anonimoxxx
21-12 2005, 01:39 PM
Mi vecina tenia 35 años, no era muy hermosa pero tenía unas grandes tetas y un gran culo. Yo notaba las miraditas que me echaba cada vez q venia a mi casa y la verdad es que yo disfrutaba viendo sus tetas.
La historia sucedió un día de verano: yo estaba solo en mi casa y ella me llamo, que si podía pasar a ayudarla a ordenar unas cosa. Yo fui encantado, los 2 empezamos a ordenar unas maletas de un viaje reciente que ella había hecho. Al termina ella me ofreció una coca-cola, yo la acepte.
Se fue a la cocina cuando de repente me llamo y me dijo que si podía ir, que estaba en su habitación
Cuando llegue, ella estaba totalmente desnuda, tenía sus 2 grandes tetas descubiertas y dispuestas para ser atacadas por mí. Me dijo que no tuviera miedo que me acercara, que ella había notado mis miradas, y por supuesto yo las suyas.
Ella se me acerco y me empezó a bajar los pantalones y noto el gran bulto en mis calzoncillos, me los bajo y se metió mi pene en la boca. Empezó a jugar con el, entonces me casco una paja hasta que mi leche inundo su boca. Me dijo que estaba muy buena, que quería mas, entonces yo le respondí metiendo mi lengua en su concha. Decía que quería mas, que no parase nunca, que estaba en la gloria, ella empezó a humedecerse todavía más, y entonces decidí penetrarla. Le hincaba hasta el fondo y ella gritaba: ahhhhh… ahhhhh, no aguante mas y llene todo su coño de mi leche.
Desde ese día lo hemos vuelto a hacer muchas veces más y yo disfrutaba como el primer día y su marido nunca se ha olido nada.
La historia sucedió un día de verano: yo estaba solo en mi casa y ella me llamo, que si podía pasar a ayudarla a ordenar unas cosa. Yo fui encantado, los 2 empezamos a ordenar unas maletas de un viaje reciente que ella había hecho. Al termina ella me ofreció una coca-cola, yo la acepte.
Se fue a la cocina cuando de repente me llamo y me dijo que si podía ir, que estaba en su habitación
Cuando llegue, ella estaba totalmente desnuda, tenía sus 2 grandes tetas descubiertas y dispuestas para ser atacadas por mí. Me dijo que no tuviera miedo que me acercara, que ella había notado mis miradas, y por supuesto yo las suyas.
Ella se me acerco y me empezó a bajar los pantalones y noto el gran bulto en mis calzoncillos, me los bajo y se metió mi pene en la boca. Empezó a jugar con el, entonces me casco una paja hasta que mi leche inundo su boca. Me dijo que estaba muy buena, que quería mas, entonces yo le respondí metiendo mi lengua en su concha. Decía que quería mas, que no parase nunca, que estaba en la gloria, ella empezó a humedecerse todavía más, y entonces decidí penetrarla. Le hincaba hasta el fondo y ella gritaba: ahhhhh… ahhhhh, no aguante mas y llene todo su coño de mi leche.
Desde ese día lo hemos vuelto a hacer muchas veces más y yo disfrutaba como el primer día y su marido nunca se ha olido nada.