ALFONSO21
14-08 2005, 04:14 PM
Hola, les platicare algo que me paso al salir con mi esposa a tomar una copa a un bar, fuimos por primera vez a un antro o disco, que no conocíamos. Al llegar me moleste un poco porque había mucha gente, no se podía bailar en la pista, estaba muy oscuro y para colmo, el mesero nos dio una mesa de esas periqueras, altas casi hasta el fondo, en un rincón, justo a un lado donde un señor medio gordo tomaba su copa.
Sin prestarle mucha atención nos sentamos y le dimos la espalda, mi esposa estaba contenta pero yo me sentía un poco incomodo, así que ni modo, como no podíamos bailar pedí unas copas y empecé a tomar con mi mujer, quien después de algunos tragos me empezó a besar pegada a mi.
En nuestro lugar, las luces eran tenues y de colores, y había humo y calor; ella llevaba una minifalda cortita, que hacían que sus lindas piernas se vieran deliciosas, además solo llevaba unos pequeños calzoncitos blancos que eran muy chiquitos; porque a ella le gusta que le toque bajo la mesa sus piernitas, para mi sorpresa, note como mi mujer se estaba excitando muy rápidamente ya que su respiración se agitaba y me besaba mas apasionada, mordiendo y apretándome con desesperación, con los ojos cerrados y en un éxtasis total, inmediatamente me di cuenta de que estaba muy caliente...así que sin dejar de besarla, metí la mano y apreté sus pechos bajo la ropa y toque sus pezones que ya estaban duros y paraditos, baje un poco su escote y empecé a mamarlos en la oscuridad y bajo las luces tenues.
Ella estaba como loca y solo decía ,...mas...mas...mas...con voz bajita en mi oído así que decidí bajar mi mano a su trasero para meterla en sus nalgas, cual seria mi sorpresa al ver que bajo la mesa arrodillado, al señor gordo lamiéndole el culo a mi vieja, ya le había levantado la faldita y estaba pegado lamiéndole el culo a un lado de su calzoncito, al momento pensé correrlo a patadas, pero mi esposa me detuvo diciéndome al oído...déjalo papacito...que estoy sintiendo bien rico....y como para compensarme me agarro la verga que ya tenia bien parada y la tallo suavemente...sacándomela del pantalón.
Continué majándole las tetas y ella jalándome la verga mientras el gordo aquel seguía lengüeteándola bajo la faldita...ella estaba casi de pie y empujaba sus nalgas hacia la cara del fulano mientras yo la besaba y tocaba sus tetas; ella por su parte masajeaba mi pene bien parado y me besaba el cuello jadeando y con los ojos cerrados.
El tipo aquel le termino de bajar los calzones y le empezó a mamar por adelante mientras ella se venia estremeciéndose en mis brazos. Al final me hizo venir con sus manos y diciéndome al oído lo rico que estaba sintiendo.
Al cabo de un rato el señor se levanto, nos invito unas copas y me agradeció el haberlo dejado hacer lo que hizo; diciéndome que era impotente pero que sabia hacer disfrutar mucho a una mujer con su boca, lo cual mi esposa asevero con total veracidad, nos invito cualquier otro día.
No hemos vuelto pero mi esposa, no olvida ese día y me ha compensado muchas veces el haberla dejado sentir la sensación de sentir una lengua extraña entre sus piernas.
Sin prestarle mucha atención nos sentamos y le dimos la espalda, mi esposa estaba contenta pero yo me sentía un poco incomodo, así que ni modo, como no podíamos bailar pedí unas copas y empecé a tomar con mi mujer, quien después de algunos tragos me empezó a besar pegada a mi.
En nuestro lugar, las luces eran tenues y de colores, y había humo y calor; ella llevaba una minifalda cortita, que hacían que sus lindas piernas se vieran deliciosas, además solo llevaba unos pequeños calzoncitos blancos que eran muy chiquitos; porque a ella le gusta que le toque bajo la mesa sus piernitas, para mi sorpresa, note como mi mujer se estaba excitando muy rápidamente ya que su respiración se agitaba y me besaba mas apasionada, mordiendo y apretándome con desesperación, con los ojos cerrados y en un éxtasis total, inmediatamente me di cuenta de que estaba muy caliente...así que sin dejar de besarla, metí la mano y apreté sus pechos bajo la ropa y toque sus pezones que ya estaban duros y paraditos, baje un poco su escote y empecé a mamarlos en la oscuridad y bajo las luces tenues.
Ella estaba como loca y solo decía ,...mas...mas...mas...con voz bajita en mi oído así que decidí bajar mi mano a su trasero para meterla en sus nalgas, cual seria mi sorpresa al ver que bajo la mesa arrodillado, al señor gordo lamiéndole el culo a mi vieja, ya le había levantado la faldita y estaba pegado lamiéndole el culo a un lado de su calzoncito, al momento pensé correrlo a patadas, pero mi esposa me detuvo diciéndome al oído...déjalo papacito...que estoy sintiendo bien rico....y como para compensarme me agarro la verga que ya tenia bien parada y la tallo suavemente...sacándomela del pantalón.
Continué majándole las tetas y ella jalándome la verga mientras el gordo aquel seguía lengüeteándola bajo la faldita...ella estaba casi de pie y empujaba sus nalgas hacia la cara del fulano mientras yo la besaba y tocaba sus tetas; ella por su parte masajeaba mi pene bien parado y me besaba el cuello jadeando y con los ojos cerrados.
El tipo aquel le termino de bajar los calzones y le empezó a mamar por adelante mientras ella se venia estremeciéndose en mis brazos. Al final me hizo venir con sus manos y diciéndome al oído lo rico que estaba sintiendo.
Al cabo de un rato el señor se levanto, nos invito unas copas y me agradeció el haberlo dejado hacer lo que hizo; diciéndome que era impotente pero que sabia hacer disfrutar mucho a una mujer con su boca, lo cual mi esposa asevero con total veracidad, nos invito cualquier otro día.
No hemos vuelto pero mi esposa, no olvida ese día y me ha compensado muchas veces el haberla dejado sentir la sensación de sentir una lengua extraña entre sus piernas.