PDA

View Full Version : Dieciocho Centímetros


huerfanadeltelegrama
23-04 2005, 06:38 AM
Llevo casada dos años, tengo un hijo que todavía no ha llegado al año. Mi marido y yo hemos atravesado por una crisis desde hace un mes y la cosa se esta medio arreglando, a trompicones, pero se va arreglando. El motivo es por causas que no merecen la pena contar en este relato, simplemente contar mi estado civil y mi situación actual. Narraré que uno de los motivos fue mi infidelidad, le fui infiel una vez, y esa infidelidad me ha marcado tanto que a podido ser una de las causas del fin de nuestro matrimonio. Todo surgió a raíz de mi trabajo, soy camarera en un hotel de cuatro estrellas y suelo tener bastante trato con mis compañeros de un sexo o de otro, pero cabe destacar que tenía cierta amistad con Francisco. Yo tengo coche y el hotel en donde trabajamos se encuentra bastante lejos del circulo urbano, así que siempre le doy la cola para el centro, solíamos hablar de cualquier cosa, de todo, e incluso de nuestros problemas sexuales. Tengo cierto problema que mi marido no entiende, a él le encanta llegar en mi boca, pero yo aborrezco esa experiencia. Así que, en más de una ocasión se lo comentaba, él es un trotamundo de mujeres, lleva divorciado cinco años y ha estado a raíz de entonces con cinco mujeres, vamos, un experto derrochador de semen de primera. Me aconsejaba pero sus consejos no iban a ningún lado.

Una noche, de esas en la que salíamos del hotel más temprano de lo habitual, nos metimos en el coche, atravesamos la explanada, el cruce y a medio camino, me sugirió que fuéramos a tomar algo. Yo no estaba por la labor, mi marido me estaría esperando en casa quizás despierto ya que le gusta navegar en Internet y mi hijo estaría dormido en la cuna. “¡Pero si son dos ratos!, En diez minutos nos lo tomamos y apareces en tu casa”. Al principio me negaba pero al final accedí. Tengo que decir que Francisco es el tipo de hombre que me atrae, un cuarentón bien vestido cuando se quita el pantalón negro y la camisa blanca de trabajar, de ojos grandes y de cabello moreno, con ciertas pequeñas arrugas, tímidas ante cualquier ojo inexperto. Aparcamos el coche y nos acercamos al bar más próximo, pedimos algo de tomar y empezamos a charlar, como de costumbre. En la conversación salió el tema sexual, él me contaba que no era por presumir pero que su aparato sexual media unos dieciocho centímetros. “Menos lobos caperucita”.

“Es cierto, mide dieciocho centímetros, y cuando quieras te lo demuestro”. Aquel comentario me dobló, sentí un calor en mi cuerpo, aquella proposición me había levantado la líbido. “¿Qué?, ¿Te animas?”. Lo decía en broma, pero algo de mí me decía que no lo estaba diciendo de forma burlona. “Vamonos. Nos tomamos la copa rápidamente y salimos del bar disparados. Mientras caminábamos sentí una mano en mi trasero, mire y Francisco me estaba regalando su tacto. “¿Qué haces?”. Y me respondió con una sonrisa. Nos metimos en el coche y cuando puse la marcha sentí su mano derecha y posó su mano izquierda en mi rostro y me besó. Sus labios me encandilaban, besaba de una forma diferente que mi marido, con cierta suavidad, con timidez. Esos besos me provocaron una excitación enorme. “Vente a mi casa”. Titubeé un rato, demasiado diría, algo de mí me decía que lo que estaba pasando no estaba bien.

“Francisco.....”. Después de pronunciar su nombre y ver su rostro fijamente volví a acceder.
Cogí el volante y nos dirigimos a su casa. Entramos al portal, dentro esperamos al ascensor mientras él me agarraba con suavidad la cintura. Dentro del ascensor me volvió a besar, debo comentar que mi estímulo principal son las caricias, sin ellas no respondo por mucha excitación que haya. El ya sabía demasiado por nuestras charlas y me acariciaba delicadamente el cuello mientras me besaba, me estaba derritiendo gota a gota. Salimos del ascensor, al abrir la puerta de su casa sin perder mucho tiempo nos fuimos desnudando por el pasillo. Aparecimos desnudos en su cuarto, nos tiramos en la cama mientras nos besábamos como posesos, como si nunca hubiéramos besado otros labios. Estábamos tirados en su cama de 1,35, desnudos y enloquecidos por besarnos, por tocarnos y también por follarnos. En ese momento se me olvidó que tenía marido, que tenía un hijo, se me olvidaba incluso que tenía un trabajo, una casa, una vida, se me olvidó todo, lo único que quería es que él estuviera dentro de mí.

Cansado de besarme me manoseaba las tetas sin ningún cuidado, me las estrujaba, me las apretaba, se hacían suyas, a su antojo, hacía lo que quería con ellas, me besaba los pezones, me los mordía, y yo no quería que parara. Después se deslizó besando mi piel hasta llegar a mi sexo, me lo besaba, me lo acariciaba y yo lo único que hacía era abrir más mis piernas, se lo entregaba, me dejaba hacer, mi coño ya era suyo. Lamió mis labios en busca de mi clítoris, eso me excitaba, su búsqueda. Cuando lo encontró, gemí como loca, su lengua me estaba dando placer, me lamía, me chupaba, mis piernas temblaban, nunca había sentido tanto en una lamida. En menos de dos minutos me corrí en su boca. Cuando bajé del cielo pensé que había tenido un enorme orgasmo con alguien que no era mi marido. Quería continuar, quería seguir disfrutando, disfrutaba como una enana chica con una muñeca nueva, estaba encantada de jugar con aquel muñeco, estaba siendo en esos momentos alguien de mi exclusividad, estaba siendo mío.

Ahora le tocaba a él disfrutar de mí, me puse de rodillas y contemplé con detenimiento aquella polla enorme, no se la medí ni mucho menos pero debía tener los dieciocho centímetros que él presumía decir. Así que, ni corta ni perezosa, me lo metí en la boca, era enorme, grande y gorda, no me la podía meter entera y eso me desilusionaba, la polla de mi marido se metía en mi boca con facilidad y jugaba con ella a mi antojo, pero aquella polla se me estaba resistiendo. Aun así mamaba como podía, debía de gustarle porque solo sabía decirme que siguiera chupando, que lo estaba haciendo fenomenal. No me gusta hablar ni que me hablen cuando follo, es una manía, pero en esos momentos no me molestaba, quería saber si él estaba disfrutando de mi boca. “Ven aquí, cabrona”. Deje su polla apalancada y me acerqué a él. “Ahora vas a saber que son dieciocho centímetros”. Me senté encima y me la introdujo. “¡Joder!”, exclamé, era lo único que podía decir.

Tenía un trozo de carne de dieciocho centímetros metido en mi coño, bueno, la mitad. Daba gracias a Dios de que todavía no estaba introducida del todo, pero yo la quería sentir entera, quería sentirla hasta la base, hasta que sus huevos chocaran con mi culo, lo quería, y estaba dispuesta a hacerlo. Poco a poco, con cierto cuidado, me la metí entera, hice que mi coño se fuera acostumbrando a esa enorme verga estando parada. Cuando vi que parecía que mi vagina se había acostumbrado empecé a moverme, me la metía y me la sacaba al compás de sus movimientos. Estaba disfrutando, estaba enloquecida, me estaba corriendo y todo a la vez. Decidimos cambiar de postura. “¿Cuál quieres ahora?”. Ni corta ni perezosa elegí. “La de cuatro patas”. Y en un santiamén me encontraba en cuatro patas y el con su pistolón dándome por el coño. Gritaba, gemía, e incluso hablaba. “Dame más...... más”, y él hacía caso omiso, me daba más fuerte, me hacía lo que quería, a veces me la sacaba y de un golpe me la volvía a introducir, hacía lo que le daba la gana conmigo.

“¿Puedo correrme dentro?”. “Si, hazlo cabrón”. Soy alguien que dice muchas blasfemias cuando me enfado, pero nunca cuando estoy excitada, todo lo que estaba pasando me estaba asombrando, estaba descubriendo una parte de mí, la parte lasciva y guarra de mi persona.
Después de meterla varias veces y con fuerza se la sacó de mí y me tumbó boca arriba en la cama. “He cambiado de opinión”. De un solo golpe se colocó sobre la altura de mi cabeza con la polla en mi boca. “¡No!”, grité. Pero ya era tarde, estaba tirando su chorro de semen sobre mi boca. “Trágatelo”. Y así hice, me lo tragué sin rechistar. Cuando terminó de vaciarse me pidió que se la limpiara, y así hice, nunca había limpiado la polla de un hombre, ni la de mi marido, me da asco todo eso, pero con Francisco no sentí nada de asquerosidad, es más, parecía gustarme toda esa experiencia. Cuando terminé se recostó a mi lado, nos besamos y hablamos de lo que había pasado.

Ya era tarde, había pasado más de una hora allí y me tenía que marchar. Fui recogiendo mi ropa y me iba vistiendo, cuando terminé me acerqué a él, le dije que ya hablaríamos al día siguiente. Cuando llegué a casa mi marido me esperaba despierto, no era tarde, solía llegar más bien sobre esa hora. Me besó y me preguntó que como me encontraba. “Feliz”. Y no me preguntó más. Esa misma noche follé con él, me pidió incluso correrse en mi boca, pero me negué, no sé, no me apetecía en absoluto su corrida. Al día siguiente Francisco quiso volver a acostarse conmigo, pero me negué, me costó al principio, le dije que era mejor para los dos estar un tiempo separados ya que me habían venido fantasmas. Él sabia mis problemas matrimoniales pero no me entendía, no quería decirle a las claras que el haberme acostado con él, me había hecho pensar con claridad que mi marido no sería el hombre de mi vida, que mi marido es tan solo el padre de mi hijo, y toda la culpa la tenía él, porque me había hecho mujer, y todo gracias a una noche.

jera
26-04 2005, 06:19 PM
Te Felicito, Hay Que Tener Mucha Fuerza De Voluntad Para Decir: "ya No, Suficiente" Bueno Obviamente Lo Tuyo Fue De Momento, No Hubo Amor Claro.
Estoy Segura Que Si Tu Estuvieras Enamorada De Francisco Seria Diferente Tu Historia.
Suerte.
Nota: Me Encanto Tu Historia

huerfanadeltelegrama
26-04 2005, 06:37 PM
me alegra que te haya gustado, es mi segundo relato que escribo, mande los dos pero debio de ser este el bueno. Gracias por tu comentario, me agrada, me anima

ArTuRin
27-04 2005, 01:19 AM
orales, muy buena historia y se lee real :o

sexynight
28-04 2005, 08:57 PM
excelente relato.. te felicito por saber decir "NO", muchas mujeres no saben decirlo y luego caen en situaciones de las cuales se arrepiente...

elamorestaaqui2004
01-05 2005, 02:13 AM
muy bueno el relato eh, muy buena experiencia tambien y bueno lo unico lamentable es que sirvio para que te dieras cuenta deque no amas como debieras a tu marido no

huerfanadeltelegrama
01-05 2005, 03:13 PM
El sexo para mi es una parte mas de la vida,... pero no esencial, aunque algunas veces es puteante este pensamiento.
:mad:

elamorestaaqui2004
01-05 2005, 08:59 PM
estamos de acuerdo enque no es esencial el sexo, pero no tiene necesariamente que ser puteante ese pensamiento, se respeta.

Danielosky
02-05 2005, 12:22 PM
que buenos relatos huerfanadeltelegrama, te estas convirtiendo en mi idola, con los maravillosos relatos que nos proporcinas, ya lei el otro que enviaste y En ambos te llevas una ovación :p

pija
02-05 2005, 09:53 PM
hola me gusto mucho tu relato y fue real y lo que mas me sorprende es como te negaste increible el otro relato cual es?quiero leerlo y seguro fue tan real como este no?

huerfanadeltelegrama
03-05 2005, 12:32 PM
Gracias Danielosky, me ruborizas con tu comentario.

huerfanadeltelegrama
03-05 2005, 12:35 PM
mi segundo relato es MI PRIMERA EXPERIENCIA Y CON UN FUTURO TAXISTA, bueno, mas bien el primero, este le continua.
Muchas gracias por vuestros comentarios, para ser mis primeros escritos han tenido buena acogida,... gracias a todos, todos.
;)

Janpol
04-05 2005, 10:53 AM
hola
quisiera que me des tu correo para asi hablar y conocerte tu relato e exelente adios

valladorene
08-05 2005, 05:57 PM
si lo haces disfrutalo sin sentimiento de culpa, o sera que por el sentimiento e culpa repasa todo lo que te hizo y te excita? gozala.

huerfanadeltelegrama
08-05 2005, 07:27 PM
Tu entiendo bien tu comentario valladorene.

Danielosky
18-05 2005, 11:09 AM
así es huerfanadeltelegrama, tienes una forma muy especial de relatar las cosas, que uno dice woooooooooooooow :rolleyes: y echas a andar la imaginacion de mas de uno y pues casi casi asi como si se pudiera vivir en carne propia tus Relatos.

LUCY_MENJIVAR
30-05 2005, 06:07 PM
:eek: WOOOOOOOOO SABES ME PARECES UNA MUJER MUUUUUUUUY INTELIGENTE PORQUE SABES DECIR HASTA AQUI PERO SABES ES BIEN FRUSTANTE QUE LA PAREJA DE LA CASA NO TE DE TODO LO QUE QUISIERAS TE ENTIENDO MUCHISIMO, ALGUN DIA CUENTO MIS RELATOS PARA QUE TE DES CUENTA PORQUE MI COMENTARIO.
:)

huerfanadeltelegrama
08-06 2005, 06:10 PM
Pues animate entonces Lucy a escribir relatos y ha publicarlos por aqui,.... te leeremos muy gustosamente.

A ti Danielosky, gracias por tu comentario ;) ¡Es fanastico eso!

juje
12-06 2005, 05:35 PM
BRAVO SE VE QUE EN REALIDAD TE GUSTA QUE TE TOMEN CO GRANDES PEDAZOS QUE EN REALIDAD ESO QUERIAS ..BRAVO ..BRAVO LO LOGRASTE AHORA TENDRAS QUE LOGRAR ESE PEDAZO EN TU CULO SIN ESO NO SERAS NUNCA COMPLETA....SE QUE TU OTRO RELATO (QUE ME GUSTARIA LEER) ES CON UN TAXISTA ..YO SOY TAXISTA DE ARGENTINA ..CAPITAL (MANDAMELO)......JUJE.. :D :confused:

ASDOG4000
16-06 2005, 05:07 PM
estubo fenomenal estubo bien muy bien ese relato pero si kieres un pene de 19 cm mi msn es asdog3000@hotmail.com :D

huerfanadeltelegrama
13-08 2005, 06:50 AM
Gracias por tu proposicion, pero un centimetro mas no se debe de notar :D

rickitillo25
13-08 2005, 01:32 PM
es bastante realista es lo que pasa hoy en dia con casi todas las mujeres que trabajan rodeadas de hombres. en la casa no tienen el calor de hombre necesario por eso siempre estamos nosotrosLlevo casada dos años, tengo un hijo que todavía no ha llegado al año. Mi marido y yo hemos atravesado por una crisis desde hace un mes y la cosa se esta medio arreglando, a trompicones, pero se va arreglando. El motivo es por causas que no merecen la pena contar en este relato, simplemente contar mi estado civil y mi situación actual. Narraré que uno de los motivos fue mi infidelidad, le fui infiel una vez, y esa infidelidad me ha marcado tanto que a podido ser una de las causas del fin de nuestro matrimonio. Todo surgió a raíz de mi trabajo, soy camarera en un hotel de cuatro estrellas y suelo tener bastante trato con mis compañeros de un sexo o de otro, pero cabe destacar que tenía cierta amistad con Francisco. Yo tengo coche y el hotel en donde trabajamos se encuentra bastante lejos del circulo urbano, así que siempre le doy la cola para el centro, solíamos hablar de cualquier cosa, de todo, e incluso de nuestros problemas sexuales. Tengo cierto problema que mi marido no entiende, a él le encanta llegar en mi boca, pero yo aborrezco esa experiencia. Así que, en más de una ocasión se lo comentaba, él es un trotamundo de mujeres, lleva divorciado cinco años y ha estado a raíz de entonces con cinco mujeres, vamos, un experto derrochador de semen de primera. Me aconsejaba pero sus consejos no iban a ningún lado.

Una noche, de esas en la que salíamos del hotel más temprano de lo habitual, nos metimos en el coche, atravesamos la explanada, el cruce y a medio camino, me sugirió que fuéramos a tomar algo. Yo no estaba por la labor, mi marido me estaría esperando en casa quizás despierto ya que le gusta navegar en Internet y mi hijo estaría dormido en la cuna. “¡Pero si son dos ratos!, En diez minutos nos lo tomamos y apareces en tu casa”. Al principio me negaba pero al final accedí. Tengo que decir que Francisco es el tipo de hombre que me atrae, un cuarentón bien vestido cuando se quita el pantalón negro y la camisa blanca de trabajar, de ojos grandes y de cabello moreno, con ciertas pequeñas arrugas, tímidas ante cualquier ojo inexperto. Aparcamos el coche y nos acercamos al bar más próximo, pedimos algo de tomar y empezamos a charlar, como de costumbre. En la conversación salió el tema sexual, él me contaba que no era por presumir pero que su aparato sexual media unos dieciocho centímetros. “Menos lobos caperucita”.

“Es cierto, mide dieciocho centímetros, y cuando quieras te lo demuestro”. Aquel comentario me dobló, sentí un calor en mi cuerpo, aquella proposición me había levantado la líbido. “¿Qué?, ¿Te animas?”. Lo decía en broma, pero algo de mí me decía que no lo estaba diciendo de forma burlona. “Vamonos. Nos tomamos la copa rápidamente y salimos del bar disparados. Mientras caminábamos sentí una mano en mi trasero, mire y Francisco me estaba regalando su tacto. “¿Qué haces?”. Y me respondió con una sonrisa. Nos metimos en el coche y cuando puse la marcha sentí su mano derecha y posó su mano izquierda en mi rostro y me besó. Sus labios me encandilaban, besaba de una forma diferente que mi marido, con cierta suavidad, con timidez. Esos besos me provocaron una excitación enorme. “Vente a mi casa”. Titubeé un rato, demasiado diría, algo de mí me decía que lo que estaba pasando no estaba bien.

“Francisco.....”. Después de pronunciar su nombre y ver su rostro fijamente volví a acceder.
Cogí el volante y nos dirigimos a su casa. Entramos al portal, dentro esperamos al ascensor mientras él me agarraba con suavidad la cintura. Dentro del ascensor me volvió a besar, debo comentar que mi estímulo principal son las caricias, sin ellas no respondo por mucha excitación que haya. El ya sabía demasiado por nuestras charlas y me acariciaba delicadamente el cuello mientras me besaba, me estaba derritiendo gota a gota. Salimos del ascensor, al abrir la puerta de su casa sin perder mucho tiempo nos fuimos desnudando por el pasillo. Aparecimos desnudos en su cuarto, nos tiramos en la cama mientras nos besábamos como posesos, como si nunca hubiéramos besado otros labios. Estábamos tirados en su cama de 1,35, desnudos y enloquecidos por besarnos, por tocarnos y también por follarnos. En ese momento se me olvidó que tenía marido, que tenía un hijo, se me olvidaba incluso que tenía un trabajo, una casa, una vida, se me olvidó todo, lo único que quería es que él estuviera dentro de mí.

Cansado de besarme me manoseaba las tetas sin ningún cuidado, me las estrujaba, me las apretaba, se hacían suyas, a su antojo, hacía lo que quería con ellas, me besaba los pezones, me los mordía, y yo no quería que parara. Después se deslizó besando mi piel hasta llegar a mi sexo, me lo besaba, me lo acariciaba y yo lo único que hacía era abrir más mis piernas, se lo entregaba, me dejaba hacer, mi coño ya era suyo. Lamió mis labios en busca de mi clítoris, eso me excitaba, su búsqueda. Cuando lo encontró, gemí como loca, su lengua me estaba dando placer, me lamía, me chupaba, mis piernas temblaban, nunca había sentido tanto en una lamida. En menos de dos minutos me corrí en su boca. Cuando bajé del cielo pensé que había tenido un enorme orgasmo con alguien que no era mi marido. Quería continuar, quería seguir disfrutando, disfrutaba como una enana chica con una muñeca nueva, estaba encantada de jugar con aquel muñeco, estaba siendo en esos momentos alguien de mi exclusividad, estaba siendo mío.

Ahora le tocaba a él disfrutar de mí, me puse de rodillas y contemplé con detenimiento aquella polla enorme, no se la medí ni mucho menos pero debía tener los dieciocho centímetros que él presumía decir. Así que, ni corta ni perezosa, me lo metí en la boca, era enorme, grande y gorda, no me la podía meter entera y eso me desilusionaba, la polla de mi marido se metía en mi boca con facilidad y jugaba con ella a mi antojo, pero aquella polla se me estaba resistiendo. Aun así mamaba como podía, debía de gustarle porque solo sabía decirme que siguiera chupando, que lo estaba haciendo fenomenal. No me gusta hablar ni que me hablen cuando follo, es una manía, pero en esos momentos no me molestaba, quería saber si él estaba disfrutando de mi boca. “Ven aquí, cabrona”. Deje su polla apalancada y me acerqué a él. “Ahora vas a saber que son dieciocho centímetros”. Me senté encima y me la introdujo. “¡Joder!”, exclamé, era lo único que podía decir.

Tenía un trozo de carne de dieciocho centímetros metido en mi coño, bueno, la mitad. Daba gracias a Dios de que todavía no estaba introducida del todo, pero yo la quería sentir entera, quería sentirla hasta la base, hasta que sus huevos chocaran con mi culo, lo quería, y estaba dispuesta a hacerlo. Poco a poco, con cierto cuidado, me la metí entera, hice que mi coño se fuera acostumbrando a esa enorme verga estando parada. Cuando vi que parecía que mi vagina se había acostumbrado empecé a moverme, me la metía y me la sacaba al compás de sus movimientos. Estaba disfrutando, estaba enloquecida, me estaba corriendo y todo a la vez. Decidimos cambiar de postura. “¿Cuál quieres ahora?”. Ni corta ni perezosa elegí. “La de cuatro patas”. Y en un santiamén me encontraba en cuatro patas y el con su pistolón dándome por el coño. Gritaba, gemía, e incluso hablaba. “Dame más...... más”, y él hacía caso omiso, me daba más fuerte, me hacía lo que quería, a veces me la sacaba y de un golpe me la volvía a introducir, hacía lo que le daba la gana conmigo.

“¿Puedo correrme dentro?”. “Si, hazlo cabrón”. Soy alguien que dice muchas blasfemias cuando me enfado, pero nunca cuando estoy excitada, todo lo que estaba pasando me estaba asombrando, estaba descubriendo una parte de mí, la parte lasciva y guarra de mi persona.
Después de meterla varias veces y con fuerza se la sacó de mí y me tumbó boca arriba en la cama. “He cambiado de opinión”. De un solo golpe se colocó sobre la altura de mi cabeza con la polla en mi boca. “¡No!”, grité. Pero ya era tarde, estaba tirando su chorro de semen sobre mi boca. “Trágatelo”. Y así hice, me lo tragué sin rechistar. Cuando terminó de vaciarse me pidió que se la limpiara, y así hice, nunca había limpiado la polla de un hombre, ni la de mi marido, me da asco todo eso, pero con Francisco no sentí nada de asquerosidad, es más, parecía gustarme toda esa experiencia. Cuando terminé se recostó a mi lado, nos besamos y hablamos de lo que había pasado.

Ya era tarde, había pasado más de una hora allí y me tenía que marchar. Fui recogiendo mi ropa y me iba vistiendo, cuando terminé me acerqué a él, le dije que ya hablaríamos al día siguiente. Cuando llegué a casa mi marido me esperaba despierto, no era tarde, solía llegar más bien sobre esa hora. Me besó y me preguntó que como me encontraba. “Feliz”. Y no me preguntó más. Esa misma noche follé con él, me pidió incluso correrse en mi boca, pero me negué, no sé, no me apetecía en absoluto su corrida. Al día siguiente Francisco quiso volver a acostarse conmigo, pero me negué, me costó al principio, le dije que era mejor para los dos estar un tiempo separados ya que me habían venido fantasmas. Él sabia mis problemas matrimoniales pero no me entendía, no quería decirle a las claras que el haberme acostado con él, me había hecho pensar con claridad que mi marido no sería el hombre de mi vida, que mi marido es tan solo el padre de mi hijo, y toda la culpa la tenía él, porque me había hecho mujer, y todo gracias a una noche.

theoldman
18-08 2005, 03:10 PM
El sexo para mi es una parte mas de la vida,... pero no esencial, aunque algunas veces es puteante este pensamiento.
:mad:
Si tomamos por cierto tu relato, por lo que cuentas has gozado como loca con tu ocasional amante, Francisco.
No será que pretendes ser demasiado racional? Debes pensar en como lo disfrutaste, a punto tal de tragarte el semen sin remordimiento alguno.
No te niegues a ese placer tan hermoso y único al que llamamos simplemente:
SEXO. :cool:

GLIFO
11-09 2005, 12:38 PM
Mamacita, no debes desaprovechar las ocasiones para darte ese placer, probablemente no sea las corridas en la boca lo que no te gusta, y de lo que se trata es de que no te lleva al climax tu marido como debe ser... Recuerda que debes ser una dama en la calle y una puta en la cama.