albertinobonito
17-06 2005, 12:18 PM
Siempre los busco maduros y que sean activos porque me gusta que me traten de una manera especial.
Me gusta que me desnuden, me mamen los pezones y me consientan en la cama. Que me miren el cuerpo en detalle y que me abran bien abierto para que me examinen a la luz de la lámpara. Me gusta abrirme al máximo y no dejar nada oculto.
Me gusta mamar la verga arrodillado y luego en la cama me dedico a los huevos en detalle. Luego me gusta que me traten con masculinidad y que sientan que soy su putita especial. A veces me pongo unas medias negras a medio muslo y unos tacones altos negros para que me feminicen y me traten como a una chiquilla.
Me encanta obedecer y no hay nada que me guste mas que obedecerles sus caprichillos en la cama para hacerlos felices. Me dejo palmetear las nalgas y que me golpeen las mejillas con sus órganos.
Pero nada como una buena penetración: la sensación de un pene introduciéndose mientras yo gimo y me desespero. También me gusta gritar y soy como un pautita joven que están desvirgando. Me desespero y lloro con una verga adentro de mi culo mientras me chupan los pezones. Me encanta que me penetren al estilo mujer: yo boca arriba. Con mis caderas montadas en una almohada alta de manera que mis nalgas queden levantadas.
Cuando ya me tienen completamente ensartado y con esa masa de carne dentro de mi cuerpo y después de llorar y pedir compasión, mi amante ya esta a mil. Entonces empieza el trabajo fuerte. Con mis nalgas al borde la cama bien levantadas, el parado en el piso, su verga dentro de mí mirándome a la cara y a los ojos me trabaja el ano fuerza. Yo grito como una poseída. Me bombea su verga en mi conducto al principio muy despacio y luego mas rápido. Yo empiezo a gritar con más intensidad y a desesperarme. El me mira a la cara y a mis ojos mientras me saca y me introduce ese enorme animal que me destroza las entrañas.
Cuando ya me tiene a punto, me bombea más rápido y fuerte. Yo siento los golpes en mis nalgas y siento que mis caderas casi se abren, le grito y le ruego que me descadere, que me brutalice. Ahí empieza la parte más rica. Ya muy calientes los dos y yo bien ensartado, le rugo que me de mas duro y el empieza a decirme cosas al oído muy brutales y luego me mira a la cara cuando yo le respondo. A veces es tanta la desesperación que yo le pido que me azote las nalgas. El se despega y con su ciento me calienta al máximo y luego me conecta otra vez sin lastima.
La puerta cerrada para que mis gritos no salgan. La penetración es brutal y mi felicidad total. El me dice: que rica puta eres, perra! y yo le contesto entre gemidos: no me dejes papi nunca, dame siempre así!
Generalmente termina en mi cara o en mi cabello o abro la boca para que llene de su aliento vital.
Así paso una o dos semanas hasta que el me busca o yo lo busco.
La otra vez me llevo a su casa, mientras su esposa estaba de viaje en el exterior, busco en una canasta la ropa interior usada que su mujer había dejado antes de viajar, me la hizo colocar, con tacones y todo. Pasee por la casa así, le cocine su platillo que mas le gusta y luego me llevo a la cama. Fue algo brutal.
A veces pienso si yo soy mejor en la cama que su señora o si yo le doy mas gusto.
No me importa, esa verga es mía y la gozo cuando quiera. Que la puta de su esposa haga lo que quiera, pero yo me lo como a el muy rico y el me da todo el semen y yo me siento su mujercita.
Dime opinas, mándame un email
Me gusta que me desnuden, me mamen los pezones y me consientan en la cama. Que me miren el cuerpo en detalle y que me abran bien abierto para que me examinen a la luz de la lámpara. Me gusta abrirme al máximo y no dejar nada oculto.
Me gusta mamar la verga arrodillado y luego en la cama me dedico a los huevos en detalle. Luego me gusta que me traten con masculinidad y que sientan que soy su putita especial. A veces me pongo unas medias negras a medio muslo y unos tacones altos negros para que me feminicen y me traten como a una chiquilla.
Me encanta obedecer y no hay nada que me guste mas que obedecerles sus caprichillos en la cama para hacerlos felices. Me dejo palmetear las nalgas y que me golpeen las mejillas con sus órganos.
Pero nada como una buena penetración: la sensación de un pene introduciéndose mientras yo gimo y me desespero. También me gusta gritar y soy como un pautita joven que están desvirgando. Me desespero y lloro con una verga adentro de mi culo mientras me chupan los pezones. Me encanta que me penetren al estilo mujer: yo boca arriba. Con mis caderas montadas en una almohada alta de manera que mis nalgas queden levantadas.
Cuando ya me tienen completamente ensartado y con esa masa de carne dentro de mi cuerpo y después de llorar y pedir compasión, mi amante ya esta a mil. Entonces empieza el trabajo fuerte. Con mis nalgas al borde la cama bien levantadas, el parado en el piso, su verga dentro de mí mirándome a la cara y a los ojos me trabaja el ano fuerza. Yo grito como una poseída. Me bombea su verga en mi conducto al principio muy despacio y luego mas rápido. Yo empiezo a gritar con más intensidad y a desesperarme. El me mira a la cara y a mis ojos mientras me saca y me introduce ese enorme animal que me destroza las entrañas.
Cuando ya me tiene a punto, me bombea más rápido y fuerte. Yo siento los golpes en mis nalgas y siento que mis caderas casi se abren, le grito y le ruego que me descadere, que me brutalice. Ahí empieza la parte más rica. Ya muy calientes los dos y yo bien ensartado, le rugo que me de mas duro y el empieza a decirme cosas al oído muy brutales y luego me mira a la cara cuando yo le respondo. A veces es tanta la desesperación que yo le pido que me azote las nalgas. El se despega y con su ciento me calienta al máximo y luego me conecta otra vez sin lastima.
La puerta cerrada para que mis gritos no salgan. La penetración es brutal y mi felicidad total. El me dice: que rica puta eres, perra! y yo le contesto entre gemidos: no me dejes papi nunca, dame siempre así!
Generalmente termina en mi cara o en mi cabello o abro la boca para que llene de su aliento vital.
Así paso una o dos semanas hasta que el me busca o yo lo busco.
La otra vez me llevo a su casa, mientras su esposa estaba de viaje en el exterior, busco en una canasta la ropa interior usada que su mujer había dejado antes de viajar, me la hizo colocar, con tacones y todo. Pasee por la casa así, le cocine su platillo que mas le gusta y luego me llevo a la cama. Fue algo brutal.
A veces pienso si yo soy mejor en la cama que su señora o si yo le doy mas gusto.
No me importa, esa verga es mía y la gozo cuando quiera. Que la puta de su esposa haga lo que quiera, pero yo me lo como a el muy rico y el me da todo el semen y yo me siento su mujercita.
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