Anonimo
21-09 2004, 06:17 PM
Esto es un relato real. Todo sucedió un fin de semana en el que mi esposa y yo decidimos salir de la rutina, tenemos poco tiempo de estar casados, pero ya tenemos 3 años de noches de sexo desenfrenado; dicho fin de semana se dio después de un viaje que hizo mi esposa a su país, trajo muchas cosas a sus amistades acá en USA, teníamos un par de amigos que anteriormente nos habían ofrecido que pasáramos unos días con ellos, siempre habíamos pospuesto el viaje y los días de paseo hasta ese día; pese a que todo estaba en contra de que saliéramos a divertirnos y salir de la rutina diaria en que vivimos, hicimos como pudimos y decidimos ir.
Salimos de casa como a las 2 pm , más no sabíamos el pesado viaje que nos esperaba en los 2 trenes que tomamos, viajamos hasta las 7 pm, pero al final del viaje nos esperaban los días que se que jamás olvidaremos. Llegando a la última estación del tren, estaban esperándonos nuestras amistades, ellos viven en un apartamento a la orilla de la playa; llegamos al apartamento después de unos 15 min. de la estación del tren. El apartamento era muy acogedor y el ambiente que estábamos viviendo era de suma confianza. Al entrar al apartamento, la sala constaba de 2 sillones (sofa's) grandes y me parecían muy cómodos, entre mi esposa planeábamos pasar estos días muy tranquilos, aunque al llegar al apartamento mis intenciones empezaron a cambiar con mucha rapidez , y todo sin decirle a mi esposa.
Sentados en la sala, empezamos a charlar de muchas cosas, sexo entre otras, todo con mucho respeto y hasta cierto punto discreto, como perdiendo el tabú que guarda ese tema.
Luego de una extensa plática y cena, decidimos retirarnos a dormir pues estábamos "cansados". Tomamos ambos una ducha caliente y le pedí que se vistiera lo mas sexy posible, en este momento pensaba en hacerle el amor hasta quedar exhaustos, pero en mi mente pasaron muchas cosas, así que hice lo que más le gusta a mi mujer, la amarre de ambas manos y le vendé los ojos, este juego realmente nos gusta a ambos. Luego de amarrarla y vendarla, la besé por todo el cuerpo, llegado el momento adecuado, le dije que esperara un momento que tenía que hacer algo, ella aceptó tranquilamente y se quedo allí.
Con mucha serenidad llame a los muchachos a que participaran en este juego, el menor (de 23 años) aceptó muy rápido y se le notaba mucha excitación, el otro (de 25), dudó un poco en lo que les había propuesto, pues no esperaban eso, les pedí que se adelantaran y la vieran como la tenía mientras yo iba al baño, al regresar, me di cuenta que no les bastaba con mirarla y decidieron tocarla, uno a la vez, para que no se diera cuenta que había más de una persona en el cuarto. Luego ella me llamo, me acerqué y preguntó que era lo que pasaba, que si había alguien más en el cuarto, a lo que respondí que si, que simplemente se dejara llevar, pues no la iban a tocar, mientras lo antes visto me había puesto a 100.
Ella toleró un rato el juego, pero luego, los 3 estábamos tan excitados que decidimos tocarla los 3, y así fue, a lo que ella respondió con mucha furia, pues no lo aceptaba, esa noche discutimos y hasta ahí terminó, no sin antes de dormir, arreglar las cosas y calmarnos mutuamente. A la mañana siguiente, ellos salieron muy temprano, pues tenían que trabajar pero regresarían temprano, así que decidimos salir a conocer un poco más de el lugar en el que estábamos. Llegada la tarde, regresaron y todo transcurrió como si no hubiese pasado nada, pero otra historia fue durante la noche.
Ya entrada la noche del sábado, queríamos salir a bailar todos, así que nos cambiamos, le dije que se pusiera muy sexy pues me excita muchísimo que lo haga. Esa noche nos fuimos a la disco, la noche anterior me había excitado mucho aunque me haya disgustado el final que tuvo, así que pensé en repetirlo. Bailamos mucho, al lugar que fuimos se presentó el ambiente propicio y la música que tanto me ayudó a lograr el fin que deseaba, uno de ellos la sacó a bailar, mientras yo sentado desde la barra los veía, luego de eso, me fueron a traer y comenzamos a bailar los tres, de un momento a otro, ella quedó en el medio de los dos y empezó a moverse como si hubiese estado culeando al tipo. Eso me excitó y ella sin dudarlo, me tocó la verga sobre el pantalón, se giró e hizo lo mismo con él, ahí empezó toda una serie de cosas que nos excitaron a los 4 (los que estábamos en el apto.).
Llegadas la 2 de la madrugada, decidí que era hora de irnos a la casa, no por que la estaba pasando mal, sino por que quería penetrarla, le dije a los muchachos que nos adelantaríamos a casa, pues queríamos estar solos, a lo que uno de ellos dijo que nos acompañaba para que no nos perdiéramos, tenía razón, por que realmente no sabíamos exactamente en donde estábamos. Nos fuimos de la disco, en el camino comencé a tocarla por donde se me diera la gana, él nos veía y no decía nada, más mi mujer me dijo que estaba muy excitado, que durante el baile, él le había tocado los pechos y la había excitado mucho, dicho eso, no dude en decirle que si quería estar con los dos esa noche, a lo que ella dijo un si.
Llegamos al apto. y ella se bañó. Nosotros nos quedamos en la sala platicando de todo un poco. Al salir de su ducha, nos sorprendió con una batita roja casi transparente, debajo de eso nada más que un pequeñísimo hilo dental, se sentó a mi lado y empezó a acariciarme, enseguida llevó su mano a mi entrepierna y me sacó la verga, se agachó y empezó a mamar como solo ella lo sabe hacer, él nos veía y le dije que le atendiera, y que lo tocara como ella quisiera, que podía hacer lo que quisiera esa noche. Ella, ni lenta ni perezosa, se paró y se inclinó hacia su verga, solo lo masturbaba mientras él la besaba donde podía, les dije que pasáramos al cuarto, que ahí estaríamos mejor.
En el cuarto, empecé a besarla mientras el se desnudaba, solo hizo su hilo dental a un lado y el empezó a penetrarla desde atrás por su vagina, gimió y me dijo lo que él hacía, me tomó la verga y empezó a mamar, luego de unos minutos, él le dijo que se la mamara, cosa que ella no quería, le dije que si ya la había penetrado, que por qué no se lo mamaba, a fin de cuentas le gusta hacerlo, al escuchar esto, ella le tomo su verga y se la metió por completo en su boca, abrió sus piernas y me dijo: “¿qué esperas, solo te quedaras viendo como me coge?”. La penetré fuerte y empecé a cogerla en la posición que yo quisiera, mientras ella hallaba la forma de siempre tener la otra verga en su boca.
Luego cambiamos una vez más, ella se subió sobre mí dándome la espalda, sin penetrarla, él se subió sobre ella y le mamó sus tetas, ella gimió de placer, al gemir, la penetró tan fuerte que gritó y le pidió que le diera más suave, pues la lastimaba, hubieron momentos en los que el le sacaba su verga y se la metía yo, nos turnábamos cogiéndola, luego de eso, me subí sobre ella con las piernas abiertas y ella con su verga en la boca, me pidió que le diera mi leche, que él se la quería dar en la boca, le pregunté que si se la iba a tragar y me respondió que si, no duramos en esa posición ni 5 min. cuando nos estábamos corriendo cada quien en su parte que le había tocado.
Ella me confesó que le había gustado ser cogida por los dos y que le gustaría repetirlo una vez más, ahora estamos en espera de lo que pueda pasar .....
Salimos de casa como a las 2 pm , más no sabíamos el pesado viaje que nos esperaba en los 2 trenes que tomamos, viajamos hasta las 7 pm, pero al final del viaje nos esperaban los días que se que jamás olvidaremos. Llegando a la última estación del tren, estaban esperándonos nuestras amistades, ellos viven en un apartamento a la orilla de la playa; llegamos al apartamento después de unos 15 min. de la estación del tren. El apartamento era muy acogedor y el ambiente que estábamos viviendo era de suma confianza. Al entrar al apartamento, la sala constaba de 2 sillones (sofa's) grandes y me parecían muy cómodos, entre mi esposa planeábamos pasar estos días muy tranquilos, aunque al llegar al apartamento mis intenciones empezaron a cambiar con mucha rapidez , y todo sin decirle a mi esposa.
Sentados en la sala, empezamos a charlar de muchas cosas, sexo entre otras, todo con mucho respeto y hasta cierto punto discreto, como perdiendo el tabú que guarda ese tema.
Luego de una extensa plática y cena, decidimos retirarnos a dormir pues estábamos "cansados". Tomamos ambos una ducha caliente y le pedí que se vistiera lo mas sexy posible, en este momento pensaba en hacerle el amor hasta quedar exhaustos, pero en mi mente pasaron muchas cosas, así que hice lo que más le gusta a mi mujer, la amarre de ambas manos y le vendé los ojos, este juego realmente nos gusta a ambos. Luego de amarrarla y vendarla, la besé por todo el cuerpo, llegado el momento adecuado, le dije que esperara un momento que tenía que hacer algo, ella aceptó tranquilamente y se quedo allí.
Con mucha serenidad llame a los muchachos a que participaran en este juego, el menor (de 23 años) aceptó muy rápido y se le notaba mucha excitación, el otro (de 25), dudó un poco en lo que les había propuesto, pues no esperaban eso, les pedí que se adelantaran y la vieran como la tenía mientras yo iba al baño, al regresar, me di cuenta que no les bastaba con mirarla y decidieron tocarla, uno a la vez, para que no se diera cuenta que había más de una persona en el cuarto. Luego ella me llamo, me acerqué y preguntó que era lo que pasaba, que si había alguien más en el cuarto, a lo que respondí que si, que simplemente se dejara llevar, pues no la iban a tocar, mientras lo antes visto me había puesto a 100.
Ella toleró un rato el juego, pero luego, los 3 estábamos tan excitados que decidimos tocarla los 3, y así fue, a lo que ella respondió con mucha furia, pues no lo aceptaba, esa noche discutimos y hasta ahí terminó, no sin antes de dormir, arreglar las cosas y calmarnos mutuamente. A la mañana siguiente, ellos salieron muy temprano, pues tenían que trabajar pero regresarían temprano, así que decidimos salir a conocer un poco más de el lugar en el que estábamos. Llegada la tarde, regresaron y todo transcurrió como si no hubiese pasado nada, pero otra historia fue durante la noche.
Ya entrada la noche del sábado, queríamos salir a bailar todos, así que nos cambiamos, le dije que se pusiera muy sexy pues me excita muchísimo que lo haga. Esa noche nos fuimos a la disco, la noche anterior me había excitado mucho aunque me haya disgustado el final que tuvo, así que pensé en repetirlo. Bailamos mucho, al lugar que fuimos se presentó el ambiente propicio y la música que tanto me ayudó a lograr el fin que deseaba, uno de ellos la sacó a bailar, mientras yo sentado desde la barra los veía, luego de eso, me fueron a traer y comenzamos a bailar los tres, de un momento a otro, ella quedó en el medio de los dos y empezó a moverse como si hubiese estado culeando al tipo. Eso me excitó y ella sin dudarlo, me tocó la verga sobre el pantalón, se giró e hizo lo mismo con él, ahí empezó toda una serie de cosas que nos excitaron a los 4 (los que estábamos en el apto.).
Llegadas la 2 de la madrugada, decidí que era hora de irnos a la casa, no por que la estaba pasando mal, sino por que quería penetrarla, le dije a los muchachos que nos adelantaríamos a casa, pues queríamos estar solos, a lo que uno de ellos dijo que nos acompañaba para que no nos perdiéramos, tenía razón, por que realmente no sabíamos exactamente en donde estábamos. Nos fuimos de la disco, en el camino comencé a tocarla por donde se me diera la gana, él nos veía y no decía nada, más mi mujer me dijo que estaba muy excitado, que durante el baile, él le había tocado los pechos y la había excitado mucho, dicho eso, no dude en decirle que si quería estar con los dos esa noche, a lo que ella dijo un si.
Llegamos al apto. y ella se bañó. Nosotros nos quedamos en la sala platicando de todo un poco. Al salir de su ducha, nos sorprendió con una batita roja casi transparente, debajo de eso nada más que un pequeñísimo hilo dental, se sentó a mi lado y empezó a acariciarme, enseguida llevó su mano a mi entrepierna y me sacó la verga, se agachó y empezó a mamar como solo ella lo sabe hacer, él nos veía y le dije que le atendiera, y que lo tocara como ella quisiera, que podía hacer lo que quisiera esa noche. Ella, ni lenta ni perezosa, se paró y se inclinó hacia su verga, solo lo masturbaba mientras él la besaba donde podía, les dije que pasáramos al cuarto, que ahí estaríamos mejor.
En el cuarto, empecé a besarla mientras el se desnudaba, solo hizo su hilo dental a un lado y el empezó a penetrarla desde atrás por su vagina, gimió y me dijo lo que él hacía, me tomó la verga y empezó a mamar, luego de unos minutos, él le dijo que se la mamara, cosa que ella no quería, le dije que si ya la había penetrado, que por qué no se lo mamaba, a fin de cuentas le gusta hacerlo, al escuchar esto, ella le tomo su verga y se la metió por completo en su boca, abrió sus piernas y me dijo: “¿qué esperas, solo te quedaras viendo como me coge?”. La penetré fuerte y empecé a cogerla en la posición que yo quisiera, mientras ella hallaba la forma de siempre tener la otra verga en su boca.
Luego cambiamos una vez más, ella se subió sobre mí dándome la espalda, sin penetrarla, él se subió sobre ella y le mamó sus tetas, ella gimió de placer, al gemir, la penetró tan fuerte que gritó y le pidió que le diera más suave, pues la lastimaba, hubieron momentos en los que el le sacaba su verga y se la metía yo, nos turnábamos cogiéndola, luego de eso, me subí sobre ella con las piernas abiertas y ella con su verga en la boca, me pidió que le diera mi leche, que él se la quería dar en la boca, le pregunté que si se la iba a tragar y me respondió que si, no duramos en esa posición ni 5 min. cuando nos estábamos corriendo cada quien en su parte que le había tocado.
Ella me confesó que le había gustado ser cogida por los dos y que le gustaría repetirlo una vez más, ahora estamos en espera de lo que pueda pasar .....