jsalas1
01-07 2005, 10:41 PM
Estando un día de visita en la empresa de un amigo, me sucedió algo que aún recuerdo con mucho agrado y estremecimiento.
Llegué a la oficina de Jorge como a las 4 de la tarde, debido a una invitación hecha un tiempo atrás, cuando nos encontramos en la calle y estuvimos conversando un buen rato, sobre nuestras vidas, nuestros logros y fracasos, ya que hacían unos cuantos años que no nos veíamos, durante el transcurso de nuestro encuentro me entere que poseía una empresa constructora muy conocida, y con una buena trayectoria dentro de esa rama.
Me invitó a que lo visitara en su oficina, para que viera los trabajos que habían hecho y los proyectos que tenían a futuro, tomar un café, y conversar con más calma de nuestras vidas, y lo que había pasado con nosotros, lo cual agradecí y acepté.
Durante mi estadía en su oficina, recibió una llamada telefónica, la cual me comentó, y ésta era que tenía que visitar una obra, para verificar si los trabajos iban bien encaminados, tal cual los habían proyectado, por esa razón me dijo que si quería acompañarlo para seguir conversando, y así no interrumpir mi visita. Acepté, para ver por primera vez como se ejecutaban los trabajos de construcción de un edificio.
Llegamos después de una hora, debido al tráfico y la distancia que tenía la obra de la oficina de Jorge. Cuando llegamos nos recibió el jefe de obra, un hombre de unos 50 años, bajito, muy tostado por el sol, aunque con ropa de trabajo, pero muy pulcramente vestido, nos indicó que nos pusiéramos un casco, por la seguridad, lo hicimos y comenzó nuestra visita, Don Julio (jefe de obra) nos indicaba cada trabajo, cómo se ejecutaba y el tiempo que debía durar, algunos estaban adelantados y otros tenían algún pequeño atraso, pero la obra en si estaba adelantada en unos cuantos días, así que Jorge estaba muy contento y satisfecho por ese motivo, visitamos todos los pisos construidos, los empleados saludaban a Jorge primero sonriéndole, Luego me saludaban a mí, habían varios que me sorprendieron pues había algunos que se veían muy jóvenes, pero tenían mucha experiencia en su labor, otra cosa que me fijé fue que muchos de los trabajadores eran ese tipo de hombres, a los cuales les llamamos OSOS, algunos con mucho vello corporal, pero solo se intuía ya que estaban en ropa de trabajo, y algunos llevaban chaleco de seguridad, así que veía solo un poco de su cuerpo, pero si notaba que todos eran personas muy trabajadas, cuerpos musculosos y bien definidos. Luego al revisar los estacionamientos que estaban en los subterráneos, me admiró el hecho de que estábamos unos 15 metros abajo del primer piso, no niego que me dio un poco de miedo, ya que se veían los fierros, las estructuras, por que estaban en la obra gruesa, así y todo me sentía muy admirado de presenciar la construcción desde sus cimientos.
Terminamos de ver los estacionamientos, cuando escuchamos que sonaba una sirena. Yo pregunté que era eso. Don Julio me comenta que la sirena marcaba el fin de un día de labor, por lo cual no habíamos notado que ya habían pasado un par de horas, Jorge y yo nos dispusimos a ir al trailer de Julio, para descansar un momento y tomar un café, fumar un cigarrillo, y preguntarme que me había parecido el recorrido, hablamos durante un rato, cuando Julio entró a decirle a Jorge, que tenia que revisar las dependencias de los obreros, ya que al parecer habían algunos problemas, me dijo si lo esperaba en el trailer o lo acompañaba, decidí por lo ultimo, ya que el trailer era incómodo para descansar, y tenía muchas herramientas delicadas, así que los tres nos dirigimos a donde estaban los obreros, pero lo que no advertimos era que estaban en las duchas algunos y otros estaban secándose para luego irse, me sorprendí de ver a unos 20 hombres totalmente desnudos, vi que muchos estaban con su miembro erecto, y que Jorge y Julio no se inmutaban por esto, paseaban entre los obreros y les hacían bromas, algunas bien subidas de tono y otras decididamente de carácter sexual. Noté que Jorge estaba tan empalmado como los demás y Julio, estaba sacándose su ropa para quedar desnudo también, por lo que Jorge no tardó en desnudarse y meterse a las duchas, yo que estaba un poco cortado, solo atinaba a mirar el espectáculo que tenia ante mis ojos, los obreros siguieron a Julio y Jorge, y comenzaban a manosearse y besarse unos a otros, Jorge que me miraba sostenía 2 penes de unos obreros que había visto antes, unos Osos a los cuales les faltaban cuerpo donde tener mas pelos, sus penes eran gruesos y algo oscuros, un obrero se agachó y comenzó a mamar el pene de Jorge, que era largo y delgado, Julio estaba acariciando a tres que estaban mojados y con jabón en su cuerpo, sus manos recorrían cada parte de los cuerpos, deteniéndose en los penes de éstos, que gemían a cada contacto de las manos de Julio, aunque no lo crean Julio parecía un pulpo, ya que nunca había visto a una persona hacer gozar a tres tipos de una sola vez. Los demás obreros ya habían comenzado a pajearse con esta escena, y algunos ya comenzaban a encontrar a quien poder penetrar o que los penetrara, yo aunque sorprendido me excitaba estar ante esta orgía, y comencé a sobar mi paquete, por encima de los pantalones, aunque delgado que soy, fui favorecido con un buen miembro, y me estaba incomodando bastante la dureza de éste. Un obrero que estaba muy cerca de mí, caminó hacia mi y me pregunto el porqué no participaba, a lo que le respondí que me sentía algo extraño, por lo cual tomó la iniciativa y comenzó a bajarme el cierre de mis pantalones, y sobar mi pene con bastante rudeza, así que lo calmé y saqué mi pene para que pudiera hacer lo que quisiera con él.
Jorge que me miraba solo sonreía y me decía con gestos que me atreviera a mas, así que a esa altura ya no aguantaba mas y comencé a desnudarme. Aunque soy flaco, tengo buena fibra muscular, claro esta que ante lo que mis ojos veían era yo un palito de fósforo, pero como nunca me abandona la buena suerte, vi que dos obreros se acercaban a mi y comenzaban a besarme y correrme mano, eran dos osos, aunque no grandes si eran muy fornidos y con unas herramientas dignas del mejor.
Yo me dejaba hacer y eso los calentaba aun más, ya que me pedían que los tocara, pero yo no quería hacerlo, porque quería sentir sus manos callosas sobre mi cuerpo, Jorge que en ese momento estaba ya penetrando a un jovencito muy atractivo, también era penetrado por un bajito que lo que no tenia de altura lo tenia de pene, eran como unos 23 cms. Y unos testículos grandes, que le colgaban bastante mas que lo normal. Julio parecia un ser de otro planeta ya que dos obreros se encargaban de hacerle una penetración doble, otro le daba por la boca y el con sus manos pajeaba a dos mas, no podia creerlo, pero era asi, yo en cambio era tratado como una delicada herramienta, ya que me acostaron en una banca y comenzaron a pasarme sus manos y penes por mi cuerpo, al mismo tiempo un obrero se encargaba de mi pene y otro de mis testículos y un poco mas abajo, algo que por primera vez experimentaba era que un obrero muy tostado y grande, con mucho vello corporal me chupaba los dedos de mis pies como si fueran golosinas, me hacia muchas cosquillas pero a la vez me daba mucho placer, asi que traté de calmarme y dedicarme a sentir esta nueva experiencia.
Dentro de lo que podía mirar en esa posición me di cuenta que varios obreros formaban un trenecito para penetrarse unos a otros, me sorprendió la exactitud que tuvieron, ya que no quedó culo que no fuera penetrado por el que le procedía, y luego comenzaron un vaivén muy cadencioso y lento, para luego apurarlo, asi estuvieron un buen rato, mis ojos no podían dar crédito a lo que esta visita me deparaba, pero pienso que de no aceptarla me hubiera arrepentido, y bastante.
Si les gusto este relato, que es veridico, escríbanme y continuaré.
Llegué a la oficina de Jorge como a las 4 de la tarde, debido a una invitación hecha un tiempo atrás, cuando nos encontramos en la calle y estuvimos conversando un buen rato, sobre nuestras vidas, nuestros logros y fracasos, ya que hacían unos cuantos años que no nos veíamos, durante el transcurso de nuestro encuentro me entere que poseía una empresa constructora muy conocida, y con una buena trayectoria dentro de esa rama.
Me invitó a que lo visitara en su oficina, para que viera los trabajos que habían hecho y los proyectos que tenían a futuro, tomar un café, y conversar con más calma de nuestras vidas, y lo que había pasado con nosotros, lo cual agradecí y acepté.
Durante mi estadía en su oficina, recibió una llamada telefónica, la cual me comentó, y ésta era que tenía que visitar una obra, para verificar si los trabajos iban bien encaminados, tal cual los habían proyectado, por esa razón me dijo que si quería acompañarlo para seguir conversando, y así no interrumpir mi visita. Acepté, para ver por primera vez como se ejecutaban los trabajos de construcción de un edificio.
Llegamos después de una hora, debido al tráfico y la distancia que tenía la obra de la oficina de Jorge. Cuando llegamos nos recibió el jefe de obra, un hombre de unos 50 años, bajito, muy tostado por el sol, aunque con ropa de trabajo, pero muy pulcramente vestido, nos indicó que nos pusiéramos un casco, por la seguridad, lo hicimos y comenzó nuestra visita, Don Julio (jefe de obra) nos indicaba cada trabajo, cómo se ejecutaba y el tiempo que debía durar, algunos estaban adelantados y otros tenían algún pequeño atraso, pero la obra en si estaba adelantada en unos cuantos días, así que Jorge estaba muy contento y satisfecho por ese motivo, visitamos todos los pisos construidos, los empleados saludaban a Jorge primero sonriéndole, Luego me saludaban a mí, habían varios que me sorprendieron pues había algunos que se veían muy jóvenes, pero tenían mucha experiencia en su labor, otra cosa que me fijé fue que muchos de los trabajadores eran ese tipo de hombres, a los cuales les llamamos OSOS, algunos con mucho vello corporal, pero solo se intuía ya que estaban en ropa de trabajo, y algunos llevaban chaleco de seguridad, así que veía solo un poco de su cuerpo, pero si notaba que todos eran personas muy trabajadas, cuerpos musculosos y bien definidos. Luego al revisar los estacionamientos que estaban en los subterráneos, me admiró el hecho de que estábamos unos 15 metros abajo del primer piso, no niego que me dio un poco de miedo, ya que se veían los fierros, las estructuras, por que estaban en la obra gruesa, así y todo me sentía muy admirado de presenciar la construcción desde sus cimientos.
Terminamos de ver los estacionamientos, cuando escuchamos que sonaba una sirena. Yo pregunté que era eso. Don Julio me comenta que la sirena marcaba el fin de un día de labor, por lo cual no habíamos notado que ya habían pasado un par de horas, Jorge y yo nos dispusimos a ir al trailer de Julio, para descansar un momento y tomar un café, fumar un cigarrillo, y preguntarme que me había parecido el recorrido, hablamos durante un rato, cuando Julio entró a decirle a Jorge, que tenia que revisar las dependencias de los obreros, ya que al parecer habían algunos problemas, me dijo si lo esperaba en el trailer o lo acompañaba, decidí por lo ultimo, ya que el trailer era incómodo para descansar, y tenía muchas herramientas delicadas, así que los tres nos dirigimos a donde estaban los obreros, pero lo que no advertimos era que estaban en las duchas algunos y otros estaban secándose para luego irse, me sorprendí de ver a unos 20 hombres totalmente desnudos, vi que muchos estaban con su miembro erecto, y que Jorge y Julio no se inmutaban por esto, paseaban entre los obreros y les hacían bromas, algunas bien subidas de tono y otras decididamente de carácter sexual. Noté que Jorge estaba tan empalmado como los demás y Julio, estaba sacándose su ropa para quedar desnudo también, por lo que Jorge no tardó en desnudarse y meterse a las duchas, yo que estaba un poco cortado, solo atinaba a mirar el espectáculo que tenia ante mis ojos, los obreros siguieron a Julio y Jorge, y comenzaban a manosearse y besarse unos a otros, Jorge que me miraba sostenía 2 penes de unos obreros que había visto antes, unos Osos a los cuales les faltaban cuerpo donde tener mas pelos, sus penes eran gruesos y algo oscuros, un obrero se agachó y comenzó a mamar el pene de Jorge, que era largo y delgado, Julio estaba acariciando a tres que estaban mojados y con jabón en su cuerpo, sus manos recorrían cada parte de los cuerpos, deteniéndose en los penes de éstos, que gemían a cada contacto de las manos de Julio, aunque no lo crean Julio parecía un pulpo, ya que nunca había visto a una persona hacer gozar a tres tipos de una sola vez. Los demás obreros ya habían comenzado a pajearse con esta escena, y algunos ya comenzaban a encontrar a quien poder penetrar o que los penetrara, yo aunque sorprendido me excitaba estar ante esta orgía, y comencé a sobar mi paquete, por encima de los pantalones, aunque delgado que soy, fui favorecido con un buen miembro, y me estaba incomodando bastante la dureza de éste. Un obrero que estaba muy cerca de mí, caminó hacia mi y me pregunto el porqué no participaba, a lo que le respondí que me sentía algo extraño, por lo cual tomó la iniciativa y comenzó a bajarme el cierre de mis pantalones, y sobar mi pene con bastante rudeza, así que lo calmé y saqué mi pene para que pudiera hacer lo que quisiera con él.
Jorge que me miraba solo sonreía y me decía con gestos que me atreviera a mas, así que a esa altura ya no aguantaba mas y comencé a desnudarme. Aunque soy flaco, tengo buena fibra muscular, claro esta que ante lo que mis ojos veían era yo un palito de fósforo, pero como nunca me abandona la buena suerte, vi que dos obreros se acercaban a mi y comenzaban a besarme y correrme mano, eran dos osos, aunque no grandes si eran muy fornidos y con unas herramientas dignas del mejor.
Yo me dejaba hacer y eso los calentaba aun más, ya que me pedían que los tocara, pero yo no quería hacerlo, porque quería sentir sus manos callosas sobre mi cuerpo, Jorge que en ese momento estaba ya penetrando a un jovencito muy atractivo, también era penetrado por un bajito que lo que no tenia de altura lo tenia de pene, eran como unos 23 cms. Y unos testículos grandes, que le colgaban bastante mas que lo normal. Julio parecia un ser de otro planeta ya que dos obreros se encargaban de hacerle una penetración doble, otro le daba por la boca y el con sus manos pajeaba a dos mas, no podia creerlo, pero era asi, yo en cambio era tratado como una delicada herramienta, ya que me acostaron en una banca y comenzaron a pasarme sus manos y penes por mi cuerpo, al mismo tiempo un obrero se encargaba de mi pene y otro de mis testículos y un poco mas abajo, algo que por primera vez experimentaba era que un obrero muy tostado y grande, con mucho vello corporal me chupaba los dedos de mis pies como si fueran golosinas, me hacia muchas cosquillas pero a la vez me daba mucho placer, asi que traté de calmarme y dedicarme a sentir esta nueva experiencia.
Dentro de lo que podía mirar en esa posición me di cuenta que varios obreros formaban un trenecito para penetrarse unos a otros, me sorprendió la exactitud que tuvieron, ya que no quedó culo que no fuera penetrado por el que le procedía, y luego comenzaron un vaivén muy cadencioso y lento, para luego apurarlo, asi estuvieron un buen rato, mis ojos no podían dar crédito a lo que esta visita me deparaba, pero pienso que de no aceptarla me hubiera arrepentido, y bastante.
Si les gusto este relato, que es veridico, escríbanme y continuaré.