complacida
09-05 2005, 05:15 PM
Hasta hace un tiempo me consideraba una mujer ajena y sin interés por todas las modalidades del sexo, para mí sólo consistía en hacerlo y ya, nunca demostré mayor interés y eso debido tal vez a que antes de casarme solo aflojé el tesorito solo unas cuantas veces y a pesar de que fui muy noviera nunca permití que llegaran mas allá. Me gustaba aventarme fajesines y hasta ahí y ya que mi vida sexual de casada es muy monótona puesto que mi marido es muy serio en ese sentido lo hacemos a lo mucho solo una vez por semana y nada más un acto a la vez. A lo largo de 3 años que llevamos de casados la verdad necesito de más. Soy muy cachonda y mi marido es todo lo contrario, aunque me esté acostumbrando a su forma de ser.
Uno de esos días que me dirigía al trabajo y que tenia que tomar peceras, puesto que mi auto se encontraba en el taller, subí a una en la parte de adelante porque atrás ya no había lugar. Ese día llevaba una falda algo corta que al momento de sentarme se me subía y debo de reconocer que mi mayor atractivo siempre han sido mis piernas, ya que las tengo torneadas y firmes, acompañadas de un lindo trasero levantado que me mide 110 cm. Siento que mis pechos son un tanto pequeños... de ahí en fuera me considero un cuero de mujer por ser de blanca y medir 1.65 cm. No tengo hijos y cuento con tan sólo 26 años.
Noté que el conductor no dejaba de verme las piernas, situación que al principio me incomodó un poco pero luego me relajé y no se que sucedió pero lo empecé a observar también. Él tendría como unos 45 años mas o menos y se veía fuerte, rudo, con sus enormes manos y fuertes brazos y en ese momento por mi mente pasaron muchas cosas que hicieron que de momento sintiera líquidos en la entrepierna pero volví a la realidad y me dije "¿Cómo crees? ¡Estás loca!"... y traté de pensar en otra cosa y para no dar motivo me quité mi saco y lo puse sobre mis piernas, ya que el bolso que llevaba no era lo suficientemente grande para cubrirlas. Inmediatamente el chofer me dijo que si tenía frió subiera más el vidrio y le contesté que así estaba bien. Luego preguntó que si trabajaba en "...empresa..." Deduzco que porque vio mi gafette y respondí que si y así me fue haciendo plática y me agradó.
Como yo bajaba hasta el final de la ruta me dijo que si no tenía inconveniente me llevaría hasta la puerta de mi trabajo por que de hecho todo el pasaje se baja y en mi caso tengo que caminar una cuantas cuadras más y por eso respondí que si. No está tan lejos pero acepté. Le comente que no contaba con mi auto y que me daba pena pero él me dijo que no me preocupara, que lo hacía con gusto. Cuando llegamos le di las gracias y él preguntó que a qué hora salía y le dije la hora. Él contesto que trataría estar mas o menos a esa hora en la base para que me llevara de regreso a mi casa, nada más sonreí sin decir nada.
Ese día laboral la pasé pensando en él, en que la verdad me había gustado no sé qué de él pero su sola presencia me excitaba, me imaginaba como sería el hacerlo con alguien como él y me sentí tonta, pues me hubiera portado más coqueta pero dije "para la otra", si es que hay otra.
Al salir ya para la casa rumbo a la base de las peceras escucho que me dicen adiós preciosa y volteé. Era él que me decía que había venido hasta aquí por que a lo mejor no acertaba en escoger la correcta pecera. Me subí a la pecera y ya en el camino me fue diciendo que estaba muy guapa y como otra cosa le dije que era casada y el respondió "no soy celoso" y soltó una carcajada, pero lo que me extrañó fue que no levanto pasaje pero no dije nada y ya al acercarse al lugar por donde vivo me preguntó que en que calle vivía y lo guié. Obviamente le pedí no llegar hasta la puerta de mi casa, así que nos quedamos una cuadras antes y estuvimos platicando de cosas y durante la plática observé un tremendo bulto entre sus piernas, ya que él no paraba de verme las mías y no sé, hasta la fecha que fue lo que me pasó pero eso me excitó y a propósito hice que se me subiera más la falda. Él no aguantó mas y se me acercó y me dio un beso y lo permití, les repito, no sé que pasó pero le agarré el enorme bulto de enmedio de sus piernas; él no tardó en meter sus manos enmedio de mis piernas y tocarme mi vagina que para ese momento ya estaba súper empapada y él con gran habilidad hizo a un lado mi pantaleta y empezó a meter uno de sus dedos. Al momento de sentirlo dentro me hizo gemir un poco. Sentía la gloria como con sus enormes manos tocaba mi vagina y para no quedarme atrás le pedí que me enseñara su miembro. Se desabrochó su pantalón y... ¡Madre santa! No podía creer lo que veía. Nunca pensé que existiera uno de ese tamaño y mucho menos que la tuviera "en vivo y a todo color". La tomé entre mis manos y la acaricié. Estaba durísima y enorme y un color muy oscuro. En eso me dijo que por qué no buscábamos un lugar más solo y le dije que sí. Anduvimos buscándolo hasta que encontramos uno. En eso momento no pensé en las consecuencias que eso me podría ocasionar, ni que mi marido pronto llegaría a casa y mucho menos que estuviera a punto de hacerlo con un chofer de una pecera con un aspecto grotesco y hasta cierta forma sucio, por estar todo el tiempo dentro de la pecera. En ese momento era más grande mi calentura y deseo.
Ya que estábamos ahí, él me dijo que nos fuéramos para atrás. Estando atrás me quitó por completo mi pantaleta y nuevamente empecé a sentir su mano que con gran delicadeza, pero firmeza a la vez me tallaba mi vagina.
-¡Estas mojadísima! ¿Tu esposo no te atiende o qué?
La verdad él sólo contestó si pregunta: "¡Que buey es! Si yo fuera él todo el tiempo te estaría cogiendo y no saldría de casa sólo a lo necesario, pero yo si te voy a dar lo que tu pidas".
En eso abrió mis piernas y con su lengua frotó mi clítoris e hizo que tuviera mi primer orgasmo en un tiempo récord. Luego se colocó un preservativo, pidiéndome que abriera bien mis piernas y lo hice así, pero al sentir la cabeza de su enorme miembro en mi entrada pegué un grito que de inmediato hizo que la sacara. Me preguntó qué pasaba y yo le dije que me dolia bastante. Él se levantó y se sentó en uno de los asientos y me dijo "voltéate y para más esas nalgotas y vete sentando poco a poco tu sola". Yo traté de hacer lo que me decía pero no pude. El dolor que sentía era muy fuerte al grado que de inmediato la saqué, provocando que en un intento de meterla se rompiera el preservativo, asi que ya no podíamos hacer nada. Él me dijo que no me preocupara, que otra ocasión sería, y yo le contesté que sí, pero solicitándole que el próximo encuentro fuera en un hotel. Él de inmediato aceptó, proponiendo que nuestro encuentro fuera al siguiente día, y yo acepté también.
Al otro día pedí permiso para salir temprano, ya que no quería que mi esposo sospechara de por qué llegaba tarde, así que ese día traté de irme lo más sexy posible, con una minifalda, unos zapatos altos y una tanga muy coqueta. Ya estando en el hotel me acostó en la cama, subió mi mini, me la empezó a meter y otra vez el dolor se hizo presente al momento que me trataba de penetrar. Él sólo decía que estaba cerradita, hasta que por fin logró entrar, aunque sólo una parte. Sentía rápidamente como al momento tenía un orgasmo e hice lo que nunca: grité, gemí, lloré... nunca había sentido algo así y le rogué metérmela toda por favor. Cuando lo hizo pegué un fuerte grito al sentir todo ese enorme miembro dentro de mí. En cada embestida sentía como empujaba todas mis entrañas. Poco a poco fue acelerando sus movimientos y empecé a gritar como loca -cosa que nunca en mi vida había hecho-, luego me pidió que me volteara, pero antes colocó unos cojines en mi vientre, dejando en alto mis nalgas y así me penetró nuevamente. Estando en esa posición me pidió que me enderezara, quedando en la posición de perrito.
En el momento pensé que si mi esposo en algunas ocasiones medio me lastimaba en esa posición este me mataría, pero por la excitación ni lo pensé, así que levanté lo más que pude mi trasero y lo invité a que hiciera lo que quisiera con él. Él ni tardo ni perezoso la fue metiendo poco a poco al momento que yo mordía y apretaba las sábanas. Aquel enorme trozo de carne lo sentía en toda su plenitud y no quedó otra más que disfrutar de ese momento y le pedí lo que siempre quise hacer... que se quedara quieto y que yo sola me movería y así lo hice. Yo sola me ensartaba. Una vez que me cansé le pedí "ahora si, hazlo tu". Me tomó de la cintura y empezó a moverse de tal forma que sentía cómo pegaban sus testículos en mí. No paré de gritar, esa posición me estaba matando. Luego se sentó en la orilla de la cama y me pidió que me sentara espaldas a él, tomándome de la cintura para ayudarme a darme de sentones.
No sé por cuánto tiempo estuvimos en esa posición, lo que es cierto es que perdí la cuanta de orgasmos que tuve ese día, pero él terminó al momento que me levanté y lo recosté encima de la cama y me monté en él. Él me estaba partiendo en dos, pero me gustaba y cuando sentí que terminaría enderecé un poco mis caderas para dejar sólo una parte de su miembro dentro de mi y empezar a moverme lo mas rápido que pudiera para hacer placentera su venida y así fue. Me besó y me dijo que lo hacía muy bien, y que le gustaba cómo lo apretaba y sobre todo la forma de como grité, a lo que respondí que la que le tenia que dar las gracias era yo, pues había hecho que descargara todas esas energías acumuladas en tanto tiempo, y que aparte tenía muy buen equipo de trabajo. Me reí y fui al baño para cambiarme y posteriormente irnos y ya estando cerca de mi casa me dijo que no podía creer que lo había hecho conmigo, que nunca pensó tener una mujer así como yo: tan fina y tan buenota. Yo le contesté en un tono coqueto que cuando él gustara se volvería a repetir, y ahora lo veo una vez por semana.
Uno de esos días que me dirigía al trabajo y que tenia que tomar peceras, puesto que mi auto se encontraba en el taller, subí a una en la parte de adelante porque atrás ya no había lugar. Ese día llevaba una falda algo corta que al momento de sentarme se me subía y debo de reconocer que mi mayor atractivo siempre han sido mis piernas, ya que las tengo torneadas y firmes, acompañadas de un lindo trasero levantado que me mide 110 cm. Siento que mis pechos son un tanto pequeños... de ahí en fuera me considero un cuero de mujer por ser de blanca y medir 1.65 cm. No tengo hijos y cuento con tan sólo 26 años.
Noté que el conductor no dejaba de verme las piernas, situación que al principio me incomodó un poco pero luego me relajé y no se que sucedió pero lo empecé a observar también. Él tendría como unos 45 años mas o menos y se veía fuerte, rudo, con sus enormes manos y fuertes brazos y en ese momento por mi mente pasaron muchas cosas que hicieron que de momento sintiera líquidos en la entrepierna pero volví a la realidad y me dije "¿Cómo crees? ¡Estás loca!"... y traté de pensar en otra cosa y para no dar motivo me quité mi saco y lo puse sobre mis piernas, ya que el bolso que llevaba no era lo suficientemente grande para cubrirlas. Inmediatamente el chofer me dijo que si tenía frió subiera más el vidrio y le contesté que así estaba bien. Luego preguntó que si trabajaba en "...empresa..." Deduzco que porque vio mi gafette y respondí que si y así me fue haciendo plática y me agradó.
Como yo bajaba hasta el final de la ruta me dijo que si no tenía inconveniente me llevaría hasta la puerta de mi trabajo por que de hecho todo el pasaje se baja y en mi caso tengo que caminar una cuantas cuadras más y por eso respondí que si. No está tan lejos pero acepté. Le comente que no contaba con mi auto y que me daba pena pero él me dijo que no me preocupara, que lo hacía con gusto. Cuando llegamos le di las gracias y él preguntó que a qué hora salía y le dije la hora. Él contesto que trataría estar mas o menos a esa hora en la base para que me llevara de regreso a mi casa, nada más sonreí sin decir nada.
Ese día laboral la pasé pensando en él, en que la verdad me había gustado no sé qué de él pero su sola presencia me excitaba, me imaginaba como sería el hacerlo con alguien como él y me sentí tonta, pues me hubiera portado más coqueta pero dije "para la otra", si es que hay otra.
Al salir ya para la casa rumbo a la base de las peceras escucho que me dicen adiós preciosa y volteé. Era él que me decía que había venido hasta aquí por que a lo mejor no acertaba en escoger la correcta pecera. Me subí a la pecera y ya en el camino me fue diciendo que estaba muy guapa y como otra cosa le dije que era casada y el respondió "no soy celoso" y soltó una carcajada, pero lo que me extrañó fue que no levanto pasaje pero no dije nada y ya al acercarse al lugar por donde vivo me preguntó que en que calle vivía y lo guié. Obviamente le pedí no llegar hasta la puerta de mi casa, así que nos quedamos una cuadras antes y estuvimos platicando de cosas y durante la plática observé un tremendo bulto entre sus piernas, ya que él no paraba de verme las mías y no sé, hasta la fecha que fue lo que me pasó pero eso me excitó y a propósito hice que se me subiera más la falda. Él no aguantó mas y se me acercó y me dio un beso y lo permití, les repito, no sé que pasó pero le agarré el enorme bulto de enmedio de sus piernas; él no tardó en meter sus manos enmedio de mis piernas y tocarme mi vagina que para ese momento ya estaba súper empapada y él con gran habilidad hizo a un lado mi pantaleta y empezó a meter uno de sus dedos. Al momento de sentirlo dentro me hizo gemir un poco. Sentía la gloria como con sus enormes manos tocaba mi vagina y para no quedarme atrás le pedí que me enseñara su miembro. Se desabrochó su pantalón y... ¡Madre santa! No podía creer lo que veía. Nunca pensé que existiera uno de ese tamaño y mucho menos que la tuviera "en vivo y a todo color". La tomé entre mis manos y la acaricié. Estaba durísima y enorme y un color muy oscuro. En eso me dijo que por qué no buscábamos un lugar más solo y le dije que sí. Anduvimos buscándolo hasta que encontramos uno. En eso momento no pensé en las consecuencias que eso me podría ocasionar, ni que mi marido pronto llegaría a casa y mucho menos que estuviera a punto de hacerlo con un chofer de una pecera con un aspecto grotesco y hasta cierta forma sucio, por estar todo el tiempo dentro de la pecera. En ese momento era más grande mi calentura y deseo.
Ya que estábamos ahí, él me dijo que nos fuéramos para atrás. Estando atrás me quitó por completo mi pantaleta y nuevamente empecé a sentir su mano que con gran delicadeza, pero firmeza a la vez me tallaba mi vagina.
-¡Estas mojadísima! ¿Tu esposo no te atiende o qué?
La verdad él sólo contestó si pregunta: "¡Que buey es! Si yo fuera él todo el tiempo te estaría cogiendo y no saldría de casa sólo a lo necesario, pero yo si te voy a dar lo que tu pidas".
En eso abrió mis piernas y con su lengua frotó mi clítoris e hizo que tuviera mi primer orgasmo en un tiempo récord. Luego se colocó un preservativo, pidiéndome que abriera bien mis piernas y lo hice así, pero al sentir la cabeza de su enorme miembro en mi entrada pegué un grito que de inmediato hizo que la sacara. Me preguntó qué pasaba y yo le dije que me dolia bastante. Él se levantó y se sentó en uno de los asientos y me dijo "voltéate y para más esas nalgotas y vete sentando poco a poco tu sola". Yo traté de hacer lo que me decía pero no pude. El dolor que sentía era muy fuerte al grado que de inmediato la saqué, provocando que en un intento de meterla se rompiera el preservativo, asi que ya no podíamos hacer nada. Él me dijo que no me preocupara, que otra ocasión sería, y yo le contesté que sí, pero solicitándole que el próximo encuentro fuera en un hotel. Él de inmediato aceptó, proponiendo que nuestro encuentro fuera al siguiente día, y yo acepté también.
Al otro día pedí permiso para salir temprano, ya que no quería que mi esposo sospechara de por qué llegaba tarde, así que ese día traté de irme lo más sexy posible, con una minifalda, unos zapatos altos y una tanga muy coqueta. Ya estando en el hotel me acostó en la cama, subió mi mini, me la empezó a meter y otra vez el dolor se hizo presente al momento que me trataba de penetrar. Él sólo decía que estaba cerradita, hasta que por fin logró entrar, aunque sólo una parte. Sentía rápidamente como al momento tenía un orgasmo e hice lo que nunca: grité, gemí, lloré... nunca había sentido algo así y le rogué metérmela toda por favor. Cuando lo hizo pegué un fuerte grito al sentir todo ese enorme miembro dentro de mí. En cada embestida sentía como empujaba todas mis entrañas. Poco a poco fue acelerando sus movimientos y empecé a gritar como loca -cosa que nunca en mi vida había hecho-, luego me pidió que me volteara, pero antes colocó unos cojines en mi vientre, dejando en alto mis nalgas y así me penetró nuevamente. Estando en esa posición me pidió que me enderezara, quedando en la posición de perrito.
En el momento pensé que si mi esposo en algunas ocasiones medio me lastimaba en esa posición este me mataría, pero por la excitación ni lo pensé, así que levanté lo más que pude mi trasero y lo invité a que hiciera lo que quisiera con él. Él ni tardo ni perezoso la fue metiendo poco a poco al momento que yo mordía y apretaba las sábanas. Aquel enorme trozo de carne lo sentía en toda su plenitud y no quedó otra más que disfrutar de ese momento y le pedí lo que siempre quise hacer... que se quedara quieto y que yo sola me movería y así lo hice. Yo sola me ensartaba. Una vez que me cansé le pedí "ahora si, hazlo tu". Me tomó de la cintura y empezó a moverse de tal forma que sentía cómo pegaban sus testículos en mí. No paré de gritar, esa posición me estaba matando. Luego se sentó en la orilla de la cama y me pidió que me sentara espaldas a él, tomándome de la cintura para ayudarme a darme de sentones.
No sé por cuánto tiempo estuvimos en esa posición, lo que es cierto es que perdí la cuanta de orgasmos que tuve ese día, pero él terminó al momento que me levanté y lo recosté encima de la cama y me monté en él. Él me estaba partiendo en dos, pero me gustaba y cuando sentí que terminaría enderecé un poco mis caderas para dejar sólo una parte de su miembro dentro de mi y empezar a moverme lo mas rápido que pudiera para hacer placentera su venida y así fue. Me besó y me dijo que lo hacía muy bien, y que le gustaba cómo lo apretaba y sobre todo la forma de como grité, a lo que respondí que la que le tenia que dar las gracias era yo, pues había hecho que descargara todas esas energías acumuladas en tanto tiempo, y que aparte tenía muy buen equipo de trabajo. Me reí y fui al baño para cambiarme y posteriormente irnos y ya estando cerca de mi casa me dijo que no podía creer que lo había hecho conmigo, que nunca pensó tener una mujer así como yo: tan fina y tan buenota. Yo le contesté en un tono coqueto que cuando él gustara se volvería a repetir, y ahora lo veo una vez por semana.