billywillyer
05-05 2005, 06:40 PM
Como siempre, Silvina y Yo, juntos.
Hace unos meses fuimos a visitar una amiga que cumplía sus 32 añitos a Rosario, Argentina.
Fuimos porque hacía poco tiempo que se había divorciado y pensamos que estaría triste.
Por la tarde la visitaron algunos amigos y familiares y a la noche, como vivmos a cientos de kilómetros nos propuso que pasáramos la noche en su departamento. Al momento,se me apareció la idea que esa noche sería de sexo muy loco.
Cerca de las 23 dijimos de acostarnos, Andrea, así se llama nuestra amiga, 'se puso cómoda' con un camisoncito muy corto y transparente, sin sostén y una tanguita negra que cabría en un punto.Abrió suavemente la puerta de nuestra habitación y sonriente se llegó a nuestra cama. Demás está decir que nosotros ya estábamos desnudos y excitados. - No tengo sueño - nos dijo.
-Que les parece si conversamos un rato?- Ver esas nalgas turgentes, redondas, duras, con ese hilo metido en su hermosa zanjita era para enloquecer y eso es lo que ella quería. Sus pezones se veían duros y erectos, su voz se fue poniendo cada vez más ronca.
Yo estaba con una erección que levantaba la sábana y a Silvina la sentía estremecerse.
Estiré mis manos y sin mucha ceremonia la atraje a mi lado. En su muslo ví el brillo de sus jugos que se corrían. Silvina se abalanzó sobre sus hermosas tetas. Yo sin pudor toqué su tanguita, mientras le miraba a los ojos. Saqué la mano mojada de sus fluídos, mientras me miraba con una lujuria tan grande que hasta me dio un poquito de miedo.
Desde ese momento se desencadenó la locura, labios, manos, sexos, saliva, sudor, jugos vaginales, mis líquidos preseminales, todo, en un estallido desesperado. Mi lengua recorría su cuerpo, mordía su clítoris, lamía su divino culito, con las nalgas muy abiertas. Silvina, con toda su astucia, se puso debajo de Andrea en un 69 que podría ir al Guiness.
Con el culo de mi amiga ofreciéndose en ese 69, no dudé. Recorrí con mi glande desde su conchita hambrienta hasta el agujero pardo de su culo y ya lubricado, lo fui metiendo. Andrea, al sentir mi pene en la puerta, hizo un movimiento que me lo acercó más aún. Debo confesar que no fui delicado, en mi calentura arremetí con fuerza y ese templo se abrió. Un gemido, largo y profundo fue la señal de mi éxito y comencé a bombear. El orgasmo casi instantáneo de mi amiga, me aseguró que el gemido era de placer y ese orgasmo lo contagió a Silvina que comenzó a correrse en un orgasmo muy, pero muy largo. Imaginen a dos mujeres, en un tremendo 69 acabando juntas.
Andrea, estaba tan caliente que eyaculó ( o por lo menos eso parecía) en la cara de Silvina. Debo decir que lo que no pudo llevarse a la boca mi mujer lo chupé con toda mi dedicación. Su sabor es exquisito y tuve que sacarle mi pene del culo, para no acabar al instante.
Mi miembro estaba que explotaba, los testículos medio doloridos. Silvina los chupó bien para limpiar lo que quedara de la culeada a Andrea. Después me senté a la orilla de la cama y Andrea se trepó sobre mí. Ella misma al bajar se penetró hasta que mis bolas pegaban en sus labios vaginales y comenzó un vaivén desesperado, se veía a las claras que hacía tiempo que no tenía sexo.
No tardé mucho en acabar y ella junto a mí, en su tercer orgasmo (segundo desde que estaba empalada por mi garrote).
Mientras, Silvina, parada sobre mí, fregaba su clítoris en la boca y la cara de Andrea. También acabó enseguida.
Yo no podía dejar que Silvina se frustara por algo, así que después de un descanso hice que Andrea me la mamara y me besara las bolas. En minutos estaba otra vez parada y lista. Silvina, de espalda, abrió y subió sus piernas, ofreciendo ese orificio que tanto he gozado. Sin preámbulos le metí el tronco hasta que su base fregaba su clítoris y Andrea se masturbaba.
Debo decir que estábamos tan locos que no pudimos aguantar mucho sin llegar a unos orgasmos terribles.
Y aquí viene mi pena. Estaba cansado y me adormecí o dormí directamente.
Pero para mis mujeres recién empezaba la noche, me perdí el gran espectáculo.
Le pediré a Silvina que escriba y cuente ella todo lo que hicieron. Yo a la mañana me desperté y las encontré con las piernas cruzadas en tijera frotándose las conchas como locas, mientras se susurraban palabras de amor.
Me arrepiento de haberme dormido!!!
El resultado fue que nuestra amiga se vino a vivir cerca de nuestra casa y casi todos los días se ven con Silvina. El amor entre ellas va viento en popa.
Hace unos meses fuimos a visitar una amiga que cumplía sus 32 añitos a Rosario, Argentina.
Fuimos porque hacía poco tiempo que se había divorciado y pensamos que estaría triste.
Por la tarde la visitaron algunos amigos y familiares y a la noche, como vivmos a cientos de kilómetros nos propuso que pasáramos la noche en su departamento. Al momento,se me apareció la idea que esa noche sería de sexo muy loco.
Cerca de las 23 dijimos de acostarnos, Andrea, así se llama nuestra amiga, 'se puso cómoda' con un camisoncito muy corto y transparente, sin sostén y una tanguita negra que cabría en un punto.Abrió suavemente la puerta de nuestra habitación y sonriente se llegó a nuestra cama. Demás está decir que nosotros ya estábamos desnudos y excitados. - No tengo sueño - nos dijo.
-Que les parece si conversamos un rato?- Ver esas nalgas turgentes, redondas, duras, con ese hilo metido en su hermosa zanjita era para enloquecer y eso es lo que ella quería. Sus pezones se veían duros y erectos, su voz se fue poniendo cada vez más ronca.
Yo estaba con una erección que levantaba la sábana y a Silvina la sentía estremecerse.
Estiré mis manos y sin mucha ceremonia la atraje a mi lado. En su muslo ví el brillo de sus jugos que se corrían. Silvina se abalanzó sobre sus hermosas tetas. Yo sin pudor toqué su tanguita, mientras le miraba a los ojos. Saqué la mano mojada de sus fluídos, mientras me miraba con una lujuria tan grande que hasta me dio un poquito de miedo.
Desde ese momento se desencadenó la locura, labios, manos, sexos, saliva, sudor, jugos vaginales, mis líquidos preseminales, todo, en un estallido desesperado. Mi lengua recorría su cuerpo, mordía su clítoris, lamía su divino culito, con las nalgas muy abiertas. Silvina, con toda su astucia, se puso debajo de Andrea en un 69 que podría ir al Guiness.
Con el culo de mi amiga ofreciéndose en ese 69, no dudé. Recorrí con mi glande desde su conchita hambrienta hasta el agujero pardo de su culo y ya lubricado, lo fui metiendo. Andrea, al sentir mi pene en la puerta, hizo un movimiento que me lo acercó más aún. Debo confesar que no fui delicado, en mi calentura arremetí con fuerza y ese templo se abrió. Un gemido, largo y profundo fue la señal de mi éxito y comencé a bombear. El orgasmo casi instantáneo de mi amiga, me aseguró que el gemido era de placer y ese orgasmo lo contagió a Silvina que comenzó a correrse en un orgasmo muy, pero muy largo. Imaginen a dos mujeres, en un tremendo 69 acabando juntas.
Andrea, estaba tan caliente que eyaculó ( o por lo menos eso parecía) en la cara de Silvina. Debo decir que lo que no pudo llevarse a la boca mi mujer lo chupé con toda mi dedicación. Su sabor es exquisito y tuve que sacarle mi pene del culo, para no acabar al instante.
Mi miembro estaba que explotaba, los testículos medio doloridos. Silvina los chupó bien para limpiar lo que quedara de la culeada a Andrea. Después me senté a la orilla de la cama y Andrea se trepó sobre mí. Ella misma al bajar se penetró hasta que mis bolas pegaban en sus labios vaginales y comenzó un vaivén desesperado, se veía a las claras que hacía tiempo que no tenía sexo.
No tardé mucho en acabar y ella junto a mí, en su tercer orgasmo (segundo desde que estaba empalada por mi garrote).
Mientras, Silvina, parada sobre mí, fregaba su clítoris en la boca y la cara de Andrea. También acabó enseguida.
Yo no podía dejar que Silvina se frustara por algo, así que después de un descanso hice que Andrea me la mamara y me besara las bolas. En minutos estaba otra vez parada y lista. Silvina, de espalda, abrió y subió sus piernas, ofreciendo ese orificio que tanto he gozado. Sin preámbulos le metí el tronco hasta que su base fregaba su clítoris y Andrea se masturbaba.
Debo decir que estábamos tan locos que no pudimos aguantar mucho sin llegar a unos orgasmos terribles.
Y aquí viene mi pena. Estaba cansado y me adormecí o dormí directamente.
Pero para mis mujeres recién empezaba la noche, me perdí el gran espectáculo.
Le pediré a Silvina que escriba y cuente ella todo lo que hicieron. Yo a la mañana me desperté y las encontré con las piernas cruzadas en tijera frotándose las conchas como locas, mientras se susurraban palabras de amor.
Me arrepiento de haberme dormido!!!
El resultado fue que nuestra amiga se vino a vivir cerca de nuestra casa y casi todos los días se ven con Silvina. El amor entre ellas va viento en popa.