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View Full Version : Lili, la más caliente


Anonimo
14-11 2004, 04:09 PM
Conocí a Steven hace algunos años en una fiesta a la cual tuve la enorme suerte de ir. Digo enorme suerte por que nunca conocí otro hombre que le gustara tanto el sexo, lo disfrutara tanto y fuera tan complaciente sin mostrar algún asomo de no disfrutar cualquier experiencia sexual que le fuera propuesta, por inverosímil que esta pudiera parecer, siempre respondía con una sonrisa de expectativa y gozo en su mirada morbosa e insaciable.

Antes que nada soy una mujer de 35 años, conservo un cuerpo equilibrado, sobresaliendo una cara atractiva, unos senos talla 36, unas piernas gruesas muy bien torneadas y provocativas, un pubis sobresaliente y un culo con un par de nalgas grandes, paradas, provocativas, que resalto en mis especiales encuentros.

Me gustaría compartir con ustedes uno de los que considero mis mejores encuentros sexuales con Steven , encuentro que empieza una semana antes de mi cumpleaños. Yo lo llamé a mi oficina en horas de la tarde y le pedí que me acompañara esa noche a una fiesta privada en mi apartamento, invitación que aceptó gustoso. Llegué a su apartamento y lo encontré muy bien vestido, perfumado y puntual como era lo usual y querido por mi, le di un gran beso y sin ningún preámbulo me dirigí a uno de los cuartos y salí provocativamente vestida, dándome un corto beso en la boca y me dijo lo linda y sexual que estaba, siguió con su mirada mi enorme culo que al caminar de un lado a otro contoneaba por toda la sala mientras me servía un trago de “ PURE WHITE ” con “GINGER”, yo estaba vestida con unos enormes zapatos de plataforma transparentes que empinaban mi provocativo culo, unas braguitas seda dental y una blusa transparente anudada a mi pecho que dejaban ver mis tetas talla 36.

Di una vuelta y le dije: “Que te parece este cuerpo que tendrás el privilegio de disfrutar esta noche”, me respondió estirando la mano para acariciar mi voluptuoso cuerpo: “Sabes que no más con verte ya me dan ganas de disfrutar de tus delicias”, yo sonriendo le comenté que había programado para esa noche una pequeña fiesta para los dos, y que para ponerle mucha excitación, quería proponerle que fuera mi cómplice en mi fantasía, a lo cual solo asintió con la cabeza y me animé para que me dijera cual era esa fantasía. Me paré y le mostré nuevamente mi cuerpo y tocándome le dije: pague a tres hombres para que vinieran a satisfacerme y llegan en media hora, hice una pausa, lo mire y sonreí lascivamente esperando su reacción, Steven solo atinó a decirme: “Sabes que soy tu cómplice en tus aventuras sexuales y veremos como sale”.

Tome el teléfono, confirmé mi “pedido” a la agencia de acompañantes, me arrodillé y sin cruzar palabra, dirigí mis manos a su bragueta, sacando su enorme miembro y chupándolo suavemente con mis labios y repasándolo con mi lengua, así lo hice mientras le decía lo que quería que me hicieran, para que el fuera quien dirigiera las acciones complacientes de los acompañantes contratados. Súbitamente me paré y le dije: “No.. no quiero que te desgastes aun ... espera para que participes en la fiesta”. Al poco rato llegaron tres negros de contextura normal, los hice pasar y les presenté a Steven como mi amante, les dije que el era el que deseaba realizar esta fantasía, se sorprendió pero como siempre, Steven me seguía la idea. Me animó y me dijo: “Ya sabes lo que quiero, comienza”.

Los tres negros me rodearon, me empezaron a tocar, yo me dirigí a sus bultos, tanteando la provocativa mercancía negra que tenían, sintiendo como sus enormes vergas se empezaban a desenroscar como culebras. Los mandé a sentar en la sala, mientras les servía unos tragos de coñac, les pedí que se quedaran completamente desnudos, inclusive Steven. Así lo hicieron mientras yo pasaba entregando las copas a cada uno, aprovechaban para manosearme y yo les respondía con una sonrisa, me daba vuelta para que manosearan mis nalgas. Coloque música merengue y así desnudos, saqué a uno por uno de mis ilustres invitados que con el sensual roce del baile, se les paraba a tope sus vergas y me apretaban contra sus cuerpos, haciéndome sentir sus enormes miembros. Yo los besaba en sus orejas y su cuello, manoseaba sus nalgas y tocaba sus penes, pero inmediatamente sacaba a otro y a otro sucesivamente, jugando con cada uno a mi placer. Era mi noche.

Mientras bailábamos, cogía sus penes con mi mano y los sobaba en la entrada de mi raja y entre mis nalgas. Sentía sus miembros calientes y duros en mi clítoris y en mi ano, cuando trataban de penetrarme los alejaba y sacaba a bailar a otro, quedándose parados en la mitad de la sala con su mirada vidriosa y muy arrecha. Me los gocé hasta que me dieron ganas ya de sentir sus miembros. Me arrodillé en la mitad de la sala con 3 penes negros y uno blanco a mi disposición. Cogí en cada mano uno e inicié a mamar los dos restantes, trataba de tragarlos hasta mi garganta, saboreaba sus cabezas, lamía sus testículos y los dejaba brillantes de mi saliva uno a uno, intercalaba mi boca y mis manos en cada uno mientras ellos, como arañas trataban de tocar mis senos, mi espalda y cogían mi cabeza hacia cada uno de sus penes, cada uno quería que me quedara solo en sus testículos y en su penes, estaban exactamente en el grado de excitación que yo necesitaba.

Me paré y les grité: “golfos ..esclavos ...están para complacerme a mí”, me coloqué en cuatro encima de la mesa de centro y les dije: “Ahora metan sus lenguas donde mejor les parezca”, inmediatamente todos ocuparon posiciones, uno lamía mi clítoris, otro lamía mi ano y mis nalgas, otro mis tetas y el último se pegó a mi boca intercambiando nuestras lenguas y saliva, cambiaban de sitio a mi orden y llenaron de saliva mi culo, que se dilató lo suficiente para mi siguiente deseo. Los formé de mayor a menor en tamaño y, por supuesto, mi amante Steven quedó de último, a pesar de su no despreciable pene. En ese orden empezaron a sodomizarme, abriendo mis nalgas y colocando en primera instancia, Steven su pene en mi ano, de un solo golpe entró hasta sus guevos, que placer, que grito de alegría que di, solo interrumpido por la enorme verga del negro que tapó mi boca y me gritó: “Guarra ...puta ....mama mi verga y lame mis guevos”, yo lo miraba extasiada y metía su miembro hasta donde podía, lo sacaba y lamía sus descomunales guevas, dejándolas brillantes y saboreando su fuerte sabor a negro, los otros dos se manoseaban sus vergas como posesos, pidiendo un espacio en mi culo o mi boca, sin que los privilegiados les prestaran atención.

Saqué este enorme pene de mi boca y le grité: “Quiero este pene que perfore mi culo”, y con un movimiento brusco desconecté a Steven de mi ano. El negro posó mis manos sobre mis nalgas, mientras me encargaba con mi boca de las tres vergas restantes, para que no lo perturbaran, inmediatamente acercó su glande a mi lubricado ano, e introdujo su glande y con su mano movía su pene arriba, abajo y a los lados, generándome una sensación indescriptible y sin previo aviso, introdujo hasta la empuñadura esa negra espada de carne, dejándome sin aliento, solo atine a gritar: “Negro ..... sigue ..perfórame el culo ..llena mis intestinos de tu leche”, Steven, de oírme gritar, se empezó a derramar en mi boca, subiendo más aun mi estado de éxtasis, saboreé su leche mientras el negro con bruscos empujones rebotaba en mis grandes nalgas, me golpeaba con su mano abierta y me decía: “Que ano tan apretado tienes ...que nalgas enormes de guarra”, sentí como con movimientos convulsivos clavaba su pene en mi ano hasta sus guevas, y llenaba mi agradecido culo de leche.

Los negros que faltaban por disfrutar, me alzaron como un trofeo de la mesa de centro y uno de ellos, se acostó mientras el otro me colocaba encima de su pene, abrió mi vagina de un solo golpe haciéndome reaccionar con un suspiro, le di un beso en su pecho mientras el otro introducía su miembro en mi muy dilatado ano. Sus movimientos eran rítmicos y yo solo sentía el pene que entraba en mi vagina, por que mi ano estaba tan lubricado que el miembro de el negro de turno resbalaba hacia dentro y hacia fuera, sintiendo una sensación muy leve, que solo era suplida por el pene que abría con maestría mi vagina mientras lamía mis tetas. Los dos no demoraron mucho en venirse, y en convulsiones acompasadas llegamos y caímos tendidos uno encima del otro, bajo los aplausos de mi amante Steven y el negro vergón, quienes ya estaban recuperados, gritaban: “Vamos guarra...no querías sexo a tope .....pues lo tienes de verdad”.

Steven amablemente me llevó a la bañera y me dejó en un relajante baño de espuma, con una sonrisa morbosa me dijo: “Descansa amor que te tenemos una sorpresa”. Todos se ducharon y se refrescaron. Cuando salí desnuda, solo con unas sandalias negras muy altas, los encontré a todos desnudos jugando cartas y les pregunte que hacían, me respondieron casi al unísono: Jugando los turnos de nuestro próximo juego sexual, no entendí y me senté hasta que acabaron y me dijeron: “Estas lista Lili para lo que viene”, todos se pararon en frente de mi cara con sus flácidas vergas y me cogían con brusquedad la cabeza hacia sus penes , hacia uno y hacia otro, yo traté de oponer resistencia y recibí un tirón de Steven que gritó: “Guarra, es nuestro turno de jugar contigo, así que mama...queremos saber cuanto entran nuestros penes en tu boca”. Steven se paró enfrente de mí y me cogió del pelo, metió su verga hasta mi garganta, yo hice arcadas y el me dijo: “Cuidado con irme a joder mi pija, me relajé y metí su verga hasta donde pude, la saliva salía por las comisuras de mis labios y quedaba embadurnada en sus testículos, uno a uno sin descanso metieron sus vergas hasta el máximo de mis resistencia, de verdad lo estaba disfrutando, hasta la enorme verga del último negro, la cual, para no tener que atragantarme con ella le dije: “Ven, negro vergón, que contigo voy a ser especial”, y sin dejarlo pensar me abalance sobre sus testículos chupándolos, lamiéndolos y llevando mi lengua hasta la entrada de su ano, lamiéndolo y pasando de sus testículos a su ano, y de su ano a sus testículos rápidamente, mientras le hacia la paja fuertemente, repetí esta operación rápida y rítmicamente, hasta sentir que su verga palpitaba, momento en el cual aprisioné su glande fuertemente con mis labios y recibí su leche en mi boca, bajo los insultos de mi pareja de turno y los aplausos desaforados de los hombres que miraban morbosamente la escena.

Me levantaron entre los cuatro y me colocaron en la mitad de la sala, me obligaron a abrir mis nalgas al máximo y a pasar enfrente de cada uno, mostrarles mi ano, cada uno lamió, metió sus dedos, me lubricaron con crema y metían la cabeza de un descomunal consolador, haciéndome temblar las piernas de la emoción y dolor, dolor que no demostraba y gemía de placer, para mantener el dominio de la situación y demostrarles que si era la mas caliente mujer que se hubieran podido comer. El negro mas vergón se acostó en el piso y me dijo: “Ven guarra, ensarta tu ano en m pija”, yo obediente y muy arrecha me senté, y poco a poco me metí esa rica verga negra en mi ano, hasta que sentí sus testículos en mis nalgas y sin sacar ni un centímetro, me moví hacia los lados, adelante y atrás, mirando la cara del negro que estaba en éxtasis, esto me excitaba al saber que el control violento que querían imponerme se debilitaba ante el poder de mi sexualidad. Claro que no debí cantar victoria por que uno de los negros, sin previo aviso, me empujó hacia el frente dejando mi culo en pompa, y con la visión de mi culo abierto con esa enorme verga, Steven y el otro negro me gritaron: “Bueno, ahora sabrás que se siente tener dos vergas negras en el culo”. La sola idea me pareció terrible por que la que ya tenía, llenaba al máximo mi ano y les grité que no lo hicieran, pero ya era tarde, un glande estaba tratando de entrar simultáneamente e inició a introducir su verga negra, sentí que mi ano se estiró a reventar y con mi actitud desafiante y mi sexualidad morbosa al máximo les grité: “Negros hijo de putas .....si quieren culiar ..háganlo como machos ...duro..métanla duro”, no debí decirle nada, por que sin compasión, metió toda su verga dejándome sin aliento y moviéndose los dos al unísono, entrando y saliendo esas dos vergas descomunales de mi culo, solo hasta un rato después que mi ano se relajó y empecé a disfrutar, ya era demasiado tarde por que iniciaron sus movimientos convulsivos, preludio de su eyaculación que se materializó en mis intestinos abundantemente mientras me apretaban fuertemente a sus cuerpos y trataban de meter simultáneamente sus vergas hasta el fondo, tratando de perforar más mi culo.

Steven y el otro negro aprovecharon esta excitación, y que quede exhausta en el piso para masturbarse y dejarme caer su caliente semen en todo mi cuerpo, mientras me decían que era una guarra insaciable. Todos se marcharon y cuando oí el sonido de la puerta, me levante a recibir un relajante baño de tina. Como a la hora volvió Steven y me encontró acostada en su cama, me dio un beso en mi espalda y me preguntó como había estado, yo sonreí y le dije que como un puto chulo con su prostituta, nos dimos un beso y dormimos placidamente. Al día siguiente me desperté con el desayuno en la cama, una flor y un gran beso. Steven me dijo que saldría al banco y que lo llamara al móvil si se me ocurría algo. Me quedé pensando sobre si seguir o no, y mi mente morbosamente insaciable inició a maquinar como satisfacer mis más oscuros deseos.

Me vestí provocativamente con una blusa ajustada a mi cuerpo y en mis nalgas seda dental, una minifalda y zapatos medianamente altos, lo llamé para que me acompañara al metro, que al mediodía estaba repleto. Nos fuimos a la estación mas congestionada y él a una distancia prudente se subió detrás de mí. Me quedé de pie y sentía el roce de las personas que pasaban. Se llenó el metro y un hombre muy bien vestido con portafolio en mano se acomodó detrás de mí, mirando desinteresadamente hacia otro lado pero presionando su cuerpo contra mis nalgas. Sentía que se movía un poco, se acomodaba y de reojo miraba mi provocativo culo, yo disimuladamente para los demás, y evidentemente para él, presioné mis nalgas justo en su pene y lo miré pasando mi lengua por mis labios, él reaccionó pegándose más y apretando cuando podía con todas sus fuerzas su miembro en mis nalgas, mientras yo miraba que Steven miraba fijamente mi cara y mi comportamiento de ninfómana que le excitaba mucho. Sin aviso, cuando llegamos a la siguiente estación, me bajé y dejé al ejecutivo con una erección descomunal que su esposa, su amante o su secretaria, debió agradecer esa tarde. En la estación del metro abordamos un taxi y nos dirigimos a recoger el coche que estaba en el taller mecánico, en el camino le dije que estuviera atento para cuando lograra llevar a los mecánicos al cuarto de herramientas, entrara y me diera por el culo, su cara se ruborizó y posé mi mano en su pantalón, sintiendo la reacción en su pene.

Legamos al taller de los Colombianos, que por cierto, por eso me gustaba, por que los mecánicos eran colombianos, y saludé. Me llevaron al auto informándome que estaba sincronizado y con los aceites nuevos. Miré a los dos que me decían de el estado de mi auto y les dije: “Bueno, yo también necesito que me midan el aceite”, me miraron sonrientes y me dijeron: “Y ese que esta ahí no es su marido?”, yo les dije que no importaba, que el participaría, se miraron sorprendidos y mirando a mi alrededor, que nadie me viera, les toque sus miembros y camine hacia el cuarto de herramientas. Ellos sorprendidos dijeron: “Claro señora Lili, le mostraremos los repuestos que se cambiaron”, Steven nos acompañó muy de cerca y se quedó en la puerta del pequeño cuarto. Yo entré y sin perder tiempo, toqué sus miembros y ellos mis tetas, se bajaron sus enterizos de trabajo y yo subí mi falda y me arrodillé frente a esas vergas chupándolas como una puta, los colombianos me decían: “Que bien mamas vergas perra ..en que puteadero aprendiste ,,,,ordéñanos perra”, eso me excitaba sobre manera y salte las vergas un instante, solo para decirle a Steven: “Ven steven, cierra esa puerta y dame muy duro por el culo, que no tenemos mucho tiempo”, acto seguido y deseado, seguí chupando sus vergas y ellos tocaban mi cabeza, mis tetas, mi pelo y espalda, Steven lamió mi ano y dejo caer saliva sobre el para lubricarlo, tomó su verga y la metió suave y rítmicamente al compás de mis movimientos, mientras mamaba a los mecánicos , esto los puso a mil y con mis manos, mi boca y la visión de mi culo siendo ensartado por la verga de Steven, estos empezaron a llegar a chorros y yo, a tratar de no desperdiciar una gota de su rico semen, mientras Steven llenaba nuevamente mi culo de su rico semen.

Salimos del cuarto de herramientas arreglándonos como pudimos y nos dirigimos agitados al apartamento.

Lililapronta@yahoo.com.ar

Mariajulia_Olivera
09-06 2005, 11:31 AM
Hermoso relato;lleno de sana lujuria
Relato que hace pensar;en que fantasear con ciertas cosas no es delito ni pecado.
Felicitaciones!!! a su creador
Atte:M.J.Olivera

warnerazofeifazumbado
15-09 2005, 05:13 PM
oye que bueno sigue asi ...no te detengas

sexynight
15-09 2005, 08:23 PM
excelente relato... y lo mejor es que lo disfrutan en pareja....

sexynight
15-09 2005, 08:24 PM
excelente relato... y lo mejor es que lo disfrutan en pareja.... espero ver mas de tus anecdotas por aqui.. ;)

elamorestaaqui2004
10-10 2005, 02:09 PM
buenisimo el relato, muy muy hot, oye que bueno que disfrutas tu sexualidad al maximo y mas con esa pareja que te toko,huy que no daria yo por encontrar una pareja asi, hariamos maravillas jejeje