fonch
26-02 2005, 11:50 AM
Esa tarde recibí una llamada de mi padre para decirme que pasara por su oficina a recoger el dinero de la letra universitaria. Llegué cuando los mecánicos estaban bajando la cortina de metal. Mi padre ya no estaba, pero había dejado a Héctor encargado. Subimos a la oficina y mientras Héctor acababa de ordenar unos papeles yo encendí la computadora para revisar mi correo. Había un mensaje con la dirección de un sitio porno. Héctor vio el anuncio y se acercó curioso. Me dijo que viera con calma el mensaje, que a él no le molestaba. Di click y entré a una página de contenido para todos los gustos.
Héctor no hacía otra cosa que ver las imágenes de desnudos. Le dije que si quería podía navegar él. Yo no quería ver mujeres, obviamente. Tomó el mouse y empezó a curiosear. No sé si por error o intencionalmente entró al área gay de la página. Un joven tenía en su boca la verga de un tipo que podía ser su padre. Para mí la imagen era excitante... Héctor miraba sin decir nada hasta que por fin me preguntó que se sentiría hacerlo con otro hombre. No supe que decir, pero si noté que Héctor acariciaba un bulto apretado en su pantalón.
"Yo no sé, tendrás que probar un día, después me cuentas qué se siente" le dije.
“Que tal si probamos ahora”.
Se volteó y me dijo que podíamos probar a ser como los de la foto. Él sería el hombre maduro y yo el más joven. Me dijo que era en serio, que siempre había tenido esa curiosidad. Nadie sabría lo que hiciéramos. Entonces le dije que estaba de acuerdo. Salió de la oficina y volvió cuando estuvo seguro de que todos los demás empleados se habían retirado. Se quitó la camisa y el pantalón. Su cuerpo estaba cubierto únicamente por un ajustado calzoncillo. El paquete entre sus piernas aumentaba con cada roce de sus grandes manos. Yo estaba babeando. Héctor es de mi tamaño. Su piel es más oscura y se afeita la cabeza. Contraste perfecto a su pecho, brazos y piernas; él es muy velludo, todo un oso.
Parecía no sentir pena ni temor a ser descubiertos, se bajó el calzoncillo y empezó a masturbarse frente a mí. Me preguntó si alguna vez había visto a otro hombre desnudo. Se acercó a mí y ya no pude aguantar más. Pasé mi mano por su pecho suavemente. El no se molestó y me dijo que podía tocar sin miedo. Bajé despacio hasta que llegué a su verga. La tomé con mi mano y él pidió que se la apretara.
“Me gusta que me la aprieten”. Héctor caminó hasta un sofá blando que mi padre tiene en la oficina y se recostó. Su cuerpo se hundió mientras me invitaba a acercarme.
“¡desnúdate!”. Yo me quité la camisa y el pantalón. “¡Eso!”.
Estaba delante de él. Me sentí frágil. Su contextura es el doble de mi cuerpo. Se acercó y bajó mi pantaloncillo. Mi verga quedó al descubierto y él la tomó entre sus manos. La apretó hasta que sentí que la estrangularía. Me quejé y él río.
“no te gusta que te la aprieten?... Eres tiernito...” agregó en tono de juego.
Me masturbó un rato antes de pedirme que lo masturbara yo a él. Me senté a su lado y nos masturbábamos mutuamente. Su verga estaba bien dura. Sus bolas estaban relajadas sobre el sofá. Las acaricié. “¿te gusta?”... admití y le dije que de verdad tenía que ser un secreto. “tranquilo” me dijo y sin más aviso me tomó por los hombros, se acercó y empezó a besarme. Yo cedí complacido.
No tenía duda, él deseaba probar y yo quería entregarme. Besé su boca, cuello, su barbilla y sus hombros... Él empezó a acariciarme... “así, dale... Sigue...” me animaba. Besé sus pezones, su pecho peludo me invitaba a ser su amante hasta caer rendido sobre él. No me importó que supiera que yo no era un inocente. Lo tomé sin temor. Lamí su glande y luego lo dejé entrar en mi boca... Cabía completo... Era grueso y delicioso... Empecé a recorrerlo con mi lengua. Entraba y salía, se deslizaba suavemente entre mis labios. Mientras acariciaba sus bolas y él acariciaba mi cabeza. “Sigue... Así... Eso es..” pasaron varios minutos.
Yo estaba súper caliente, cuando volví a subir por su pecho y me senté sobre él. Lo besé en la boca y nos miramos por primera vez a los ojos. Él me ayudó a acomodarme sobre su verga que estaba bien mojada por mi saliva y su secreción preseminal. Mientras yo me apoyaba de su pecho, él abría mis nalgas con sus manos y acomodaba su verga en mi hueco. Me untó un poco de saliva y de inmediato sentí como la cabeza brillante se clavo en mí. Sentí un dolor intenso. Apreté su pecho con mis manos... Cerré los ojos y respiré profundo. Él continuó abriendo mis nalgas que poco a poco fueron relajándose al tiempo que mi ano dilataba y permitía que el resto de la verga entrara en mí. Volví a besarlo y él empezó a moverse. Sentía su verga deslizándose dentro...fuera...dentro...fuera. Nos mirábamos sin decir nada...
Se movió hasta que quedé recostado sobre el sofá y él levantaba mis piernas sobre sus hombros... El movimiento no cesaba... Dentro... Fuera...dentro.. Fuera.. Dentro.... Ponía su mano sobre mi estómago y me acariciaba el pecho... Le pedí apretar los pezones de mis tetillas... El placer me hizo gemir... Preguntó si me gustaba... Con un fuerte suspiro le pedí que siguiera. Era excitante saber que el ardiente hombre que estaba culeando conmigo era uno de los mejores amigos de mi padre, un tipo que prácticamente me dobla la edad. Me hizo el amor hasta que se vino sobre mi pecho.
Después fuimos a la ducha y nos lavamos. Mientras nos vestíamos él me miró y me preguntó
“qué piensas”.
“Nada” le dije.
“Tú eres chueco verdad” me comentó, le dije que yo era lo que él había deseado y no tenía que preguntar más. “tranquilo, no te molestes si quiero que me lo digas es para saber si puedo pedirte que te vengas a la casa conmigo”.
Aquella había sido su primera vez con otro hombre, pero era una fantasía de siempre y quería continuar disfrutándola. Salimos del taller y nos fuimos a su casa. Ahí volvimos a hacerlo. Fui seducido por su personalidad y experiencia... Experiencia sexual probada durante años con sus mujeres. Desperté sobre su pecho, rendido y él abrazándome, lo desperté con un beso... Se levantó y arregló para el trabajo. Hice lo mismo y salimos cada uno por su cuenta. Al medio día recibí su llamada
“Lo siento, fue una grosería lo de esta mañana. No debí dejarte ir solo... Me perdonas. Es que me sentí extraño; sentí el beso, abrí los ojos y te vi. Eres otro hombre... Recordé todo en un segundo y me sentí raro. Pasé la noche culeándome a un pelao, al hijo de mi amigo... dime si me perdonas. Te prometo que no vuelve a suceder”.
“no vuelve a suceder... Qué tengo que entender con eso”.
“eso, que me gustó mucho y quiero seguir contigo. Todavía no me has dicho nada de lo que te pregunté, pero yo sé que no fui el primero. A ti te gusta eso. Creo que eres gay y tener un amante te gusta”.
No me pude molestar por lo que asumía de mí si la verdad mucho tenía de razón. “pasa a recogerme acá en la universidad cuando salga de clases”. Esa tarde estuvo esperándome en los estacionamientos cuando yo bajé de mis clases. Llevaba cervezas y música pop. “tenemos que hablar”...
ESCRIBEME a: fonch28@hotmail.com (fonch28@hotmail.com) <mailto:fonch28@hotmail.com>
podremos compartir experiencias... relatos e imágenes... de todo... prometo responder... Disfrutarás si te animas...
Héctor no hacía otra cosa que ver las imágenes de desnudos. Le dije que si quería podía navegar él. Yo no quería ver mujeres, obviamente. Tomó el mouse y empezó a curiosear. No sé si por error o intencionalmente entró al área gay de la página. Un joven tenía en su boca la verga de un tipo que podía ser su padre. Para mí la imagen era excitante... Héctor miraba sin decir nada hasta que por fin me preguntó que se sentiría hacerlo con otro hombre. No supe que decir, pero si noté que Héctor acariciaba un bulto apretado en su pantalón.
"Yo no sé, tendrás que probar un día, después me cuentas qué se siente" le dije.
“Que tal si probamos ahora”.
Se volteó y me dijo que podíamos probar a ser como los de la foto. Él sería el hombre maduro y yo el más joven. Me dijo que era en serio, que siempre había tenido esa curiosidad. Nadie sabría lo que hiciéramos. Entonces le dije que estaba de acuerdo. Salió de la oficina y volvió cuando estuvo seguro de que todos los demás empleados se habían retirado. Se quitó la camisa y el pantalón. Su cuerpo estaba cubierto únicamente por un ajustado calzoncillo. El paquete entre sus piernas aumentaba con cada roce de sus grandes manos. Yo estaba babeando. Héctor es de mi tamaño. Su piel es más oscura y se afeita la cabeza. Contraste perfecto a su pecho, brazos y piernas; él es muy velludo, todo un oso.
Parecía no sentir pena ni temor a ser descubiertos, se bajó el calzoncillo y empezó a masturbarse frente a mí. Me preguntó si alguna vez había visto a otro hombre desnudo. Se acercó a mí y ya no pude aguantar más. Pasé mi mano por su pecho suavemente. El no se molestó y me dijo que podía tocar sin miedo. Bajé despacio hasta que llegué a su verga. La tomé con mi mano y él pidió que se la apretara.
“Me gusta que me la aprieten”. Héctor caminó hasta un sofá blando que mi padre tiene en la oficina y se recostó. Su cuerpo se hundió mientras me invitaba a acercarme.
“¡desnúdate!”. Yo me quité la camisa y el pantalón. “¡Eso!”.
Estaba delante de él. Me sentí frágil. Su contextura es el doble de mi cuerpo. Se acercó y bajó mi pantaloncillo. Mi verga quedó al descubierto y él la tomó entre sus manos. La apretó hasta que sentí que la estrangularía. Me quejé y él río.
“no te gusta que te la aprieten?... Eres tiernito...” agregó en tono de juego.
Me masturbó un rato antes de pedirme que lo masturbara yo a él. Me senté a su lado y nos masturbábamos mutuamente. Su verga estaba bien dura. Sus bolas estaban relajadas sobre el sofá. Las acaricié. “¿te gusta?”... admití y le dije que de verdad tenía que ser un secreto. “tranquilo” me dijo y sin más aviso me tomó por los hombros, se acercó y empezó a besarme. Yo cedí complacido.
No tenía duda, él deseaba probar y yo quería entregarme. Besé su boca, cuello, su barbilla y sus hombros... Él empezó a acariciarme... “así, dale... Sigue...” me animaba. Besé sus pezones, su pecho peludo me invitaba a ser su amante hasta caer rendido sobre él. No me importó que supiera que yo no era un inocente. Lo tomé sin temor. Lamí su glande y luego lo dejé entrar en mi boca... Cabía completo... Era grueso y delicioso... Empecé a recorrerlo con mi lengua. Entraba y salía, se deslizaba suavemente entre mis labios. Mientras acariciaba sus bolas y él acariciaba mi cabeza. “Sigue... Así... Eso es..” pasaron varios minutos.
Yo estaba súper caliente, cuando volví a subir por su pecho y me senté sobre él. Lo besé en la boca y nos miramos por primera vez a los ojos. Él me ayudó a acomodarme sobre su verga que estaba bien mojada por mi saliva y su secreción preseminal. Mientras yo me apoyaba de su pecho, él abría mis nalgas con sus manos y acomodaba su verga en mi hueco. Me untó un poco de saliva y de inmediato sentí como la cabeza brillante se clavo en mí. Sentí un dolor intenso. Apreté su pecho con mis manos... Cerré los ojos y respiré profundo. Él continuó abriendo mis nalgas que poco a poco fueron relajándose al tiempo que mi ano dilataba y permitía que el resto de la verga entrara en mí. Volví a besarlo y él empezó a moverse. Sentía su verga deslizándose dentro...fuera...dentro...fuera. Nos mirábamos sin decir nada...
Se movió hasta que quedé recostado sobre el sofá y él levantaba mis piernas sobre sus hombros... El movimiento no cesaba... Dentro... Fuera...dentro.. Fuera.. Dentro.... Ponía su mano sobre mi estómago y me acariciaba el pecho... Le pedí apretar los pezones de mis tetillas... El placer me hizo gemir... Preguntó si me gustaba... Con un fuerte suspiro le pedí que siguiera. Era excitante saber que el ardiente hombre que estaba culeando conmigo era uno de los mejores amigos de mi padre, un tipo que prácticamente me dobla la edad. Me hizo el amor hasta que se vino sobre mi pecho.
Después fuimos a la ducha y nos lavamos. Mientras nos vestíamos él me miró y me preguntó
“qué piensas”.
“Nada” le dije.
“Tú eres chueco verdad” me comentó, le dije que yo era lo que él había deseado y no tenía que preguntar más. “tranquilo, no te molestes si quiero que me lo digas es para saber si puedo pedirte que te vengas a la casa conmigo”.
Aquella había sido su primera vez con otro hombre, pero era una fantasía de siempre y quería continuar disfrutándola. Salimos del taller y nos fuimos a su casa. Ahí volvimos a hacerlo. Fui seducido por su personalidad y experiencia... Experiencia sexual probada durante años con sus mujeres. Desperté sobre su pecho, rendido y él abrazándome, lo desperté con un beso... Se levantó y arregló para el trabajo. Hice lo mismo y salimos cada uno por su cuenta. Al medio día recibí su llamada
“Lo siento, fue una grosería lo de esta mañana. No debí dejarte ir solo... Me perdonas. Es que me sentí extraño; sentí el beso, abrí los ojos y te vi. Eres otro hombre... Recordé todo en un segundo y me sentí raro. Pasé la noche culeándome a un pelao, al hijo de mi amigo... dime si me perdonas. Te prometo que no vuelve a suceder”.
“no vuelve a suceder... Qué tengo que entender con eso”.
“eso, que me gustó mucho y quiero seguir contigo. Todavía no me has dicho nada de lo que te pregunté, pero yo sé que no fui el primero. A ti te gusta eso. Creo que eres gay y tener un amante te gusta”.
No me pude molestar por lo que asumía de mí si la verdad mucho tenía de razón. “pasa a recogerme acá en la universidad cuando salga de clases”. Esa tarde estuvo esperándome en los estacionamientos cuando yo bajé de mis clases. Llevaba cervezas y música pop. “tenemos que hablar”...
ESCRIBEME a: fonch28@hotmail.com (fonch28@hotmail.com) <mailto:fonch28@hotmail.com>
podremos compartir experiencias... relatos e imágenes... de todo... prometo responder... Disfrutarás si te animas...