fossil2006
22-09 2005, 05:13 AM
Borraste en mi la desconfianza, reviviendo mis esperanzas
cuando jamas lo presentia..
Maribel cerrando la puerta con llave se asomaba a la ventana para asegurarse que nadie me hubiera visto entrar. Acercandose a mi dejaba llegar ese aroma tan dulce de su perfume, olia tan bien esa mujer, desatandose el cabello de una manera muy coqueta me miraba fijamente a los ojos como queriendo adivinar mi mas intimo secreto y pensamiento.
Sin resistir aquella mirada asesina que como dagas se clavavan en mis pupilas fui bajando mi vista hacia su blusa mirando su costura note que estaba desabotonada casi por completo, dejando al descubierto su brasier de color rojo de una tela semitransparente que hacia un hermoso juego con la mascada que llevaba alrededor de su cuello de garza, delgado y delicado, tan bello, cuantas veces no lo habia visto, presumiendo cadenas de plata o collares de hermosos colores.
-Que piensas guapo?-, preguntó
-Que eres?-, respondi la mejor recompensa despues de un pesado dia de clases, tomando mis manos y provocando una tormenta electrica de nervios en todo mi cuerpo pregunto esta vez mas cerca casi junto a mi oido:
- Que mas..?
Temblando por los nervios de tener tan cerca a esa deidad de mujer respondi:
-que..tengo demasiada suerte y tal vez ni siquiera la merezca, aun no puedo creer que estoy aqui contigo
-no exageres AMOR, ademas recuerda la suerte no existe, tu la creas ...susurrando decia, mientras de un chapuzon me besaba, acariciando mis manos que temblaban como las hojas de una arbol despues de que son golpeadas por el viento, tomandome de ellas fue llevandome hacia su sala, que era grande y amplia, llena de cuadros con hermosas pinturas y un sofa en medio que invitaba a revolcarse en el.
-Te gusta el arte verdad?
-no solo me gusta, me fascina-me decia mientras dirigia su mano hacia un cuadro de un pintor llamado Gustav Klimt.
-Que hermosos son , han de ser muy caros verdad?
-no lo son, son copias pero aun a si fueron dificiles de conseguir,
poniendo mis manos sobre sus delicados hombros y recargando mi barbilla en uno de ellos, dejandome acariciar por su suave cabello acerque mi cuerpo demasiado al suyo al extremo de tocar sus nalgas, ella que estaba de espaldas sintio de inmediato mi miembro que comenzaba a erectarse, senti como su cuerpo comenzaba a vibrar-mira ese es mi favorito, decia con una voz semicortada
-oh, que lindo es-decia yo, mientras en ese momento ya empezaba a tallar mi pene contra sus nalgas
-si, si lo es suspiraba ella, mientras cerraba sus ojos de sirena y con sus manos sujetaba mi cintura y me empujaba mas hacia a ella. Sus cabellos dejaban llegar ese aroma a duraznos, a petalos de rosas y a algo mas..
Sin decir mas nos fuimos acercando al sofa hasta sentarnos en el, fundiendonos en un beso apasionado empezamos por tocarnos el uno al otro, desabrochando los ultimos botones de esa blusa, baje de inmediato su brasier para dejar al descubierto dos hermosos senos, que lindos son le decia mientras mordia sus labios, aquellos labios con forma de corazon, tan besables, con sabor a ella
-a que saben mis labios?, pregunto ella
- saben a ti, a ti Maribel respondia sin dejar de besarla, acariciando esos alborotados senos, nuestros besos parecian dos titanes que luchaban el uno con el otro, encadenandome a su falda que como una armadura habia cubierto parte de su cuerpo y sin poderla bajar, que inepto me senti en esos segundos
-espera deja ayudarte agitada decia, mirando sus piernas con mas admiracion que lujuria comenze a tocarlas hasta poder llegar a su monte de Venus, por debajo de sus panties, comenze por urgar los labios de su vagina, para de inmediato notar que estaba muy mojada, tomando sus manos que estaban en mi rostro las dirigi hacia mi pene, estas como dos automatas comenzaron por abrir la cremallera de mis jeans, para poder sacar y dejar al descubierto un pene envuelto en bello y de llanto de tanto lubricante que estaba produciendo, sujetando mis testiculos suavemente los tocaba al punto de producirme un dolor placentero, en un instante nos levantamos y nos desnudamos ella jalandome el pene veia concentrada como este crecia dejando al descubierto ciertas venas alrededor debido ala presion que con sus manos producia.
Sus manos continuaban halagando de caricias mi pene, un pene joven, fuerte y decidido a hacer una labor que solo el podria, entrenado por tantas aventuras que en mi corta edad yo habia tenido, tenia la experiencia de cuando hacer el amor de prisa y de cuando bajar el ritmo, cuando permanecer quieto para asi dejar descansar a su amada vagina en turno, ganador de mucha batallas, nunca humillado, fungio como mediador en algunas peleas amorosas anteriores y en otras habia sido mi mejor tarjeta de presentacion como amante e inclusive como amigo...
-Que suave es tu pene-decia Maribel mientras mordia mi oreja. Desnudos los dos nos acostamos sobre ese sofa, yo sin soltar sus senos y ella sin soltar mi pene.
De repente, regresando a la realidad de mi entorno alze mi cabeza para escuchar un sonido que no podia distinguir. Escuchas ese sonido alla afuera,
-por que no vamos a tu cuarto mejor? Haciendo una pausa ella se levanto y sin dejar de besarme me decia
-afuera esta lloviendo AMOR, las ventanas de mi cuarto estan semiabiertas y aqui no sopla el viento ven, con una sonrisa muy suya decia-sacudete ese miedo que , te hace temblar hasta los pies y olvida lo que exista afuera, cierra tus ojos color de miel..
Haciendo caso a sus suplicas empeze a relajarme y tratando de dejar de pensar que estaba con la mujer de otro. Su esposo trabajaba junto con ella en la misma universidad, habiendo salido de la ciudad, para asistir a una conferencia, no se imaginaba que uno de sus alumnos, por cierto de los menos destacados en su clase, estaria gozando de los placeres del sexo con su esposa.
Quien hubiera dicho e imaginado ella, una de las secretarias mas serias y recatadas de la universidad compartiendo el pecado mas antiguo con un chico aspirante a ser un buen amante. Acostandome nuevamente y optando por la posicion del misionero empeze por rozar su vagina con mi erecto pene, en un descuido ella con su mano rapidamente lo introdujo hacia adentro y empezamos juntos los dos al mismo tiempo, pegados el uno al otro, oliendonos, besandonos, marcando territorio como dos animales en celo ese rito tan mistico, tan milenario de hacer el AMOR. De inmediato note que me encontraba con toda una experta, que sabia como moverse y sobre todo que conocia cada nervio de su cuerpo, ya que podia sentir perfectamente como es que con su vagina apretaba a su antojo mi pene, era una sensacion maravillosa.
No Maribel no era la tipica mujer que simplemente abre las piernas y no hace ni el mas minimo esfuerzo por otorgar placer, o aquellas que se quedan tan frigidas que pareciera que estas fornicando a un muerto. No ella era diferente, era un granito de arena con un volcan adentro, ella sabia como hipnotizarte con sus ojos, sabia como acariciarte con sus manos, sabia como excitarte con sus movimientos y gemidos, yo sin querer quedarme atras y verme como un novato la tome por las nalgas y la coloque encima de mi, sus senos colgaban de ella invitandome a besarlos, su cabello cubria parte de su rostro y hombros.
Comence a moverme lento para despues adquirir mas velocidad, alzando y bajando mi cintura, sin soltarla de las nalgas la empuje hacia mi y empeze a mamar sus senos, con una desesperacion como lo hacen los chiquillos, mamarlos era un placer, mi lengua jugaba freneticamente con sus pezones, unos pezones duros como dos moras que aun no maduran, de repente ella quito con sus manos mi boca de sus senos y me pidio que besara su cuello, inclinandose ella aun mas, lo ofrecia, yo sin dudarlo comenze por besarlo, era embriagante su olor a arena y mar, a fresa salvaje, a agua de manantial, mis dedos comenzaban a urgar ese culo, sin dejar de fornicar ella preguntaba
-te gusto?- a lo que yo respondia
-no solo eso Maribel.
-Dime, dime algo mas me gusta cuando me hablan mientras me hacen el AMOR
-me encanta sentir tu vagina, tu cuerpo de marmol, oler tu esencia de mujer, explorar tu cuerpo, recorrer tu cuerpo, sentir tus muslos y tus caderas le respondia-,
de repente ella se levanto y me dijo:
-quieres hacerlo como lo hacen los perros?
Su atrevimiento y frialdad en sus palabras me desconsertaron totalmente al extremo de casi perder la ereccion en mi pene, ella sin esperar respuesta alguna se habia adelantado y ofrecia sus nalgas y su vagina para poder ser penetrada, excitado ante tan magnifico espectaculo, comence por acercarme hacia ella.
Sus nalgas eran bellas, suaves y con un culo rosado, el tipo de nalgas que nunca te cansarian por admirar. Sin poder contenerme comenze por besarle tan magnifico trasero y literalmente atascaba mi cara entre sus nalgas,las besaba y pasaba mi lengua una y otra vez por su culo y su vagina.
-Pero que haces?
-preguntaste si queria hacerlo como los perros, no? bueno los perros se lamen el culo,respondi.
Ella sonrojada por la respuesta volvia a inclinarse y esta vez con un acento autoritario, como si yo fuera un sirviente, me decia:
-entonces hazlo como un perro". Sus palabras en vez de excitarme me molestaron a lo que con una sonrisa diabolica le respondi,
-no sera un perro, si no un caballo el que lo haga, comenze por golpear sus nalgas con mi pene como si fuera un latigo que castiga a las yeguas para domarlas o para que sigan su camino, sin avisar comenze a penetrarla, montandome casi encima de ella, comenze a oir sus quejidos, gotas de sudor caian de mi frente sobre su espalda, mis testiculos en cada choque ocasionaban el sonido de un reloj de pared, tic-tac, mas tac que tic, tac-tac-tac..Ella comenzo a moverse hacia atras cada vez mas rapido y apoyada con sus manos, habia momentos en que casi perdia el equilibrio, de pronto ocurrio lo que yo mas esperaba, mi recompensa habia llegado, comenzo a quejarse cada vez mas fuerte, hasta poder yo darme cuenta que llegaba el momento mas electrificante y el mas placentero, el mas amado por las mujeres y el mas deseado por otras por que tal vez nunca lo llegan a conocer...El bendito orgasmo.
Orgasmo llegaste en mi auxilio como lluvia divina que moja y alimenta las cosechas en sequias, aquella que apaga el fuego, orgasmo creado como el arcoiris despues de una lucha entre el sol y las nubes, que todo lo cubre, que embelleze el paisaje, llegaba justo cuando mis fuerzas flaqueaban.
Ella acostada de espaldas suspiraba y se recuperaba despues de la estampida de aquel caballo salvaje. Ella incorporandose pasaba su mano por mi rostro sudoroso y preguntaba
-que piensas de mi Eduardo?
-Que eres una pieza de arte
-por que como el arte?
-por que al arte ,respondi, no hay que entenderlo, hay que sentirlo y quererlo Maribel, no me cansaria de mirarte nunca, pero nunca nunca.
Besandome nuevamente nos acostamos, esta vez sobre la alfombra y juntos veiamos como la noche llegaba...
cuando jamas lo presentia..
Maribel cerrando la puerta con llave se asomaba a la ventana para asegurarse que nadie me hubiera visto entrar. Acercandose a mi dejaba llegar ese aroma tan dulce de su perfume, olia tan bien esa mujer, desatandose el cabello de una manera muy coqueta me miraba fijamente a los ojos como queriendo adivinar mi mas intimo secreto y pensamiento.
Sin resistir aquella mirada asesina que como dagas se clavavan en mis pupilas fui bajando mi vista hacia su blusa mirando su costura note que estaba desabotonada casi por completo, dejando al descubierto su brasier de color rojo de una tela semitransparente que hacia un hermoso juego con la mascada que llevaba alrededor de su cuello de garza, delgado y delicado, tan bello, cuantas veces no lo habia visto, presumiendo cadenas de plata o collares de hermosos colores.
-Que piensas guapo?-, preguntó
-Que eres?-, respondi la mejor recompensa despues de un pesado dia de clases, tomando mis manos y provocando una tormenta electrica de nervios en todo mi cuerpo pregunto esta vez mas cerca casi junto a mi oido:
- Que mas..?
Temblando por los nervios de tener tan cerca a esa deidad de mujer respondi:
-que..tengo demasiada suerte y tal vez ni siquiera la merezca, aun no puedo creer que estoy aqui contigo
-no exageres AMOR, ademas recuerda la suerte no existe, tu la creas ...susurrando decia, mientras de un chapuzon me besaba, acariciando mis manos que temblaban como las hojas de una arbol despues de que son golpeadas por el viento, tomandome de ellas fue llevandome hacia su sala, que era grande y amplia, llena de cuadros con hermosas pinturas y un sofa en medio que invitaba a revolcarse en el.
-Te gusta el arte verdad?
-no solo me gusta, me fascina-me decia mientras dirigia su mano hacia un cuadro de un pintor llamado Gustav Klimt.
-Que hermosos son , han de ser muy caros verdad?
-no lo son, son copias pero aun a si fueron dificiles de conseguir,
poniendo mis manos sobre sus delicados hombros y recargando mi barbilla en uno de ellos, dejandome acariciar por su suave cabello acerque mi cuerpo demasiado al suyo al extremo de tocar sus nalgas, ella que estaba de espaldas sintio de inmediato mi miembro que comenzaba a erectarse, senti como su cuerpo comenzaba a vibrar-mira ese es mi favorito, decia con una voz semicortada
-oh, que lindo es-decia yo, mientras en ese momento ya empezaba a tallar mi pene contra sus nalgas
-si, si lo es suspiraba ella, mientras cerraba sus ojos de sirena y con sus manos sujetaba mi cintura y me empujaba mas hacia a ella. Sus cabellos dejaban llegar ese aroma a duraznos, a petalos de rosas y a algo mas..
Sin decir mas nos fuimos acercando al sofa hasta sentarnos en el, fundiendonos en un beso apasionado empezamos por tocarnos el uno al otro, desabrochando los ultimos botones de esa blusa, baje de inmediato su brasier para dejar al descubierto dos hermosos senos, que lindos son le decia mientras mordia sus labios, aquellos labios con forma de corazon, tan besables, con sabor a ella
-a que saben mis labios?, pregunto ella
- saben a ti, a ti Maribel respondia sin dejar de besarla, acariciando esos alborotados senos, nuestros besos parecian dos titanes que luchaban el uno con el otro, encadenandome a su falda que como una armadura habia cubierto parte de su cuerpo y sin poderla bajar, que inepto me senti en esos segundos
-espera deja ayudarte agitada decia, mirando sus piernas con mas admiracion que lujuria comenze a tocarlas hasta poder llegar a su monte de Venus, por debajo de sus panties, comenze por urgar los labios de su vagina, para de inmediato notar que estaba muy mojada, tomando sus manos que estaban en mi rostro las dirigi hacia mi pene, estas como dos automatas comenzaron por abrir la cremallera de mis jeans, para poder sacar y dejar al descubierto un pene envuelto en bello y de llanto de tanto lubricante que estaba produciendo, sujetando mis testiculos suavemente los tocaba al punto de producirme un dolor placentero, en un instante nos levantamos y nos desnudamos ella jalandome el pene veia concentrada como este crecia dejando al descubierto ciertas venas alrededor debido ala presion que con sus manos producia.
Sus manos continuaban halagando de caricias mi pene, un pene joven, fuerte y decidido a hacer una labor que solo el podria, entrenado por tantas aventuras que en mi corta edad yo habia tenido, tenia la experiencia de cuando hacer el amor de prisa y de cuando bajar el ritmo, cuando permanecer quieto para asi dejar descansar a su amada vagina en turno, ganador de mucha batallas, nunca humillado, fungio como mediador en algunas peleas amorosas anteriores y en otras habia sido mi mejor tarjeta de presentacion como amante e inclusive como amigo...
-Que suave es tu pene-decia Maribel mientras mordia mi oreja. Desnudos los dos nos acostamos sobre ese sofa, yo sin soltar sus senos y ella sin soltar mi pene.
De repente, regresando a la realidad de mi entorno alze mi cabeza para escuchar un sonido que no podia distinguir. Escuchas ese sonido alla afuera,
-por que no vamos a tu cuarto mejor? Haciendo una pausa ella se levanto y sin dejar de besarme me decia
-afuera esta lloviendo AMOR, las ventanas de mi cuarto estan semiabiertas y aqui no sopla el viento ven, con una sonrisa muy suya decia-sacudete ese miedo que , te hace temblar hasta los pies y olvida lo que exista afuera, cierra tus ojos color de miel..
Haciendo caso a sus suplicas empeze a relajarme y tratando de dejar de pensar que estaba con la mujer de otro. Su esposo trabajaba junto con ella en la misma universidad, habiendo salido de la ciudad, para asistir a una conferencia, no se imaginaba que uno de sus alumnos, por cierto de los menos destacados en su clase, estaria gozando de los placeres del sexo con su esposa.
Quien hubiera dicho e imaginado ella, una de las secretarias mas serias y recatadas de la universidad compartiendo el pecado mas antiguo con un chico aspirante a ser un buen amante. Acostandome nuevamente y optando por la posicion del misionero empeze por rozar su vagina con mi erecto pene, en un descuido ella con su mano rapidamente lo introdujo hacia adentro y empezamos juntos los dos al mismo tiempo, pegados el uno al otro, oliendonos, besandonos, marcando territorio como dos animales en celo ese rito tan mistico, tan milenario de hacer el AMOR. De inmediato note que me encontraba con toda una experta, que sabia como moverse y sobre todo que conocia cada nervio de su cuerpo, ya que podia sentir perfectamente como es que con su vagina apretaba a su antojo mi pene, era una sensacion maravillosa.
No Maribel no era la tipica mujer que simplemente abre las piernas y no hace ni el mas minimo esfuerzo por otorgar placer, o aquellas que se quedan tan frigidas que pareciera que estas fornicando a un muerto. No ella era diferente, era un granito de arena con un volcan adentro, ella sabia como hipnotizarte con sus ojos, sabia como acariciarte con sus manos, sabia como excitarte con sus movimientos y gemidos, yo sin querer quedarme atras y verme como un novato la tome por las nalgas y la coloque encima de mi, sus senos colgaban de ella invitandome a besarlos, su cabello cubria parte de su rostro y hombros.
Comence a moverme lento para despues adquirir mas velocidad, alzando y bajando mi cintura, sin soltarla de las nalgas la empuje hacia mi y empeze a mamar sus senos, con una desesperacion como lo hacen los chiquillos, mamarlos era un placer, mi lengua jugaba freneticamente con sus pezones, unos pezones duros como dos moras que aun no maduran, de repente ella quito con sus manos mi boca de sus senos y me pidio que besara su cuello, inclinandose ella aun mas, lo ofrecia, yo sin dudarlo comenze por besarlo, era embriagante su olor a arena y mar, a fresa salvaje, a agua de manantial, mis dedos comenzaban a urgar ese culo, sin dejar de fornicar ella preguntaba
-te gusto?- a lo que yo respondia
-no solo eso Maribel.
-Dime, dime algo mas me gusta cuando me hablan mientras me hacen el AMOR
-me encanta sentir tu vagina, tu cuerpo de marmol, oler tu esencia de mujer, explorar tu cuerpo, recorrer tu cuerpo, sentir tus muslos y tus caderas le respondia-,
de repente ella se levanto y me dijo:
-quieres hacerlo como lo hacen los perros?
Su atrevimiento y frialdad en sus palabras me desconsertaron totalmente al extremo de casi perder la ereccion en mi pene, ella sin esperar respuesta alguna se habia adelantado y ofrecia sus nalgas y su vagina para poder ser penetrada, excitado ante tan magnifico espectaculo, comence por acercarme hacia ella.
Sus nalgas eran bellas, suaves y con un culo rosado, el tipo de nalgas que nunca te cansarian por admirar. Sin poder contenerme comenze por besarle tan magnifico trasero y literalmente atascaba mi cara entre sus nalgas,las besaba y pasaba mi lengua una y otra vez por su culo y su vagina.
-Pero que haces?
-preguntaste si queria hacerlo como los perros, no? bueno los perros se lamen el culo,respondi.
Ella sonrojada por la respuesta volvia a inclinarse y esta vez con un acento autoritario, como si yo fuera un sirviente, me decia:
-entonces hazlo como un perro". Sus palabras en vez de excitarme me molestaron a lo que con una sonrisa diabolica le respondi,
-no sera un perro, si no un caballo el que lo haga, comenze por golpear sus nalgas con mi pene como si fuera un latigo que castiga a las yeguas para domarlas o para que sigan su camino, sin avisar comenze a penetrarla, montandome casi encima de ella, comenze a oir sus quejidos, gotas de sudor caian de mi frente sobre su espalda, mis testiculos en cada choque ocasionaban el sonido de un reloj de pared, tic-tac, mas tac que tic, tac-tac-tac..Ella comenzo a moverse hacia atras cada vez mas rapido y apoyada con sus manos, habia momentos en que casi perdia el equilibrio, de pronto ocurrio lo que yo mas esperaba, mi recompensa habia llegado, comenzo a quejarse cada vez mas fuerte, hasta poder yo darme cuenta que llegaba el momento mas electrificante y el mas placentero, el mas amado por las mujeres y el mas deseado por otras por que tal vez nunca lo llegan a conocer...El bendito orgasmo.
Orgasmo llegaste en mi auxilio como lluvia divina que moja y alimenta las cosechas en sequias, aquella que apaga el fuego, orgasmo creado como el arcoiris despues de una lucha entre el sol y las nubes, que todo lo cubre, que embelleze el paisaje, llegaba justo cuando mis fuerzas flaqueaban.
Ella acostada de espaldas suspiraba y se recuperaba despues de la estampida de aquel caballo salvaje. Ella incorporandose pasaba su mano por mi rostro sudoroso y preguntaba
-que piensas de mi Eduardo?
-Que eres una pieza de arte
-por que como el arte?
-por que al arte ,respondi, no hay que entenderlo, hay que sentirlo y quererlo Maribel, no me cansaria de mirarte nunca, pero nunca nunca.
Besandome nuevamente nos acostamos, esta vez sobre la alfombra y juntos veiamos como la noche llegaba...