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View Full Version : Mamá psicologa


Joao
07-05 2005, 10:09 PM
Esta es una historia real que me ocurrió hace tan solo veintiun días. Me llamo María y soy una mujer de 36 años que estoy separada desde hace ocho años. Tengo un hijo, Rafa, de 16 años. Trabajo como comercial en una empresa de La Coruña, y vivimos en un piso en el centro de la ciudad. Desde hace unos meses noto a mi hijo un poco raro, en principio lo atribuí al cambio de la adolescencia, pero tras observarlo sospecho que el problema va más allá. Fruto de mis observaciones hacia su comportamiento, he deducido que siente una atracción física hacia mí, puesto que no para de observarme, sobre todo cuando me pongo una ropa un poco más sexy de lo habitual. Aprovecha la mínima situación de disculpa para provocar su roce contra mi cuerpo, etc.

El problema es grave, al no tratarse de ciencia ficción, sino de un problema real, a cualquier madre le preocupa, porque son situaciones que no sabes muy bien como atajarlas. Por un lado no debes de consentir eso y por otro lado te da pena tu hijo. Yo soy una mujer morena, de 36 años, con un físico bastante cuidado, alta y con una talla 100 de sujetador. Los hombres suelen fijarse bastante en mí, y eso no me disgusta, pero que sea tu hijo a quien excitas me inquieta más. Desde mi separación, no volví a estar con ningún otro hombre, y eso mi hijo lo sabe, con lo cual incluso pensé si lo haría por mí, pero creo que sus propósitos son más egoístas. Tras consultar anónimamente mi problema con mucha gente, no he quitado ninguna conclusión al respecto de cómo atajar el problema, con lo cual he decidido realizar mi propia estrategia, para acabar con el asunto, que ahora y, a modo de desahogo, les cuento.

Una tarde, decidí atacar el toro por los cuernos y pensé que esa incertidumbre iría a más hasta acabar mal, con lo cual decidí provocar a mi hijo a ver como respondía, confiando en que sería un buen tratamiento de choque que él no esperaba y de ese modo quitarle esa excitación conmigo de la cabeza. Después de comer, él estaba en el colegio y yo decidí esperarle en el sofá viendo la tele vestida de un modo un poco más sexy de lo habitual. Para ello, me puse una minifalda de cuero negra, una blusa blanca y de ropa interior, un tanga y un sujetador, junto con medias negras. Cuando regresó de clases me saludó y se me quedó mirando como cuando estoy un poco más sexy de lo habitual. Con cierta malicia tenía desabrochados los botones justos de mi camisa para adivinar holgadamente mi canalillo, siendo mis pechos la parte mas buscada por mi hijo.

Como decía, se me quedó mirando al pecho y a las piernas y pronto noté como su excitación iba en aumento. Se sentó delante de mí en el sofá y seguimos viendo la tele. Yo estaba nerviosa, pero decidida a realizar el tratamiento de choque. El me desnudaba con su vista muy disimuladamente y en una de estas le pregunté que si no le gustaba ninguna chica, a lo cual él me respondió que no, que le gustaban muchas pero que nunca había salido con ninguna. Yo, para entrar en materia, le dije que lo sentía por él, porque a su edad se comienzan a tener ciertos impulsos que con compañía se solucionan mejor, y él se calló.

Esta pregunta aun le provocó más excitación a juzgar por el bulto de su pantalón. En esto, le pregunté si me podía dar un masaje cervical porque tenía molestias, a lo que me dijo que sí. Yo me puse boca abajo en el sofá, él se sentó en una esquina y comenzó a darme masajes. Al poco rato me dijo que el cuello de la camisa le molestaba para deslizar los dedos y si me la podía quitar. Yo me la quité, quedándome con el sujetador y siguió dándome masajes. Primero por el cuello y luego fue bajando por la espalda hasta llegar a la tira de mi sujetador. Sin decirme nada, me la desabrochó y siguió dando el masaje.

Yo no le dije nada y cuando terminó me dijo que si me sentía mejor, a lo que yo le respondí que sí y que muchas gracias por el masaje. Me incorporé e intencionalmente me desprendí del sujetador y lo volví a poner, todo esto enfrente suyo, para que me contemplase bien los pechos. El se quedó petrificado mirando y yo hice como si no hubiese pasado nada. Seguimos viendo la tele y él fue a beber un vaso de agua a la cocina. Por el camino se le notaba un paquete de lo más excitado. Al regresar, se sentó a mi lado y continuamos viendo el programa. No decíamos nada y yo, decidida a continuar con mi plan de choque, le miré como accidentalmente para su paquete y le dije: "caray, no me digas que te ha excitado el masaje que me has dado". El se quedó un poco perplejo y me respondió: "si te soy sincero, si, y todavía más el verte los pechos al natural, lo siento, ya se que no está bien pero es lo que me ha pasado, tu has quitado el tema".

Yo le dije que era normal a su edad y que lo sentía, que en el futuro lo tendré en cuenta y que no le pediré ni haré nada que le haga sentir incomodo. El me dijo que no le diese mayor importancia que no fue culpa mía. Yo quería seguir poniéndolo entre la espada y la pared y le dije: "bueno, al fin y al cabo que te pongas así por verme los pechos, es un halago, ¿no crees?". El me respondió: "es que son muy bonitos, mamá, me gustan mucho", y me volvió a decir : "lo siento". Yo le dije que eran como cualquier otros, que ya tendrá tiempo a disfrutar con sus novias de esos atributos. El cada vez estaba mas sofocado hablando de ese tema y yo pensé que como castigo ya podía llegar, porque no creía que volviese a excitarse conmigo por el mal rato que le estaba haciendo pasar. Seguimos viendo la tele pero yo notaba como su paquete no se desinflaba, Rafa tenía que seguir pensando en mis pechos o en algo para seguir con tanta excitación. Seguíamos en silencio y yo ya había dado por terminada la terapia cuando me dice: "¿puedo pedirte un favor, mamá?", "si, claro hijo, pídeme". El me dijo: "quiero pedirte un favor, pero me gustaría que no te enfadases conmigo si no te gusta", "tienes mi palabra de que no voy a enfadarme, dime". "Me gustaría verte los pechos otra vez, me has dejado muy excitado y me gustaría volver a vértelos, por fa".

Yo me quede helada, no sabía como reaccionar, ahora el tratamiento de choque se venía contra mí y no sabía que decirle, aunque aparentaba una cierta tranquilidad. Finalmente opté por dirigirme a él y decirle: "no creo que sea buena idea, somos madre e hijo y no esta bien que tu madre te provoque ningún tipo de excitación, además, te vas a excitar más y luego, ¿que vas a hacer?", él simplemente me respondió con los ojos brillantes "porfa".
En esos instantes no supe que hacer, su cara de deseo me dio tanta pena que consideré injusto no darle lo que él me pedía, dejándome muy claro para mi interior, que no accedería a nada más. Me puse frente a él, de pie y comencé por quitarme la blusa y luego el sujetador. El se quedó atónito y muy colorado mirando mis pechos fijamente y yo sentía una rara sensación de que un hombre contemplase mi desnudo con tanta avidez. Le dije: "¿tanto te gustan?, pues míralos bien ahora y dejemos el tema", él se quedó callado mirándome sin perder detalle. La situación era de lo más atípico, puesto que, aunque parezca una tontería, no sabía cuando decirle "ya esta bien, voy a vestirme", puesto que él no apartaba la vista de ellos.

Sentí una cierta excitación, lo reconozco, y esa sensación me llevó a preguntarle si nunca había tocado ningún pecho, a lo que él me respondió con la cabeza que no. Me deje llevar y le dije: "llegados a este punto tan absurdo, si quieres, te dejo que me los toques, para que sepas lo que es y te pase tu calentura". Se acercó y comenzó a acariciármelos, cuando me tocó los pezones se pusieron duros y él seguía magreándomelos. En plenos tocamientos, acercó su boca y me los besó, yo no le dije nada, realmente me gustaba la sensación, dejándome llevar. Estuvimos así como dos minutos, hasta que él retiró su cara de ellos y me dijo "gracias, mamá, eres un cielo, perdona si te he violentado pero te lo agradezco mucho". Yo me volví a vestir y él me dijo que se iba al baño, que no podía más. Yo le dije: "¿vas a hacer lo que yo creo?, hijo" y él me respondió: "lo siento, mamá, no puedo más, que no te parezca mal". Yo le dije que esperase un poco y que se sentase, que no me parecía mal, que lo entendía. El cada segundo que pasaba tenía más bulto y yo ya no sabía como reaccionar, así que le dije: "mira, como todo esto que acaba de pasar fue una locura, si quieres, dejo que te alivies en mis pechos, ya que tanto te gustaron y te llevaron a ponerte así". El me dijo: "¿en serio, mamá?, ¿harías eso por mí?". Yo volví a quitarme la blusa y el sujetador y me tumbé en el sofá y le dije que se bajase los pantalones y calzoncillos y se pusiese apuntándome a mis pechos. Así lo hizo y yo le ayudé un poco, colocándole su miembro entre mis pechos y con mis dedos le subía y bajaba lentamente su pene. Como a los diez segundos de ponerse así se corrió por mis pechos mientras miraba al cielo. Yo le deje estar encima un poco más e intenté exprimirle todo el semen que le quedaba. El se convulsionaba bruscamente, y a mí me estaba poniendo a cien. Luego fui al baño, me limpié y me vestí, y nos pusimos a preparar la cena.

Yo estaba muy violenta y el también, no decíamos ni una palabra. Me había olvidado del motivo por el que empezó todo esto y decidí que tenía que ser yo quien demostrase que no había pasado nada. Cenamos tranquilamente y después de recoger la mesa, cepillarnos los dientes, etc, me dijo: "mami, gracias por todo, será mejor no volver a hablar de este tema, aunque me gustaría pedirte un último favor, poder darte un buen beso". Yo ya estaba rendida ante toda la situación con lo cual acerqué mi boca a la suya y le di un gran beso con clase de lengua, ya que el no tenía ninguna práctica en besar. Mientras nos besábamos, él me recorrió todo mi culo y mis pechos con su mano por encima de la ropa y yo me dejé hacer. Al acabar le dije: "bueno hijo, a ver quien duerme esta noche". El me respondió: "déjame dormir contigo, prometo no hacer nada más de lo que hicimos ahora". Yo no sabía que decirle pues por un lado me apetecía y por otro no debía, así que le dije que bueno, pero sin llegar a nada más.

El saltó corriendo del sofá y se fue a su habitación y yo a la mía. Yo me desnudé y me quede solo con el tanga y el vino en calzoncillos. Nos metimos en cama y nos quedamos un rato mirando con la vista perdida por la habitación. Al cabo de un rato decidí ser yo quien llevase la iniciativa y le dije que me besara. Comenzó a besarme mientras sus manos recorrían todo mi cuerpo, mis nalgas, mis muslos, mis pechos. Yo fui bajándole el calzoncillo y tocándole su miembro, primero poco a poco y luego subía y bajaba más rápido, mientras él metía su mano por dentro de mi tanga y me acariciaba suavemente. Al poco rato me corrí y él se dio cuenta, con lo cual hizo lo mismo. Le dejé descansar un rato y en cuanto se le volvió a poner dura volví a acariciarle, mientras el comía mis pechos. En esto estábamos cuando me susurró al oído que le dejase bajar mi tanga, que quería saber lo que era estar dentro de mí. Yo le dije que no, que podíamos acariciarnos pero nada de penetración. El estaba muy caliente e insistía mientras me acariciaba el culo. Yo ya no sabía como pararlo hasta que le propuse un trato que le dejó tranquilo. Le dije que no iba a dejar que me penetrase por que era mi hijo y me parecía raro, pero que le haría una felación si él quería, a lo cual accedió encantado. Retiré las sabanas y puse mis pechos entre su pene, dejándome masajear, él estaba en la gloria y fui bajando poco a poco hasta que mi lengua comenzó a pasar por la piel de su pene. Con mi mano lo subía y bajaba hasta que lo engullí y comencé a hacerle una gran felación. El estaba en la gloria mirando para arriba y dejándose hacer.

Cuando intuí que se iba a correr, paré y volví a subir, diciéndole: "estas a punto y esta es nuestra primera y última noche juntos, así que sóbame todo cuanto quieras y ponemos punto y final a esta locura". El comenzó a manosearme por toda mi carne y yo gozaba profundamente sintiendo sus manos y sintiendo el placer que le estaba ocasionando. Lentamente volví a bajar mi boca a su pene y comencé a chupárselo con bastante intensidad, ante lo cual volvió a correrse. Una parte de su semen cayó en mi boca y otra la dejé deslizarse por mis pechos, recogiéndola con mis dedos y metiéndola en mi boca. Hacía muchos años que no tenía esa sensación de gusto y él me miraba perplejo en medio de sus sacudidas.

Nos dejamos estar tumbados un buen rato en cama y luego decidimos darnos una ducha juntos. El ya se había recuperado y nos enjabonamos uno al otro, volviendo él a intentar la penetración a lo cual seguí negándome. "Quiero correrme en tus carnes, mamá" me repetía. Yo le dije que como mucho dejaba que se rozase contra mi culo, cosa que hizo sin dudar, pero sin penetración. Cuando vi que se iba a correr le dejé que me frotase por fuera mis labios de abajo, con lo cual se corrió por mis muslos. Nos lavamos bien, y nos fuimos cada uno a su habitación. Yo no pude pegar ojo en toda la noche y él, no lo sé, porque nunca más volvimos a hablar del tema. Tampoco se me volvió a insinuar, con lo cual, la terapia aunque se haya salido un poco de tono, ha surtido efecto. Espero que esta historia verídica, les haya gustado, ya que a mi me ha servido como desahogo en el anonimato, puesto que nunca se lo he contado a nadie.

Roberto_Alvarado
12-05 2005, 06:30 PM
La verdad que me gusto este relato esta bien pero como que le falto un poco mas de accion no? :confused:

RAPEDRO
14-05 2005, 06:23 AM
Muy bueno tu relato, debes darle la oportunidad de que te penetre debio quedar obsecionado ahora con eso.

pepinillo1704
17-05 2005, 01:06 PM
pero :confused:
creo que le falto algo mas, como que se ha de ver quedado con las ganas, tal vez si le das una oportunidad estaria mejor la terapia...
bueno es todo saludos a todos chicas y chicos
soy de México si alguien se interesa en conocerme mi E-mail es: jose_fil369@hotmail.com

BALG
17-05 2005, 08:53 PM
BUENO LA VERDAD ESTA BUENO PERO CREO QUE SI LO DEJASTE CON GANAS DE ALGO MAS Y POR LO QUE COMENTAS TE CALENTASTE TU TAMBIEN Y PUES IGUAL Y TU TAMBIEN QUERIAS QUE LLEGASE A ALGO MAS.

ME GUSTARIA CONOCERTE POR FAVOR.. balgxa@hotmail.com

gogetta21
18-05 2005, 01:27 AM
Esta es una historia real que me ocurrió hace tan solo veintiun días. Me llamo María y soy una mujer de 36 años que estoy separada desde hace ocho años. Tengo un hijo, Rafa, de 16 años. Trabajo como comercial en una empresa de La Coruña, y vivimos en un piso en el centro de la ciudad. Desde hace unos meses noto a mi hijo un poco raro, en principio lo atribuí al cambio de la adolescencia, pero tras observarlo sospecho que el problema va más allá. Fruto de mis observaciones hacia su comportamiento, he deducido que siente una atracción física hacia mí, puesto que no para de observarme, sobre todo cuando me pongo una ropa un poco más sexy de lo habitual. Aprovecha la mínima situación de disculpa para provocar su roce contra mi cuerpo, etc.

El problema es grave, al no tratarse de ciencia ficción, sino de un problema real, a cualquier madre le preocupa, porque son situaciones que no sabes muy bien como atajarlas. Por un lado no debes de consentir eso y por otro lado te da pena tu hijo. Yo soy una mujer morena, de 36 años, con un físico bastante cuidado, alta y con una talla 100 de sujetador. Los hombres suelen fijarse bastante en mí, y eso no me disgusta, pero que sea tu hijo a quien excitas me inquieta más. Desde mi separación, no volví a estar con ningún otro hombre, y eso mi hijo lo sabe, con lo cual incluso pensé si lo haría por mí, pero creo que sus propósitos son más egoístas. Tras consultar anónimamente mi problema con mucha gente, no he quitado ninguna conclusión al respecto de cómo atajar el problema, con lo cual he decidido realizar mi propia estrategia, para acabar con el asunto, que ahora y, a modo de desahogo, les cuento.

Una tarde, decidí atacar el toro por los cuernos y pensé que esa incertidumbre iría a más hasta acabar mal, con lo cual decidí provocar a mi hijo a ver como respondía, confiando en que sería un buen tratamiento de choque que él no esperaba y de ese modo quitarle esa excitación conmigo de la cabeza. Después de comer, él estaba en el colegio y yo decidí esperarle en el sofá viendo la tele vestida de un modo un poco más sexy de lo habitual. Para ello, me puse una minifalda de cuero negra, una blusa blanca y de ropa interior, un tanga y un sujetador, junto con medias negras. Cuando regresó de clases me saludó y se me quedó mirando como cuando estoy un poco más sexy de lo habitual. Con cierta malicia tenía desabrochados los botones justos de mi camisa para adivinar holgadamente mi canalillo, siendo mis pechos la parte mas buscada por mi hijo.

Como decía, se me quedó mirando al pecho y a las piernas y pronto noté como su excitación iba en aumento. Se sentó delante de mí en el sofá y seguimos viendo la tele. Yo estaba nerviosa, pero decidida a realizar el tratamiento de choque. El me desnudaba con su vista muy disimuladamente y en una de estas le pregunté que si no le gustaba ninguna chica, a lo cual él me respondió que no, que le gustaban muchas pero que nunca había salido con ninguna. Yo, para entrar en materia, le dije que lo sentía por él, porque a su edad se comienzan a tener ciertos impulsos que con compañía se solucionan mejor, y él se calló.

Esta pregunta aun le provocó más excitación a juzgar por el bulto de su pantalón. En esto, le pregunté si me podía dar un masaje cervical porque tenía molestias, a lo que me dijo que sí. Yo me puse boca abajo en el sofá, él se sentó en una esquina y comenzó a darme masajes. Al poco rato me dijo que el cuello de la camisa le molestaba para deslizar los dedos y si me la podía quitar. Yo me la quité, quedándome con el sujetador y siguió dándome masajes. Primero por el cuello y luego fue bajando por la espalda hasta llegar a la tira de mi sujetador. Sin decirme nada, me la desabrochó y siguió dando el masaje.

Yo no le dije nada y cuando terminó me dijo que si me sentía mejor, a lo que yo le respondí que sí y que muchas gracias por el masaje. Me incorporé e intencionalmente me desprendí del sujetador y lo volví a poner, todo esto enfrente suyo, para que me contemplase bien los pechos. El se quedó petrificado mirando y yo hice como si no hubiese pasado nada. Seguimos viendo la tele y él fue a beber un vaso de agua a la cocina. Por el camino se le notaba un paquete de lo más excitado. Al regresar, se sentó a mi lado y continuamos viendo el programa. No decíamos nada y yo, decidida a continuar con mi plan de choque, le miré como accidentalmente para su paquete y le dije: "caray, no me digas que te ha excitado el masaje que me has dado". El se quedó un poco perplejo y me respondió: "si te soy sincero, si, y todavía más el verte los pechos al natural, lo siento, ya se que no está bien pero es lo que me ha pasado, tu has quitado el tema".

Yo le dije que era normal a su edad y que lo sentía, que en el futuro lo tendré en cuenta y que no le pediré ni haré nada que le haga sentir incomodo. El me dijo que no le diese mayor importancia que no fue culpa mía. Yo quería seguir poniéndolo entre la espada y la pared y le dije: "bueno, al fin y al cabo que te pongas así por verme los pechos, es un halago, ¿no crees?". El me respondió: "es que son muy bonitos, mamá, me gustan mucho", y me volvió a decir : "lo siento". Yo le dije que eran como cualquier otros, que ya tendrá tiempo a disfrutar con sus novias de esos atributos. El cada vez estaba mas sofocado hablando de ese tema y yo pensé que como castigo ya podía llegar, porque no creía que volviese a excitarse conmigo por el mal rato que le estaba haciendo pasar. Seguimos viendo la tele pero yo notaba como su paquete no se desinflaba, Rafa tenía que seguir pensando en mis pechos o en algo para seguir con tanta excitación. Seguíamos en silencio y yo ya había dado por terminada la terapia cuando me dice: "¿puedo pedirte un favor, mamá?", "si, claro hijo, pídeme". El me dijo: "quiero pedirte un favor, pero me gustaría que no te enfadases conmigo si no te gusta", "tienes mi palabra de que no voy a enfadarme, dime". "Me gustaría verte los pechos otra vez, me has dejado muy excitado y me gustaría volver a vértelos, por fa".

Yo me quede helada, no sabía como reaccionar, ahora el tratamiento de choque se venía contra mí y no sabía que decirle, aunque aparentaba una cierta tranquilidad. Finalmente opté por dirigirme a él y decirle: "no creo que sea buena idea, somos madre e hijo y no esta bien que tu madre te provoque ningún tipo de excitación, además, te vas a excitar más y luego, ¿que vas a hacer?", él simplemente me respondió con los ojos brillantes "porfa".
En esos instantes no supe que hacer, su cara de deseo me dio tanta pena que consideré injusto no darle lo que él me pedía, dejándome muy claro para mi interior, que no accedería a nada más. Me puse frente a él, de pie y comencé por quitarme la blusa y luego el sujetador. El se quedó atónito y muy colorado mirando mis pechos fijamente y yo sentía una rara sensación de que un hombre contemplase mi desnudo con tanta avidez. Le dije: "¿tanto te gustan?, pues míralos bien ahora y dejemos el tema", él se quedó callado mirándome sin perder detalle. La situación era de lo más atípico, puesto que, aunque parezca una tontería, no sabía cuando decirle "ya esta bien, voy a vestirme", puesto que él no apartaba la vista de ellos.

Sentí una cierta excitación, lo reconozco, y esa sensación me llevó a preguntarle si nunca había tocado ningún pecho, a lo que él me respondió con la cabeza que no. Me deje llevar y le dije: "llegados a este punto tan absurdo, si quieres, te dejo que me los toques, para que sepas lo que es y te pase tu calentura". Se acercó y comenzó a acariciármelos, cuando me tocó los pezones se pusieron duros y él seguía magreándomelos. En plenos tocamientos, acercó su boca y me los besó, yo no le dije nada, realmente me gustaba la sensación, dejándome llevar. Estuvimos así como dos minutos, hasta que él retiró su cara de ellos y me dijo "gracias, mamá, eres un cielo, perdona si te he violentado pero te lo agradezco mucho". Yo me volví a vestir y él me dijo que se iba al baño, que no podía más. Yo le dije: "¿vas a hacer lo que yo creo?, hijo" y él me respondió: "lo siento, mamá, no puedo más, que no te parezca mal". Yo le dije que esperase un poco y que se sentase, que no me parecía mal, que lo entendía. El cada segundo que pasaba tenía más bulto y yo ya no sabía como reaccionar, así que le dije: "mira, como todo esto que acaba de pasar fue una locura, si quieres, dejo que te alivies en mis pechos, ya que tanto te gustaron y te llevaron a ponerte así". El me dijo: "¿en serio, mamá?, ¿harías eso por mí?". Yo volví a quitarme la blusa y el sujetador y me tumbé en el sofá y le dije que se bajase los pantalones y calzoncillos y se pusiese apuntándome a mis pechos. Así lo hizo y yo le ayudé un poco, colocándole su miembro entre mis pechos y con mis dedos le subía y bajaba lentamente su pene. Como a los diez segundos de ponerse así se corrió por mis pechos mientras miraba al cielo. Yo le deje estar encima un poco más e intenté exprimirle todo el semen que le quedaba. El se convulsionaba bruscamente, y a mí me estaba poniendo a cien. Luego fui al baño, me limpié y me vestí, y nos pusimos a preparar la cena.

Yo estaba muy violenta y el también, no decíamos ni una palabra. Me había olvidado del motivo por el que empezó todo esto y decidí que tenía que ser yo quien demostrase que no había pasado nada. Cenamos tranquilamente y después de recoger la mesa, cepillarnos los dientes, etc, me dijo: "mami, gracias por todo, será mejor no volver a hablar de este tema, aunque me gustaría pedirte un último favor, poder darte un buen beso". Yo ya estaba rendida ante toda la situación con lo cual acerqué mi boca a la suya y le di un gran beso con clase de lengua, ya que el no tenía ninguna práctica en besar. Mientras nos besábamos, él me recorrió todo mi culo y mis pechos con su mano por encima de la ropa y yo me dejé hacer. Al acabar le dije: "bueno hijo, a ver quien duerme esta noche". El me respondió: "déjame dormir contigo, prometo no hacer nada más de lo que hicimos ahora". Yo no sabía que decirle pues por un lado me apetecía y por otro no debía, así que le dije que bueno, pero sin llegar a nada más.

El saltó corriendo del sofá y se fue a su habitación y yo a la mía. Yo me desnudé y me quede solo con el tanga y el vino en calzoncillos. Nos metimos en cama y nos quedamos un rato mirando con la vista perdida por la habitación. Al cabo de un rato decidí ser yo quien llevase la iniciativa y le dije que me besara. Comenzó a besarme mientras sus manos recorrían todo mi cuerpo, mis nalgas, mis muslos, mis pechos. Yo fui bajándole el calzoncillo y tocándole su miembro, primero poco a poco y luego subía y bajaba más rápido, mientras él metía su mano por dentro de mi tanga y me acariciaba suavemente. Al poco rato me corrí y él se dio cuenta, con lo cual hizo lo mismo. Le dejé descansar un rato y en cuanto se le volvió a poner dura volví a acariciarle, mientras el comía mis pechos. En esto estábamos cuando me susurró al oído que le dejase bajar mi tanga, que quería saber lo que era estar dentro de mí. Yo le dije que no, que podíamos acariciarnos pero nada de penetración. El estaba muy caliente e insistía mientras me acariciaba el culo. Yo ya no sabía como pararlo hasta que le propuse un trato que le dejó tranquilo. Le dije que no iba a dejar que me penetrase por que era mi hijo y me parecía raro, pero que le haría una felación si él quería, a lo cual accedió encantado. Retiré las sabanas y puse mis pechos entre su pene, dejándome masajear, él estaba en la gloria y fui bajando poco a poco hasta que mi lengua comenzó a pasar por la piel de su pene. Con mi mano lo subía y bajaba hasta que lo engullí y comencé a hacerle una gran felación. El estaba en la gloria mirando para arriba y dejándose hacer.

Cuando intuí que se iba a correr, paré y volví a subir, diciéndole: "estas a punto y esta es nuestra primera y última noche juntos, así que sóbame todo cuanto quieras y ponemos punto y final a esta locura". El comenzó a manosearme por toda mi carne y yo gozaba profundamente sintiendo sus manos y sintiendo el placer que le estaba ocasionando. Lentamente volví a bajar mi boca a su pene y comencé a chupárselo con bastante intensidad, ante lo cual volvió a correrse. Una parte de su semen cayó en mi boca y otra la dejé deslizarse por mis pechos, recogiéndola con mis dedos y metiéndola en mi boca. Hacía muchos años que no tenía esa sensación de gusto y él me miraba perplejo en medio de sus sacudidas.

Nos dejamos estar tumbados un buen rato en cama y luego decidimos darnos una ducha juntos. El ya se había recuperado y nos enjabonamos uno al otro, volviendo él a intentar la penetración a lo cual seguí negándome. "Quiero correrme en tus carnes, mamá" me repetía. Yo le dije que como mucho dejaba que se rozase contra mi culo, cosa que hizo sin dudar, pero sin penetración. Cuando vi que se iba a correr le dejé que me frotase por fuera mis labios de abajo, con lo cual se corrió por mis muslos. Nos lavamos bien, y nos fuimos cada uno a su habitación. Yo no pude pegar ojo en toda la noche y él, no lo sé, porque nunca más volvimos a hablar del tema. Tampoco se me volvió a insinuar, con lo cual, la terapia aunque se haya salido un poco de tono, ha surtido efecto. Espero que esta historia verídica, les haya gustado, ya que a mi me ha servido como desahogo en el anonimato, puesto que nunca se lo he contado a nadie.



Muy buen relato y aunque la terapia es algo diferente a la que cualquiera usaria, me gusto. Quisiera conocerte mejor y saber mas de ti nrhunter21@hotmail.com

gangster
13-06 2005, 12:23 AM
:D hola amigita muy buen relato ,pero pues falto lo mejor q era la penetracion,denerias dejarlo y contarnos q ah pasado desde entonces me gustaria conocerte y q me enviaras un email a javier_25df@hotmail.com besos

valpino
16-08 2005, 12:27 AM
Hay que se realistas.....los sud americanos , somos bajos...yo mido 1,75 mts.. y me creo alto y lo que es mas cierto.... lo de los roces entre madre e hijo ya es mas que desgeramiento... no alcancé a terminar tu relato.........en todo caso no soy cerrado de mente... tal vez podamos intercambiar oiponiones...pero con mi madre!!!!!. eso ..!!!!!!!!!!!!!!!jamas¡¡¡¡¡

JUAN461
31-08 2005, 12:32 AM
me encanto el relato y me gustaria qu eme escribas y que un dia podamos encontrarnos y vos puedas venir a la argentina. Besos rcjuan461@hotmail.com

maxzam
10-09 2005, 08:52 PM
creo que no nos contaste conpleta la historia es bueno tu relato chao

Rockyhot
14-12 2005, 03:03 PM
Es una muy buena historia lastima que haya terminado tan pronto lo que inicio como una aventura de descubrimiento



:) Esta es una historia real que me ocurrió hace tan solo veintiun días. Me llamo María y soy una mujer de 36 años que estoy separada desde hace ocho años. Tengo un hijo, Rafa, de 16 años. Trabajo como comercial en una empresa de La Coruña, y vivimos en un piso en el centro de la ciudad. Desde hace unos meses noto a mi hijo un poco raro, en principio lo atribuí al cambio de la adolescencia, pero tras observarlo sospecho que el problema va más allá. Fruto de mis observaciones hacia su comportamiento, he deducido que siente una atracción física hacia mí, puesto que no para de observarme, sobre todo cuando me pongo una ropa un poco más sexy de lo habitual. Aprovecha la mínima situación de disculpa para provocar su roce contra mi cuerpo, etc.

El problema es grave, al no tratarse de ciencia ficción, sino de un problema real, a cualquier madre le preocupa, porque son situaciones que no sabes muy bien como atajarlas. Por un lado no debes de consentir eso y por otro lado te da pena tu hijo. Yo soy una mujer morena, de 36 años, con un físico bastante cuidado, alta y con una talla 100 de sujetador. Los hombres suelen fijarse bastante en mí, y eso no me disgusta, pero que sea tu hijo a quien excitas me inquieta más. Desde mi separación, no volví a estar con ningún otro hombre, y eso mi hijo lo sabe, con lo cual incluso pensé si lo haría por mí, pero creo que sus propósitos son más egoístas. Tras consultar anónimamente mi problema con mucha gente, no he quitado ninguna conclusión al respecto de cómo atajar el problema, con lo cual he decidido realizar mi propia estrategia, para acabar con el asunto, que ahora y, a modo de desahogo, les cuento.

Una tarde, decidí atacar el toro por los cuernos y pensé que esa incertidumbre iría a más hasta acabar mal, con lo cual decidí provocar a mi hijo a ver como respondía, confiando en que sería un buen tratamiento de choque que él no esperaba y de ese modo quitarle esa excitación conmigo de la cabeza. Después de comer, él estaba en el colegio y yo decidí esperarle en el sofá viendo la tele vestida de un modo un poco más sexy de lo habitual. Para ello, me puse una minifalda de cuero negra, una blusa blanca y de ropa interior, un tanga y un sujetador, junto con medias negras. Cuando regresó de clases me saludó y se me quedó mirando como cuando estoy un poco más sexy de lo habitual. Con cierta malicia tenía desabrochados los botones justos de mi camisa para adivinar holgadamente mi canalillo, siendo mis pechos la parte mas buscada por mi hijo.

Como decía, se me quedó mirando al pecho y a las piernas y pronto noté como su excitación iba en aumento. Se sentó delante de mí en el sofá y seguimos viendo la tele. Yo estaba nerviosa, pero decidida a realizar el tratamiento de choque. El me desnudaba con su vista muy disimuladamente y en una de estas le pregunté que si no le gustaba ninguna chica, a lo cual él me respondió que no, que le gustaban muchas pero que nunca había salido con ninguna. Yo, para entrar en materia, le dije que lo sentía por él, porque a su edad se comienzan a tener ciertos impulsos que con compañía se solucionan mejor, y él se calló.

Esta pregunta aun le provocó más excitación a juzgar por el bulto de su pantalón. En esto, le pregunté si me podía dar un masaje cervical porque tenía molestias, a lo que me dijo que sí. Yo me puse boca abajo en el sofá, él se sentó en una esquina y comenzó a darme masajes. Al poco rato me dijo que el cuello de la camisa le molestaba para deslizar los dedos y si me la podía quitar. Yo me la quité, quedándome con el sujetador y siguió dándome masajes. Primero por el cuello y luego fue bajando por la espalda hasta llegar a la tira de mi sujetador. Sin decirme nada, me la desabrochó y siguió dando el masaje.

Yo no le dije nada y cuando terminó me dijo que si me sentía mejor, a lo que yo le respondí que sí y que muchas gracias por el masaje. Me incorporé e intencionalmente me desprendí del sujetador y lo volví a poner, todo esto enfrente suyo, para que me contemplase bien los pechos. El se quedó petrificado mirando y yo hice como si no hubiese pasado nada. Seguimos viendo la tele y él fue a beber un vaso de agua a la cocina. Por el camino se le notaba un paquete de lo más excitado. Al regresar, se sentó a mi lado y continuamos viendo el programa. No decíamos nada y yo, decidida a continuar con mi plan de choque, le miré como accidentalmente para su paquete y le dije: "caray, no me digas que te ha excitado el masaje que me has dado". El se quedó un poco perplejo y me respondió: "si te soy sincero, si, y todavía más el verte los pechos al natural, lo siento, ya se que no está bien pero es lo que me ha pasado, tu has quitado el tema".

Yo le dije que era normal a su edad y que lo sentía, que en el futuro lo tendré en cuenta y que no le pediré ni haré nada que le haga sentir incomodo. El me dijo que no le diese mayor importancia que no fue culpa mía. Yo quería seguir poniéndolo entre la espada y la pared y le dije: "bueno, al fin y al cabo que te pongas así por verme los pechos, es un halago, ¿no crees?". El me respondió: "es que son muy bonitos, mamá, me gustan mucho", y me volvió a decir : "lo siento". Yo le dije que eran como cualquier otros, que ya tendrá tiempo a disfrutar con sus novias de esos atributos. El cada vez estaba mas sofocado hablando de ese tema y yo pensé que como castigo ya podía llegar, porque no creía que volviese a excitarse conmigo por el mal rato que le estaba haciendo pasar. Seguimos viendo la tele pero yo notaba como su paquete no se desinflaba, Rafa tenía que seguir pensando en mis pechos o en algo para seguir con tanta excitación. Seguíamos en silencio y yo ya había dado por terminada la terapia cuando me dice: "¿puedo pedirte un favor, mamá?", "si, claro hijo, pídeme". El me dijo: "quiero pedirte un favor, pero me gustaría que no te enfadases conmigo si no te gusta", "tienes mi palabra de que no voy a enfadarme, dime". "Me gustaría verte los pechos otra vez, me has dejado muy excitado y me gustaría volver a vértelos, por fa".

Yo me quede helada, no sabía como reaccionar, ahora el tratamiento de choque se venía contra mí y no sabía que decirle, aunque aparentaba una cierta tranquilidad. Finalmente opté por dirigirme a él y decirle: "no creo que sea buena idea, somos madre e hijo y no esta bien que tu madre te provoque ningún tipo de excitación, además, te vas a excitar más y luego, ¿que vas a hacer?", él simplemente me respondió con los ojos brillantes "porfa".
En esos instantes no supe que hacer, su cara de deseo me dio tanta pena que consideré injusto no darle lo que él me pedía, dejándome muy claro para mi interior, que no accedería a nada más. Me puse frente a él, de pie y comencé por quitarme la blusa y luego el sujetador. El se quedó atónito y muy colorado mirando mis pechos fijamente y yo sentía una rara sensación de que un hombre contemplase mi desnudo con tanta avidez. Le dije: "¿tanto te gustan?, pues míralos bien ahora y dejemos el tema", él se quedó callado mirándome sin perder detalle. La situación era de lo más atípico, puesto que, aunque parezca una tontería, no sabía cuando decirle "ya esta bien, voy a vestirme", puesto que él no apartaba la vista de ellos.

Sentí una cierta excitación, lo reconozco, y esa sensación me llevó a preguntarle si nunca había tocado ningún pecho, a lo que él me respondió con la cabeza que no. Me deje llevar y le dije: "llegados a este punto tan absurdo, si quieres, te dejo que me los toques, para que sepas lo que es y te pase tu calentura". Se acercó y comenzó a acariciármelos, cuando me tocó los pezones se pusieron duros y él seguía magreándomelos. En plenos tocamientos, acercó su boca y me los besó, yo no le dije nada, realmente me gustaba la sensación, dejándome llevar. Estuvimos así como dos minutos, hasta que él retiró su cara de ellos y me dijo "gracias, mamá, eres un cielo, perdona si te he violentado pero te lo agradezco mucho". Yo me volví a vestir y él me dijo que se iba al baño, que no podía más. Yo le dije: "¿vas a hacer lo que yo creo?, hijo" y él me respondió: "lo siento, mamá, no puedo más, que no te parezca mal". Yo le dije que esperase un poco y que se sentase, que no me parecía mal, que lo entendía. El cada segundo que pasaba tenía más bulto y yo ya no sabía como reaccionar, así que le dije: "mira, como todo esto que acaba de pasar fue una locura, si quieres, dejo que te alivies en mis pechos, ya que tanto te gustaron y te llevaron a ponerte así". El me dijo: "¿en serio, mamá?, ¿harías eso por mí?". Yo volví a quitarme la blusa y el sujetador y me tumbé en el sofá y le dije que se bajase los pantalones y calzoncillos y se pusiese apuntándome a mis pechos. Así lo hizo y yo le ayudé un poco, colocándole su miembro entre mis pechos y con mis dedos le subía y bajaba lentamente su pene. Como a los diez segundos de ponerse así se corrió por mis pechos mientras miraba al cielo. Yo le deje estar encima un poco más e intenté exprimirle todo el semen que le quedaba. El se convulsionaba bruscamente, y a mí me estaba poniendo a cien. Luego fui al baño, me limpié y me vestí, y nos pusimos a preparar la cena.

Yo estaba muy violenta y el también, no decíamos ni una palabra. Me había olvidado del motivo por el que empezó todo esto y decidí que tenía que ser yo quien demostrase que no había pasado nada. Cenamos tranquilamente y después de recoger la mesa, cepillarnos los dientes, etc, me dijo: "mami, gracias por todo, será mejor no volver a hablar de este tema, aunque me gustaría pedirte un último favor, poder darte un buen beso". Yo ya estaba rendida ante toda la situación con lo cual acerqué mi boca a la suya y le di un gran beso con clase de lengua, ya que el no tenía ninguna práctica en besar. Mientras nos besábamos, él me recorrió todo mi culo y mis pechos con su mano por encima de la ropa y yo me dejé hacer. Al acabar le dije: "bueno hijo, a ver quien duerme esta noche". El me respondió: "déjame dormir contigo, prometo no hacer nada más de lo que hicimos ahora". Yo no sabía que decirle pues por un lado me apetecía y por otro no debía, así que le dije que bueno, pero sin llegar a nada más.

El saltó corriendo del sofá y se fue a su habitación y yo a la mía. Yo me desnudé y me quede solo con el tanga y el vino en calzoncillos. Nos metimos en cama y nos quedamos un rato mirando con la vista perdida por la habitación. Al cabo de un rato decidí ser yo quien llevase la iniciativa y le dije que me besara. Comenzó a besarme mientras sus manos recorrían todo mi cuerpo, mis nalgas, mis muslos, mis pechos. Yo fui bajándole el calzoncillo y tocándole su miembro, primero poco a poco y luego subía y bajaba más rápido, mientras él metía su mano por dentro de mi tanga y me acariciaba suavemente. Al poco rato me corrí y él se dio cuenta, con lo cual hizo lo mismo. Le dejé descansar un rato y en cuanto se le volvió a poner dura volví a acariciarle, mientras el comía mis pechos. En esto estábamos cuando me susurró al oído que le dejase bajar mi tanga, que quería saber lo que era estar dentro de mí. Yo le dije que no, que podíamos acariciarnos pero nada de penetración. El estaba muy caliente e insistía mientras me acariciaba el culo. Yo ya no sabía como pararlo hasta que le propuse un trato que le dejó tranquilo. Le dije que no iba a dejar que me penetrase por que era mi hijo y me parecía raro, pero que le haría una felación si él quería, a lo cual accedió encantado. Retiré las sabanas y puse mis pechos entre su pene, dejándome masajear, él estaba en la gloria y fui bajando poco a poco hasta que mi lengua comenzó a pasar por la piel de su pene. Con mi mano lo subía y bajaba hasta que lo engullí y comencé a hacerle una gran felación. El estaba en la gloria mirando para arriba y dejándose hacer.

Cuando intuí que se iba a correr, paré y volví a subir, diciéndole: "estas a punto y esta es nuestra primera y última noche juntos, así que sóbame todo cuanto quieras y ponemos punto y final a esta locura". El comenzó a manosearme por toda mi carne y yo gozaba profundamente sintiendo sus manos y sintiendo el placer que le estaba ocasionando. Lentamente volví a bajar mi boca a su pene y comencé a chupárselo con bastante intensidad, ante lo cual volvió a correrse. Una parte de su semen cayó en mi boca y otra la dejé deslizarse por mis pechos, recogiéndola con mis dedos y metiéndola en mi boca. Hacía muchos años que no tenía esa sensación de gusto y él me miraba perplejo en medio de sus sacudidas.

Nos dejamos estar tumbados un buen rato en cama y luego decidimos darnos una ducha juntos. El ya se había recuperado y nos enjabonamos uno al otro, volviendo él a intentar la penetración a lo cual seguí negándome. "Quiero correrme en tus carnes, mamá" me repetía. Yo le dije que como mucho dejaba que se rozase contra mi culo, cosa que hizo sin dudar, pero sin penetración. Cuando vi que se iba a correr le dejé que me frotase por fuera mis labios de abajo, con lo cual se corrió por mis muslos. Nos lavamos bien, y nos fuimos cada uno a su habitación. Yo no pude pegar ojo en toda la noche y él, no lo sé, porque nunca más volvimos a hablar del tema. Tampoco se me volvió a insinuar, con lo cual, la terapia aunque se haya salido un poco de tono, ha surtido efecto. Espero que esta historia verídica, les haya gustado, ya que a mi me ha servido como desahogo en el anonimato, puesto que nunca se lo he contado a nadie.

little_cat
15-12 2005, 03:17 PM
mmmmm este relato se me hace muy parecido a uno que ya se encuentra en esta sección mmmmmmm :confused:

sexquisito
27-02 2007, 08:03 PM
guau que buena mama eres me hubiera gustado que te metiera la verga y pasarea mucho mas pero bueno fue exelente...muchos besos

mackybaloo
02-07 2008, 05:25 PM
No inventes buen relato calientísimo me puso a mil, hubieras permitido que te masturbara o te diera un poco por el culo. Es uno de los relatos mas calientes, ya me imagino al pobre de tu hijo como a deber dormido. Te felicito.:eek: