hisperc
20-06 2005, 02:11 PM
Somos un matrimonio de algo más de 40 y tenemos un matrimonio amigo, el de 33 y ella de 31, somos algo cómico y también algo liberales.
Siempre nos estamos haciendo bromas, por ejemplo, yo le digo a Betty que es muy bella, y que me tiene loco, igual mi amigo Ricardo le dice a mi esposa: estas como para comerte! y así cosas, pero nunca fuero más allá que bromas.
Un cierto día que estábamos cenando los cuatro, acompañados de un buen vino, Betty nos pregunto a mi esposa y a mí, que cuantos orgasmos en una noche, era nuestro record, a la pregunta que lo conteste con 8, ya que era verdad. Fue increíble la sorpresa que les causo tanto a Betty como a Ricardo, exclamaron que eso era imposible. Continuamos la conversación sobre este tema, mientras seguíamos tomando unas copas de vino, cuando sorpresivamente me dice Ricardo, que si yo era capas de tener 8 orgasmos en una noche me apostaba a su mujer. Betty se sorprendió tanto como mi esposa, pero las dos mujeres a la ves, preguntaron ¿como??, a lo que Ricardo continuo diciendo: “si ustedes en nuestra presencia tienen 8 orgasmos en una noche, yo permito que Betty se acueste con Rodrigo el día que el elija”, entonces mi esposa dijo: “y yo que gano con esa apuesta?”, a lo que yo les propuse: “hagamos el amor los cuatro, termino 7 orgasmos y el octavo lo hago con Betty, si no llego a cumplirlo, tu te acuestas con mi esposa Rocío”, después de un silencio corto uno a uno dijeron que si, y comenzó así.
Comenzamos como siempre, pero algo nerviosos ya que por primera ves estábamos más de dos, pero eso nos motivo más. Tanto Rocío como yo estábamos muy excitados, y hicimos el amor, Ricardo y Betty no se aguantaron las ganas y también comenzaron a hacer el amor en nuestra presencia, cosa que no calentó más y más, pasaba y pasaba la maravillosa noche y yo ya estaba en la séptima erección y a tanta motivación por comerme a Betty.
Terminé nuevamente y estaba listo para el octavo con Betty, pero al ver la cara de mi esposa Rocío, me di por perdido y manifesté ya no doy mas, entonces sin esperar un segundo más, Ricardo, se lanzó donde Rocío, mi esposa, y se fue directamente a lamer su chucha, que estaba tan mojada de mi semen de 7 orgasmos.
Vi como mi mujer se calentó a pesar de lo saciada que estaba y yo regresé a verle a Betty y con una sonrisa. Nos comenzamos a besar y por supuesto que gané la apuesta, pero no era justo dejarlos perdidos a Ricardo y Rocío, así comenzó una nueva etapa en nuestras vidas, y salimos los cuatro a diferentes lados y pasamos de lo más hermoso y excitante.
Siempre nos estamos haciendo bromas, por ejemplo, yo le digo a Betty que es muy bella, y que me tiene loco, igual mi amigo Ricardo le dice a mi esposa: estas como para comerte! y así cosas, pero nunca fuero más allá que bromas.
Un cierto día que estábamos cenando los cuatro, acompañados de un buen vino, Betty nos pregunto a mi esposa y a mí, que cuantos orgasmos en una noche, era nuestro record, a la pregunta que lo conteste con 8, ya que era verdad. Fue increíble la sorpresa que les causo tanto a Betty como a Ricardo, exclamaron que eso era imposible. Continuamos la conversación sobre este tema, mientras seguíamos tomando unas copas de vino, cuando sorpresivamente me dice Ricardo, que si yo era capas de tener 8 orgasmos en una noche me apostaba a su mujer. Betty se sorprendió tanto como mi esposa, pero las dos mujeres a la ves, preguntaron ¿como??, a lo que Ricardo continuo diciendo: “si ustedes en nuestra presencia tienen 8 orgasmos en una noche, yo permito que Betty se acueste con Rodrigo el día que el elija”, entonces mi esposa dijo: “y yo que gano con esa apuesta?”, a lo que yo les propuse: “hagamos el amor los cuatro, termino 7 orgasmos y el octavo lo hago con Betty, si no llego a cumplirlo, tu te acuestas con mi esposa Rocío”, después de un silencio corto uno a uno dijeron que si, y comenzó así.
Comenzamos como siempre, pero algo nerviosos ya que por primera ves estábamos más de dos, pero eso nos motivo más. Tanto Rocío como yo estábamos muy excitados, y hicimos el amor, Ricardo y Betty no se aguantaron las ganas y también comenzaron a hacer el amor en nuestra presencia, cosa que no calentó más y más, pasaba y pasaba la maravillosa noche y yo ya estaba en la séptima erección y a tanta motivación por comerme a Betty.
Terminé nuevamente y estaba listo para el octavo con Betty, pero al ver la cara de mi esposa Rocío, me di por perdido y manifesté ya no doy mas, entonces sin esperar un segundo más, Ricardo, se lanzó donde Rocío, mi esposa, y se fue directamente a lamer su chucha, que estaba tan mojada de mi semen de 7 orgasmos.
Vi como mi mujer se calentó a pesar de lo saciada que estaba y yo regresé a verle a Betty y con una sonrisa. Nos comenzamos a besar y por supuesto que gané la apuesta, pero no era justo dejarlos perdidos a Ricardo y Rocío, así comenzó una nueva etapa en nuestras vidas, y salimos los cuatro a diferentes lados y pasamos de lo más hermoso y excitante.