kristian
19-06 2005, 11:44 PM
Mi relato comienza en el interior de la escuela, para ser mas específico, el primer día de clases, cursaba el tercer año del bachillerato y estaba listo para pasar a la universidad. Yo soy un chavo no muy guapo que digamos, (tengo que ser sincero) pero con un físico envidiable, consecuencia del entrenamiento con el equipo de natación y la asistencia continua a un gimnasio.
Las tardes de otoño eran desesperantes debido a que los maestros no asistían a sus clases y yo tenía cierto nervio porque era la primera vez que asistía a la escuela en el turno de la tarde. Fue entonces cuando el maestro de Psicología empezó con su clase, la primera del ciclo, y la típica presentación de los alumnos no se hizo esperar, así que yo me puse más nervioso pero también me alegré porque así podría ver con qué tipo de bellezas me vería rodeado durante el resto del semestre. Fue cuando la vi levantarse de su asiento para presentarse; ella tenía un par de ojos un poco alargados y negros igual que su cabello, rizado y largo, un par de labios carnosos, una nariz finita, un par de senos de tamaño no tan grande pero por esto no quiero decir que fueran pequeños o feos, al contrario, eran de tamaño perfecto, esas maravillas eran ocultadas tras un top azul y encima una playera del tipo sport, también tenía unas caderas no tan anchas pero con unas nalgas paraditas y bien formadas, un abdomen totalmente plano y unas piernas hermosas y bien formadas.
-Hola a todos, me llamo Jazmín- se presentó, volteó a ver al resto del grupo y continuó.
-Tengo 17 años, vengo de Guadalajara, me gusta oír música, leer en mis ratos libres y pienso estudiar derecho-
-Muy bien- dijo el maestro haciendo un ademán de cortesía.- el siguiente por favor- y en seguida se levantó otro compañero que no tiene importancia que lo mencione.
En ese momento recordé haberla visto ya con anterioridad en la alberca de la escuela cuando solía entrenar con el equipo del turno matutino, solo que ella entrenaba con el equipo de la tarde así que no pude hablarle en aquel entonces, pero ahora era la oportunidad perfecta porque pasaríamos los próximos seis meses juntos en el mismo grupo.
Así pasaron todos a presentarse incluyéndome a mí, cuando el maestro empezó a dar la clase un colega de al lado dijo:
-¿Viste a la chica que se presentó primero?- Preguntó tocándome el hombro y mostrando la mejor sonrisa como tratando de entablar conversación.
-Si, está hermosa- contesté devolviéndole la sonrisa.
-Hola, me llamo Adrián- me presenté ofreciéndole la mano en forma amistosa.
-Que onda, me llamo Alan. Contestó dándome la mano.
Fue así que pasaron varios días de pura flojera y desmadre junto con mis nuevos amigos de la tarde, (eran Beto, Alan, Jorge y yo, y mis amigas eran Paulina, Jennifer y obviamente Jazmín, entre muchos otros que ya conocía), después de todo este sería un semestre en el que no me aburriría.
En una de esas tardes calurosas yo propuse que nos metiéramos a la alberca con otro grupo de primer ingreso, todos me apoyaron porque teníamos toda la tarde libre para hacer lo que quisiéramos y qué mejor que darnos un buen chapuzón para amenizar la tarde y quitarnos ese calor insoportable. Todos los que nos juntábamos nos dirigimos a los vestidores para cambiarnos, Beto que era el más gordito dijo:
-supongo que nadie trae traje de baño- a lo que todos contestamos casi en coro
-no, menso- y él un poco sacado de onda contestó:
-¿Entonces nos meteremos en bóxeres no?-
-pues claro- contestó Alan.
-Oigan...- volvió a preguntar a lo que Jorge contestó un poco molesto por la insistencia de Beto:
-¡¡¡Que¡¡¡-
-¿Y las chavas que?, ¿se van a meter en ropa interior también?-
Todos nos quedamos mirando con una cara de lujuria y perversión, por eso nos apuramos a cambiarnos y salimos lo más rápido posible, pero ellas no estaban, entonces yo le dije a Beto que había decidido no meterse a la alberca por pena a que nos burláramos de él:
-Oye Beto, vete a dar una vuelta al vestidor de las chavas para ver que pasa- y él se fue a investigar y después de un largo rato lo vimos regresar con el trío de bellezas más buenas que jamás había visto en mi vida (bueno, no es cierto pero eso fue lo que pensé al instante) y lo que más me sorprendió es que venían con unos bikinis nuevos que habían comprado en la tienda departamental que estaba en las cercanías de la escuela. Jazmín lucía radiante con ese físico que me volvía loco, llevaba un bikini negro que le quedaba como añillo al dedo; Paulina era una chava un poco flaquita, tenía la piel morena, ojos café claro, de la cara era bonita, tenía unos senos pequeños pero bien formaditos y un culito con unas nalgas muy bien formadas porque ensayaba ballet desde los 10 años; ella llevaba un traje de baño de una pieza porque era penosa y de todo se avergonzaba; Jennifer era todo lo contrario, tenía la cara muy bonita, era de estatura baja, piel blanca, tenía también unos pechos grandes y redondos, unas caderas anchas debido a su estatura y las piernas bien formadas; ella se había puesto un bikini azul cielo que le quedaba muy bien. Después de eso comenzamos a jugar y a echar relajo, hicimos una competencia de ver quién nadaba mas lejos, jugamos caballazos, de todo, y lo que más me encantó es que Jazmín me escogió como pareja para jugar. Después de estar casi dos horas jugando y nadando, la noche comenzaba a caer, pero nadie de los encargados de la alberca venía a sacarnos, entonces decidimos quedarnos hasta que alguien nos corriera de ahí, poco a poco nos aburrimos de jugar y empezamos a platicar de cosas personales, de nuestras relaciones, de lo que esperábamos de nuestra pareja. Esta conversación de seis muy pronto se convirtió solo de dos, de Jazmín y mía, la plática era muy amena y yo disfrutaba bastante de su compañía, de pronto me decidí a decirle:
-Oye Jaz, me agrada mucho estar contigo, eres una chava muy buena onda y sincera- ella me miró a los ojos y me dijo:
-Tu también me caes bien, no solo por como me tratas, sino porque eres súper alegre, sincero y siempre nos das nuestro lugar a nosotras y no como el patán de Jorge- ella me abrazó y continúo hablándome al oído:
-Me gustas y me encanta como me tratas y me cuidas, siento algo muy especial por ti, no sé, es como si ya te conociera, creo que me estoy enamorando- terminando de decir esto nuestras bocas se unieron y pude sentir sus labios suaves y carnosos y su aliento me pareció tan dulce como la miel, nos separamos y ella se volvió a acercar a mi con un beso aun mas ardiente que el anterior, ella cruzó sus piernas alrededor de mi cintura con lo cual ella pudo sentir la erección que tenía y yo pude sentir con mi pene su vagina, cosa que me calentó mucho, comencé a acariciarle sus nalgas y le besé el cuello justo debajo de su oreja, sentí que ella aceleraba su respiración y vi su cara que se había tornado de un color rosita, ella me acaricio mi pecho y empezó a bajar pasando por mi abdomen, pero al llegar casi a mi entrepierna, ella se detuvo y regresó su mano hacia arriba, yo le desabroché la parte de arriba del bikini, y por primera vez vi sus pezones de color rosado que estaban paraditos por el frío del ambiente, le besé uno de ellos y ella jadeaba de placer, pero (maldita sea) en ese instante llegó un encargado que nos descubrió en la movida, Jorge, Alan, Paulina y Jennifer se alcanzaron a salir pero no nos pudieron avisar, el encargado nos dijo que saliéramos de prisa, y lo que me molestó es que no le quitaba la vista de encima a Jazmín, se puso la parte de arriba del bikini y salió después de mi. Nos ordenó que nos vistiéramos y que lo siguiéramos hasta la dirección, allá nos multaron con tres días y nos quitaron las credenciales.
Al siguiente día todos los calientes de mis amigos me preguntaron mil cosas de lo que pasó ayer, pero como un caballero no tiene memoria, cambié el tema e hice notar que Beto se había ido y no se metió a la alberca. Antes de que llegara a la escuela todos acordamos en conseguirle novia. Toda esa semana nos dimos a la tarea de presentarle chicas, hasta que una chava de cuarto semestre entabló muy buena conversación con él, se entendieron de maravilla y a las tres semanas ya eran novios.
La novia de Beto se llamaba Laura, era bajita y un poco pasadita de peso, lo mejor de ella eran sus ojos azules. Ella siempre se iba con nosotros caminando hasta nuestras casas pero un día llegó a la puerta de la escuela una camioneta último modelo y de ella se bajó un hombre que la trataba de usted. Le preguntamos si era su papá, pero ella nos dijo que era su chofer y que hoy tenía que irse temprano, pero que el viernes (el siguiente día) su hermana haría una fiesta a la cual estábamos invitados.
Al siguiente día todos estábamos listísimos para pasarnos una noche inolvidable. Laura pasó por todos, primero pasaron por mí porque era el que vivía mas cerca de su casa, ella iba en compañía de su hermana porque era la que tenía licencia de conducir, se bajaron las dos de la camioneta, tocaron mi puerta y lo primero que noté es que no había mucha edad entre ella y nosotros, otra cosa que noté es que no me quitaba los ojos de encima. Laura nos presento:
-Adrián, ella es Pilar, mi hermana mayor- ella me dio la mano y me jalo para que le diera un beso en la mejilla como saludo.
-Mucho gusto, Adrián, creo que nos vamos a llevar muy bien, ¿no crees?- Yo ya había notado que algo se traían ella y su hermana, porque se miraban continuamente y soltaban risitas, pero yo no le di importancia y solo contesté:
-Si, nos llevaremos muy bien.
Pilar era una chava que gozaba de un físico muy bello, era blanca, de pelo pintado de rubio con luces, tenía los ojos azules igual que su hermana, unos senos grandes y firmes que remataban con unas nalgas bien formadas, llevaba puesto un pantalón deportivo pegado de color verde que hacía que su trasero se viera delicioso, un top blanco sin brasier que hacía que sus pezones (que estaban duros y paraditos por el viento frío que comenzaba a hacer) se notaran.
En cosa de cinco minutos llegamos por Alan, Paulina y Jorge (algo que se me ha olvidado decirles es que Alan y Paulina eran novios desde que nos metimos a la alberca hace cosa de cuatro semanas). Se presentaron con su hermana y nos dirigimos a casa de Beto y por último fuimos a casa de Jazmín para recoger a ella y a Jennifer.
Jazmín llevaba una blusa de botones color azul cielo muy sexy porque hacía resaltar la belleza de sus senos, unos jeans despintados y muy pegados, lo que hacía que su figura se dibujara perfectamente en su ropa.
Llegamos a la casa de Laura como a las 7 de la tarde y vimos una cantidad impresionante de chavos universitarios que ya estaban en plena fiesta, nos bajamos de la camioneta y cada quién se fue por su lado para conocer la casa, socializar y echar relajo. Jennifer, Alan, Paulina, Jazmín y yo nos fuimos al segundo piso donde había una mesa de billar, una cantina, una salita y una televisión en la que habían puesto videos de música; esa era la parte de la casa en la que había más ambiente, nos pusimos a bailar entre nosotros y también con los otros chavos que estaban ahí. En eso estábamos cuando Beto, Laura y su hermana Pilar subieron para unirse a nosotros, Pilar le presento a Jennifer un muchacho y él se puso a platicar con ella, Pilar nos llevó a dar una vuelta por el jardín que era hermoso y se notaba que gastaban buen dinero en su cuidado. Ella nos platicó que le gustaban las fiestas y el reventón, que en su escuela era muy popular y que varios chavos querían andar con ella, y que acababa de terminar con su novio, pasamos por un invernadero pequeño que tenía plantas muy bonitas. El aire empezaba a soplar y las nubes se veían negras, eran como las 9 de la noche cuando sonó el celular de Pilar; cuando ella colgó dijo que tenía que volver a la casa porque había llegado su ex-novio y quería arreglar un asunto con el.
Después, Jazmín y yo seguimos caminando tomados de la mano hasta que le dije:
-la suave lluvia de noviembre- estaba pensando en vos alta, pero gracias a ello, las consecuencias de ese comentario serían muy agradables; me volteó a ver y me preguntó.
-¿Apoco te gusta la lluvia?- a lo que conteste:
-Si, es de las cosas que más me gustan- entonces ella se quedo pensando un momento y después me pregunto:
-¿Qué más te gusta?-yo le respondí:
-Estar con mis amigos, leer, nadar y también me gustas tu- ella me miró con cara de asombro, tal vez porque no estaba acostumbrada a que un chavo le hablara así de directo.
De pronto ella me tomo de la mano, me abrazo y me dijo al oído:
-Pues lo que a mi también me gusta en este momento eres tu- y cuando terminó de decirme esto me dio un beso intenso de esos que te quitan el aliento, nos sentamos en el pasto del jardín donde pude disfrutar de sus labios, ella me besaba muy delicioso, sentía como su aliento y el mío se hacían uno solo y nuestras caricias se fueron tornando de tiernas a sensuales y mucho mas ardientes, fui recorriendo con mis dedos todo el camino que lleva de su cuello a sus tetas. Ahí desabotoné muy lentamente su blusa y esto dejó ver un sostén blanco que desabroché regidamente, esos ricos pezones rosaditos quedaron una vez más a mi disposición. Comencé primero dando pequeños besitos alrededor de ellos mientras que ella me quitaba mi playera y luego continuó con mi cinturón que jaló con fuerza y ahí fue cuando metió su mano a mi entrepierna para encontrarse con un pene durísimo, ella primero lo tomó con un poco de miedo diría yo pero después lo soltó y saco rápidamente su mano, yo le dije
-Que pasa- ella se acercó a mí y me dio un tierno beso en la boca, ella besa muy rico, me volvió a abrazar, ahí pude sentir la redondez y la perfección de sus pechos y sus pezones duros por la excitación, se acercó a mi oído y me dijo:
-Pues la verdad es que esta sería mi primera vez y mis amigas me han dicho que duele mucho- yo la volví a besar y le dije:
-No tengas miedo, lo último que quiero es que sufras, confía en mi- y dicho eso se medio abrochó su blusa, la levanté de el pasto y nos fuimos a una casita de huéspedes que estaba al fondo del jardín, traté de abrir, pero estaba cerrado, entonces tuvimos que saltarnos por la ventana, ya adentro nos besamos más caliente que afuera, en eso estábamos cuando la tormenta se hizo notar soltando un rayo ensordecedor, ella se espantó mucho y me abrazó, no dije nada y seguí donde estábamos, con mi lengua le dibujaba círculos alrededor de sus pezones, ella ya había tomado confianza y mi pantalón cayó al piso, yo quedé solo en bóxer y ella aun con su pantalón, el que desabroché mientras comenzaba a bajar por su vientre plano. Jazmín soltó un gemido de pasión que me hizo estremecer, le bajé su pantalón y comencé a lamer su vagina a través de su tanguita, ella seguía disfrutando de esto, soltaba pequeños gemidos, su tanguita roja ya se había mojado por la acción de mi lengua así que se la quite y vi que su conchita estaba depilada solo con un pequeño hilito de bellos en medio, empecé a dar besos y a dibujar círculos con mi lengua. Ella me agarraba la cabeza y alborotaba mi cabello al mismo tiempo que gemía y se retorcía, cuando introduje mi lengua al interior de su vagina ella soltó un grito:
-¡¡¡Ah si, así bebe, no pares!!!- eso me calentó aún más. Subí mis manos para agarrar sus tetas, primero las agarré con toda mi mano y después dando pellizquitos a sus pezones, ella gritaba, alzaba las manos sobre su nuca y me pedía mas, el calor de su cuerpo y sus movimientos me excitaron demasiado, subí de su vagina a su oído dibujando un caminito de besos a través de su cuerpo y le dije:
-confía en mí, no te haré daño- ella levanto la cabeza para mirarme y vi a una Jazmín despeinada y totalmente rosada de su cara, me contesto:
-Haz lo que quieras conmigo, me vuelves loca- Le di un beso y ella abrió sus piernas, entonces yo metí mi pene lo más lentamente que pude en su ajustada vagina, ella primero dibujó en su cara unos gestos de dolor pero no duraron mucho, yo seguía deslizando mi glande centímetro a centímetro en su vagina virgen, es una sensación indescriptible, yo temblaba de excitación y de placer al introducir más y más hasta que llegué a la base de mi pene, ahí me quedé un rato y después comencé a sacarlo igual de lento, hasta que no pude más y comencé un mete y saca ya a ritmo normal, ella me abrazaba, rasguñaba mi espalda y daba gritos de placer tan altos que creí que nos descubrirían, pero a ella parecía no importarle y al contrario, comenzó a mover sus caderas mas rápidamente, lo que me obligó a cambiar de posición, ahora yo estaba abajo y ella me cabalgaba con un ritmo frenético, yo
apretaba lo más que podía para contener mi eyaculación que ya sentía venir, fue así que el vaivén de sus caderas la llevó al clímax, ella no se podía contener, yo lo que hice fue hundir lo más que pude mi pene y dejarla gozar del primer orgasmo de su vida:
-Ah, ah, más rápido papi, dame más, me matas, no puedo mas, hm. si, más, más-
Ella se agarraba sus tetas como yo hace un instante, la cargué con mis brazos y ella abrazó mi cintura con sus piernas, la presión que se produjo por ese abrazo casi hace que me viniera, pero contuve con todas mis fuerzas porque quería que eso durara mas, así que la llevé hasta la mesa, ahí ella se acostó y para descansar volví a bajar para probar ese delicioso sabor de su primer orgasmo. Lamía aquella vagina mientras ella descansaba de su orgasmo, pero pasados unos pocos minutos tomó su segundo aire, jadeaba, se movía y arqueaba su espalda baja, y como la sensación de venirme ya había pasado, introduje nuevamente mi pene, la tomé de sus caderas con ambas manos y di rienda suelta a mis instintos, aceleré mis embestidas, ella solo podía gritar y agarrar sus pechos que se movían a todas partes por la velocidad de mi ritmo, después con mi mano derecha frotaba su clítoris y mi mano izquierda se encontró con la suya, entrelazamos los dedos y ella se levanto para mirarme, pero como mi ritmo no disminuyó, se acostó de nuevo, entonces subí también a la mesa y la besé apasionadamente, le mordí el labio inferior, me encantan sus labios así que antes de venirme ahogué sus gritos que eran cada vez más agudos con un beso que tanto ella como yo disfrutamos muchísimo, hasta que no pude mas y sin detener mis embestidas me vine en ella, Jazmín apretó lo mas que pudo mi mano y dejo ir un segundo orgasmo más intenso que el primero, se retorcía, jadeaba y cerraba los ojos, después mis bombeos disminuyeron y ella se calmó, me dejé caer sobre de su cansado cuerpo, sentí su cuerpo húmedo por el sudor, sus pezones paraditos y su aliento caliente y agitado, acerqué mis labios a las suyos y nos hundimos en un beso larguísimo, después agotados los dos nos quedamos mirándonos uno al otro un momento que duro casi una eternidad hasta que ella salió del trance, me acarició la cara con su mano y me dijo con una voz bajita y muy tierna:
-Eres increíble mi amor- yo le conteste:-tu también princesa- así, ella pasaba su suave mano sobre mi pecho, yo le acaricié su hermoso rostro y le di un segundo beso dándole las gracias por estar conmigo esa noche que la verdad será inolvidable para ambos, nos quedamos un tiempo, hasta que un fuerte rayo me sacó del trance en que estaba, me levanté y vi que ella se había quedado profundamente dormida, vi el reloj de la pared y ya pasaban de las 2 de la mañana, al parecer yo también me quedé dormido un rato, caminé hacia la ventana, la lluvia caía sin piedad sobre el pasto del jardín y golpeaba el cristal; miré a través del vidrio y me di cuenta que la fiesta había terminado, alcancé a ver que la gente estaba totalmente ebria y varios chavos se quedaron dormidos en la terraza.
Volví a la mesa, tomé su brazo y lo enredé en mi cuello, deslicé mis brazos debajo de su cuerpo y la cargué, pero ella abrió los ojos y me preguntó:
-¿Qué haces?- yo la mire y le dije -Te llevo a la cama para que no te resfríes con el frío que hace aquí-
Llegué a la recámara, la acosté suavemente en la cama y la cubrí con las cobijas, después regrese por la ropa y la puse sobre el buró, hecho eso me acosté junto de ella, pero por el movimiento de la cama se despertó nuevamente y con una soñolienta y cansada voz me dijo:
-¿Qué hora es?- yo la abracé y entrelazamos nuestras piernas sin ropa, nos acercamos el uno al otro y nuestros cuerpos quedaron muy juntos, la besé y le conteste:
-Es tarde mi amor, descansa- Jazmín cerró los ojos, al poco rato, al sentir el calor que despedía su cuerpo y al ver su carita preciosa, mis ojos se fueron cerrando poco a poco hasta quedar dormido, y así, los dos, desnudos y abrazados, dormimos hasta el siguiente día.
Abrí mis ojos, ella seguía entregada a los dominios del sueño, me levanté para abrir la ventana, el sol había disipado las nubes y la mañana lucia como si el mundo hubiese sido creado una vez más, el ambiente olía a tierra mojada, los pájaros cantaban y el pasto brillaba como si fueran cientos de rubíes los que estuvieran tirados en el piso. Me aparté de la ventana, me puse mis bóxer y mi pantalón, fui a la cocina y preparé el desayuno, cuando estuvo listo mire el reloj y vi que faltaban pocos minutos para las siete, puse el pan, los huevos revueltos y el jugo de naranja sobre el comedor, caminé y abrí la puerta de la recámara, ella seguía sin ropa y estaba mirando a través de la ventana que había dejado abierta, yo me acerque y la abracé por atrás, me dijo:
-¿No es hermoso el jardín de nuestras amigas?- ella tomó mis manos que acariciaban su abdomen, le besé el cuello, al instante giró su cabeza y nuestros labios se encontraron una vez más.
-¿Quieres desayunar?- le pregunté y ella me miró desconcertada:
-¿Hiciste eso por mí?- yo le conteste con un falso tono de sarcasmo y despreocupación:
-No, la verdad es que desperté con hambre y decidí invitarte- Jazmín hizo una mueca siguiendo mi juego:
-Esta bien, para que veas que no soy mala onda, te acompaño- fuimos a comer y después nos metimos a la ducha, abrí el grifo del agua caliente y nos metimos a la regadera, poco me importó que tuviese puestos mis pantalones, pero ella los desabrochó, yo me los acabé de quitar y los lancé al piso, Jazmín se paró en puntillas, entrelazó sus suaves brazos en mi cuello, me acerqué a su oído y le dije:
-Eres hermosa, nunca conocí a una mujer como tú, te amo Jazmín- me miró fijamente a los ojos y me contestó:
-Nunca me habían dicho eso-
-Pues es la verdad, me gustaste desde que te vi entrenando en la escuela-
-¿Apoco te acuerdas?-
-Claro que si. Cómo olvidar una carita de ángel como la tuya-
Tomé la esponja y tallé su delicado cuerpo, sus senos, su abdomen, sus caderas, sus nalgas y sus piernas, ella hizo lo mismo, pasó sus manitas por mi espalda, mis hombros, mi pecho y mi abdomen. Dejamos que el agua tibia enjuagara nuestros cuerpos mientras nos besábamos sensualmente y nos tocábamos todo para ayudar al agua en su tarea, después nos secamos y vestimos el uno al otro.
Abrió la puerta delantera y caminamos tomados de la mano a través del jardín, despertamos a todos nuestros amigos y le dimos las gracias a Laura y a su hermana por invitarnos a la fiesta, nos despedimos y cada quién se fue a su casa, menos Jazmín y yo, porque qué clase de caballero seria si no acompaño a mi novia hasta su casa, así que caminamos un rato hasta que llegamos a su casa, su padre estaba hecho una fiera pero ella me tomó ambas manos y nos besamos sin importar que nos viera su padre o quien fuera que pasara por ahí en ese momento; se despidió de mi y al acercarse a la puerta su padre preguntó colérico:
-¿Dónde andabas?, te dije que a las doce te quería aquí puntual, ¿Y quien es ese tipo?- ella contestó con tono sarcástico:
-Ay papá, usa tu imaginación- se volvió, me cerro un ojo y me mando un beso mientras cerraba la puerta; sin darme cuenta, en mi cara se dibujó una sonrisa, di media vuelta, metí mis manos en la chamarra y caminé rumbo a casa.
Si les gustó mi relato, les pido que me escriban a: adrian_odin@yahoo.com y si no pues también.
Las tardes de otoño eran desesperantes debido a que los maestros no asistían a sus clases y yo tenía cierto nervio porque era la primera vez que asistía a la escuela en el turno de la tarde. Fue entonces cuando el maestro de Psicología empezó con su clase, la primera del ciclo, y la típica presentación de los alumnos no se hizo esperar, así que yo me puse más nervioso pero también me alegré porque así podría ver con qué tipo de bellezas me vería rodeado durante el resto del semestre. Fue cuando la vi levantarse de su asiento para presentarse; ella tenía un par de ojos un poco alargados y negros igual que su cabello, rizado y largo, un par de labios carnosos, una nariz finita, un par de senos de tamaño no tan grande pero por esto no quiero decir que fueran pequeños o feos, al contrario, eran de tamaño perfecto, esas maravillas eran ocultadas tras un top azul y encima una playera del tipo sport, también tenía unas caderas no tan anchas pero con unas nalgas paraditas y bien formadas, un abdomen totalmente plano y unas piernas hermosas y bien formadas.
-Hola a todos, me llamo Jazmín- se presentó, volteó a ver al resto del grupo y continuó.
-Tengo 17 años, vengo de Guadalajara, me gusta oír música, leer en mis ratos libres y pienso estudiar derecho-
-Muy bien- dijo el maestro haciendo un ademán de cortesía.- el siguiente por favor- y en seguida se levantó otro compañero que no tiene importancia que lo mencione.
En ese momento recordé haberla visto ya con anterioridad en la alberca de la escuela cuando solía entrenar con el equipo del turno matutino, solo que ella entrenaba con el equipo de la tarde así que no pude hablarle en aquel entonces, pero ahora era la oportunidad perfecta porque pasaríamos los próximos seis meses juntos en el mismo grupo.
Así pasaron todos a presentarse incluyéndome a mí, cuando el maestro empezó a dar la clase un colega de al lado dijo:
-¿Viste a la chica que se presentó primero?- Preguntó tocándome el hombro y mostrando la mejor sonrisa como tratando de entablar conversación.
-Si, está hermosa- contesté devolviéndole la sonrisa.
-Hola, me llamo Adrián- me presenté ofreciéndole la mano en forma amistosa.
-Que onda, me llamo Alan. Contestó dándome la mano.
Fue así que pasaron varios días de pura flojera y desmadre junto con mis nuevos amigos de la tarde, (eran Beto, Alan, Jorge y yo, y mis amigas eran Paulina, Jennifer y obviamente Jazmín, entre muchos otros que ya conocía), después de todo este sería un semestre en el que no me aburriría.
En una de esas tardes calurosas yo propuse que nos metiéramos a la alberca con otro grupo de primer ingreso, todos me apoyaron porque teníamos toda la tarde libre para hacer lo que quisiéramos y qué mejor que darnos un buen chapuzón para amenizar la tarde y quitarnos ese calor insoportable. Todos los que nos juntábamos nos dirigimos a los vestidores para cambiarnos, Beto que era el más gordito dijo:
-supongo que nadie trae traje de baño- a lo que todos contestamos casi en coro
-no, menso- y él un poco sacado de onda contestó:
-¿Entonces nos meteremos en bóxeres no?-
-pues claro- contestó Alan.
-Oigan...- volvió a preguntar a lo que Jorge contestó un poco molesto por la insistencia de Beto:
-¡¡¡Que¡¡¡-
-¿Y las chavas que?, ¿se van a meter en ropa interior también?-
Todos nos quedamos mirando con una cara de lujuria y perversión, por eso nos apuramos a cambiarnos y salimos lo más rápido posible, pero ellas no estaban, entonces yo le dije a Beto que había decidido no meterse a la alberca por pena a que nos burláramos de él:
-Oye Beto, vete a dar una vuelta al vestidor de las chavas para ver que pasa- y él se fue a investigar y después de un largo rato lo vimos regresar con el trío de bellezas más buenas que jamás había visto en mi vida (bueno, no es cierto pero eso fue lo que pensé al instante) y lo que más me sorprendió es que venían con unos bikinis nuevos que habían comprado en la tienda departamental que estaba en las cercanías de la escuela. Jazmín lucía radiante con ese físico que me volvía loco, llevaba un bikini negro que le quedaba como añillo al dedo; Paulina era una chava un poco flaquita, tenía la piel morena, ojos café claro, de la cara era bonita, tenía unos senos pequeños pero bien formaditos y un culito con unas nalgas muy bien formadas porque ensayaba ballet desde los 10 años; ella llevaba un traje de baño de una pieza porque era penosa y de todo se avergonzaba; Jennifer era todo lo contrario, tenía la cara muy bonita, era de estatura baja, piel blanca, tenía también unos pechos grandes y redondos, unas caderas anchas debido a su estatura y las piernas bien formadas; ella se había puesto un bikini azul cielo que le quedaba muy bien. Después de eso comenzamos a jugar y a echar relajo, hicimos una competencia de ver quién nadaba mas lejos, jugamos caballazos, de todo, y lo que más me encantó es que Jazmín me escogió como pareja para jugar. Después de estar casi dos horas jugando y nadando, la noche comenzaba a caer, pero nadie de los encargados de la alberca venía a sacarnos, entonces decidimos quedarnos hasta que alguien nos corriera de ahí, poco a poco nos aburrimos de jugar y empezamos a platicar de cosas personales, de nuestras relaciones, de lo que esperábamos de nuestra pareja. Esta conversación de seis muy pronto se convirtió solo de dos, de Jazmín y mía, la plática era muy amena y yo disfrutaba bastante de su compañía, de pronto me decidí a decirle:
-Oye Jaz, me agrada mucho estar contigo, eres una chava muy buena onda y sincera- ella me miró a los ojos y me dijo:
-Tu también me caes bien, no solo por como me tratas, sino porque eres súper alegre, sincero y siempre nos das nuestro lugar a nosotras y no como el patán de Jorge- ella me abrazó y continúo hablándome al oído:
-Me gustas y me encanta como me tratas y me cuidas, siento algo muy especial por ti, no sé, es como si ya te conociera, creo que me estoy enamorando- terminando de decir esto nuestras bocas se unieron y pude sentir sus labios suaves y carnosos y su aliento me pareció tan dulce como la miel, nos separamos y ella se volvió a acercar a mi con un beso aun mas ardiente que el anterior, ella cruzó sus piernas alrededor de mi cintura con lo cual ella pudo sentir la erección que tenía y yo pude sentir con mi pene su vagina, cosa que me calentó mucho, comencé a acariciarle sus nalgas y le besé el cuello justo debajo de su oreja, sentí que ella aceleraba su respiración y vi su cara que se había tornado de un color rosita, ella me acaricio mi pecho y empezó a bajar pasando por mi abdomen, pero al llegar casi a mi entrepierna, ella se detuvo y regresó su mano hacia arriba, yo le desabroché la parte de arriba del bikini, y por primera vez vi sus pezones de color rosado que estaban paraditos por el frío del ambiente, le besé uno de ellos y ella jadeaba de placer, pero (maldita sea) en ese instante llegó un encargado que nos descubrió en la movida, Jorge, Alan, Paulina y Jennifer se alcanzaron a salir pero no nos pudieron avisar, el encargado nos dijo que saliéramos de prisa, y lo que me molestó es que no le quitaba la vista de encima a Jazmín, se puso la parte de arriba del bikini y salió después de mi. Nos ordenó que nos vistiéramos y que lo siguiéramos hasta la dirección, allá nos multaron con tres días y nos quitaron las credenciales.
Al siguiente día todos los calientes de mis amigos me preguntaron mil cosas de lo que pasó ayer, pero como un caballero no tiene memoria, cambié el tema e hice notar que Beto se había ido y no se metió a la alberca. Antes de que llegara a la escuela todos acordamos en conseguirle novia. Toda esa semana nos dimos a la tarea de presentarle chicas, hasta que una chava de cuarto semestre entabló muy buena conversación con él, se entendieron de maravilla y a las tres semanas ya eran novios.
La novia de Beto se llamaba Laura, era bajita y un poco pasadita de peso, lo mejor de ella eran sus ojos azules. Ella siempre se iba con nosotros caminando hasta nuestras casas pero un día llegó a la puerta de la escuela una camioneta último modelo y de ella se bajó un hombre que la trataba de usted. Le preguntamos si era su papá, pero ella nos dijo que era su chofer y que hoy tenía que irse temprano, pero que el viernes (el siguiente día) su hermana haría una fiesta a la cual estábamos invitados.
Al siguiente día todos estábamos listísimos para pasarnos una noche inolvidable. Laura pasó por todos, primero pasaron por mí porque era el que vivía mas cerca de su casa, ella iba en compañía de su hermana porque era la que tenía licencia de conducir, se bajaron las dos de la camioneta, tocaron mi puerta y lo primero que noté es que no había mucha edad entre ella y nosotros, otra cosa que noté es que no me quitaba los ojos de encima. Laura nos presento:
-Adrián, ella es Pilar, mi hermana mayor- ella me dio la mano y me jalo para que le diera un beso en la mejilla como saludo.
-Mucho gusto, Adrián, creo que nos vamos a llevar muy bien, ¿no crees?- Yo ya había notado que algo se traían ella y su hermana, porque se miraban continuamente y soltaban risitas, pero yo no le di importancia y solo contesté:
-Si, nos llevaremos muy bien.
Pilar era una chava que gozaba de un físico muy bello, era blanca, de pelo pintado de rubio con luces, tenía los ojos azules igual que su hermana, unos senos grandes y firmes que remataban con unas nalgas bien formadas, llevaba puesto un pantalón deportivo pegado de color verde que hacía que su trasero se viera delicioso, un top blanco sin brasier que hacía que sus pezones (que estaban duros y paraditos por el viento frío que comenzaba a hacer) se notaran.
En cosa de cinco minutos llegamos por Alan, Paulina y Jorge (algo que se me ha olvidado decirles es que Alan y Paulina eran novios desde que nos metimos a la alberca hace cosa de cuatro semanas). Se presentaron con su hermana y nos dirigimos a casa de Beto y por último fuimos a casa de Jazmín para recoger a ella y a Jennifer.
Jazmín llevaba una blusa de botones color azul cielo muy sexy porque hacía resaltar la belleza de sus senos, unos jeans despintados y muy pegados, lo que hacía que su figura se dibujara perfectamente en su ropa.
Llegamos a la casa de Laura como a las 7 de la tarde y vimos una cantidad impresionante de chavos universitarios que ya estaban en plena fiesta, nos bajamos de la camioneta y cada quién se fue por su lado para conocer la casa, socializar y echar relajo. Jennifer, Alan, Paulina, Jazmín y yo nos fuimos al segundo piso donde había una mesa de billar, una cantina, una salita y una televisión en la que habían puesto videos de música; esa era la parte de la casa en la que había más ambiente, nos pusimos a bailar entre nosotros y también con los otros chavos que estaban ahí. En eso estábamos cuando Beto, Laura y su hermana Pilar subieron para unirse a nosotros, Pilar le presento a Jennifer un muchacho y él se puso a platicar con ella, Pilar nos llevó a dar una vuelta por el jardín que era hermoso y se notaba que gastaban buen dinero en su cuidado. Ella nos platicó que le gustaban las fiestas y el reventón, que en su escuela era muy popular y que varios chavos querían andar con ella, y que acababa de terminar con su novio, pasamos por un invernadero pequeño que tenía plantas muy bonitas. El aire empezaba a soplar y las nubes se veían negras, eran como las 9 de la noche cuando sonó el celular de Pilar; cuando ella colgó dijo que tenía que volver a la casa porque había llegado su ex-novio y quería arreglar un asunto con el.
Después, Jazmín y yo seguimos caminando tomados de la mano hasta que le dije:
-la suave lluvia de noviembre- estaba pensando en vos alta, pero gracias a ello, las consecuencias de ese comentario serían muy agradables; me volteó a ver y me preguntó.
-¿Apoco te gusta la lluvia?- a lo que conteste:
-Si, es de las cosas que más me gustan- entonces ella se quedo pensando un momento y después me pregunto:
-¿Qué más te gusta?-yo le respondí:
-Estar con mis amigos, leer, nadar y también me gustas tu- ella me miró con cara de asombro, tal vez porque no estaba acostumbrada a que un chavo le hablara así de directo.
De pronto ella me tomo de la mano, me abrazo y me dijo al oído:
-Pues lo que a mi también me gusta en este momento eres tu- y cuando terminó de decirme esto me dio un beso intenso de esos que te quitan el aliento, nos sentamos en el pasto del jardín donde pude disfrutar de sus labios, ella me besaba muy delicioso, sentía como su aliento y el mío se hacían uno solo y nuestras caricias se fueron tornando de tiernas a sensuales y mucho mas ardientes, fui recorriendo con mis dedos todo el camino que lleva de su cuello a sus tetas. Ahí desabotoné muy lentamente su blusa y esto dejó ver un sostén blanco que desabroché regidamente, esos ricos pezones rosaditos quedaron una vez más a mi disposición. Comencé primero dando pequeños besitos alrededor de ellos mientras que ella me quitaba mi playera y luego continuó con mi cinturón que jaló con fuerza y ahí fue cuando metió su mano a mi entrepierna para encontrarse con un pene durísimo, ella primero lo tomó con un poco de miedo diría yo pero después lo soltó y saco rápidamente su mano, yo le dije
-Que pasa- ella se acercó a mí y me dio un tierno beso en la boca, ella besa muy rico, me volvió a abrazar, ahí pude sentir la redondez y la perfección de sus pechos y sus pezones duros por la excitación, se acercó a mi oído y me dijo:
-Pues la verdad es que esta sería mi primera vez y mis amigas me han dicho que duele mucho- yo la volví a besar y le dije:
-No tengas miedo, lo último que quiero es que sufras, confía en mi- y dicho eso se medio abrochó su blusa, la levanté de el pasto y nos fuimos a una casita de huéspedes que estaba al fondo del jardín, traté de abrir, pero estaba cerrado, entonces tuvimos que saltarnos por la ventana, ya adentro nos besamos más caliente que afuera, en eso estábamos cuando la tormenta se hizo notar soltando un rayo ensordecedor, ella se espantó mucho y me abrazó, no dije nada y seguí donde estábamos, con mi lengua le dibujaba círculos alrededor de sus pezones, ella ya había tomado confianza y mi pantalón cayó al piso, yo quedé solo en bóxer y ella aun con su pantalón, el que desabroché mientras comenzaba a bajar por su vientre plano. Jazmín soltó un gemido de pasión que me hizo estremecer, le bajé su pantalón y comencé a lamer su vagina a través de su tanguita, ella seguía disfrutando de esto, soltaba pequeños gemidos, su tanguita roja ya se había mojado por la acción de mi lengua así que se la quite y vi que su conchita estaba depilada solo con un pequeño hilito de bellos en medio, empecé a dar besos y a dibujar círculos con mi lengua. Ella me agarraba la cabeza y alborotaba mi cabello al mismo tiempo que gemía y se retorcía, cuando introduje mi lengua al interior de su vagina ella soltó un grito:
-¡¡¡Ah si, así bebe, no pares!!!- eso me calentó aún más. Subí mis manos para agarrar sus tetas, primero las agarré con toda mi mano y después dando pellizquitos a sus pezones, ella gritaba, alzaba las manos sobre su nuca y me pedía mas, el calor de su cuerpo y sus movimientos me excitaron demasiado, subí de su vagina a su oído dibujando un caminito de besos a través de su cuerpo y le dije:
-confía en mí, no te haré daño- ella levanto la cabeza para mirarme y vi a una Jazmín despeinada y totalmente rosada de su cara, me contesto:
-Haz lo que quieras conmigo, me vuelves loca- Le di un beso y ella abrió sus piernas, entonces yo metí mi pene lo más lentamente que pude en su ajustada vagina, ella primero dibujó en su cara unos gestos de dolor pero no duraron mucho, yo seguía deslizando mi glande centímetro a centímetro en su vagina virgen, es una sensación indescriptible, yo temblaba de excitación y de placer al introducir más y más hasta que llegué a la base de mi pene, ahí me quedé un rato y después comencé a sacarlo igual de lento, hasta que no pude más y comencé un mete y saca ya a ritmo normal, ella me abrazaba, rasguñaba mi espalda y daba gritos de placer tan altos que creí que nos descubrirían, pero a ella parecía no importarle y al contrario, comenzó a mover sus caderas mas rápidamente, lo que me obligó a cambiar de posición, ahora yo estaba abajo y ella me cabalgaba con un ritmo frenético, yo
apretaba lo más que podía para contener mi eyaculación que ya sentía venir, fue así que el vaivén de sus caderas la llevó al clímax, ella no se podía contener, yo lo que hice fue hundir lo más que pude mi pene y dejarla gozar del primer orgasmo de su vida:
-Ah, ah, más rápido papi, dame más, me matas, no puedo mas, hm. si, más, más-
Ella se agarraba sus tetas como yo hace un instante, la cargué con mis brazos y ella abrazó mi cintura con sus piernas, la presión que se produjo por ese abrazo casi hace que me viniera, pero contuve con todas mis fuerzas porque quería que eso durara mas, así que la llevé hasta la mesa, ahí ella se acostó y para descansar volví a bajar para probar ese delicioso sabor de su primer orgasmo. Lamía aquella vagina mientras ella descansaba de su orgasmo, pero pasados unos pocos minutos tomó su segundo aire, jadeaba, se movía y arqueaba su espalda baja, y como la sensación de venirme ya había pasado, introduje nuevamente mi pene, la tomé de sus caderas con ambas manos y di rienda suelta a mis instintos, aceleré mis embestidas, ella solo podía gritar y agarrar sus pechos que se movían a todas partes por la velocidad de mi ritmo, después con mi mano derecha frotaba su clítoris y mi mano izquierda se encontró con la suya, entrelazamos los dedos y ella se levanto para mirarme, pero como mi ritmo no disminuyó, se acostó de nuevo, entonces subí también a la mesa y la besé apasionadamente, le mordí el labio inferior, me encantan sus labios así que antes de venirme ahogué sus gritos que eran cada vez más agudos con un beso que tanto ella como yo disfrutamos muchísimo, hasta que no pude mas y sin detener mis embestidas me vine en ella, Jazmín apretó lo mas que pudo mi mano y dejo ir un segundo orgasmo más intenso que el primero, se retorcía, jadeaba y cerraba los ojos, después mis bombeos disminuyeron y ella se calmó, me dejé caer sobre de su cansado cuerpo, sentí su cuerpo húmedo por el sudor, sus pezones paraditos y su aliento caliente y agitado, acerqué mis labios a las suyos y nos hundimos en un beso larguísimo, después agotados los dos nos quedamos mirándonos uno al otro un momento que duro casi una eternidad hasta que ella salió del trance, me acarició la cara con su mano y me dijo con una voz bajita y muy tierna:
-Eres increíble mi amor- yo le conteste:-tu también princesa- así, ella pasaba su suave mano sobre mi pecho, yo le acaricié su hermoso rostro y le di un segundo beso dándole las gracias por estar conmigo esa noche que la verdad será inolvidable para ambos, nos quedamos un tiempo, hasta que un fuerte rayo me sacó del trance en que estaba, me levanté y vi que ella se había quedado profundamente dormida, vi el reloj de la pared y ya pasaban de las 2 de la mañana, al parecer yo también me quedé dormido un rato, caminé hacia la ventana, la lluvia caía sin piedad sobre el pasto del jardín y golpeaba el cristal; miré a través del vidrio y me di cuenta que la fiesta había terminado, alcancé a ver que la gente estaba totalmente ebria y varios chavos se quedaron dormidos en la terraza.
Volví a la mesa, tomé su brazo y lo enredé en mi cuello, deslicé mis brazos debajo de su cuerpo y la cargué, pero ella abrió los ojos y me preguntó:
-¿Qué haces?- yo la mire y le dije -Te llevo a la cama para que no te resfríes con el frío que hace aquí-
Llegué a la recámara, la acosté suavemente en la cama y la cubrí con las cobijas, después regrese por la ropa y la puse sobre el buró, hecho eso me acosté junto de ella, pero por el movimiento de la cama se despertó nuevamente y con una soñolienta y cansada voz me dijo:
-¿Qué hora es?- yo la abracé y entrelazamos nuestras piernas sin ropa, nos acercamos el uno al otro y nuestros cuerpos quedaron muy juntos, la besé y le conteste:
-Es tarde mi amor, descansa- Jazmín cerró los ojos, al poco rato, al sentir el calor que despedía su cuerpo y al ver su carita preciosa, mis ojos se fueron cerrando poco a poco hasta quedar dormido, y así, los dos, desnudos y abrazados, dormimos hasta el siguiente día.
Abrí mis ojos, ella seguía entregada a los dominios del sueño, me levanté para abrir la ventana, el sol había disipado las nubes y la mañana lucia como si el mundo hubiese sido creado una vez más, el ambiente olía a tierra mojada, los pájaros cantaban y el pasto brillaba como si fueran cientos de rubíes los que estuvieran tirados en el piso. Me aparté de la ventana, me puse mis bóxer y mi pantalón, fui a la cocina y preparé el desayuno, cuando estuvo listo mire el reloj y vi que faltaban pocos minutos para las siete, puse el pan, los huevos revueltos y el jugo de naranja sobre el comedor, caminé y abrí la puerta de la recámara, ella seguía sin ropa y estaba mirando a través de la ventana que había dejado abierta, yo me acerque y la abracé por atrás, me dijo:
-¿No es hermoso el jardín de nuestras amigas?- ella tomó mis manos que acariciaban su abdomen, le besé el cuello, al instante giró su cabeza y nuestros labios se encontraron una vez más.
-¿Quieres desayunar?- le pregunté y ella me miró desconcertada:
-¿Hiciste eso por mí?- yo le conteste con un falso tono de sarcasmo y despreocupación:
-No, la verdad es que desperté con hambre y decidí invitarte- Jazmín hizo una mueca siguiendo mi juego:
-Esta bien, para que veas que no soy mala onda, te acompaño- fuimos a comer y después nos metimos a la ducha, abrí el grifo del agua caliente y nos metimos a la regadera, poco me importó que tuviese puestos mis pantalones, pero ella los desabrochó, yo me los acabé de quitar y los lancé al piso, Jazmín se paró en puntillas, entrelazó sus suaves brazos en mi cuello, me acerqué a su oído y le dije:
-Eres hermosa, nunca conocí a una mujer como tú, te amo Jazmín- me miró fijamente a los ojos y me contestó:
-Nunca me habían dicho eso-
-Pues es la verdad, me gustaste desde que te vi entrenando en la escuela-
-¿Apoco te acuerdas?-
-Claro que si. Cómo olvidar una carita de ángel como la tuya-
Tomé la esponja y tallé su delicado cuerpo, sus senos, su abdomen, sus caderas, sus nalgas y sus piernas, ella hizo lo mismo, pasó sus manitas por mi espalda, mis hombros, mi pecho y mi abdomen. Dejamos que el agua tibia enjuagara nuestros cuerpos mientras nos besábamos sensualmente y nos tocábamos todo para ayudar al agua en su tarea, después nos secamos y vestimos el uno al otro.
Abrió la puerta delantera y caminamos tomados de la mano a través del jardín, despertamos a todos nuestros amigos y le dimos las gracias a Laura y a su hermana por invitarnos a la fiesta, nos despedimos y cada quién se fue a su casa, menos Jazmín y yo, porque qué clase de caballero seria si no acompaño a mi novia hasta su casa, así que caminamos un rato hasta que llegamos a su casa, su padre estaba hecho una fiera pero ella me tomó ambas manos y nos besamos sin importar que nos viera su padre o quien fuera que pasara por ahí en ese momento; se despidió de mi y al acercarse a la puerta su padre preguntó colérico:
-¿Dónde andabas?, te dije que a las doce te quería aquí puntual, ¿Y quien es ese tipo?- ella contestó con tono sarcástico:
-Ay papá, usa tu imaginación- se volvió, me cerro un ojo y me mando un beso mientras cerraba la puerta; sin darme cuenta, en mi cara se dibujó una sonrisa, di media vuelta, metí mis manos en la chamarra y caminé rumbo a casa.
Si les gustó mi relato, les pido que me escriban a: adrian_odin@yahoo.com y si no pues también.