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View Full Version : La Esposa De Mi Maestro


pecadorxxx
24-01 2005, 01:56 AM
Hola amigos, soy manrique, recuerdo que cuando tenía 17 años, una noche regresaba de un juego de pelota con un amigo en un carro que me prestó mi padre, durante el camino se dio la gran sorpresa de encontrarnos en la orilla a una mujer teniendo problemas con su carro, era una mujer con cabello largo, liso, ojos azules y una cara de ángel, tenía un cuerpo rico y unos pechos sabrosos, no eran grandes pero los tenía riquísimos, aparte, tenía un culo que con mirarlo me lo comía con mis ojos. Ella nos preguntó si la podíamos llevar a un taller por una grúa, le dijimos que si y se subió en la parte de adelante, mi amigo se pasó a la parte de atrás. Pasaron unos minutos, nos quedamos muy callados, de repente, ella empezó la plática diciéndonos que se llamaba Marleny, que tenía 26 años, era la esposa del maestro de la escuela y que en ciertas ocasiones, su esposo le había mencionado nuestros nombres, me quedé sorprendido al igual que mi amigo, durante la charla, no podía disimular y bajaba mi mirada para ver sus piernas, estaba para chuparse los dedos, era demasiado bella.

Llegamos al taller, mandamos una grúa por su carro y nos dirigimos a dejarla en su casa, durante el viaje seguimos platicando y salió el tema que estaba mal en la matemática, que las pruebas anteriores las reprobé, era malísimo para esa materia, le dije que si podía ayudarme a prepararme para la siguiente prueba, se me quedó mirando y me dijo que no tenía tiempo, le supliqué hasta que la convencí y dijo que lo pensaría, le di mi número de teléfono y llegamos a su casa, se bajó y con una sonrisa nos dijo: “gracias por todo”. Al mirar que caminaba no pude resistir mirarle ese culo sabroso, como se movía al caminar. Luego seguimos nuestro camino, dejé a mi amigo en casa y me dirigí a la mía, no pude dormir tranquilo pensando en ella, me la imaginaba desnuda y dándome una buena mamada, mi mente volaba mucho de tantas cosas que pensaba y terminé masturbándome. Al día siguiente, parece que la suerte estaba conmigo ya que recibí una llamada y era ella, diciéndome que vendría a ayudarme, mi cuerpo se erizó al escuchar esas palabras, nos pusimos de acuerdo y llegó el día, era una tarde hermosa, tuve la suerte que mis padres estaban trabajando, estaba solo, ella llegó con una falda corta y una camisa de mangas corta, con un chaleco de mangas largas, su cabello suelto, no podía dejar de mirarla, mis labios me los mordía ya que no podía tocarla.

Empezamos con muchos ejercicios de matemáticas, no podía concentrarme al tenerla tan cerca, respirar su perfume mirando sus ojos me ponía cada vez más nervioso, me levanté y fui por un vaso de agua, cuando regresé de la cocina, la encontré sentada en un sofa con las piernas cruzadas, no aguanté más, se empezó a notar el bulto en mi pantalón, creo que tenía muy parado mi pene, ella lo notó de lejos, me hice el loco y empecé mejor a concentrarme en los ejercicios de matemáticas. Ese día se marchó y no pasó nada. Esa noche fue otra noche sin dormir, pasaron más cosas por mi mente y terminé otra vez masturbándome muy despacio, hasta sacar todo ese semen que corría por toda mi sangre. Al día siguiente en la escuela, lo primero que hice fue contarle a mi amigo lo que estaba viviendo. Ese día en la clase, miraba a mi maestro y me preguntaba como tenía una esposa tan bella, un viejo amargado, aburrido y miserable, como ella dormiría con él, una princesa con un ogro, bueno, esa es otra historia. Pasó una semana que no supe nada de ella, pasaba pegado al teléfono esperando una llamada y nada.

Llegó el día de la prueba de matemáticas, le puse todo, me concentré y el resultado fue excelente, fue un día muy feliz, no aguantaba las ganas de salir y estar en mi casa pegado al teléfono, no me daba por vencido. Estaba seguro que ella llamaría, no me atrevía a rondar su casa por miedo que me descubriera el ogro, o sea, mi maestro. Fue uno de mis días favoritos, la llamada esperada se presentó y contesté, era ella, me dijo que se enteró que pasé la prueba, le dije que fue gracias a ella, que tenía que agradecerle mucho, que me gustaría llevarle un regalo, ella se quedó pensativa, usé mis técnicas otra vez y la convencí, me dijo que porque no iba a su casa, me mordí hasta la lengua de pensarlo y le dije que si, que ahí estaría. Llegó ese día, le compré unos chocolates, me sentía nervioso, no sabía lo que pasaría, era el gran día que esperaba, tenía que hacer algo, no desaprovecharía esa ocasión. Llegué muy elegante con una camisa de botones manga larga y suelta y un blue jean negro y una gorra blanca, toqué la puerta y me abrió ella, lucía una falda negra corta, pegada a su cuerpo, era completa, desde su cuello hasta sus rodillas, parece que esperaba su príncipe para que le pegara su cogida de la vida, o sea, yo.

Le di sus chocolates y nos sentamos, empezamos a platicar y le pregunté como una mujer tan bella se la pasaba tan sola, porque no dejaba a su esposo si estaba seguro que no le daba buena vida, ella me dijo que era mejor que cambiáramos de tema, le dije que estaba bien, solo que lo pensara, seguimos conversando y sacó un anillo y me dijo que era mi premio por haber salido bien, me acerqué poco a poco a su boca y traté de besarla, me acerqué a sus labios y fue un roce y me dijo que no, me alejé y me dijo que si quería un pedazo de pastel de chocolate, le dije que si, cuando lo sirvió, metió su dedo en el chocolate y lo pasó por mi cara, no pude resistirme y me lancé a sus labios y comencé a besarla, se me subió encima, empezó a bajarse su falda y agarró mis manos para que le tocara sus pechos, se quedó con una tanga negra y los pechos descubiertos, que rico le decía por el oído suavemente con mis palabras, nos bajamos al piso, me quitó mi ropa y se volvio a subir encima de mí, me agarró el pene con una mano y se lo empezó a meter de una forma suave, no todo, solo era parte de la punta, tenía mis manos en su pecho, cada vez mi pene se introducía más y más en su vagina, me decía: “mételo papi”, solo escuchaba aquello en esa sala, sentía un gran calor, era una emoción muy rara, después, puso su boca en mi pene, lo chupaba como si fuera un bombom, jugaba cada vez más y más, lo metía en medio de sus pechos hasta meterlo otra vez en su vagina, sentía que mi sangre corría por todo mi cuerpo y ella gritaba de placer y yo de deseo, hasta que sacó todo mi semen y se lo chupó hasta no dejar nada en mi pene.

Fue un día inolvidable que esta grabado en mi mente, y en el de ella. Bueno amigos, creo que dejaré esta parte aquí, al rato mando la 2 parte.