Anonimo
10-12 2002, 12:25 PM
Como buenos vecinos todavía no ha pasado demasiado tiempo, y me sigo calentando cada vez que recuerdo aquella noche en la que intercambié fantásticas experiencias con la vecina del bloque de enfrente.
en un principio iba a ser una noche como las otras, en la que iba a ponerme el pijama... y a dormir tranquilamente.
pero cuando miré por la ventana para echar una última ojeada al exterior antes de reposar vi como la vecina del bloque de enfrente se estaba desnudando... ¡sin bajar la persiana ni nada!. corrí a buscar mis prismáticos para contemplar el panorama más de cerca, y comprobé cómo la intención de ella no era otra que masturbarse.
vi como se abría de patas y se comenzaba a acariciar la zona genital, que estaba empapada de jugo. ojalá los prismáticos también pudiesen acercar el sonido, porque las expresiones faciales que adoptaba eran espectaculares y el movimiento de su cuerpo mostraba lo excitada que estaba. cada momento que pasaba a mi se me ponía más dura, y me entraron unas ganas locas de masturbarme en ese preciso instante que tuve que aguantarme porque no podía coger los prismáticos y mi.
a la vez. se puso de pie, se tiró a la cama enfurecidamente, se puso peluches entre las piernas y se metió todos los dedos de su cuerpo en el coño. cada vez se veía que estaba más cerca del orgasmo, y cuando el momento cumbre llegó vi como el jugo llegó a chorrearle a borbotones de la vagina mientras a mí se me ponía cada vez más y más dura.
después de correrse de aquella manera estuvo unos segundos sin hacer nada, disfrutando del gustazo que se había dado. terminó por incorporarse y escribir alguna cosa en un papel. sacó el papel por la ventana y leí claramente « ahora miro yo, ¿vale? ». ¡¡me había descubierto!! pasada la vergüenza inicial, me dejé llevar por la situación: me desabroché los pantalones.
me fijé en que ella también cogió unos prismáticos para verme más de cerca, así que intenté que tuviera buenas perspectivas como agradecimiento a la excitación visual que me había ofrecido. me giré de espaldas a ella para terminar de desnudarme y, con mi pene totalmente erecto, me giré de golpe torciendo mi espalda hacia a tras para que pareciera más largo.
comencé a masturbarme rápidamente. era una situación muy excitante: yo me la estaba pelando y una tía lo estaba viendo con mi consentimiento. me podría haber corrido enseguida de no ser porque me lo volví a pensar y quise que durara, pero cuando me corrí lo dejé todo empapado. un libro que estaba a mi lado recibió la peor parte, pero antes de limpiarlo se lo enseñé furtivamente por la ventana para que viera lo que era el semen..
antes de volver a ponerme la ropa cogí otra vez mi pene y, ya arrugado, lo estiré para que viera la diferencia de tamaños. luego, imité su comportamiento y escribí en una hoja de papel con un rotulador gordo el mensaje que saqué por la ventana: « mañana a las diez »
el erecto 2000
en un principio iba a ser una noche como las otras, en la que iba a ponerme el pijama... y a dormir tranquilamente.
pero cuando miré por la ventana para echar una última ojeada al exterior antes de reposar vi como la vecina del bloque de enfrente se estaba desnudando... ¡sin bajar la persiana ni nada!. corrí a buscar mis prismáticos para contemplar el panorama más de cerca, y comprobé cómo la intención de ella no era otra que masturbarse.
vi como se abría de patas y se comenzaba a acariciar la zona genital, que estaba empapada de jugo. ojalá los prismáticos también pudiesen acercar el sonido, porque las expresiones faciales que adoptaba eran espectaculares y el movimiento de su cuerpo mostraba lo excitada que estaba. cada momento que pasaba a mi se me ponía más dura, y me entraron unas ganas locas de masturbarme en ese preciso instante que tuve que aguantarme porque no podía coger los prismáticos y mi.
a la vez. se puso de pie, se tiró a la cama enfurecidamente, se puso peluches entre las piernas y se metió todos los dedos de su cuerpo en el coño. cada vez se veía que estaba más cerca del orgasmo, y cuando el momento cumbre llegó vi como el jugo llegó a chorrearle a borbotones de la vagina mientras a mí se me ponía cada vez más y más dura.
después de correrse de aquella manera estuvo unos segundos sin hacer nada, disfrutando del gustazo que se había dado. terminó por incorporarse y escribir alguna cosa en un papel. sacó el papel por la ventana y leí claramente « ahora miro yo, ¿vale? ». ¡¡me había descubierto!! pasada la vergüenza inicial, me dejé llevar por la situación: me desabroché los pantalones.
me fijé en que ella también cogió unos prismáticos para verme más de cerca, así que intenté que tuviera buenas perspectivas como agradecimiento a la excitación visual que me había ofrecido. me giré de espaldas a ella para terminar de desnudarme y, con mi pene totalmente erecto, me giré de golpe torciendo mi espalda hacia a tras para que pareciera más largo.
comencé a masturbarme rápidamente. era una situación muy excitante: yo me la estaba pelando y una tía lo estaba viendo con mi consentimiento. me podría haber corrido enseguida de no ser porque me lo volví a pensar y quise que durara, pero cuando me corrí lo dejé todo empapado. un libro que estaba a mi lado recibió la peor parte, pero antes de limpiarlo se lo enseñé furtivamente por la ventana para que viera lo que era el semen..
antes de volver a ponerme la ropa cogí otra vez mi pene y, ya arrugado, lo estiré para que viera la diferencia de tamaños. luego, imité su comportamiento y escribí en una hoja de papel con un rotulador gordo el mensaje que saqué por la ventana: « mañana a las diez »
el erecto 2000