ALFONSO21
04-09 2005, 01:42 PM
Esto me lo relató un amigo que juega en un equipo de futbol "llanero", de fin de semana -porque a mí el futbol no me gusta, aunque me hubiera gustado pertenecer a este equipo-.
Sucedió que un día terminaron el partido y para festejar el triunfo empezaron a tomar en la cancha pero decidieron al fin seguir tomando en la casa de uno de los jugadores que vivía cerca, y que además tenía una mujer buenísima que a veces asisitía a los partidos y se veía a leguas que era una mujer fogosa, ya que clavaba la mirada en las piernas, muslos y nalgas de los jugadores, y muchos la habían descubierto pasándose la lengua entre los labios cuando los veía, así que la mayoría aceptó ir a la casa del jugador dueño de esa ricura de mujer quien los recibió feliz.
Una ves en la sala de la casa, siguieron tomando y como si se pusieran de acuerdo le servían cada vez más al marido afortunado, dueño de la casa, quien cada vez estaba más ebrio, sin embargo la señora estaba en las recámaras y no bajaba. Al cabo de un rato uno de los jugadores decidió subir al baño que estaba en la parte superior de la casa, y al pasar junto a la recámara se asomó, solo para ver que la señora estaba casi desnuda, recostada en la cama tocándose y sudando, escuchando las voces de los jugadores que estaban bebiendo en la sala. Se quedó de una pieza al ver que la mujer le enseñaba lo que podía tocar y le hacía señas para que se acercara a la cama. Sin pensarlo dos veces se abalanzó sobre la señora quien con un leve quejido aceptó que la penetrara en ese mismo momento iniciando así un rápido y furioso encuentro, el cual culminó después de más de 15 minutos en que los dos se dieron con ganas, confiados en que el marido estaba abajo muy tomado. Sin embargo todos los demás adivinaban lo que estaba sucediendo arriba, y lo comprobaron cuando vieron bajar al afortunado sudoroso y con una cara de felicidad.
Para entonces ya todos lo sabian y sólo esperaban el momento, el cual llegó cuando apareció la señora en las escaleras diciéndole a su marido que subiera a darse un baño para que se despertara y para que se le pasara la borrachera. Entre todos lo llevaron a la regadera y lo dejaron recostado en la tina del baño, para inmediatamente bajar y arremolinarse sobre la señora quien en el sillón de la sala ya les daba gusto a todos con manos, boca y todo lo que pudiera, mientras todos metían mano y ella murmuraba y gemia de placer chorreando los líquidos de todos y de ella misma. Era aquello una orgía de un equipo completo de futbol contra una señora calenturienta que saciaba así su fantasía tantas veces imaginada en el campo de futbol. Mientras se turnaban también para que uno de ellos cuidara al que se estaba bañando sin imaginar lo que pasaba con su esposa, quien al fin regresaba muy bañado a seguir tomando y la señora se despedía muy modosita y subía a su recamara a seguir con sus quehaceres, dejando a todos muy tranquilos.
Mientras todos los demás jugadores se despedían, proponiendo que el próximo fin de semana se volvieran a reunir en esa misma casa. Tal vez a la mayoría no les gustó cuando alguien propuso que se reunieran cada fin de semana en una casa, de cada uno de los integrantes del equipo, ya que allí se acabó la idea de continuar con esas reuniones, y mucho menos de invitar a los amigos del equipo.
Sucedió que un día terminaron el partido y para festejar el triunfo empezaron a tomar en la cancha pero decidieron al fin seguir tomando en la casa de uno de los jugadores que vivía cerca, y que además tenía una mujer buenísima que a veces asisitía a los partidos y se veía a leguas que era una mujer fogosa, ya que clavaba la mirada en las piernas, muslos y nalgas de los jugadores, y muchos la habían descubierto pasándose la lengua entre los labios cuando los veía, así que la mayoría aceptó ir a la casa del jugador dueño de esa ricura de mujer quien los recibió feliz.
Una ves en la sala de la casa, siguieron tomando y como si se pusieran de acuerdo le servían cada vez más al marido afortunado, dueño de la casa, quien cada vez estaba más ebrio, sin embargo la señora estaba en las recámaras y no bajaba. Al cabo de un rato uno de los jugadores decidió subir al baño que estaba en la parte superior de la casa, y al pasar junto a la recámara se asomó, solo para ver que la señora estaba casi desnuda, recostada en la cama tocándose y sudando, escuchando las voces de los jugadores que estaban bebiendo en la sala. Se quedó de una pieza al ver que la mujer le enseñaba lo que podía tocar y le hacía señas para que se acercara a la cama. Sin pensarlo dos veces se abalanzó sobre la señora quien con un leve quejido aceptó que la penetrara en ese mismo momento iniciando así un rápido y furioso encuentro, el cual culminó después de más de 15 minutos en que los dos se dieron con ganas, confiados en que el marido estaba abajo muy tomado. Sin embargo todos los demás adivinaban lo que estaba sucediendo arriba, y lo comprobaron cuando vieron bajar al afortunado sudoroso y con una cara de felicidad.
Para entonces ya todos lo sabian y sólo esperaban el momento, el cual llegó cuando apareció la señora en las escaleras diciéndole a su marido que subiera a darse un baño para que se despertara y para que se le pasara la borrachera. Entre todos lo llevaron a la regadera y lo dejaron recostado en la tina del baño, para inmediatamente bajar y arremolinarse sobre la señora quien en el sillón de la sala ya les daba gusto a todos con manos, boca y todo lo que pudiera, mientras todos metían mano y ella murmuraba y gemia de placer chorreando los líquidos de todos y de ella misma. Era aquello una orgía de un equipo completo de futbol contra una señora calenturienta que saciaba así su fantasía tantas veces imaginada en el campo de futbol. Mientras se turnaban también para que uno de ellos cuidara al que se estaba bañando sin imaginar lo que pasaba con su esposa, quien al fin regresaba muy bañado a seguir tomando y la señora se despedía muy modosita y subía a su recamara a seguir con sus quehaceres, dejando a todos muy tranquilos.
Mientras todos los demás jugadores se despedían, proponiendo que el próximo fin de semana se volvieran a reunir en esa misma casa. Tal vez a la mayoría no les gustó cuando alguien propuso que se reunieran cada fin de semana en una casa, de cada uno de los integrantes del equipo, ya que allí se acabó la idea de continuar con esas reuniones, y mucho menos de invitar a los amigos del equipo.