Anonimo
12-11 2004, 06:00 PM
Esta es la historia de mi prima y yo, cuando ella pasaba mucho tiempo conmigo.
Un día estábamos jugando a las escondidas y decidimos escondernos en el mismo lugar. Estábamos debajo de la cuna de mi hermanito y la vi acostada a mi lado. Traía puesto un short muy corto que dejaba ver parte de sus nalgas grandes. A pesar de su edad sus nalgas eran grandes y muy duras. Decidí poner mi mano sobre su pierna, disimulando que era para apoyarme de algo, para ver si nos estaban buscando, pero no le importó eso. Cuando lo hice sentí que mi corazón se iba a salir por mi boca y se me paró el pene. Le dije que fuéramos a escondernos a otro lado. Ella creía que era parte del juego y accedió. Esta vez la llevé para mi cuarto y nos acostamos y nos tapamos con una gran sabana.
Estando ahí con las luces apagadas yo sabía que nadie iba a entrar y empecé a poner mas seguido mi mano sobre sus piernas. Ella no se quejaba hasta que decidí meter mi mano entre su short y ella no se molestó y traté de llevar mi mano hasta sus pantaletas. Yo imaginaba que eran tangas pequeñas y no me equivoqué. Ella traía puesta la tanga de su hermana mayor y no se las podía ver con claridad, pero esa tanga tan pequeña se le metía por su culo.
El pene me iba a explotar de lo parado que estaba. Logré besarla y apretaba sus lindas nalgas. Llevé mi boca hasta su cuca sin nada de pelos, pues todavía no le habían salido y tenía tetas muy pequeñas. Chupé su cuca hasta que le metí un dedo, al cual ella me dijo que le dolía, pero cuando dijo eso se me paró mas el pene. Traté de meterle mi pene en su cuca y ella lo agarró con su mano, cosa que me excitó mucho y se lo puso en su cuca todavía cerrada y yo empujé, pero cuando ella sintió eso me dijo que no, porque le dolía, pero yo lo volví a intentar y sí lo logré meter hasta la mitad y ella gimió de dolor y se apartó. Yo quería acabar dentro de ella, pero no se lo podía meter. Le seguí chupando la cuca y también le metía la lengua en el hueco del culo y ella se retorcía de placer.
Le gustaba que le lamiera la cuca. Al cabo de unos 30 minutos de hacer eso me dijo que quería que le pusiera el pene en la boca, cosa que hice gustosamente. Cuando iba a terminar se lo metí completamente en la boca y le eché toda la leche en la garganta. Ella cerró su boca para evitar que no saliera ni una gota de leche (semen). Lo noté en el acto y me excitó tanto que el pene no se bajaba. Se lo volví a meter en la boca y me di cuenta de que su cara ya estaba toda llena de leche y eso me hizo terminar por segunda vez. Esta vez le eché la leche en el hueco del culo que, aunque no se lo metí, se lo puse el puerta del culo y me aseguré que le entrara toda la leche. Eso le gustó demasiado porque empezó a masturbarse.
Llevé de nuevo mi pene a su boca y me seguí masturbando dentro y ella recogió con su mano restos de leche de su culo redondo, el cual le había echado antes y se le tragó. Hizo que consiguiera mi tercera eyaculación y se lo volví a echar en su boca. ¡Que cosa tan rica! Después de eso agarré sus pantaletas y me limpié el pene con ellas, e hice lo mismo con Elién y cuando terminé de limpiarla a ella, olí esas pequeñas pantaletas.
Seguí chupando su cuca y ella me dijo que ya no porque ya había terminado. Le dije que me regalara sus pantaletas y ella me preguntó para qué y yo le respondí que era para hacerme la paja todas las noches por ella y ella me dijo que estaba bien, que aceptaba regalármelas. Hoy es 11 de noviembre de 2004 y todavía tengo las pantaletas de mi primita Elién. Cómo quisiera tener unas pantaletas sucias de esa tan linda niña que es Elién
Un día estábamos jugando a las escondidas y decidimos escondernos en el mismo lugar. Estábamos debajo de la cuna de mi hermanito y la vi acostada a mi lado. Traía puesto un short muy corto que dejaba ver parte de sus nalgas grandes. A pesar de su edad sus nalgas eran grandes y muy duras. Decidí poner mi mano sobre su pierna, disimulando que era para apoyarme de algo, para ver si nos estaban buscando, pero no le importó eso. Cuando lo hice sentí que mi corazón se iba a salir por mi boca y se me paró el pene. Le dije que fuéramos a escondernos a otro lado. Ella creía que era parte del juego y accedió. Esta vez la llevé para mi cuarto y nos acostamos y nos tapamos con una gran sabana.
Estando ahí con las luces apagadas yo sabía que nadie iba a entrar y empecé a poner mas seguido mi mano sobre sus piernas. Ella no se quejaba hasta que decidí meter mi mano entre su short y ella no se molestó y traté de llevar mi mano hasta sus pantaletas. Yo imaginaba que eran tangas pequeñas y no me equivoqué. Ella traía puesta la tanga de su hermana mayor y no se las podía ver con claridad, pero esa tanga tan pequeña se le metía por su culo.
El pene me iba a explotar de lo parado que estaba. Logré besarla y apretaba sus lindas nalgas. Llevé mi boca hasta su cuca sin nada de pelos, pues todavía no le habían salido y tenía tetas muy pequeñas. Chupé su cuca hasta que le metí un dedo, al cual ella me dijo que le dolía, pero cuando dijo eso se me paró mas el pene. Traté de meterle mi pene en su cuca y ella lo agarró con su mano, cosa que me excitó mucho y se lo puso en su cuca todavía cerrada y yo empujé, pero cuando ella sintió eso me dijo que no, porque le dolía, pero yo lo volví a intentar y sí lo logré meter hasta la mitad y ella gimió de dolor y se apartó. Yo quería acabar dentro de ella, pero no se lo podía meter. Le seguí chupando la cuca y también le metía la lengua en el hueco del culo y ella se retorcía de placer.
Le gustaba que le lamiera la cuca. Al cabo de unos 30 minutos de hacer eso me dijo que quería que le pusiera el pene en la boca, cosa que hice gustosamente. Cuando iba a terminar se lo metí completamente en la boca y le eché toda la leche en la garganta. Ella cerró su boca para evitar que no saliera ni una gota de leche (semen). Lo noté en el acto y me excitó tanto que el pene no se bajaba. Se lo volví a meter en la boca y me di cuenta de que su cara ya estaba toda llena de leche y eso me hizo terminar por segunda vez. Esta vez le eché la leche en el hueco del culo que, aunque no se lo metí, se lo puse el puerta del culo y me aseguré que le entrara toda la leche. Eso le gustó demasiado porque empezó a masturbarse.
Llevé de nuevo mi pene a su boca y me seguí masturbando dentro y ella recogió con su mano restos de leche de su culo redondo, el cual le había echado antes y se le tragó. Hizo que consiguiera mi tercera eyaculación y se lo volví a echar en su boca. ¡Que cosa tan rica! Después de eso agarré sus pantaletas y me limpié el pene con ellas, e hice lo mismo con Elién y cuando terminé de limpiarla a ella, olí esas pequeñas pantaletas.
Seguí chupando su cuca y ella me dijo que ya no porque ya había terminado. Le dije que me regalara sus pantaletas y ella me preguntó para qué y yo le respondí que era para hacerme la paja todas las noches por ella y ella me dijo que estaba bien, que aceptaba regalármelas. Hoy es 11 de noviembre de 2004 y todavía tengo las pantaletas de mi primita Elién. Cómo quisiera tener unas pantaletas sucias de esa tan linda niña que es Elién