Anonimo
16-10 2004, 12:44 AM
Soy una mujer de 28 años, morena, muy candente, buen cuerpo. Esa noche después de trabajar, mi esposo y yo nos recostamos viendo una película y nos quedamos dormidos, así vestidos como veníamos del trabajo. Hacía mucho calor, como a las 03:00 de la mañana, me desperté sudando, decidí levantarme para bajar a la cocina a tomar un poco de agua, sin imaginarme siquiera lo que me esperaba. Todo estaba oscuro, iba a prender la luz de la cocina, cuando sentí que me sujetaban fuertemente por detrás y una mano me tapaba la boca, yo forcejeaba e intentaba gritar, escuché su voz que me ordenaba: “Cálmate y no grites, porque sino, te va a ir muy mal”, para mi sorpresa, comencé a sentir como una de sus manos presionaba mi seno, mientras apretaba su cuerpo contra el mío, podía sentir su pene grande y duro muy pegado a mis nalgas, su pene trataba de meterse entre mis nalgas por encima de la falda, mientras su mano se metió debajo de mi blusa y me arrancó el brazier de un tirón, y su mano masajeaba mi pecho, mientras sentía su respiración agitada en mi oído, sus labios besaban mis mejillas y metía su lengua en mi oído, no pude evitar excitarme ante tales caricias, pero seguía forcejeando y tratando de gritar para guardar las apariencias, y sobre todo, porque al moverme más, sentía más rico ese gran trozo de carne en mis nalgas, su mano se metió debajo de mi falda, y hábilmente debajo de mi pantie, llegando a mi conchita, que para entonces estaba muy mojada, el se dio cuenta enseguida de que estaba mojada y excitada y me dijo: ”voy a quitar la mano de tu boca, si gritas, te va a ir muy mal”.
Sus dedos se introducían hábilmente en mi conchita, y acariciaba mi sexo con toda su mano, mmmmmm, yo estaba extasiada, sus labios bajaron por mi cuello, mis hombros y llegaron a mis senos, los succionó, los chupó, mmm que delicia, mientras sus manos debajo de mi pantie acariciaban mis nalgas, apretándolas, sus labios continuaban succionando, besando, mordiendo mis senos, me tomó de las nalgas cargándome mientras no dejaba de succionar mis pezones, me llevó a la mesa, me recostó boca arriba con la cabeza en la orilla de la mesa, colgando hacía abajo, yo no alcanzaba a articular palabra del asombro y la excitación, puso su pene en mi mejilla y me ordenó que se lo chupara, yo me negué, le dije que no lo haría, pero antes de que me diera cuenta, me tapó la nariz y al no poder jalar aire, tuve que abrir la boca para respirar, momento en el cual, aprovechó para meterme su pene en mi boca, al mismo tiempo que se abalanzaba a mi conchita, aaaaaahhh, yo quería sacarme ese pene de la boca, pero no podía moverme por el peso de él sobre de mi, y por la excitación de sentir su lengua hurgando en mi conchita deliciosamente, mmmm que delicia, tuve mi primer orgasmo, me vine al sentir esa lengua deliciosa, yo me acostumbré a ese gran trozo de carne en mi boca, lo comencé a besar, estaba tan excitada que me olvidé que mi esposo estaba en el cuarto de arriba durmiendo plácidamente. Estuvimos largamente haciendo un 69 delicioso, hasta que se vino en mi boca, con un largo suspiro se estremeció, aaaaaaahhhhh, su leche inundó mi boca y escurrió por mi cuello.
De pronto, se paró y me tomó por la cintura, me ordenó que me parara en la orilla de la mesa, me tomó una de mis piernas y la subió a su hombro, mientras con la otra yo me apoyaba en el suelo, y me recostaba de lado en la mesa, me metió su verga de un solo movimiento hasta el fondo. Mmmm, aaaaaaa, que delicioso, sus manos tomaban mis senos, los apretaban mientras me jalaba, con cada embestida yo me separaba del suelo, que rico mmmm, sus bolas rebotaban con fuerza en mi concha, él prácticamente me cargaba, nos movíamos al mismo ritmo, que sensación tan rica sentir esa verga entrar y salir de mi concha, aaaahhh, tuve un segundo orgasmo delicioso, me recostó en la mesa, colocando mi abdomen en la mesa y con mis pies en el suelo, desde atrás de mi, me ensartó su verga en mi concha caliente, mmmm que ricoooooooo, nos movíamos más y más fuerte, más y más. Aquel hombre me cargaba literalmente tomándome de mis caderas, mientras me ensartaba su verga grande, que apenas cabía en mi concha, mmmmmm, no podía evitar gemir ante aquellas embestidas, mmmmmm que delicioso, sus bolas rebotaban en mi conchita rico, sus manos tomaban mis cabellos y me jalaba más, que ricura, me estaba cabalgando rico, nos movíamos más y más fuerte, delicioso, rico, mmmmmm, no podía creer que aquel extraño estuviera cogiéndome salvajemente y que yo estuviera sintiendo tanto placer, quería gritar, pero me acordé de que mi esposo estaba en el cuarto de arriba y me aguanté, pero gemía de placer, los dos tuvimos otro orgasmo, mmmmmm, que delicia, yo casi me desmayo del placer, me quedé muy quieta después del orgasmo, deliciosamente relajada, pensando que todo había terminado, pero él me jaló hacia él, al tiempo que decía: “Eres Una mujer muy rica y caliente”, se sentó en la silla y me dijo que me montara encima de él, yo obedecí aun mareada por tanto placer, “si”, le dije, “has de mí lo que quieras”.
Para mi asombro su pene estaba duro, me lo fue metiendo poco a poco, sus manos tomaron mis nalgas, las apretaba, mientras me jalaba más y más fuerte, mmmmmmm, sus labios besaban mis senos, los chupaba, los mordía, mmmmm delicioso, mientras me la ensartaba toda deliciosamente, sus manos apretaban más y más mis nalgas, yo me movía al mismo ritmo, nuestros cuerpos sudaban. Le decía: “siiiiiiiiiiii, papiiiii, asiiiiiiii, métemelo todo, ricooooooooo”. El decía: “aaaaaaahhhhhhh, que rica estaaaas, no pensé que fueras tan deliciosaaaaaaaaaa, tienes una conchita sensacionaaaaaaaaaalll”. Yo le contestaba: “mmmmmmm, que rico, siento tu vergaaaaa bien ensartada, mmmmmm, sigueeeeeeeeee asiiiiiiiiiiii”. Yo me levantaba hasta que su cabeza quedaba en la entrada de mi concha, luego, me dejaba caer hasta el fondo, mmmmmmmm que delicioso, él se estremeció y gritó de placer, mientras se venía, mmmmm, sentí su leche caliente en mi conchita, pero me seguí moviendo, no dejé que parara, me la seguía enterrando hasta el fondo, prácticamente me lo estaba cogiendo yo a él, mientras le restregaba mis senos en su boca, me movía más y más fuerte encima de él, mientras él sentía como mis nalgas rebotaban con fuerza encima suyo y me decía: “mmmmmmm, mamitaaaaaaaaa rica, que deliciosaaaaaaaa estaaaaaaaaaaaas, mmmmmm que delicioso”, sus labios succionaban mis senos con fuerza, los chupaba, los mordía, mientras sus manos apretaban con fuerza mis nalgas, yo estaba a punto de desmayarme de placer, le dije: “yaaaaaaaaa, yaaaaaaaaaaaaa me vengooooooooooooooo, aaaaaaaahhhhhhhhhh”, y él al mismo tiempo se estremecía y me decia: “mmmmmmmmmmmmmm, siiiiiiiiiiiiiiiiiiii, ricooooooooooo, yo también me vengoooooooooooooo, mmmmmmm”.
Nos quedamos abrazados varios minutos, mientras nos recuperábamos del éxtasis, aaaaaahhh, que sensación tan placentera. El se paró y se puso su ropa, me dijo que se iría y que se llevaría algunas cosas, yo le dije que después de esa sesión de sexo, se podía llevar lo que quisiera, que cerrara la puerta, no se vaya a meter un ladrón con malas intenciones, y reí pícaramente, me fui a dar un baño y me acosté. Al otro día me levantaron los gritos de mi marido, “Amanda, Amanda, levántate que nos han robado y tu sigues durmiendo”, yo sonreí medio adormilada aun, dándome cuenta de que no había sido un sueño, sentía que me ardían las nalgas de tantos apretones deliciosos y mi conchita estaba hinchada de tanto placer.
Sus dedos se introducían hábilmente en mi conchita, y acariciaba mi sexo con toda su mano, mmmmmm, yo estaba extasiada, sus labios bajaron por mi cuello, mis hombros y llegaron a mis senos, los succionó, los chupó, mmm que delicia, mientras sus manos debajo de mi pantie acariciaban mis nalgas, apretándolas, sus labios continuaban succionando, besando, mordiendo mis senos, me tomó de las nalgas cargándome mientras no dejaba de succionar mis pezones, me llevó a la mesa, me recostó boca arriba con la cabeza en la orilla de la mesa, colgando hacía abajo, yo no alcanzaba a articular palabra del asombro y la excitación, puso su pene en mi mejilla y me ordenó que se lo chupara, yo me negué, le dije que no lo haría, pero antes de que me diera cuenta, me tapó la nariz y al no poder jalar aire, tuve que abrir la boca para respirar, momento en el cual, aprovechó para meterme su pene en mi boca, al mismo tiempo que se abalanzaba a mi conchita, aaaaaahhh, yo quería sacarme ese pene de la boca, pero no podía moverme por el peso de él sobre de mi, y por la excitación de sentir su lengua hurgando en mi conchita deliciosamente, mmmm que delicia, tuve mi primer orgasmo, me vine al sentir esa lengua deliciosa, yo me acostumbré a ese gran trozo de carne en mi boca, lo comencé a besar, estaba tan excitada que me olvidé que mi esposo estaba en el cuarto de arriba durmiendo plácidamente. Estuvimos largamente haciendo un 69 delicioso, hasta que se vino en mi boca, con un largo suspiro se estremeció, aaaaaaahhhhh, su leche inundó mi boca y escurrió por mi cuello.
De pronto, se paró y me tomó por la cintura, me ordenó que me parara en la orilla de la mesa, me tomó una de mis piernas y la subió a su hombro, mientras con la otra yo me apoyaba en el suelo, y me recostaba de lado en la mesa, me metió su verga de un solo movimiento hasta el fondo. Mmmm, aaaaaaa, que delicioso, sus manos tomaban mis senos, los apretaban mientras me jalaba, con cada embestida yo me separaba del suelo, que rico mmmm, sus bolas rebotaban con fuerza en mi concha, él prácticamente me cargaba, nos movíamos al mismo ritmo, que sensación tan rica sentir esa verga entrar y salir de mi concha, aaaahhh, tuve un segundo orgasmo delicioso, me recostó en la mesa, colocando mi abdomen en la mesa y con mis pies en el suelo, desde atrás de mi, me ensartó su verga en mi concha caliente, mmmm que ricoooooooo, nos movíamos más y más fuerte, más y más. Aquel hombre me cargaba literalmente tomándome de mis caderas, mientras me ensartaba su verga grande, que apenas cabía en mi concha, mmmmmm, no podía evitar gemir ante aquellas embestidas, mmmmmm que delicioso, sus bolas rebotaban en mi conchita rico, sus manos tomaban mis cabellos y me jalaba más, que ricura, me estaba cabalgando rico, nos movíamos más y más fuerte, delicioso, rico, mmmmmm, no podía creer que aquel extraño estuviera cogiéndome salvajemente y que yo estuviera sintiendo tanto placer, quería gritar, pero me acordé de que mi esposo estaba en el cuarto de arriba y me aguanté, pero gemía de placer, los dos tuvimos otro orgasmo, mmmmmm, que delicia, yo casi me desmayo del placer, me quedé muy quieta después del orgasmo, deliciosamente relajada, pensando que todo había terminado, pero él me jaló hacia él, al tiempo que decía: “Eres Una mujer muy rica y caliente”, se sentó en la silla y me dijo que me montara encima de él, yo obedecí aun mareada por tanto placer, “si”, le dije, “has de mí lo que quieras”.
Para mi asombro su pene estaba duro, me lo fue metiendo poco a poco, sus manos tomaron mis nalgas, las apretaba, mientras me jalaba más y más fuerte, mmmmmmm, sus labios besaban mis senos, los chupaba, los mordía, mmmmm delicioso, mientras me la ensartaba toda deliciosamente, sus manos apretaban más y más mis nalgas, yo me movía al mismo ritmo, nuestros cuerpos sudaban. Le decía: “siiiiiiiiiiii, papiiiii, asiiiiiiii, métemelo todo, ricooooooooo”. El decía: “aaaaaaahhhhhhh, que rica estaaaas, no pensé que fueras tan deliciosaaaaaaaaaa, tienes una conchita sensacionaaaaaaaaaalll”. Yo le contestaba: “mmmmmmm, que rico, siento tu vergaaaaa bien ensartada, mmmmmm, sigueeeeeeeeee asiiiiiiiiiiii”. Yo me levantaba hasta que su cabeza quedaba en la entrada de mi concha, luego, me dejaba caer hasta el fondo, mmmmmmmm que delicioso, él se estremeció y gritó de placer, mientras se venía, mmmmm, sentí su leche caliente en mi conchita, pero me seguí moviendo, no dejé que parara, me la seguía enterrando hasta el fondo, prácticamente me lo estaba cogiendo yo a él, mientras le restregaba mis senos en su boca, me movía más y más fuerte encima de él, mientras él sentía como mis nalgas rebotaban con fuerza encima suyo y me decía: “mmmmmmm, mamitaaaaaaaaa rica, que deliciosaaaaaaaa estaaaaaaaaaaaas, mmmmmm que delicioso”, sus labios succionaban mis senos con fuerza, los chupaba, los mordía, mientras sus manos apretaban con fuerza mis nalgas, yo estaba a punto de desmayarme de placer, le dije: “yaaaaaaaaa, yaaaaaaaaaaaaa me vengooooooooooooooo, aaaaaaaahhhhhhhhhh”, y él al mismo tiempo se estremecía y me decia: “mmmmmmmmmmmmmm, siiiiiiiiiiiiiiiiiiii, ricooooooooooo, yo también me vengoooooooooooooo, mmmmmmm”.
Nos quedamos abrazados varios minutos, mientras nos recuperábamos del éxtasis, aaaaaahhh, que sensación tan placentera. El se paró y se puso su ropa, me dijo que se iría y que se llevaría algunas cosas, yo le dije que después de esa sesión de sexo, se podía llevar lo que quisiera, que cerrara la puerta, no se vaya a meter un ladrón con malas intenciones, y reí pícaramente, me fui a dar un baño y me acosté. Al otro día me levantaron los gritos de mi marido, “Amanda, Amanda, levántate que nos han robado y tu sigues durmiendo”, yo sonreí medio adormilada aun, dándome cuenta de que no había sido un sueño, sentía que me ardían las nalgas de tantos apretones deliciosos y mi conchita estaba hinchada de tanto placer.