sandro_reyes
03-02 2006, 08:12 PM
Para comenzar, quiero decirles que mi nombre es Sandro, soy delgado, de ojos color café claros, y los que les voy a narrar sucedió de verdad.
Fue un día viernes en que me sentía aburrido, ya que, primero había salido temprano de la Universidad y por la Televisión no pasaban nada bueno; así que me decidí salir de la casa y pasear por el centro de la ciudad, a partir de las 7:00 pm, aunque todas las tiendas ya cerradas, pero se podía apreciar las vidrieras. De tanto recorrer, me decidí sentarme en la plaza, para meditar un rato y esperar la hora para irme a casa.
Cuando eran las 10:00 pm me fui a la parada para tomar el bus que me llevaría a la casa, en esa parada habían algunas personas entre hombres y mujeres, pasaban todas las rutas, menos el que debía tomar. Poco a poco se fueron yendo las personas hasta quedó un hombre de moreno de 1,75 metros de altura, cabello pegado al cuero cabelludo, de aspecto maduro. Hasta que me pregunto que ruta estaba esperando, a lo cual le dije, la que pasa cerca del Hospital Central (mi casa queda a tres cuadras del Hospital) y el me dijo, yo también estoy esperando uno que pase por allí, ya que vivo residenciado por el trabajo que tengo en esta ciudad, ah, por cierto mi nombre es Juan. Estuvimos hablando de tanta cosas, hasta que me pregunto que si había tenido relaciones sexuales con el mismo sexo (cabe destacar que desde pequeño siento atracción por los hombres, pero nunca he experimentado el sexo con hombres, solamente con mujeres), yo le respondí que no y el me dijo, que si me gustaría hacerlo, ya que en la residencia donde vivía, era el único inquilino, y que el dueño a esa hora ya estaba dormido, y que no había ningún problema en caso tal de que estuviese despierto, le diría que es un primo que está de visita en la ciudad.
Yo me quedé pensativo, porque era la primera vez que alguien me dijera las cosas a secas. En eso venía un taxi, al cual él hizo que se parara y le preguntó por cuanto lo llevaba hacia el lugar donde vive, él me miró en señal de que si me quedaba o me iba. Pues ni modo, no me quedaba otra alternativa porque él vivía en otra urbanización, la cual era separada por el hospital a la urbanización en la que yo vivo. Nos montamos en el carro y una vez sentados disimuladamente me comenzó a agarrar la mano y bajando suavemente hasta mi muslo, luego subió otra vez hasta tomar mi mano y dirigiéndola hasta yo tocar igualmente sus muslos, esto me comenzó a excitar y mirándolo a los ojos le di señal que sí iría con él hasta donde vivía. Una vez llegado al lugar, cual fue la sorpresa de que el dueño estaba despierto y Juan le dijo lo que había planificado.
Nos metimos en el cuarto, el cual solo tenía como especie de una sala de estar y una puerta que daba a donde tenía la cama, lo que si no me pareció es que el baño quedaba afuera. Le pedí que me guiara al baño porque tenía muchas ganas de orinar. Estando dentro del baño, yo estaba orinando cuando de repente siento un abrazo fuerte que no dejaba mover mis brazos, luego sentí un beso en mi cuello y como las manos se deslizaban hasta llegar a mi pene y un restriegue o roce de su bulto que sentía en las nalgas, me puse nervioso y le dije que puede llegar el dueño, a lo que él no siguió, ya que lo que le decía estaba en lo cierto.
Cuando estuvimos de nuevo en el cuarto, apagó las luces y me dijo que me acostara con él y me pusiera cómodo, a lo que accedí y me quedé en ropa interior, igual que él. Nos acostamos uno del lado del otro y él me comenzó a agarrar la cara acercándose hacia mi, hasta que me dio un beso muy profundo, en donde su lengua buscaba la mía, en un momento me pareció que perdía la respiración, pero tome aire, para seguir el mismo ritmo de él, en ese momento no me percate de que tenía una de sus manos acariciándome el ano, buscando uno de sus dedos ser introducido en mi ano, eso me causó mucha excitación y mi pene estaba súper erecto, igual que el de él, ya que la otra mano agarró la mía y la llevó hasta su pene, el cual era por el tacto de mis manos normal, es decir, como de unos 18 cm aproximadamente, ni grueso ni delgado, sino termino medio.
No sé lo que me pasó en ese instante, pero me fui bajando hasta llegar a su pene, lo vi y de una vez lo comencé a mamar, él también hizo lo mismo, pero una de sus manos estaba jugueteando con mi ano, metiendo y sacando un dedo, que luego más tarde ya eran tres dedos que me estaban excitando. Seguíamos haciendo el 69 de una forma espectacular, de repente sentí en mi boca el semen que salía del pene de Juan, yo lo retuve en mi boca y después que terminó se lo eché de nuevo en el pene para que corriera desde la cabeza hasta el pubis, pero todavía ese pene permanecía duro como un mármol y yo sentía que mi ano quería algo más, hasta que Juan se paró y me puso boca arriba, abrió mis piernas para dejar ver ano dilatado por la metedera de los dedos de Juan, le pedí que me introdujera rápido su pene, que no aguantaba el no tenerlo en mi ano.
Poco a poco me lo fue metiendo, primero la cabeza, que entraba y salía, esto me excitaba bastante, hasta que de repente me lo comenzó a meter todo y en ese momento me salió un chorro de leche que me llegó a la cara, él seguía su ritmo de meter y sacar, era una sensación extraordinaria que no lo había sentido antes. Él me dijo que acababa hasta dos veces y que todavía le quedaba leche en su pene, el cual acomodó a su gusto, colocándome un poquito más hacia arriba para que el ritmo tuviese soltura, luego me puso de lado, el cual no me gustó tanto, por la incomodidad que tenía, de que se salía el pene, pero volvimos a la misma posición anterior y de tanto dar y darme por el ano y con un ritmo más rápido, sacó su pene y éste comenzó a esparcir leche por mi cuerpo, llegando a mis tetillas, me le acerque, le di un beso profundo y bajé hasta su pene para succionarle hasta la última gota de leche. Nos abrazamos y nos quedamos dormidos hasta que amaneció.
A la mañana siguiente me dijo, que cuando gustará pasar una noche divertida que lo volviera a buscar. Así sucedió como cuatro veces, hasta que un día el dueño me dijo que si mi primo (supuestamente Juan) no me dijo nada, de que se tuvo que ir a otra residencia, desde ahí perdí el contacto con él. Pero sé que algún día lo veré.........
Fue un día viernes en que me sentía aburrido, ya que, primero había salido temprano de la Universidad y por la Televisión no pasaban nada bueno; así que me decidí salir de la casa y pasear por el centro de la ciudad, a partir de las 7:00 pm, aunque todas las tiendas ya cerradas, pero se podía apreciar las vidrieras. De tanto recorrer, me decidí sentarme en la plaza, para meditar un rato y esperar la hora para irme a casa.
Cuando eran las 10:00 pm me fui a la parada para tomar el bus que me llevaría a la casa, en esa parada habían algunas personas entre hombres y mujeres, pasaban todas las rutas, menos el que debía tomar. Poco a poco se fueron yendo las personas hasta quedó un hombre de moreno de 1,75 metros de altura, cabello pegado al cuero cabelludo, de aspecto maduro. Hasta que me pregunto que ruta estaba esperando, a lo cual le dije, la que pasa cerca del Hospital Central (mi casa queda a tres cuadras del Hospital) y el me dijo, yo también estoy esperando uno que pase por allí, ya que vivo residenciado por el trabajo que tengo en esta ciudad, ah, por cierto mi nombre es Juan. Estuvimos hablando de tanta cosas, hasta que me pregunto que si había tenido relaciones sexuales con el mismo sexo (cabe destacar que desde pequeño siento atracción por los hombres, pero nunca he experimentado el sexo con hombres, solamente con mujeres), yo le respondí que no y el me dijo, que si me gustaría hacerlo, ya que en la residencia donde vivía, era el único inquilino, y que el dueño a esa hora ya estaba dormido, y que no había ningún problema en caso tal de que estuviese despierto, le diría que es un primo que está de visita en la ciudad.
Yo me quedé pensativo, porque era la primera vez que alguien me dijera las cosas a secas. En eso venía un taxi, al cual él hizo que se parara y le preguntó por cuanto lo llevaba hacia el lugar donde vive, él me miró en señal de que si me quedaba o me iba. Pues ni modo, no me quedaba otra alternativa porque él vivía en otra urbanización, la cual era separada por el hospital a la urbanización en la que yo vivo. Nos montamos en el carro y una vez sentados disimuladamente me comenzó a agarrar la mano y bajando suavemente hasta mi muslo, luego subió otra vez hasta tomar mi mano y dirigiéndola hasta yo tocar igualmente sus muslos, esto me comenzó a excitar y mirándolo a los ojos le di señal que sí iría con él hasta donde vivía. Una vez llegado al lugar, cual fue la sorpresa de que el dueño estaba despierto y Juan le dijo lo que había planificado.
Nos metimos en el cuarto, el cual solo tenía como especie de una sala de estar y una puerta que daba a donde tenía la cama, lo que si no me pareció es que el baño quedaba afuera. Le pedí que me guiara al baño porque tenía muchas ganas de orinar. Estando dentro del baño, yo estaba orinando cuando de repente siento un abrazo fuerte que no dejaba mover mis brazos, luego sentí un beso en mi cuello y como las manos se deslizaban hasta llegar a mi pene y un restriegue o roce de su bulto que sentía en las nalgas, me puse nervioso y le dije que puede llegar el dueño, a lo que él no siguió, ya que lo que le decía estaba en lo cierto.
Cuando estuvimos de nuevo en el cuarto, apagó las luces y me dijo que me acostara con él y me pusiera cómodo, a lo que accedí y me quedé en ropa interior, igual que él. Nos acostamos uno del lado del otro y él me comenzó a agarrar la cara acercándose hacia mi, hasta que me dio un beso muy profundo, en donde su lengua buscaba la mía, en un momento me pareció que perdía la respiración, pero tome aire, para seguir el mismo ritmo de él, en ese momento no me percate de que tenía una de sus manos acariciándome el ano, buscando uno de sus dedos ser introducido en mi ano, eso me causó mucha excitación y mi pene estaba súper erecto, igual que el de él, ya que la otra mano agarró la mía y la llevó hasta su pene, el cual era por el tacto de mis manos normal, es decir, como de unos 18 cm aproximadamente, ni grueso ni delgado, sino termino medio.
No sé lo que me pasó en ese instante, pero me fui bajando hasta llegar a su pene, lo vi y de una vez lo comencé a mamar, él también hizo lo mismo, pero una de sus manos estaba jugueteando con mi ano, metiendo y sacando un dedo, que luego más tarde ya eran tres dedos que me estaban excitando. Seguíamos haciendo el 69 de una forma espectacular, de repente sentí en mi boca el semen que salía del pene de Juan, yo lo retuve en mi boca y después que terminó se lo eché de nuevo en el pene para que corriera desde la cabeza hasta el pubis, pero todavía ese pene permanecía duro como un mármol y yo sentía que mi ano quería algo más, hasta que Juan se paró y me puso boca arriba, abrió mis piernas para dejar ver ano dilatado por la metedera de los dedos de Juan, le pedí que me introdujera rápido su pene, que no aguantaba el no tenerlo en mi ano.
Poco a poco me lo fue metiendo, primero la cabeza, que entraba y salía, esto me excitaba bastante, hasta que de repente me lo comenzó a meter todo y en ese momento me salió un chorro de leche que me llegó a la cara, él seguía su ritmo de meter y sacar, era una sensación extraordinaria que no lo había sentido antes. Él me dijo que acababa hasta dos veces y que todavía le quedaba leche en su pene, el cual acomodó a su gusto, colocándome un poquito más hacia arriba para que el ritmo tuviese soltura, luego me puso de lado, el cual no me gustó tanto, por la incomodidad que tenía, de que se salía el pene, pero volvimos a la misma posición anterior y de tanto dar y darme por el ano y con un ritmo más rápido, sacó su pene y éste comenzó a esparcir leche por mi cuerpo, llegando a mis tetillas, me le acerque, le di un beso profundo y bajé hasta su pene para succionarle hasta la última gota de leche. Nos abrazamos y nos quedamos dormidos hasta que amaneció.
A la mañana siguiente me dijo, que cuando gustará pasar una noche divertida que lo volviera a buscar. Así sucedió como cuatro veces, hasta que un día el dueño me dijo que si mi primo (supuestamente Juan) no me dijo nada, de que se tuvo que ir a otra residencia, desde ahí perdí el contacto con él. Pero sé que algún día lo veré.........