caraecoco
09-08 2005, 01:43 AM
Hola, la siguiente situación la viví con una mujer casada, esto me ha causado problemas pero fue realmente delicioso.
La conocí cierto día en un centro de trabajo al que fui por ciertas razones, me la presentó una amiga mía que también está de buen ver, iniciamos una charla muy informal y sin chiste, al paso del tiempo yo seguí asistiendo a ese lugar y las pláticas eran mas frecuentes y con mas acercamiento por parte de los dos.
Cierto día que llegue a ese sitio ella me pidió que la acompañara a una tienda por un refresco, salimos y se me ocurrió abrazarla por los hombros, no dijo nada y caminamos platicando, al regresar nos detuvimos en la puerta y como no había nadie, me le acerqué un poco a su cuerpo, junté mi frente con la de ella y, sin mas, nuestras bocas se juntaron en un beso lleno de pasión.
Le pedí que solicitara su salida y que fuésemos por ahí, ella así lo hizo y nos dirigimos en mi auto a un hotel cercano, al llegar a la habitación yo la tomé entre mis brazos y la bese con mas fuerza acariciándole la cintura y las cadera, mis manos bajaron lentamente hacia sus nalgas, las cuales son redondas y bien torneadas, ella se dejaba hacer y solo gemía muy despacio.
Debo decir que ese día portaba un minivestido color azul claro, escotado y un tanto ceñido a su cuerpo, mis manos acariciaban mas sus nalgas y sus grandes y hermosos senos, le baje la cremallera del vestido y ella se alejó un tanto de mí para despojarse de el, al verla en ropa íntima me puse tenso de la emoción y la excitación, ella sonriendo me preguntó -¿Te gusto?... yo no contesté solamente me acerqué a ella y la besé nuevamente, sentí como su mano me buscaba la entrepierna y al notar el bulto que había crecido exclamó llena de sorpresa o alborozo ¡Que grande te siento amorcito! eso bastó para que le dijera, - sácalo para que veas lo que te vas a comer, ella con una sonrisa llena de picardía se puso en cuclillas frente a mí y bajo mi pantalón con todo y trusa mientras yo me despojaba de la camisa, se quedo viendo mi verga con deleite y le dije - Es tuya por ahora, tómala y siéntela. Su mano, suave al contacto, logró que me pusiera mas duro mientras me acariciaba con destreza, acercó su boca a la cabeza de mi verga y le propinó un beso suave y tierno como si fuera una flor, la tome por los cabellos y le dije - Habré la boca y cómetelo todo, ella así lo hizo y me propinó una deliciosa mamada desde los testículos hasta la punta de mi falo el cual ya sentía reventar pero, afortunadamente, pude controlarme para seguir disfrutando de esa boquita mamadora y esa lengua juguetona que me hacía sentir sensaciones increíbles.
Después de un rato de dejarla mamar, la puse de pie y le dije -Ahora me toca a mí-, acaricié sus senos y sobre el sostén de encaje que traía puesto le di suaves mordiscos a sus tetas, ella gemía mas porque mi mano acariciaba su cosita sobre la pantaleta que hacia juego con su sostén, mi mano empezó a tratar de introducirse dentro de su calzoncito y ella me ayudó un poco, al sentir su panochita suave, caliente y mojada me puse como loco y casi la arrojé a la cama, ella se abrió de piernas y acerque mi boca a su cosita, dándole también suaves mordiscos sobre su tanguita, se retorcía y jalaba mas mi cabeza para que siguiera dándole ese tratamiento a su panocha mientras gemía como perra en celo, -¡Así papito, así por favor, hazme lo que quieras, soy tuya, trátame como a una puta, dame tu verga, la quiero toda...!-.
Esta situación me volvía loco de deseo, le jale su calzoncito lentamente y pude, al fin, ver su rajadita deliciosa, acerqué nuevamente mi boca a su cosita y mi lengua se encargó de darle mas placer, ella se movía como loca y gritaba desenfrenada, de tal forma que pensé que todo el hotel se enteraría de lo que estaba pasando en esa habitación.
Como la tenía acostada a la orilla de la cama, se acomodó de tal forma que mientras yo le chupeteaba la panocha, ella alcanzó mi verga y empezó a comérsela toda, esto hizo que, con un ronco gemido, llegara a su primer orgasmo.
Reposamos un rato mientras yo le seguía acariciando su panochita y su delicioso y apretado culito, poco a poco se empezó a mover con suavidad, le di a chupar mi dedo medio y se los coloque en su traserito, con un suave gemido me dijo -¿Qué pretendes malvadito?-, sin contestarle nada empecé a frotarle su culito con mi dedo y poco a poco se lo fui incrustando, -¡Despacito, mi amor, despacito que por ahí aun soy virgen!- dijo en un arrebato de lujuria, pero sin evitar que yo siguiera avanzando, al saber que nada había entrado aún por su culito me encendió mas y la coloqué agachadita contra la cama diciéndole:
-¡Abre ese culo que quiero verlo todo!
-¡Si mi rey, si, lo que tu ordenes hazme lo que desees pero ten cuidado porque es mi primera vez por ahí!
Así como estaba le ofrecí otra vez mi verga para que la lubricara con su saliva, cosa que hizo muy gustosa, me coloqué detrás de ella y con suavidad le introduje la mitad de falo en su panochita, ella respondió con un vaivén suave y delicioso, -¿Te gusta perrita? - le pregunté,
-Si mi amor, me encanta, ya métemelo todo por favor...-,
yo no hice caso de esta petición y continué haciéndola sufrir sin metérselo todo, en una de esas se la saqué y se la quise meter por su estrecho culo pero me fue imposible en el primer intento, me hinqué detrás de ella y mi lengua lamió su panocha y su culito a la vez, esto permitió que se expandiera un poquitín y, de nueva cuenta, intenté metérsela por ahí, al principio me costó trabajo que la cabeza entrara en su estrecho culito pero después sentí como se enterraba lentamente, ella soltó un grito ahogado por el colchón y gemía mucho diciendo:
-¡Me partes, me partes, salte por favor.
al tenerla contra la cama se encontraba imposibilitada para hacerse a un lado, me quedé quieto un momento para que se acostumbrara a mi verga en su culo, la mitad de ésta estaba dentro de ella y yo le acariciaba suavemente la espalda y las tetas diciéndole:
-Aguanta amor, aguanta, en un momento ya no te dolerá.
Así fue ya que ella misma se reculó despacito para clavarse toda mi estaca en su trasero, volteo un poco y vi como se le salían las lágrimas por el dolor que le estaba produciendo la verga, al poco rato empecé el movimiento de mete y saca con lentitud, al principio, hasta que ella misma me exigió
-¡Ya me rompiste el culo, ahora métemelo mas fuerte cabrón, quiero sentir todo tu pito dentro de mis intestinos, sigue, sigue no seas infame, mátame de placer que esto me está encantando.
-¡Que gran puta de la chingada me saliste!, ¿esto no te lo hace tu marido?,
-No papacito, esto jamás se lo permito, pero a ti te permito todo mi rey- contestó.
Seguimos fornicando un buen rato hasta que sentí que ya no aguantaría mas, ella consiguió otro orgasmo fenomenal porque una de mis manos le acariciaba su panocha mientras mi verga se alojaba en su culito.
Se la saqué de su ano y la empalé por la panocha para limpiarla un poco, ella se agitaba y gemía como loca, al sentir que me vendría, la puse de frente a mi y se lo coloque en la boca, ella se dio cuenta de lo que pasaba y se tragó mi verga mientras me corría intensamente, mucho del líquido seminal se lo tuvo que tragar y otro tanto le escurrió sobre el pecho humedeciendo sus tetas sobre el sostén que aun no se quitaba.
Continuó por un momento mamándome la verga y se la colocó en medio de las chichitas ricas para que la follara ahí mismo, y a cada tallada que le daba sus labios lamían la cabeza de mi pito, haciendo que éste se pusiera de nuevo en condición de seguirla penetrando, pasamos toda la tarde cogiendo como locos, yo alcance a terminar otras dos veces sobre su cara y sus pechos y ella consiguió otros tres o cuatro orgasmos.
Nos quedamos dormidos por un lapso de dos horas para recuperar energías, al despertar nos bañamos, nos pusimos la ropa y quedamos de seguirnos viendo en cuanto fuera posible, pero esas otras ocasiones se las contaré después junto con otras vivencias de sexo que he tenido con diferentes chicas.
Espero les guste, manden sus comentarios o escríbanme a caraecoco@yahoo.com.mx y podemos intercambiar relatos y anécdotas.
HASTA PRONTO
La conocí cierto día en un centro de trabajo al que fui por ciertas razones, me la presentó una amiga mía que también está de buen ver, iniciamos una charla muy informal y sin chiste, al paso del tiempo yo seguí asistiendo a ese lugar y las pláticas eran mas frecuentes y con mas acercamiento por parte de los dos.
Cierto día que llegue a ese sitio ella me pidió que la acompañara a una tienda por un refresco, salimos y se me ocurrió abrazarla por los hombros, no dijo nada y caminamos platicando, al regresar nos detuvimos en la puerta y como no había nadie, me le acerqué un poco a su cuerpo, junté mi frente con la de ella y, sin mas, nuestras bocas se juntaron en un beso lleno de pasión.
Le pedí que solicitara su salida y que fuésemos por ahí, ella así lo hizo y nos dirigimos en mi auto a un hotel cercano, al llegar a la habitación yo la tomé entre mis brazos y la bese con mas fuerza acariciándole la cintura y las cadera, mis manos bajaron lentamente hacia sus nalgas, las cuales son redondas y bien torneadas, ella se dejaba hacer y solo gemía muy despacio.
Debo decir que ese día portaba un minivestido color azul claro, escotado y un tanto ceñido a su cuerpo, mis manos acariciaban mas sus nalgas y sus grandes y hermosos senos, le baje la cremallera del vestido y ella se alejó un tanto de mí para despojarse de el, al verla en ropa íntima me puse tenso de la emoción y la excitación, ella sonriendo me preguntó -¿Te gusto?... yo no contesté solamente me acerqué a ella y la besé nuevamente, sentí como su mano me buscaba la entrepierna y al notar el bulto que había crecido exclamó llena de sorpresa o alborozo ¡Que grande te siento amorcito! eso bastó para que le dijera, - sácalo para que veas lo que te vas a comer, ella con una sonrisa llena de picardía se puso en cuclillas frente a mí y bajo mi pantalón con todo y trusa mientras yo me despojaba de la camisa, se quedo viendo mi verga con deleite y le dije - Es tuya por ahora, tómala y siéntela. Su mano, suave al contacto, logró que me pusiera mas duro mientras me acariciaba con destreza, acercó su boca a la cabeza de mi verga y le propinó un beso suave y tierno como si fuera una flor, la tome por los cabellos y le dije - Habré la boca y cómetelo todo, ella así lo hizo y me propinó una deliciosa mamada desde los testículos hasta la punta de mi falo el cual ya sentía reventar pero, afortunadamente, pude controlarme para seguir disfrutando de esa boquita mamadora y esa lengua juguetona que me hacía sentir sensaciones increíbles.
Después de un rato de dejarla mamar, la puse de pie y le dije -Ahora me toca a mí-, acaricié sus senos y sobre el sostén de encaje que traía puesto le di suaves mordiscos a sus tetas, ella gemía mas porque mi mano acariciaba su cosita sobre la pantaleta que hacia juego con su sostén, mi mano empezó a tratar de introducirse dentro de su calzoncito y ella me ayudó un poco, al sentir su panochita suave, caliente y mojada me puse como loco y casi la arrojé a la cama, ella se abrió de piernas y acerque mi boca a su cosita, dándole también suaves mordiscos sobre su tanguita, se retorcía y jalaba mas mi cabeza para que siguiera dándole ese tratamiento a su panocha mientras gemía como perra en celo, -¡Así papito, así por favor, hazme lo que quieras, soy tuya, trátame como a una puta, dame tu verga, la quiero toda...!-.
Esta situación me volvía loco de deseo, le jale su calzoncito lentamente y pude, al fin, ver su rajadita deliciosa, acerqué nuevamente mi boca a su cosita y mi lengua se encargó de darle mas placer, ella se movía como loca y gritaba desenfrenada, de tal forma que pensé que todo el hotel se enteraría de lo que estaba pasando en esa habitación.
Como la tenía acostada a la orilla de la cama, se acomodó de tal forma que mientras yo le chupeteaba la panocha, ella alcanzó mi verga y empezó a comérsela toda, esto hizo que, con un ronco gemido, llegara a su primer orgasmo.
Reposamos un rato mientras yo le seguía acariciando su panochita y su delicioso y apretado culito, poco a poco se empezó a mover con suavidad, le di a chupar mi dedo medio y se los coloque en su traserito, con un suave gemido me dijo -¿Qué pretendes malvadito?-, sin contestarle nada empecé a frotarle su culito con mi dedo y poco a poco se lo fui incrustando, -¡Despacito, mi amor, despacito que por ahí aun soy virgen!- dijo en un arrebato de lujuria, pero sin evitar que yo siguiera avanzando, al saber que nada había entrado aún por su culito me encendió mas y la coloqué agachadita contra la cama diciéndole:
-¡Abre ese culo que quiero verlo todo!
-¡Si mi rey, si, lo que tu ordenes hazme lo que desees pero ten cuidado porque es mi primera vez por ahí!
Así como estaba le ofrecí otra vez mi verga para que la lubricara con su saliva, cosa que hizo muy gustosa, me coloqué detrás de ella y con suavidad le introduje la mitad de falo en su panochita, ella respondió con un vaivén suave y delicioso, -¿Te gusta perrita? - le pregunté,
-Si mi amor, me encanta, ya métemelo todo por favor...-,
yo no hice caso de esta petición y continué haciéndola sufrir sin metérselo todo, en una de esas se la saqué y se la quise meter por su estrecho culo pero me fue imposible en el primer intento, me hinqué detrás de ella y mi lengua lamió su panocha y su culito a la vez, esto permitió que se expandiera un poquitín y, de nueva cuenta, intenté metérsela por ahí, al principio me costó trabajo que la cabeza entrara en su estrecho culito pero después sentí como se enterraba lentamente, ella soltó un grito ahogado por el colchón y gemía mucho diciendo:
-¡Me partes, me partes, salte por favor.
al tenerla contra la cama se encontraba imposibilitada para hacerse a un lado, me quedé quieto un momento para que se acostumbrara a mi verga en su culo, la mitad de ésta estaba dentro de ella y yo le acariciaba suavemente la espalda y las tetas diciéndole:
-Aguanta amor, aguanta, en un momento ya no te dolerá.
Así fue ya que ella misma se reculó despacito para clavarse toda mi estaca en su trasero, volteo un poco y vi como se le salían las lágrimas por el dolor que le estaba produciendo la verga, al poco rato empecé el movimiento de mete y saca con lentitud, al principio, hasta que ella misma me exigió
-¡Ya me rompiste el culo, ahora métemelo mas fuerte cabrón, quiero sentir todo tu pito dentro de mis intestinos, sigue, sigue no seas infame, mátame de placer que esto me está encantando.
-¡Que gran puta de la chingada me saliste!, ¿esto no te lo hace tu marido?,
-No papacito, esto jamás se lo permito, pero a ti te permito todo mi rey- contestó.
Seguimos fornicando un buen rato hasta que sentí que ya no aguantaría mas, ella consiguió otro orgasmo fenomenal porque una de mis manos le acariciaba su panocha mientras mi verga se alojaba en su culito.
Se la saqué de su ano y la empalé por la panocha para limpiarla un poco, ella se agitaba y gemía como loca, al sentir que me vendría, la puse de frente a mi y se lo coloque en la boca, ella se dio cuenta de lo que pasaba y se tragó mi verga mientras me corría intensamente, mucho del líquido seminal se lo tuvo que tragar y otro tanto le escurrió sobre el pecho humedeciendo sus tetas sobre el sostén que aun no se quitaba.
Continuó por un momento mamándome la verga y se la colocó en medio de las chichitas ricas para que la follara ahí mismo, y a cada tallada que le daba sus labios lamían la cabeza de mi pito, haciendo que éste se pusiera de nuevo en condición de seguirla penetrando, pasamos toda la tarde cogiendo como locos, yo alcance a terminar otras dos veces sobre su cara y sus pechos y ella consiguió otros tres o cuatro orgasmos.
Nos quedamos dormidos por un lapso de dos horas para recuperar energías, al despertar nos bañamos, nos pusimos la ropa y quedamos de seguirnos viendo en cuanto fuera posible, pero esas otras ocasiones se las contaré después junto con otras vivencias de sexo que he tenido con diferentes chicas.
Espero les guste, manden sus comentarios o escríbanme a caraecoco@yahoo.com.mx y podemos intercambiar relatos y anécdotas.
HASTA PRONTO