BALG
09-02 2005, 08:18 PM
Un día me tuve que quedar en el departamento donde viven 3 de mis tías, ya que mis padres habían tenido que salir de viaje y no había otro lugar donde quedarme.
Yo tenía 14 años y una tía (la más chica) tenía en ese momento 23 años. Me pidió que le diera un masaje. Me paré detrás de ella y con las manos le empecé a dar un masaje en su cuello. Mientras se lo daba frotaba mi polla en su enorme culo hasta que me vine. Ella traía puesto un pants muy pegado que dejaba ver la forma de su enorme trasero y una playera muy vieja que dejaba ver sus grandísimas tetas. Supongo que ella sintió húmedo, pues me dijo que parara.
Ya en la noche, a la hora de dormir, mis demás tías y ella designaron que durmiera con ella, ya que sólo había tres camas y ella tenía la más grande.
Al dar las 4 de la mañana aproximadamente, yo me desperté, ya que no podía dormir al saber que tenía a una mujer al lado y me la podía echar al plato.
Ella estaba dándome la espalda y su mano estaba a la altura de su cadera. Le empecé a tocar suavemente sus nalgas por encima de su bata de dormir y se me paró de inmediato, a lo que decidí tomar su mano y ponerla en mi miembro. Me empecé a hacer una chaqueta con su mano a la vez que me excitaba al saber que podía despertar al sentir mi pito en su mano y también que mis otras tías se podían dar cuenta.
Comencé a levantarle su bata y también a rozarle sus nalgas con mi pene, exactamente como lo había hecho en la tarde.
Mi pito estaba a punto de reventar, hasta que me di cuenta de que ya se había despertado, pero ella simulaba estar dormida aún, hasta que empezó a gemir. Entonces comencé a recorrer con mis manos sus piernas, luego su cadera, hasta llegar a sus deliciosos pechos. Los masajeé suavemente por un rato, después bajé mi mano a su panocha, que ya estaba mojadita, entonces le quité su tanguita y levanté su pierna y le comencé a meter la verga por su culito. Al principio ella se resistió pero al cabo de un momento dejó que hiciera con ella todo lo que mis instintos y calentura me decían.
La comencé a penetrar por atrás ligeramente, evitando hacer mucho ruido para que mis tías no se despertaran; luego la empiné un poquito y se la metí por su pepa que ya estaba muy mojada. A partir de ese memento ya no nos importó el ruido, ni que sus hermanas vieran cómo me la estaba cogiendo.
Ella se sacó mi miembro de su concha y dio media vuelta, me comenzó a besar y fue bajando hasta llegar a mi pito, le dio unos lengüetazos y luego me besó deliciosamente los huevos y se metió mi verga en la boca y me hizo una excelente mamada. Terminé viniéndome en su boca y viendo como se tragaba toda mi leche y chupaba cada vez más fuerte mi verga, a la vez que se me salían unos gemidos cada vez más fuertes.
Después de un momento yo ya tenía otra vez mi pinga dura y parada, con todas las venas queriendo saltar. Me subí en ella y comencé a metérsela poco a poco, tomando un ritmo muy exquisito y poco a poco fui subiendo la fuerza y los movimientos. Cuando estaba a punto de venirme me dijo: -Vente en mi culo- Se la saqué y me vacié en su muy parado y rico culo.
Nos volvimos a dormir y nunca más volvió a pasar nada; ni siquiera comentamos de lo sucedido, aunque a mí me hubiera encantado cogérmela muchas veces más.
Yo tenía 14 años y una tía (la más chica) tenía en ese momento 23 años. Me pidió que le diera un masaje. Me paré detrás de ella y con las manos le empecé a dar un masaje en su cuello. Mientras se lo daba frotaba mi polla en su enorme culo hasta que me vine. Ella traía puesto un pants muy pegado que dejaba ver la forma de su enorme trasero y una playera muy vieja que dejaba ver sus grandísimas tetas. Supongo que ella sintió húmedo, pues me dijo que parara.
Ya en la noche, a la hora de dormir, mis demás tías y ella designaron que durmiera con ella, ya que sólo había tres camas y ella tenía la más grande.
Al dar las 4 de la mañana aproximadamente, yo me desperté, ya que no podía dormir al saber que tenía a una mujer al lado y me la podía echar al plato.
Ella estaba dándome la espalda y su mano estaba a la altura de su cadera. Le empecé a tocar suavemente sus nalgas por encima de su bata de dormir y se me paró de inmediato, a lo que decidí tomar su mano y ponerla en mi miembro. Me empecé a hacer una chaqueta con su mano a la vez que me excitaba al saber que podía despertar al sentir mi pito en su mano y también que mis otras tías se podían dar cuenta.
Comencé a levantarle su bata y también a rozarle sus nalgas con mi pene, exactamente como lo había hecho en la tarde.
Mi pito estaba a punto de reventar, hasta que me di cuenta de que ya se había despertado, pero ella simulaba estar dormida aún, hasta que empezó a gemir. Entonces comencé a recorrer con mis manos sus piernas, luego su cadera, hasta llegar a sus deliciosos pechos. Los masajeé suavemente por un rato, después bajé mi mano a su panocha, que ya estaba mojadita, entonces le quité su tanguita y levanté su pierna y le comencé a meter la verga por su culito. Al principio ella se resistió pero al cabo de un momento dejó que hiciera con ella todo lo que mis instintos y calentura me decían.
La comencé a penetrar por atrás ligeramente, evitando hacer mucho ruido para que mis tías no se despertaran; luego la empiné un poquito y se la metí por su pepa que ya estaba muy mojada. A partir de ese memento ya no nos importó el ruido, ni que sus hermanas vieran cómo me la estaba cogiendo.
Ella se sacó mi miembro de su concha y dio media vuelta, me comenzó a besar y fue bajando hasta llegar a mi pito, le dio unos lengüetazos y luego me besó deliciosamente los huevos y se metió mi verga en la boca y me hizo una excelente mamada. Terminé viniéndome en su boca y viendo como se tragaba toda mi leche y chupaba cada vez más fuerte mi verga, a la vez que se me salían unos gemidos cada vez más fuertes.
Después de un momento yo ya tenía otra vez mi pinga dura y parada, con todas las venas queriendo saltar. Me subí en ella y comencé a metérsela poco a poco, tomando un ritmo muy exquisito y poco a poco fui subiendo la fuerza y los movimientos. Cuando estaba a punto de venirme me dijo: -Vente en mi culo- Se la saqué y me vacié en su muy parado y rico culo.
Nos volvimos a dormir y nunca más volvió a pasar nada; ni siquiera comentamos de lo sucedido, aunque a mí me hubiera encantado cogérmela muchas veces más.