pussycat
13-07 2005, 08:34 PM
Érase una vez, en una calurosa tarde de mayo que iban un par de padrecitos por el bosque; uno joven y el otro ya entrado en años. Ya llevaban buen trecho andando cuando se topan con un convento y deciden pedir asilo, pues ya la noche se avecinaba. La madre superiora les dijo: "cómo no, hermanitos, nada más que les voy a pedir de favor que nada más salgan ya muy entrada la noche de sus habitaciones, pues no quisiera que las hermanas se sintieran incómodas, me entienden, verdad?" Si hermana, no hay problema, contesta el más viejo.
Pues esa noche, decidieron salir a tomar un baño los dos y cruzaron el corredor hacia las regaderas; cuando ya estaban bien mojados, se percataron de que no había jabones; el más joven se ofreció a ir por ellos al cuarto y salió corriendo tal y como Dios lo trajo al mundo. Cuando venía de regreso con su cargamento, escuchó voces y risitas de las jóvenes monjas que iban directo hacia donde él se encontraba. Sin saber qué hacer, decidió quedarse quieto y en pose, cual David de Miguel Ángel. Al verlo, las monjitas se sorprendieron de la magnificencia de la nueva escultura y una de ellas, decide tocarlo: "miren hermanas, qué bien se siente al tacto" "A ver yo, a ver yo" decían todas; la más atrevida, le tocó un huevo y el pobre padrecito soltó uno de los jabones. "Miren hermanitas, qué maravilla! si es también un despachador de jabón!" A ver, a ver dijo otra y le tocó el otro huevo lo que ocasionó que el pobrecito soltara el otro jabón. La más traviesa de las monjitas comenzó a sobarle la verga y al momento exclamó: "Ay si, y miren todas, también despacha shampoo!!" :rolleyes:
Pues esa noche, decidieron salir a tomar un baño los dos y cruzaron el corredor hacia las regaderas; cuando ya estaban bien mojados, se percataron de que no había jabones; el más joven se ofreció a ir por ellos al cuarto y salió corriendo tal y como Dios lo trajo al mundo. Cuando venía de regreso con su cargamento, escuchó voces y risitas de las jóvenes monjas que iban directo hacia donde él se encontraba. Sin saber qué hacer, decidió quedarse quieto y en pose, cual David de Miguel Ángel. Al verlo, las monjitas se sorprendieron de la magnificencia de la nueva escultura y una de ellas, decide tocarlo: "miren hermanas, qué bien se siente al tacto" "A ver yo, a ver yo" decían todas; la más atrevida, le tocó un huevo y el pobre padrecito soltó uno de los jabones. "Miren hermanitas, qué maravilla! si es también un despachador de jabón!" A ver, a ver dijo otra y le tocó el otro huevo lo que ocasionó que el pobrecito soltara el otro jabón. La más traviesa de las monjitas comenzó a sobarle la verga y al momento exclamó: "Ay si, y miren todas, también despacha shampoo!!" :rolleyes: