Anonimo
10-12 2002, 12:50 PM
Hola: me llamo apolo y les cuento de mi relacion con mi nueva secretaria. el primer dia que recursos humanos me la envió, quede pasmado porque era una chica retraída y tímida. con los días, comenzó a tomar experiencia en los asuntos que manejo y a servirme una taza de café en las mañanas. un día le dije:... laurita, nunca te veo salir con alguien o que te esperen como las demas muchachas.
me dijo: no jefe, es que no tengo novio y no me gustan las citas a escondidas. para eso, yo tenía guardado un tequila muy bueno en el cajón, y como esa tarde estabamos sacando un informe urgente, le invité un café con tequila. me dijo que nunca tomaba pero por ser esa vez, tomaría uno conmigo. preparé dos tazas y seguimos trabajando y charlando.
esa tarde llecaba una falda que me revelaba unas piernas estupendas, por lo que accidentalmente rozé una de sus piernas. no dijo nada y sólo noté un rubor en su rostro. como no había problema, pensé, puse mi mano en su pierna y le dije: probablemente haces mucho ejercicio, y me dijo: no jefe, sólo hago caminatas tempranas.
seguí tocando su pierna mas arriba y sólo se quedó viendo su monitor como hipnotizada y respirando profundamente. ya no me detuve y me levanté de mi silla y me puse detrás de ella, que seguía sentada. le dí masajes al cuello y podía ver por su blusa abotonada su respiración mas fuerte aún. bajé mis manos al cuello y después al pecho, metí las manos entre el brassiere y noté que cerró los ojos y echo atrás la cabeza.
sus pezones estaban durísimos y los pechos eran de una firmeza extraordinaria. seguí por cerca 3 minutos haciendo lo mismo y repegué mi bulto ya crecido en su espalda y comenzé a moverme. la levanté de la silla y la recliné en su escritorio y seguí moviendome contra su trasero. saqué mi verga y subiéndole la falda bajé sus pantaletas hasta las rodillas.
solo comenzó a gemir y respirara entrcortadamente. apunté y le metí la cabeza un poco en la vagina ya húmeda, me moví un poco en círculos y después de un rato se la metí toda. ahí fué cuando comenzo a empujarse hacia atrás para gozar más. me dijo en ese momento en que la tenía bien encajada: ¡jefecito! como tenía ganas de que me cogieras un día así.
! eso me volvió loco y le metí toda la verga y me corrí como nunca. seguimos un rato en la misma posición y sentí que su vagina me hacía como apretaditas, lo que hizo que se me parara otra vez y echamos otro palo más duradero que el anterior. ahora nos quedamos frecuentemente por las tardes y se me sube solita al escritorio..
moraleja: trata bien a tu secretaria....
me dijo: no jefe, es que no tengo novio y no me gustan las citas a escondidas. para eso, yo tenía guardado un tequila muy bueno en el cajón, y como esa tarde estabamos sacando un informe urgente, le invité un café con tequila. me dijo que nunca tomaba pero por ser esa vez, tomaría uno conmigo. preparé dos tazas y seguimos trabajando y charlando.
esa tarde llecaba una falda que me revelaba unas piernas estupendas, por lo que accidentalmente rozé una de sus piernas. no dijo nada y sólo noté un rubor en su rostro. como no había problema, pensé, puse mi mano en su pierna y le dije: probablemente haces mucho ejercicio, y me dijo: no jefe, sólo hago caminatas tempranas.
seguí tocando su pierna mas arriba y sólo se quedó viendo su monitor como hipnotizada y respirando profundamente. ya no me detuve y me levanté de mi silla y me puse detrás de ella, que seguía sentada. le dí masajes al cuello y podía ver por su blusa abotonada su respiración mas fuerte aún. bajé mis manos al cuello y después al pecho, metí las manos entre el brassiere y noté que cerró los ojos y echo atrás la cabeza.
sus pezones estaban durísimos y los pechos eran de una firmeza extraordinaria. seguí por cerca 3 minutos haciendo lo mismo y repegué mi bulto ya crecido en su espalda y comenzé a moverme. la levanté de la silla y la recliné en su escritorio y seguí moviendome contra su trasero. saqué mi verga y subiéndole la falda bajé sus pantaletas hasta las rodillas.
solo comenzó a gemir y respirara entrcortadamente. apunté y le metí la cabeza un poco en la vagina ya húmeda, me moví un poco en círculos y después de un rato se la metí toda. ahí fué cuando comenzo a empujarse hacia atrás para gozar más. me dijo en ese momento en que la tenía bien encajada: ¡jefecito! como tenía ganas de que me cogieras un día así.
! eso me volvió loco y le metí toda la verga y me corrí como nunca. seguimos un rato en la misma posición y sentí que su vagina me hacía como apretaditas, lo que hizo que se me parara otra vez y echamos otro palo más duradero que el anterior. ahora nos quedamos frecuentemente por las tardes y se me sube solita al escritorio..
moraleja: trata bien a tu secretaria....