubieran hecho el molde de una verga de un gigante, con las venas típicas de los penes, con todo detalle de un pene real, y los puso sobre la mesa de centro de la sala. Eran para ser exacto, tres, uno liso de color negro, uno doble con dos penes a la vez y el gigante... así que me pidió.........
Bueno esta es la segunda parte.... no se desesperen..... ya falta poco para terminar esta historia real...solo que tengo que trabajar también.... saludos de su amigo......