quete
21-08 2005, 12:54 AM
Tenía 16 años cuando fui a una fiesta con unos compañeros de la escuela. Habíamos tomado bastante y fui con dos de ellos a una plaza a tomarnos unas cervezas más.
Esteban era más bien bajo, morocho y bien formado; Sebastián también es morocho, más alto pero no tan atrayente.
Hacía tiempo que Yo andaba detrás de Esteban para conseguir algo y no pasaba nada. (Se darán cuenta de mis gustos) Cuando estábamos ya bastante pasados de copas, Seba le propone a Esteban jugar quien orinaba más lejos, así que sacaron sus flácidas pijas y lo hicieron.
En la plaza no había nadie más que nosotros. Como Esteban estaba perdiendo dice que sólo es porque la tiene dormida, que espere que se le pare y entonces le ganaría.
Acto seguido empezó a pelar la cabeza de su negra verga que empezó a tomar más cuerpo. Yo estaba embobado mirándolo, así que me dijo si lo ayudaba. Pregunté cómo y me dijo que lo masturbe un poco. Seba me alentó a hacérselo a él también. Así que tomé esas dos pijas en mis manos y empecé a pajearlas. Esteban comenzó a gemir un poco y entre jadeos me dijo:
- Chúpamela.
Yo acerqué mis labios a esa cabezota que a esta altura estaba enorme y caliente y la besé, la mojé con la lengua y después me la tragué entera, haciendo un esfuerzo muy grande porque me ahogaba y era difícil tenerla dentro de la boca. Fue cuando me di cuenta del enorme pedazo de pija que tenía en la boca.
Sebastián, en tanto, intentó bajarme los pantalones, pero entonces les propuse ir a un lugar mas privado. Fuimos a una parada de ómnibus que era bastante cerrada y oscura. Allí me dediqué a chupar las dos pijas de mis amigos, de a una por vez, porque la de Esteban era bastante gruesa y no dejaba lugar.
Después me entretuve con la pija de Seba, mientras Esteban me ponía saliva en el orto y metía dos dedos para preparar el camino. Yo le pedía por favor queme cojiera.
SEGUNDA PARTE
Fuimos a una parada de ómnibus que era bastante cerrada y oscura. Allí me dediqué a chupar las dos pijas de mis amigos, de a una por vez, porque la de Esteban era bastante gruesa y no dejaba lugar. Después me entretuve con la pija de Seba, mientras Esteban me ponía saliva en el orto y metía dos dedos para preparar el camino. Yo le pedía por favor que me cojiera. Se hizo rogar un poquito y luego apoyó la cabeza de su pija en mi agujero lleno de saliva y me decía
- Pídeme por favor que te coja. Ruégame que te hunda la verga hasta el fondo.
Yo no lerdo ni perezoso, le pedí por favor, le rogué, le suplique me cojiera de una vez. Cuando menos lo esperaba me agarró de las caderas y me ensartó media poronga en el culo abriéndome todo. Yo no podía gritar porque en la garganta tenía la pija de Sebastián, pero creo que fue la verga más grande que me había cogido hasta entonces.
- ¿Te gusta? ¿Quieres más? -Sí papito -decía yo- húndemela toda entera, hasta los hue...
No pude terminar la frase que ya me salía por la boca su verga incrustada en mi ano. Quise salirme pero él me tenía completamente agarrado por la cintura y con su enorme falo enterrado hasta más no poder. lo único que me calmó un poco fue que Sebastián volvió a poner su verga en mi boca y me hizo chuparla toda completa, cuan larga era.
De a poco Esteban empezó a moverse lentamente en círculos dentro de mí, haciéndome desear ser desgarrado por su pija, hasta tomar más fuerza y, tomándome de los hombros, hacía salir toda su enorme y gruesa verga y me la metía entera con fuerza. A esta altura sólo podía masturbar a Sebas porque el movimiento era tal que no lograba meterme su trozo con la boca.
Después, Esteban me tiró hacia sí y se sentó en un asiento de la parada y me hizo sentar con él, encima de su potente arma. Ahí me di cuenta que todavía no me había penetrado con la parte más gruesa de su tronco, que sentí en todo su esplendor. Y mientras Sebas trataba de acabar en mi boca, Esteban me daba por detrás el mejor recuerdo que guardo de mis amigos de secundaria.
Lástima que esto nunca se volvió a repetir. Pero si alguien de Rosario quiere, podemos probar que tal sale. Un beso a todos en la punta del choto...
Esteban era más bien bajo, morocho y bien formado; Sebastián también es morocho, más alto pero no tan atrayente.
Hacía tiempo que Yo andaba detrás de Esteban para conseguir algo y no pasaba nada. (Se darán cuenta de mis gustos) Cuando estábamos ya bastante pasados de copas, Seba le propone a Esteban jugar quien orinaba más lejos, así que sacaron sus flácidas pijas y lo hicieron.
En la plaza no había nadie más que nosotros. Como Esteban estaba perdiendo dice que sólo es porque la tiene dormida, que espere que se le pare y entonces le ganaría.
Acto seguido empezó a pelar la cabeza de su negra verga que empezó a tomar más cuerpo. Yo estaba embobado mirándolo, así que me dijo si lo ayudaba. Pregunté cómo y me dijo que lo masturbe un poco. Seba me alentó a hacérselo a él también. Así que tomé esas dos pijas en mis manos y empecé a pajearlas. Esteban comenzó a gemir un poco y entre jadeos me dijo:
- Chúpamela.
Yo acerqué mis labios a esa cabezota que a esta altura estaba enorme y caliente y la besé, la mojé con la lengua y después me la tragué entera, haciendo un esfuerzo muy grande porque me ahogaba y era difícil tenerla dentro de la boca. Fue cuando me di cuenta del enorme pedazo de pija que tenía en la boca.
Sebastián, en tanto, intentó bajarme los pantalones, pero entonces les propuse ir a un lugar mas privado. Fuimos a una parada de ómnibus que era bastante cerrada y oscura. Allí me dediqué a chupar las dos pijas de mis amigos, de a una por vez, porque la de Esteban era bastante gruesa y no dejaba lugar.
Después me entretuve con la pija de Seba, mientras Esteban me ponía saliva en el orto y metía dos dedos para preparar el camino. Yo le pedía por favor queme cojiera.
SEGUNDA PARTE
Fuimos a una parada de ómnibus que era bastante cerrada y oscura. Allí me dediqué a chupar las dos pijas de mis amigos, de a una por vez, porque la de Esteban era bastante gruesa y no dejaba lugar. Después me entretuve con la pija de Seba, mientras Esteban me ponía saliva en el orto y metía dos dedos para preparar el camino. Yo le pedía por favor que me cojiera. Se hizo rogar un poquito y luego apoyó la cabeza de su pija en mi agujero lleno de saliva y me decía
- Pídeme por favor que te coja. Ruégame que te hunda la verga hasta el fondo.
Yo no lerdo ni perezoso, le pedí por favor, le rogué, le suplique me cojiera de una vez. Cuando menos lo esperaba me agarró de las caderas y me ensartó media poronga en el culo abriéndome todo. Yo no podía gritar porque en la garganta tenía la pija de Sebastián, pero creo que fue la verga más grande que me había cogido hasta entonces.
- ¿Te gusta? ¿Quieres más? -Sí papito -decía yo- húndemela toda entera, hasta los hue...
No pude terminar la frase que ya me salía por la boca su verga incrustada en mi ano. Quise salirme pero él me tenía completamente agarrado por la cintura y con su enorme falo enterrado hasta más no poder. lo único que me calmó un poco fue que Sebastián volvió a poner su verga en mi boca y me hizo chuparla toda completa, cuan larga era.
De a poco Esteban empezó a moverse lentamente en círculos dentro de mí, haciéndome desear ser desgarrado por su pija, hasta tomar más fuerza y, tomándome de los hombros, hacía salir toda su enorme y gruesa verga y me la metía entera con fuerza. A esta altura sólo podía masturbar a Sebas porque el movimiento era tal que no lograba meterme su trozo con la boca.
Después, Esteban me tiró hacia sí y se sentó en un asiento de la parada y me hizo sentar con él, encima de su potente arma. Ahí me di cuenta que todavía no me había penetrado con la parte más gruesa de su tronco, que sentí en todo su esplendor. Y mientras Sebas trataba de acabar en mi boca, Esteban me daba por detrás el mejor recuerdo que guardo de mis amigos de secundaria.
Lástima que esto nunca se volvió a repetir. Pero si alguien de Rosario quiere, podemos probar que tal sale. Un beso a todos en la punta del choto...