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View Full Version : Dolor, pasion... muerte


cesamon
22-07 2005, 02:08 AM
Tatiana estaba sentada en el borde de la cama observando su obra, contemplaba con una admiración única ese arte incomprensible en este planeta azul grisáceo; estaba tan maravillada que de sus ojos salían lagrimas de ternura, dolor, pasión, entrega, placer, odio y sufrimiento.

Mauricio, todavía estaba vivo, sus ojos entreabiertos deslumbraban ternura y dolor, en el cuello, tenia las marcas de las uñas de Tatiana; los labios hinchados de tanto besar y ser mordidos casi hasta el punto de ser desgarrados, como si hubieran sido devorados por algún animal salvaje, de sus ojos también salían lagrimas, de satisfacción y confusión; el torso estaba moreteado de tantos golpes, Mauricio no lograba entender aún como tanto daño la podía hacer feliz a Tatiana y satisfecho a Él.

Tatiana, muy lentamente empezó a vestirse, pero sin dejarlo de mirar, observaba como las amarras le habían producido laceraciones en las muñecas y los tobillos, estas se encontraban en carne viva, y Tatiana sentía como sus pezones empezaba a endurecerse de nuevo, evitaba mirar la sangre para no sentir excitación de nuevo, pero era inútil. Ella sabia que estaba allí, manchando las sabanas, su mente, cuando se fue a poner las bragas sintió como su flor humedecida mojaba sus manos, era inútil, Tatiana sabia muy bien que no podría salir de aquel cuarto satisfecha y que Mauricio no saldría de allí vivo si lo volvía hacer.
- Te vez tan lindo- susurró, como queriéndole dar un consuelo inútil, pues sabia que él había perdido el conocimiento hacia apenas unos instantes.

Mucho antes de poder cerrar los ojos y dejar de sentir por completo su cuerpo, realizó un breve reconocimiento de su cuerpo, identificando cada una de sus heridas, empezó por los dedos de los pies, seguidamente por el dolor que aun le producía las ataduras de los tobillos, la sangre coagulada que había salido de sus pantorrillas había acelerado la cicatrización de los mordiscos de las mismas, las peladuras de las rodillas, ese dolor como si tuviera clavados alfileres en la uretra, los latigazos en la espalda, hombros y pecho acompañados de los arañazos de Tatiana, las laceraciones en las muñecas, las marcas en el cuello, lo carcomido de las orejas, lo hinchado de los labios, y moreteado los ojos, hicieron que comprendiera que todavía estaba completo, lo que hizo que sonriera un poco antes de desfallecer.

Aún tentada por él, le empezó a acariciar la entrepierna, buscado alguna respuesta que le diera luz verde para su satisfacción enfermiza, pero esto no dio resultado, lo cual la preocupó y como un reflejo condicionado la obligó a revisarle los signos vitales para saber si aun estaba vivo.

Al parecer estaba empezado a encariñarse con Mauricio, ¿cariño...? sentimiento extraño después de tanto tiempo de soledad sentimental, ¿acaso era que el arte le había ablandado el corazón y ya la satisfacción se esta confundiendo y transformando en amor?

Al entender que era inútil cualquier tipo de acercamiento sexual con Mauricio en el estado en que se encontraba, con un golpe en el pecho y gritándole – ¡Imbécil¡ – se alejó, para vestirse de manera afanosa y salir de la habitación.

Mientras caminaba al carro se detuvo a encender un cigarrillo, y a pensar en él, en lo feliz que la hacía, pero comprendió que no podía hacer mas, encendió el motor, para incorporarse al tráfico de la hora pico; y en cada bocanada de humo, mientras sentía como éste entraba a su garganta, recordaba lo que le había hecho, pero lo que en verdad le sorprendía era que Mauricio nunca se quejaba, siempre estaba presto para satisfacerle, como si en verdad fuera su esclavo, y a la vez hiciera que ella se convirtiera en su prostituta, extraña sensación que le causaba repulsión y a la vez gratificación, confusión esta que le empezaba a agradar.

Al llegar a lo que en nombre era su hogar, sintió como de pronto una paz la rodeaba y le daba la bienvenida (hace bastante que en verdad no sentía este sentimiento al llegar a su casa).

Sin dudarlo, al cruzar el umbral de la puerta, fue quitándose la ropa mientras se dirigía al segundo piso, anhelando con ansias un baño que le quitara la culpa, la pasión, el dolor y la calentura que traía por no lograr que Mauricio se dejara tomar una vez mas, pero tal vez así era mejor; cuando ya estaba completamente desnuda, camino al baño, al llegar a éste, escuchó agua correr, lo cual le llamó la atención ya que era demasiado temprano para que su esposo estuviera en casa y mucho menos dándose un baño, entre abrió la puerta de manera silenciosa con la esperanza de encontrarlo con alguna mujer, y satisfacer así su necesidad fetiche de ver a una mujer sintiendo placer mientras disfrutaba esa carne que por derecho y la iglesia le pertenecía; el vapor del agua caliente no le permitía ver con claridad si estaba o no solo, pero al acercarse un poco más sintió en medio del sonido del agua un gemido entrecortado de su Marido, lo que hacía que esa esperanza de que estuviera con una mujer fuera casi un hecho, o por que otro motivo podría estar Juan gimiendo en medio de la ducha, idea que la estaba excitando a tal punto que no aguantó y empezó a pellizcar su pezones que parecían un volcán a punto de estallar, se sentó en el sanitario para concentrarse en los gemidos de su Marido y disfrutar al saber que estaba con otra mujer que estaba disfrutando esa carne erecta, que la estaba saboreando, porque ese era el gemido cuando a su Marido le estaban probando su miembro, Tatiana sentada empezó a rozar con sus uñas (que aun tenían entre ellas la piel de Mauricio) su clítoris el cual estaba igualmente erecto al pene de su Marido y a punto de hacer erupción; después de varios roces y de mordisquear sus pezones, sintió el gemido final de su Marido, era evidente que este había logrado llegar al clímax de su excitación, y ahora la otra estaba tragando ese semen ácido de su Marido, así que aceleró su ritmo, para llegar ella a su orgasmo antes que salieran de la ducha.

Una vez llegó, Tatiana se dirigió a la cortina de la ducha, para saber de una vez por todas como era la otra, esa que se comía esa carne que ella ya hace bastante no probaba, al correr de manera brusca ésta, encontró a su marido solo en la ducha con el miembro en la mano y lavándole al mismo los residuos de semen, este cuadro le causa a Tatiana lástima, si, por no encontrarlo con otra y por saber que el era tan fiel que prefería masturbarse antes que dejar que otra mujer disfrutara esa carne deseosa de vulva.

Su marido se quedó quieto como petrificado mirándola a los ojos con cara de vergüenza, al saber que Tatiana lo había descubierto, se sentía como un adolescente es descubierto en la habitación por su madre.

Tatiana asombrada de ese cuadro se metió a la ducha y antes que el último residuo de semen se confundiera con el agua que no dejaba de correr, se arrodilló y lo introdujo a su boca, al hacerlo, recordó el sabor de su marido, lo bien que se llegó a sentir cuando lo hacían, lo extasiado de su ser, Juan su marido solo consintió a acariciarle la cabeza, como si supiera de ese dolor que Tatiana sentía, que estaba viviendo en ese instante de placer para Juan, ese momento había sido anhelado por muchos meses, y al fin después de tanto estaba ocurriendo; ella con lágrimas en los ojos lo besó mientras muy suavemente como si su Juan fuera un púber virgen introdujo esa carne que Tatiana hace bastante no tocaba en su flor maltratada ya por otro miembro ajeno al de Juan, y justo cuando este estaba por completo dentro de la cavidad humedecida, pensó en Mauricio, en sus heridas y sonrió.

- Te he extrañado - dijo Juan mientras con ahínco tomaba posesión de eso que alguna vez le perteneció, Tatiana, pensaba en Mauricio mientras dejaba que su marido con fuerza lastimara ese cuello uterino ya tan herido que estaba a punto de sangrar.

Mauricio volvía en si, y se descubría solo en su desnudez, con frío, ya que esta vez Tatiana se había ido sin dejarlo arropado con esa sábana, que en su momento fue blanca, y ahora, después de quince días de torturas sexuales, no tenía color definido; pero que le brinda confort en medio de la noche fría y solitaria, las noches en las que se quedaba amarrado en sus cuatro extremidades, eran las noches mas difíciles para él, siempre pensaba que cómo haría si apareciera una rata y quisiera devorarle el miembro, esa parte del cuerpo que lo mantenía vivo, ya que a Tatiana no le importaba nada mas que eso; en algunas noches Mauricio maldecía el día en que la conoció:

“…Era noche del sábado y Mauricio, con su juventud estaba sentado en la barra, esperando a que llegaran sus amigos de tragos y de conquistas, para salir quizá en busca de otra mujer diferente de Tatiana, pero igual Mauricio en ese momento no sabia lo que quería, y que lo quería era algo diferente a Tatiana; éL se estaba tomando una cerveza, mirando a su alrededor, siempre se había caracterizado por ser un joven observador, calculador y minucioso en absolutamente todo lo que hacía, llevaría ya unas tres cervezas cuando la vio llegar, era delgada, ojos claros, llevaba puesto una blusa blanca que permitía que se le viera el abdomen, jeans descaderados y el cabello suelto, cuando pasó por su lado lo miró a los ojos y le sonrió, a Mauricio esa mirada lo dejó estático, cautivo, sintiendo que el tiempo pasara mas despacio, con los oídos sordos, pero sin palabras y sobre todo indeciso, prefirió quedarse sentado observándola, analizando cada uno de sus movimientos y sobre todo identificando si venía con alguien mas fuera de las tres amigas con las que habían entrado.

Ella y sus amigas se sentaron a dos mesas de la barra, al cabo de un rato se percató que Mauricio no dejara de fijar sus ojos en Ella, así que se levantó de la mesa sin dejarlo de mirar a los ojos y caminó directo a donde él estaba, a Mauricio le empezaron a sudar las manos y el corazón empezó a latirle aun mas rápido, cuando ya estaba a escasos tres pasos de distancia ella bajó la mirada y pasó de largo, dirigiéndose al baño, Mauricio quedó confundido y asustado, nunca una mujer como esa le había coqueteado tanto, nunca se sintió lo suficiente atractivo para ser la presa y no el cazador.

Terminó la cerveza de un solo sorbo, para armarse de valor y sobre todo llenarse de decisión para hablar con ella, apenas saliera del baño; Mauricio sabía que tenía que aprovechar esa oportunidad y sobre todo que estaba solo, que sus amigos no serían competencia; mientras esperaba a que ella saliera del baño, sentía que los minutos se hacían eternos, y en su mente recreaba rápidamente lo que le diría... mientras aguardaba a que saliera del baño, escuchó de uno de sus lados la voz de una mujer;
-- Me quieres acompañar a un trago – era la voz de una mujer mayor, era Tatiana. Mauricio la miró de manera despectiva, pensando que se trataba de una prostituta y con voz suave le dijo – así estoy bien -, - no te preocupes, yo la invito- repuso Tatiana de inmediato, Mauricio la miró de nuevo, y encontró en los ojos de Tatiana eses interés carnal que lo dejó asombrado, y se dijo para sí - ¿qué me eché hoy?. –

Mauricio, dejándose llevar por esa pasión que veía en Tatiana, aceptó. -¿qué edad tienes? Pregunto Tatiana, mientras le tocaba la pierna y le miraba la entrepierna, - la suficiente para poder estar aquí contigo, ¿en que estás interesada? Supongo que a tu edad ya sabes lo que quieres y como lo quieres- repuso Mauricio mientras dejaba salir una sonrisa de sus labios y el blanco de sus dientes sobresalía por la luz neón del bar, mientras miraba el escote de Tatiana, que dejaba ver mas que el sostén; Tatiana de manera juguetona se rió con Mauricio y de manera accidental pero provocativa le acarició el miembro, descubriendo que era de buen tamaño, lo cual hizo que sus pezones se endurecieran y se dejaran notar por entre la blusa azul que llevaba puesta, lo que hizo que automáticamente fijara sus ojos en ellos y su mirada brillara a la vez que su rostro se iluminaba de picardía, es misma picardía que siente un niño cuando se le muestra una golosina y se le promete que se le dará si se porta bien.

En ese instante ella salía del baño ansiosa a que Mauricio ya tuviera la decisión para que la afrontara y después de eso, ¿quién sabe?, pero al salir, lo encontró con una mujer un tanto mayor y con una actitud bastante descarada y carnal, era Tatiana, paso de nuevo por su lado y le rozo el hombro con la mano, pero Mauricio estaba con los ojos y las cabezas en otro lugar, que no se percato que ella que lo había cautivado desde el momento que entro estaba allí buscándolo y deseándolo tanto como él.

Cuando Tatiana la vio a ella acercase hacía Mauricio, sintió que debía hacer algo o por el contrario Mauricio preferiría irse con ella y no con Tatiana, así que de manera mas bien descarada y casi vulgar con la mano extendida le agarro el miembro que para ese momento ya se encontraba con una erección bastante notoria, mientras le susurraba al oído – me gustaría saber si eso tan grande funciona conmigo--.

Mauricio un poco confundido, al sentir la mano de Tatiana en su asta, sintió un escalofrío que le erizó todo el cuerpo y al escuchar las demandas, perdió por un momento la noción de su cuerpo a tal punto que cuando ella le tocó el hombro se encontraba sumergido en los mas profundos deseos y fantasías carnales pensando solo con la cabeza de su miembro masculino, ya que siempre había querido gozar con la experiencia y sabiduría de una mujer recorrida y deseosa de sentirse joven al lado del cuerpo desnudo de un hombre mucho menor.

- Tengo un apartamento a unas cuadras de aquí, y allí tengo todo lo necesario para una noche mas que loca, lujuriosas, ¿me acompañas?- dijo Tatiana con tono caliente, mientras deslizaba una de sus manos de Mauricio entre la falda y con la otra lo tomaba de la mano; - La cu...cuenta,- acertó a decir en medio del asombro, - yo invité, ¿te acuerdas? – repuso Tatiana mientras sacaba el dinero del bolso y lo deja sobre la barra, se levantó y sin soltarle la mano a Mauricio, lo conduce hacia la calle. Ella lo mira por última vez, mientras él se aleja y se confunde entre la gente.”

Una corriente de aire entró a la habitación haciendo que el cuerpo de Mauricio se estremeciera y deseara mas que nunca que Tatiana estuviera a su lado, dándole calor y acariciándole el rostro mientras lo cubría con la sabana y le prometía que si se portaba bien lo soltaba para que durmiera y recuperara fuerzas para el próximo día, dándole la esperanza que pronto lo dejaría ir, y podrían tener una relación menos enfermiza y denigrante, pero sin embargo eso lo excitaba y muy en el fondo lo confortaba, sentía que Tatiana lo necesitaba para sentirse superior y viva, que él se había convertido en parte esencial de su vida y sobre todo de su felicidad.

Mientras tanto Juan, ensimismado, por la alegría que le producía el tener de nuevo a Tatiana entre sus brazos, que estaba entrando y saliendo de ella como si fuera el bien y el mal, el todo y la nada, la acercaba a su pecho y sentía sus senos tan duros como los recordaba, apretaba sus muslos con las manos mientras la tiraba contra los azulejos de la ducha, sentía agua deslizarse entre los cuerpos, veía el cabello de Tatiana humedecido por sudor, su expresión de dolor y placer lo excitaba mas aun, lo que hacia que con fuerza y ternura la poseyera una y otra vez, la besaba con ternura, pasión, rabia, lujuria... pero como siempre, se preocupaba solo en si mismo y no en Tatiana, y al terminar quedaba ella sintiéndose sola e insatisfecha, esa era la excusa que se daba Tatiana, para así justificar su infidelidad con Mauricio y muchos otros.

Pero esta vez era diferente, aunque Juan había terminado y alcanzado un casi orgasmo después de mucho tiempo con su esposa; no paro allí, la tomo por los brazos y la condujo a la habitación principal en donde tiernamente la acostó sobre la cama boca arriba, Juan se detuvo un instante a contemplarla allí totalmente desnuda, maravillándose con los pómulos marcados, los labios rosados, sus senos torneados, el abdomen, el monte Venus, totalmente depilado y enrojecido por el uso, y como si fuera una fruta madura se acercó al mismo para saborearlo y disfrutar de ese sabor ácido que tanto había anhelado en todo este tiempo. Ella, al sentir la lengua de Juan deslizándose por entre sus piernas, dejó salir un gemido entrecortado mientras con la mano lo acerca del todo, y le ejercía presión cada vez que tenía alguna intención de retirar la boca, de ese agujero deseoso de cariño y ese clítoris tan ensanchado y generoso de goce.

No pasó mucho tiempo para que Tatiana de manera expresiva dejara salir de su cuerpo el resultado del placer, producido por Juan, placer producido por un tercero, no producido por Ella misma mientras se apoderaba del falo de un hombre, al que solo veía como eso, un simple miembro erecto.

Terminaron exhaustos y el sueño los venció al alba, sin embargo Tatiana, no había dejado de pensar en Mauricio, tenía el presentimiento de no haber hecho algo, y en su mente empezó a recordar la rutina diaria, lo que desde el primer día ha realizado de manera sagrada, casi automática como una especie de impulso involuntario, tan normal como el respirar...

“…Tatiana, esa noche llegó temprano, como todos los Sábados, casi tan temprano como el ultimo de los meseros, a Tatiana no le gustaba que la vieran llegar, se sentó en el último lugar de la barra a observar, sin ser observada, atenta a todo, a todos, el barman ya la conocía y sin necesidad que Tatiana pronunciara una palabra le sirvió un trago y le pasó un cigarrillo, mentolado y extra-suave, así como le gustan a Tatiana, el lugar estaba todavía vació, cuando de manera tímida entró Mauricio, con su camisa manga larga y bien peinado, parecía un hijo digno de una madre cariñosa y un padre orgulloso, se acercó a la barra y pidió una cerveza, se ubicó en la barra de tal forma que pudiera observar la entrada del lugar, y diagonal al baño, lo abarcaba todo desde donde estaba, o bueno casi todo, ya que al final de la barra estaba ese lugar, el más oscuro, el menos llamativo, desde donde Tatiana lo veía actuar, y como buena depredadora estaba esperando su momento, con paciencia; pero después de la segunda cerveza de Mauricio, entró ella, con su blusa blanca, su cabello suelto, que hizo que la actitud y mirada de Mauricio cambiara, sintió que una nueva depredadora había entrado en su terreno y se estaba apropiando de la presa que le pertenecía por derecho propio, no sólo porque lo había visto primero sino, porque ese era su terreno.

Sabía que tenía que actuar rápido ya que ella, era mas bella que Tatiana, mas joven y a lo mejor mas hábil, pero sobre todo tendría otras intenciones menos profundas que las de Tatiana; sin embargo Tatiana contaba con eso que solo dan los años, la experiencia, y el desinhibimiento del cinismo de la libertad sexual, y de saber lo que se quiere y cómo se quiere.

Aguardó sentada observándolos a todos; a Ella y a Mauricio, miraba con recelo cómo se cruzaban las miradas y las sonrisas, sentía que estaba por perder a su presa cuando Ella se levantó de la mesa y caminó directo a Mauricio y justo a escasos metros desvió el rumbo para entrar al tocador, supo que era el momento ideal y que no podía fallar, el ataque tendría que ser directo y fatal.

Con la última bocanada de cigarrillo caminó con sigilo a Mauricio y con voz insinuante y fuerte le dijo –me quieres acompañar a un trago -, Mauricio la volteó a mirar y Tatiana sintió un golpe con el vistazo que Mauricio le dio, acompañado de una negativa bastante inflexible; - así estoy bien- sin embargo Tatiana de manera rápida y sin titubear le repuso al instante –yo la invito-, lo cual lo dejó desarmado y lo obligó a mirarla a los ojos, momento que Tatiana aprovechó, cual vil medusa, para hechizarlo con su mirada.

De manera burlesca le pregunta la edad mientras le envía mensajes directos de que es lo que desea hacer con Mauricio, sin embargo a Tatiana le sorprendió la forma en cómo Mauricio se supo desenvolver ante esa situación poco manejable para un joven de su edad, momento que aprovecha para enseñarle los pezones, y provocar entonces de manera mas rápida la erección de su miembro, y así saber si la elección hecha, estaba bien, Tatiana no se conforma solo con mirar el bulto entre los pantalones, sino que con la mano extendida palpa la carne que se comerá mas tarde, algo que la excita de tal modo que provoca su propia erección, que lógico nota Mauricio de inmediato y no disimula al bajar la mirada a esos dos pequeños volcanes a punto de hacer una erupción.

Tatiana se percata que ella sale del baño, y esta decidida a tomar esa presa que esta en manos de Tatiana, lo cual la obliga a actuar de manera rápida, para evitar que en el ultimo aire su víctima se escape, motivo por el cual le susurra al oído – Me gustaría saber si eso tan grande funciona conmigo, tengo un apartamento a unas cuadras de aquí, y allí tengo todo lo necesario para una noche más que loca, lujuriosa, ¿me acompañas? – Mauricio sin palabras, aceptó con la cabeza y acaricio esas piernas suaves, delicadas, que provocaron que su arma creciera aun mas; - la cu...cuenta - tartamudeó Mauricio casi sin aíre, Tatiana, ya sintiéndose triunfadora repone – yo invité, ¿te acuerdas?- , lo toma de la mano y como si Mauricio fuera un trofeo lo exhibe delante de ella, que desde la mesa los mira.

Al final el cansancio la vence y termina en los brazos de Morfeo, a la mañana siguiente cuando Juan se levanta sonriendo la besa en los labios, Tatiana despierta sobresaltada y exclama -¡La sabana!, -¿Que? Repone Juan, e inocentemente le alcanza la sabana y arropa a su esposa como si fuera un hijo al cual se le dan las buenas noches –tranquila amor, es solo un sueño- le dice mientras le besa en la frente y se dirige a la ducha.

Tatiana se queda algo preocupada y pensado para si, - maldición no lo tape antes de irme y dejé la ventana entreabierta.- se levanta de la cama y camina en dirección al baño mientras recuerda la noche anterior y lo satisfecha que la había hecho sentir Juan. Cuando entra, su marido esta en el lavacaras afeitándose, Tatiana lo mira completamente desnuda y lo desea, y lo hace aun mas de lo que lo hace con Mauricio, ve el cuerpo de su esposo casi perfecto para su edad, el pelo canoso y los rastros de un hombre que durante toda su vida había sido un atleta.

Mauricio apenas pudo, cerrar los ojos en toda la noche, el estomago le reclamaba comida y la piel protestaba por ropas, la noche anterior había sido bastante fría, la mas fría de las quien sabe cuantas 10, 12 15 que llevaba padeciendo ante los deseos de Tatiana. Mientras observaba cómo lentamente el viento recorría cada parte de la habitación haciendo que el polvo se mezclara con la luz pensaba en esa noche.

Efectivamente, Tatiana tenía un apartamento cerca del bar, era a escasos dos kilómetros, en una parte bastante solitaria y poco transcurrida de la ciudad...

Tacho
29-07 2005, 06:10 PM
:eek: :eek: :eek: sin palabras

la_mimada_72
19-08 2005, 09:25 PM
:eek: :confused: :confused: :confused:

little_cat
01-09 2005, 12:19 AM
:eek: :confused: :eek: :confused: xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx ni se k decir

elamorestaaqui2004
11-09 2005, 08:25 PM
no entiendo como se puede sentir placer en el sufrimiento, bien dicen que la praktika sado es de mentes enfermas, aki otra muestra mas

Jazmin77
13-09 2005, 03:10 PM
:eek: :eek: :eek: sin comentarios

YABRA_BROWN
28-09 2005, 05:15 AM
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jmillan
28-04 2006, 07:18 PM
:eek: :eek: :eek: Este es un relato que varia del contexto de la mayoria de los demas, ademas de mostrarnos de que la maldad no proviene del "diablo" o cosas asi, la maldad viene dentro de nosotros, asi como la bondad, nosotros solo inclinamos la balanza al lado que queramos, de relato erotico creo que tiene muy poco, pero no por eso pierde la calidad necesaria para despertar el interes del lector, parece sacado de los mas oscuros sueños de la mente de Sade. "La vida es dolor y la causa del dolor es el deseo" piensenlo y vean que hay gente que deveras desea causar y recibir dolor.¿enfermo acaso?¿y como puedes decir que eres sano si no has estado enfermo?

Topacio_del_Valle
26-01 2007, 11:50 PM
No pude llegar ni a leer los primeros tres parrafos porque me llené de asco al leer que se puede llegar a sentir placer al ver la sangre y el sufrimiento ajeno, veo que hay de todo en la viña del Señor, sin duda que esto ya es una enfermedad, deberías atender tu parafilia. :mad:

Andariego
22-04 2008, 02:10 AM
Hola a todos.

¿Qué decir? ¿Que me gustó el relato? Honestamente, ni tantito. Pero tiene su valor, si. En un mundo donde lo que predomina es la muerte, el relatar sobre pisotear, destruir a los demás y disfrutar de ello, me parece, al menos, honesto. Las prácticas normales de Sado-Maso distan muchísimo de ser lo que este relato nos muestra. El gusto por la destrucción del otro no es algo que concuerde con la mentalidad y la cultura del ambiente BDSM.

Personajes como el "relator" -conste que no dije "autor"- del relato, pueden parecer -y lo son- extremas, ubicables solo en ambientes oscuros donde se practica el maltrato y la muerte como fines indiscutibles. Pero nada más lejano a eso en la casi totalidad de los casos. Las prácticas de Dominación/sumisión se enfocan al gozo de ambas partes, a la conciente sujeción a normas muy bien establecidas donde no debe haber daño a la salud e integridad física y mental del otro. Sin embargo, como lo presenta "American Psycho" y muchas otras películas y obras narrativas. En el sitio menos pensado podemos encontrarnos un/a peligroso/a psicópata que disfrutará de un dolor nuestro que no hemos aceptado, e incluso, de nuestra misma muerte. El BDSM no es así; e incluso, busca denunciar a todos aquellos que violan de nuestros postulados primarios de que toda práctica de este tipo debe ser "Segura, Sana y Consensuada".

En este tema, me quedo esencialmente con lo que posteó jmillan, en el sentido de que, en última instancia, todos tenemos nuestra dósis de maldad, y que el gusto por el dolor ajeno va desde extremos como los que nos presenta este relato, hasta las más inocentes nalgaditas a la hora del sexo y que la humillación de la otra persona puede ser tan inocente como el gusto por lo que llaman "sexo contra natura" (sexo anal) o por esa sublime práctica que nos gusta tanto de llamar "putas" "golfas" "perras" a las chicas que con tanto cariño nos follamos. El sadomasoquismo está más presente en la vida cotidiana de nuestras honorables sociedades que en los calabozos donde Amos/as y sumisas/os se encuentran para disfrutar todos.

Y por cierto... la máxima anotada por jmillan de que "La vida es dolor y la causa del dolor es el deseo" no parte en realidad de Sade, sino del budismo.

Saludos a todos.