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View Full Version : Lenguaje autorizado:" La virgen Mariam"


fossil2006
18-02 2006, 04:20 AM
Y con una gran lanza dorada hinchada de fuego...
Me penetro varias veces... Hasta mis entrañas… una dulzura tan extrema que nadie habría podido desear que se detuviera. En ese momento deje de ser la virgen Mariam para sentirme una mujer inflamada por el fuego de la pasión.
La cabeza del angel emanaba rayos de fuego.
Yo soy el angel.

“Hombre muerto en Seattle por un caballo”,

-Maldita sea pero que es esto? hasta superman fue enviado al hospital por culpa de un caballo, no mames Carlos para esto me haces prender la computadora?
-No seas tonto lee el articulo completo.

Carlos mi compañero de clase me había llamado para chequear un articulo en el Internet que según el me inspiraría en mi siguiente proyecto.

-OK espero no sea alguna otra de tus pendejadas.

Comencé a leer el articulo, segundos después lamentaría haber siquiera respondido el teléfono. Imágenes bestiales comenzaron a formarse en mi mente, a mitad del articulo las ganas de devolver el estomago casi me traicionan, sin embargo desgraciadamente el morbo pudo mas y termine por leerlo todo.

-¿Eduardo? ¿Eduardo? estas ahí?
-Si, aquí, aquí estoy aun.
-Que te pareció?
-No chinges pinche enfermo mental que asco, respondí mientras apagaba la PC
-Si verdad ese tipo si que estaba enfermo
-Me refería a ti !! Mira que mandarme eso a mi correo
-Ja! sabia que dirías eso, puedes imaginarlo le destrozo el colon completo y...

Pero yo ya había colgado el teléfono. Las imágenes de aquel pobre infeliz regresaron nuevamente, maldito y todavía tuvo el descaro de filmarlo. Golpes en la puerta me regresaron a la realidad de nuevo. Era Lupe.

-Eduardo están esperándote abajo.

Mirando de reojo el reloj, me di cuenta que se me había hecho tarde. Tome mi guitarra y baje rápidamente las escaleras. Sentada, ahí, me esperaba mi alumna, hacia 2 meses que llevaba dándole clases de música. Esta chica es un prodigio, tiene un oído musical increíble. ¿Será verdad que estas personas tienen los sentidos más desarrollados que uno? Pero yo sabía que aparte de eso había algo más. No era mera coincidencia el habernos conocido. Estaba, ahí, con ese vestido azul que le cubría todo a excepción de su rostro.

-Y como es ella Lupe?
-Para serte honesta no es nada guapa Eduardo.
-Anda… anda… dime como es, alta, bajita, gorda..?
-Pues ya te dije… -sirviéndome mas ceviche en el plato, Lupe continuaba ignorando mis preguntas.
-No seas gacha anda dime, ¿por que tanto misterio?
-Para que dejes de fregar te voy a decir. Es muy delgada, de piel blanca, con el cabello largo y la verdad sin atributos…
-Te refieres a que no tiene nada de nada?

2 meses habían pasado de aquella conversación.


-Tardaste en bajar Eduardo.
-Caray de repente un amigo me llamo
-¿Algo importante?
-No solo fregar como siempre

Sentándome enfrente de ella comencé a afinar la guitarra, China, made in China. Estos pinches chinos ya les fregaron el mercado también a los de Michoacán. Después de 20 minutos de estar practicando, Lupe se acercaba y me avisaba que tenia que marcharse.

-¿Ya se fue?
-Si, hoy tenía que irse temprano creo que no había nadie que le hiciera el favor de pasar por su hijo a la escuela.

Con el tiempo las clases de música se habían convertido en un pretexto para poder platicar y estar juntos. Sus preguntas tan ingenuas llevaban un doble mensaje, que yo había notado tiempo atrás

-Crees que no me doy cuenta de tus preguntas? dime que es lo que realmente buscas?
-perdón, no… no te entiendo Eduardo?
-Basta de juegos. ¿Por que tanta curiosidad en mi vida sexual? -para mi sorpresa, levantándose rápidamente y tomando su bastón me respondía con un tono más triste que enojado:
-Perdona si te he molestado y si lo que quieres es que me vaya... -sin perder la calma levantándome le dije
-Espera espera no me molesta solo fue una pregunta, pero que carácter si no es para tanto, por favor siéntate… -con un tono fraternal le insistí nuevamente, reprochándome por dentro por haber sido tan directo y franco en mis palabras.
-De repente se me ha ocurrido, no se, ayudarte con tus dudas…
-Cuales? -ella aun de pie y sin soltar el bastón preguntaba con cierta indignación. Acercándome tome su mano
-Ven siéntate, aquí, junto a mi… -sin decir palabra alguna dejo guiarse por mi mano.

Comenzamos a platicar, olvidándonos de la guitarra, que como siempre terminaba olvidada, tirada en el piso. Es hoy o nunca. Hoy. Y entonces aprovechándome de su condición física tome la decisión, la increíble decisión de levantarme, desabrochar y bajarme los pantalones, al mismo tiempo bajaba mis boxers dejándolos al ras de mis rodillas, quedando con el pene expuesto, apuntando hacia arriba. Sentándome nuevamente en el sofá, continué hablando y escuchando, esta vez enfocándome cada vez más en sus labios. Con mi mano empecé a frotar mis testículos, la parte más erógena de mi cuerpo.

Recordé lo que hacia mucho tiempo había dejado de hacer en casa de mi tía por las noches. Procurando no hacer ruido subía a mi cuarto y cerrando mi puerta con cerrojo me preparaba para algo que para mi se había convertido en un escape, un desahogo a mis noches de apetito sexual, pero mas que nada semejaba a un ritual. Esperando a que dieran las 2 de la madrugada, comenzaba a desnudarme, sobre la cama ponía aquel pequeño radio y sintonizando aquella estación de música sacra, comenzaba a pasar un cubito de hielo sobre mi cuello, mi torso. Procuraba tocar todas las partes de mi cuerpo, tomando otro cubito de hielo, abría mis piernas y frotaba mis testículos, que por lo general terminaban casi entumecidos por el frío que el hielo desprendía. La música me relajaba a tal grado que por un momento me olvidaba del frío que esto me producía, comenzaba a imaginar también que cada trocito de hielo era una mujer, que con su lengua masturbaba mi pene. Al terminar, tomaba una toallita o alguna prenda para secarme aquel hielo derretido por la calentura de mi cuerpo. Junto a mi, como siempre, la única testigo de todo aquello, abrigándome con su silencio. La soledad.

-De repente te has quedado muy callado pasa algo?
-No, solo que me acordaba de algunas cosas.
-Que gracioso, yo también. Sabes nunca pensé conocer a alguien como tu, alguien que me acepta como soy, alguien que me escucha sin cansarse, el destino..
-Si -acariciando su rostro con mi mano- la diosa ciega del destino
-Lo de ciega... lo dices por mi?
-No no, era una frase que hacia tiempo quería decir, y pensé que este era el momento perfecto para hacerlo.

Sentada ahí, junto a mi, podía percibir su nerviosismo, notaba como tocaba sin parar su cabello. Si estaba totalmente nerviosa, pero también tenía miedo. 'Sabes que estas a la puerta de la jaula, y yo se, de antemano se que quieres entrar. Te mata la curiosidad de saber que sucederá una vez adentro mi "muñeca rota"

-Sabes he escuchado en muchas partes que la gente con el tipo de problema que tu tienes, tienen desarrollados otros sentidos, y que el tacto es uno de ellos
-No lo se nunca me he sometido a alguna prueba
-Pues sabes si no te molesta a mí me gustaría saber -respondí mientras rozaba con mis dedos sus cabellos y el contorno de sus orejas.

A pesar de contar con 23 años de edad por increíble que parezca, me había contado ella, ningún hombre, sin contar su padre por supuesto la había tocado mas allá de sus manos. Su acercamiento físico con el sexo opuesto había consistido únicamente con un apretón de manos. Puros saludos de manos.

-Y Lupe no tardara en llegar? -aquella era una pregunta de doble sentido, por que muy dentro de ella esperaba, a que yo reafirmara que no regresaría
-No ya te dije que Lupe tenía que pasar por su hijo.

Esta vez le decía esto al oído mientras tomaba su mano, que inmediatamente cubrió con caricias la mía. No hubo rechazo alguno, ella había entrado a la jaula y esperaba ansiosamente que el leon atacara y que terminara de una vez con aquel sufrimiento interno, con aquella curiosidad de saber que se sentiría ser rasguñada, y aun más... ser devorada.

-OK quiero saber si con tu mano puedes adivinar que estas tocando
-Eso será muy fácil
-No te creas, por que solo podrás mover tu mano unos cuantos centímetros
-Y si no adivino? -con cierta inocencia disfrazada preguntaba mientras acariciaba mis dedos. Su cuerpo me hacia imaginar a aquellas islas que se encuentran cerca de Tailandia, donde se encuentran bosques perdidos, nunca pisados por el hombre, territorio inexplorado, territorio virgen…
-Entonces, lista?
-OK -dijo con una sonrisa.

Tomando su mano la coloque sobre mi hombro y así sucesivamente yo preguntaba y ella respondía. Sin imaginárselo ella, tome su mano y la coloque sobre mis piernas

-Eduardo -suspiro.

Seguramente se había dado cuenta de que yo no tenia pantalones, sin embargo no protesto y esta vez comenzó por acariciar mis piernas, mis rodillas. Yo recargado en el sofá disfrutaba de aquel masaje y continuaba frotándome los testículos. A la misma vez pensaba para mis adentros: Tu eres una flor de fuego, y como a tantas otras te encanta el peligro, sin embargo tu eres única, tu eres especial". Ella continuaba acariciando mis piernas, mi cintura y de repente se detuvo. Su mano se mantuvo ahí por algunos minutos, incorporándome nuevamente la observe directamente a su cara, tratando de explicarme por que se había detenido. Acaso no era esto lo que ella tanto había querido? no era por eso que ella tantas veces se había insinuado con aquellas preguntas cachondas disfrazadas de ingenuidad? Oh no por favor no… no! no salgas con alguna pendejada por favor! acaso se habrá arrepentido? Me daba miedo acariciar la idea" Y entonces casi pidiendo permiso pregunto

-Puedes apagar la luz? -inmediatamente pensé, no preguntes, no preguntes Eduardo, solo hazlo. Recuerda a las mujeres no hay que entenderlas, hay que quererlas.
-Seguro, como tú digas.

Levantándome despacio del sofá me dirigí hacia la pared, no sin antes asegurarme de cerrar bien la puerta, las cortinas, gire el cuerpo hacia mi izquierda donde se encontraba el apagador y de frente me encontré con algo que me electrifico el cuerpo. Justo encima del apagador de la luz había un cuadro. Dos Ángeles asistían a un ciego para que no se tropezara y cayera al otro lado de lo que parecía un río. De aspecto seco y sombrío, todo lo opuesto a aquellos seres celestiales que inspiran ternura y bondad, me daban la impresión de mirarme con disgusto, de ser testigos mudos de nuestras sucias intenciones, pero de donde ha salido este cuadro? lo habrá puesto Lupe aquí? Que importa. Parece que están muy ocupados con ese pobre infeliz". Les rete mirándolos.
Lo siento, pero ella es mía". Apague la luz. Como una gigantesca bestia al expirar, el complejo de la sala quedo sumida en una negrura total. A tientas llegue hasta el sofa nuevamente.

-Tardaste mucho en apagar la luz.
-Si de repente, fui al baño.

Apoderándome nuevamente de su mano la coloque sobre mis piernas, que al contacto con su piel erizo el bello de todo mi cuerpo. Sobre su mano la mía. Sobre mi pierna la suya. Desplazando su mano hasta mis testículos comenzó a sobarlos. Un suspiro.

-Dios, es tan suave y delgada la piel que los cubre.

Recargándome en el sofá otra vez comencé a sobar su espalda. Sentí como comenzaba a tocar la base de mi pene y a bajar el prepucio para dejar descubierto el glande. Cerré los ojos y asombrado por la delicadeza con la que bajaba y subía la capucha de mi miembro comencé a crear gotas de semen. Y escuche estas palabras que siempre he de recordar:


Cuando respiro, pienso en ti...
Cuando duermo, pienso en ti...


En aquel momento sabia que tenia que besarla. Abrí los ojos poco a poco, casi temeroso a que mis parpados emitieran algún ruido o chasquido, tomándola del cuello le dije:

-Todo es tan maravilloso mi cuerpo, el tuyo, nuestro deseo.

Comencé a besarla y soltando mi pene me tomo las manos y poniéndolas sobre sus piernas comencé a levantar su vestido para hurgar adentro. Me maravillo el sentir su piel tan suave, y llegando a sus pantis" pude darme cuenta que estaba demasiado mojada. Su bello púbico fue lo primero que sentí al hacer a un lado aquellos calzones, y comencé a frotar mis dedos en esa vagina, suavemente, muy despacio, procurando que su primera vez fuera inolvidable. Su cuerpo se retorcía y mordiendo mis labios comenzó una vez mas a masturbar mi pene

-Te puedes dejar la ropa, no la necesito, le dije...

De mi pene salieron batallones de gotas de semen, y en ese momento introduje un dedo en su vagina haciéndola gemir. Su primer gemido con un hombre. Sin bajarle la pantaleta comencé por sobar sus nalgas y de vez en vez tallaba el orificio de su ano. Aprovechándome, debo admitir de su inocencia le susurre al oído que eso era normal, sin protesta alguna dejo que le metiera el dedo poco a poco y diciéndole nuevamente le dije que hiciera lo mismo conmigo. De repente tuve otra erección y quitando su mano y quitando mi mano de su cuerpo le dije:

-Vayamos arriba que ya no aguanto. Vayamos que ya no aguanto Mariam.

Mayan
24-02 2006, 11:56 AM
y??? el final???
Nos has dejado a la mitad....
No se vale...