marcosv
26-06 2005, 01:54 PM
Pues ya tenia mucho que no escribía.
Culpa del foro que estaba algo lento antes. Le daré una segunda oportunidad retomando la historia de la putita de mi hermana.
Ya narre en la parte 1 como me atreví a tocarle sus tetitas.
Lo que pasó después fueron los mejores 2 meses de mi vida.
Verónica iba a la secundaria todavía. Yo no estudiaba y la esperaba ansioso cada tarde. Todavía la recuerdo llegar: con su falda gris, blusa blanca y chaleco verde oscuro.
En esa apoca llevaba el cabello hasta el hombro y se ponía un montón de gel en el copete para tener los cabellos parados. Nunca ha sido de tetas grandes. Pero ya se notaba que de la cintura para abajo sería una diosa.
Ella llegaba y, mientras mamá estaba en la cocina afanándose en preparar la comida, teníamos una hora para jugar nuestro juego.
Recuerdo con principal agrado las veces que se recostaba en su cama pero dejaba ambos pies en el piso. Yo entraba a su cuarto y me sentaba junto a ella. Con manos temblorosas comenzaba a tocar sus rodillas. Subía por sus muslos. Vero cerraba sus ojos. Gemía muy quedamente. Llegaba yo a su sexo. Lo tocaba. Sentía sus labios vaginales debajo del algodón de su calzón blanco.
La masturbaba rápidamente… hasta que oíamos a mi mamá gritar “A comer!!!” y entonces tenía que salir corriendo de su cuarto.
Otras veces se acostaba boca abajo, con las manos a la altura de su sexo. Se notaba que se tocaba ella misma.
Si había oportunidad me sentaba a su lado y le hacia la platica. Mientras me respondía con monosílabos comenzaba a acariciar sus muslos por atrás. Llegaba a sus nalgas.. las apretaba.. hacía a un lado su calzón y tocaba su sexo húmedo.
Dos meses duró mi diversión.
Solo parábamos cuando ella menstruaba. Nunca la bese. Ni nunca le chupe sus tetas o panocha. Ella nunca me tocó. Solo se dejaba la muy puta.
Un día me empujó la mano y me dijo “Ya no”.
Lo intenté varias veces mas pero se encerraba. Y cuando podía estar a solas con ella no me dejaba tocarla.
¿Quieren saber por qué dejo de aceptar mis caricias?
Culpa del foro que estaba algo lento antes. Le daré una segunda oportunidad retomando la historia de la putita de mi hermana.
Ya narre en la parte 1 como me atreví a tocarle sus tetitas.
Lo que pasó después fueron los mejores 2 meses de mi vida.
Verónica iba a la secundaria todavía. Yo no estudiaba y la esperaba ansioso cada tarde. Todavía la recuerdo llegar: con su falda gris, blusa blanca y chaleco verde oscuro.
En esa apoca llevaba el cabello hasta el hombro y se ponía un montón de gel en el copete para tener los cabellos parados. Nunca ha sido de tetas grandes. Pero ya se notaba que de la cintura para abajo sería una diosa.
Ella llegaba y, mientras mamá estaba en la cocina afanándose en preparar la comida, teníamos una hora para jugar nuestro juego.
Recuerdo con principal agrado las veces que se recostaba en su cama pero dejaba ambos pies en el piso. Yo entraba a su cuarto y me sentaba junto a ella. Con manos temblorosas comenzaba a tocar sus rodillas. Subía por sus muslos. Vero cerraba sus ojos. Gemía muy quedamente. Llegaba yo a su sexo. Lo tocaba. Sentía sus labios vaginales debajo del algodón de su calzón blanco.
La masturbaba rápidamente… hasta que oíamos a mi mamá gritar “A comer!!!” y entonces tenía que salir corriendo de su cuarto.
Otras veces se acostaba boca abajo, con las manos a la altura de su sexo. Se notaba que se tocaba ella misma.
Si había oportunidad me sentaba a su lado y le hacia la platica. Mientras me respondía con monosílabos comenzaba a acariciar sus muslos por atrás. Llegaba a sus nalgas.. las apretaba.. hacía a un lado su calzón y tocaba su sexo húmedo.
Dos meses duró mi diversión.
Solo parábamos cuando ella menstruaba. Nunca la bese. Ni nunca le chupe sus tetas o panocha. Ella nunca me tocó. Solo se dejaba la muy puta.
Un día me empujó la mano y me dijo “Ya no”.
Lo intenté varias veces mas pero se encerraba. Y cuando podía estar a solas con ella no me dejaba tocarla.
¿Quieren saber por qué dejo de aceptar mis caricias?