ALFONSO21
29-12 2005, 09:44 PM
Tenía una novia que le encantaba coger en cualquier parte, pero especialmente en el carro.
Ese día traía una camioneta del trabajo, así que fuimos a una fiesta en un pueblo algo alejado. Al regreso, después de unas copas de mas, ya camino a su casa me dijo al oído:
- No te olvides que me tienes que dar tu verga antes de llegar a casa...
Eso me excitaba mucho, ya que al decirlo empezaba a desabrochar su blusa y me enseñaba sus ricas tetas, al tiempo que buscaba mi verga sobre el pantalón para parármela mientras manejaba. Ella se agachaba y me daba una buena mamada hasta que casi me hacia venir. Después se recostaba en el asiento y me enseñaba sus piernas abiertas y se quitaba su pantaleta mojada enseñándome por donde iba a penetrar mi miembro.
Para ese entonces yo buscaba un lugar apropiado que en este caso fue una calle obscura junto a una gran barda donde me estacione y sin más me subí en ella desabrochando su vestido que tenia botonaduras por delante. Así podía mamarle las tetas y todo su cuerpo mientras ella se arqueaba y estiraba de placer en el asiento... entonces me dijo
- Quítate todo y súbete en mí...
Me quite el pantalón, la camisa y los calzones e hice lo mismo con ella. Así los dos desnudos sentíamos nuestros cuerpos tallarse... mientras nos dábamos en la cabina de la camioneta. Con los vidrios empañados y bien trenzados: ella con las piernas abiertas y yo en medio dándole tremenda estocada despacito y fuerte. Los dos sudábamos y jadeábamos pero no dejábamos de mover las caderas y acariciarnos mientras mi miembro la penetraba más y mas profundo. Estuvimos así un buen tiempo hasta que nos venimos los dos de manera simultánea, porque así nos gustaba. En medio del sudor llegamos juntos al éxtasis y nos quedamos quietos saboreando todavía el rico palo que nos acabábamos de aventar.
Sin darnos cuenta nos quedamos dormidos y no supe nada hasta el otro día. Al abrir los ojos descubrí que la calle obscura y la barda aquella era exactamente el portón de una escuela primaria. Los niños y los padres de familia habían llegado y la camioneta estaba estacionada en la mera puerta.
Así que algunos niños ya estaban asomándose a la cabina, mientras yo estaba con el trasero al aire desvestido sobre mi novia. Ella no despertaba aun así que la moví y desperté para que se vistiera. Mientras ella agarraba sus ropas y se tapaba yo arranque la camioneta, aun encuerado.
Avanzamos entre la multitud de señoras y niños quienes nos hacían una gran bulla... algunas enojadas y otras asombradas.
La vergüenza valió la pena...mi amiga todavía lo recuerda cuando nos estacionamos en algún lugar para aventarnos un rico palito callejero.
Ese día traía una camioneta del trabajo, así que fuimos a una fiesta en un pueblo algo alejado. Al regreso, después de unas copas de mas, ya camino a su casa me dijo al oído:
- No te olvides que me tienes que dar tu verga antes de llegar a casa...
Eso me excitaba mucho, ya que al decirlo empezaba a desabrochar su blusa y me enseñaba sus ricas tetas, al tiempo que buscaba mi verga sobre el pantalón para parármela mientras manejaba. Ella se agachaba y me daba una buena mamada hasta que casi me hacia venir. Después se recostaba en el asiento y me enseñaba sus piernas abiertas y se quitaba su pantaleta mojada enseñándome por donde iba a penetrar mi miembro.
Para ese entonces yo buscaba un lugar apropiado que en este caso fue una calle obscura junto a una gran barda donde me estacione y sin más me subí en ella desabrochando su vestido que tenia botonaduras por delante. Así podía mamarle las tetas y todo su cuerpo mientras ella se arqueaba y estiraba de placer en el asiento... entonces me dijo
- Quítate todo y súbete en mí...
Me quite el pantalón, la camisa y los calzones e hice lo mismo con ella. Así los dos desnudos sentíamos nuestros cuerpos tallarse... mientras nos dábamos en la cabina de la camioneta. Con los vidrios empañados y bien trenzados: ella con las piernas abiertas y yo en medio dándole tremenda estocada despacito y fuerte. Los dos sudábamos y jadeábamos pero no dejábamos de mover las caderas y acariciarnos mientras mi miembro la penetraba más y mas profundo. Estuvimos así un buen tiempo hasta que nos venimos los dos de manera simultánea, porque así nos gustaba. En medio del sudor llegamos juntos al éxtasis y nos quedamos quietos saboreando todavía el rico palo que nos acabábamos de aventar.
Sin darnos cuenta nos quedamos dormidos y no supe nada hasta el otro día. Al abrir los ojos descubrí que la calle obscura y la barda aquella era exactamente el portón de una escuela primaria. Los niños y los padres de familia habían llegado y la camioneta estaba estacionada en la mera puerta.
Así que algunos niños ya estaban asomándose a la cabina, mientras yo estaba con el trasero al aire desvestido sobre mi novia. Ella no despertaba aun así que la moví y desperté para que se vistiera. Mientras ella agarraba sus ropas y se tapaba yo arranque la camioneta, aun encuerado.
Avanzamos entre la multitud de señoras y niños quienes nos hacían una gran bulla... algunas enojadas y otras asombradas.
La vergüenza valió la pena...mi amiga todavía lo recuerda cuando nos estacionamos en algún lugar para aventarnos un rico palito callejero.