Anonimo
30-08 2004, 12:32 PM
Yo, con 16 años no había tenido aun mi primera oportunidad de tener una relación, y vivía de mis fantasías. Anhelaba el momento en que pudiera tocar, y pasar un momento sabroso con un hombre.
A mi casa visitaba bastante asiduamente un matrimonio amigos de mis padres: él, que casi semanalmente salía de pesca con mi padre, y su esposa de tiendas con mi madre. Me tenia loco, pues era un tipo de macho que reunía para mi todo lo que yo anhelaba, y sonaba con el momento de poder estar junto a el y hacerle mil cosas. Cuando el venia para salir de pesca con mi padre, yo siempre buscaba la forma de estar cerca, para verle, y aun, en varias oportunidades, fui invitado a salir de pesca con ellos, por lo que ya yo, le había visto en aquellos short que dejaba ver sus piernas velludas, y su pecho de igual forma muy velludo. Su, pinga, en varias oportunidades se la vi cuando les acompañe de pesca, ya que era común que mearamos con naturalidad uno frente a otro, así que material tenia de sobra para estar deseándolo con ansias, y para pajearme en la soledad de mi cuarto pensando en el.
El sábado pasado, todo estaba preparado para salir de pesca, y yo había sido invitado, por lo que estaba contento pues tendría oportunidad de verle una vez más. Llego el momento, pero un inconveniente preparo todo de mejor forma para mi, pues a ultima hora, llamaron a mi padre de su trabajo, y no pudo aludir el compromiso, por lo que él mismo insistió que yo acompañara a su amigo. Acepte, desde luego, y desde el primer momento mi corazón latía fuertemente al pensar estaría solo con aquel ejemplar.
Estábamos ya en alta mar, y yo miraba aquel machazo, que sentado, con su vara en la mano, tenia un pie levantado y puesto sobre el borde del barco, me dejaba ver, por la pata anchota de su short, la cabeza de su pinga. Aquello me enardecía de deseos, y no podía dejar de mirarle, por lo que en un momento determinado, su mirada se cruzo con la mía, y capto que su entrepiernas era el enfoque de su mirada, cosa que él, lo capto al extremo, que con su mano libre se la paso por su short, de tal forma, que dejo medio levantado el borde, y su cabeza quedo afuera, pero mi sorpresa fue cuando le oí decir:
-Vaya, para que la veas mejor -yo temblé, y mas cuando el siguió hablando y me dijo- acércate y tócamela, ven no tengas miedo.
Yo temblaba como un papel, pero me acerque y alargue mi mano y comencé acariciar aquel trozo anhelado, que comenzó a crecer y tomo un tamaño considerable.
-Espérate, voy a bajarme el short, no hay nadie cerca y así podrás pajearme mejor
Diciendo y haciendo. Su pinga quedo liberada y yo comencé acariciar aquel anhelado trozo.
-Te gusta, verdad? Pues gózala, sácame la leche. -yo comencé a pajearlo y el me dijo- Dame un chuponcito para que se moje con tu saliva.
Yo obedecí y me metí aquel rico y enorme pingón. Continué pajeándolo y el resoplaba y se sentía sus exclamaciones de placer. No se el tiempo que estuve gozando aquel pingón, se que al rato le oí exclamar entrecortado:
-Aaaaaaaaaaaaayyyyyyyyy!!!!!!! cooooojoooooneeessss!!meeeee veeeeeengoooooo!!! -y salieron disparados varios chorros de leche. El quedo extenuado, y con su voz entrecortada me dijo- Dentro de un ratito te voy a coger el culo.
Yo temblé, pero en el fondo lo anhelaba. Estuvo pescando, aun desnudo por lo que aquel especta culo me tenía a millón. Se acerco a mi pasado un buen rato y sin decirme nada, se apodero de mi boca y me beso, fue un beso eterno en el que su lengua me hacia maravillas. Y, oh madre, se apodero de mis tetillas y casi me mata de placer y yo gemía y gemía y esto a el lo volvió como loco y me forzó a ponerme en cuatro, y se apodero de mi culo con su lengua, y aquello era más de lo que yo podía soportar:
-Aayy aayyy!!!!! no pueeeeedoooo!!!!! Me veeeengooooo!!!!!
Y mi leche comenzó a brotar. El alargo su mano y recogió toda mi leche y la unto en mi culo ya baboso por su saliva, y se puso en su pinga. El me sorprendió, y me metió un pingazo que el grito tuvo que oírse lejos, yo lloraba y gemía pero el seguía metiendo sin compasión, me estaba rompiendo mi culo y pude sentir sus cojones chocar con mis nalgas. El dolor y la ardentía era insoportable, pero el seguía singándome, alargo su mano y comenzó a pajearme, por lo que esto me ayudo a que el dolor se apaciguara. Se demoro una eternidad en venirse de nuevo, y al hacerlo, su empuje fue bestial. Sentí que me llenaba de leche su culo, mientras el me pajeaba mas rápido, logrando que yo tuviera una nueva venida, y que dado al movimiento, yo me metiera hasta la basase de sus peludos cojones, aquella rica pinga.
Aquel fue un día que no atendimos a la pesca. Ahora solo quiero que se repita. El me lo prometió y yo lo estoy esperando.
A mi casa visitaba bastante asiduamente un matrimonio amigos de mis padres: él, que casi semanalmente salía de pesca con mi padre, y su esposa de tiendas con mi madre. Me tenia loco, pues era un tipo de macho que reunía para mi todo lo que yo anhelaba, y sonaba con el momento de poder estar junto a el y hacerle mil cosas. Cuando el venia para salir de pesca con mi padre, yo siempre buscaba la forma de estar cerca, para verle, y aun, en varias oportunidades, fui invitado a salir de pesca con ellos, por lo que ya yo, le había visto en aquellos short que dejaba ver sus piernas velludas, y su pecho de igual forma muy velludo. Su, pinga, en varias oportunidades se la vi cuando les acompañe de pesca, ya que era común que mearamos con naturalidad uno frente a otro, así que material tenia de sobra para estar deseándolo con ansias, y para pajearme en la soledad de mi cuarto pensando en el.
El sábado pasado, todo estaba preparado para salir de pesca, y yo había sido invitado, por lo que estaba contento pues tendría oportunidad de verle una vez más. Llego el momento, pero un inconveniente preparo todo de mejor forma para mi, pues a ultima hora, llamaron a mi padre de su trabajo, y no pudo aludir el compromiso, por lo que él mismo insistió que yo acompañara a su amigo. Acepte, desde luego, y desde el primer momento mi corazón latía fuertemente al pensar estaría solo con aquel ejemplar.
Estábamos ya en alta mar, y yo miraba aquel machazo, que sentado, con su vara en la mano, tenia un pie levantado y puesto sobre el borde del barco, me dejaba ver, por la pata anchota de su short, la cabeza de su pinga. Aquello me enardecía de deseos, y no podía dejar de mirarle, por lo que en un momento determinado, su mirada se cruzo con la mía, y capto que su entrepiernas era el enfoque de su mirada, cosa que él, lo capto al extremo, que con su mano libre se la paso por su short, de tal forma, que dejo medio levantado el borde, y su cabeza quedo afuera, pero mi sorpresa fue cuando le oí decir:
-Vaya, para que la veas mejor -yo temblé, y mas cuando el siguió hablando y me dijo- acércate y tócamela, ven no tengas miedo.
Yo temblaba como un papel, pero me acerque y alargue mi mano y comencé acariciar aquel trozo anhelado, que comenzó a crecer y tomo un tamaño considerable.
-Espérate, voy a bajarme el short, no hay nadie cerca y así podrás pajearme mejor
Diciendo y haciendo. Su pinga quedo liberada y yo comencé acariciar aquel anhelado trozo.
-Te gusta, verdad? Pues gózala, sácame la leche. -yo comencé a pajearlo y el me dijo- Dame un chuponcito para que se moje con tu saliva.
Yo obedecí y me metí aquel rico y enorme pingón. Continué pajeándolo y el resoplaba y se sentía sus exclamaciones de placer. No se el tiempo que estuve gozando aquel pingón, se que al rato le oí exclamar entrecortado:
-Aaaaaaaaaaaaayyyyyyyyy!!!!!!! cooooojoooooneeessss!!meeeee veeeeeengoooooo!!! -y salieron disparados varios chorros de leche. El quedo extenuado, y con su voz entrecortada me dijo- Dentro de un ratito te voy a coger el culo.
Yo temblé, pero en el fondo lo anhelaba. Estuvo pescando, aun desnudo por lo que aquel especta culo me tenía a millón. Se acerco a mi pasado un buen rato y sin decirme nada, se apodero de mi boca y me beso, fue un beso eterno en el que su lengua me hacia maravillas. Y, oh madre, se apodero de mis tetillas y casi me mata de placer y yo gemía y gemía y esto a el lo volvió como loco y me forzó a ponerme en cuatro, y se apodero de mi culo con su lengua, y aquello era más de lo que yo podía soportar:
-Aayy aayyy!!!!! no pueeeeedoooo!!!!! Me veeeengooooo!!!!!
Y mi leche comenzó a brotar. El alargo su mano y recogió toda mi leche y la unto en mi culo ya baboso por su saliva, y se puso en su pinga. El me sorprendió, y me metió un pingazo que el grito tuvo que oírse lejos, yo lloraba y gemía pero el seguía metiendo sin compasión, me estaba rompiendo mi culo y pude sentir sus cojones chocar con mis nalgas. El dolor y la ardentía era insoportable, pero el seguía singándome, alargo su mano y comenzó a pajearme, por lo que esto me ayudo a que el dolor se apaciguara. Se demoro una eternidad en venirse de nuevo, y al hacerlo, su empuje fue bestial. Sentí que me llenaba de leche su culo, mientras el me pajeaba mas rápido, logrando que yo tuviera una nueva venida, y que dado al movimiento, yo me metiera hasta la basase de sus peludos cojones, aquella rica pinga.
Aquel fue un día que no atendimos a la pesca. Ahora solo quiero que se repita. El me lo prometió y yo lo estoy esperando.