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View Full Version : Ojos que no ven


Anonimo
19-09 2004, 11:37 AM
Me presentaré, resido en Madrid, soy alto, treinta y poco de años, constitución normal, casado y bien dotado, busco mujer o pareja liberal para contacto real, con total discreción, más o menos puse un anuncio así, en varias páginas de Internet. Yo siempre he sido liberal en el sexo y así lo sabe mi mujer, la verdad que no tengo queja de ella, me quiere y me hace disfrutar, pero a mi me gusta variar y ya le he propuesto varias veces intercambios y cosas parecidas, pero ella no se anima y hay que respetarlo, por lo que llegamos a un acuerdo, ella me dijo, tu haz lo que quieras de vez en cuando, pero que yo no me entere y así me decidí a hacerlo, me quitó el remordimiento de conciencia y me dejó total libertad de movimiento. Entiendo que haya gente que sin el consentimiento de su pareja lo haga, también forma parte del juego y cada uno tiene sus motivos para hacer lo que hace. Bueno, me voy por los cerros de Úbeda. Recibí varias respuestas a mi anuncio, después de varios e-mail de intercambios, para ver que no era un engaño, etc, etc. Quedamos.

Ellos, ya tenían experiencia en el tema de los contactos, me citaron en un Púb. de intercambios un viernes por la noche, que salió mi mujer, a mi, la verdad me va mejor por el día, pero me intento adaptar, si se puede. Llegué allí, me pedí una copa, había varias parejas y chicos solo, le dije al dueño del local, que había quedado con Ana y Juan, los llamaré así, el dueño me dijo que no tardarían en llegar. Me senté a ver una peli porno, había tres hombres más mirando la tele, empezamos a hablar de gilipolleces, mientras bebíamos las copas. De repente, entro una mujer, era Ana, por lo que nos dijo el dueño. Yo aluciné, había quedado con los cuatro a la vez. Nos fuimos a la barra, donde estaba ella, nos presentamos, yo le pregunté por Juan, donde estaba, ella dijo: “vendrá un poco más tarde, nos podemos ir conociendo si queréis”. Yo le dije que estaba de acuerdo, pero me di cuenta, que algunos se quedaron un poco cortados, no era a lo mejor lo que buscaban. Ella decía que quedaban con más chicos, porque siempre se echa alguno para atrás y que quiere disfrutar y que con uno solo, no tenía bastante, la verdad que estaba muy bien, unos treinta y pico de años, con curvas bien formadas, iba muy sugerente con un mini vestido azul y sin sujetador, estaba para atacarla allí mismo. Llevábamos media hora, hablando y yo le volví a preguntar por su marido, ella volvió a decir que vendría más tarde, mientras, preguntó si quería bailar alguien con ella en el cuarto oscuro. La gente se cortaba, ella cogió a uno y a los cinco minutos volvió, mientras los otros hablábamos de lo bien que estaba, etc.

Cuando volvió con ese, le propuse que bailara conmigo, la metí al cuarto oscuro y reconozco que no me corté, empecé a acariciarla, ella me besó, yo bajé mi mano a sus pechos, se los tocaba por debajo del vestido, se dejaba hacer, luego a su entrepierna, fue allí que me dijo que saliéramos y entraramos a la habitación, le dije de acuerdo, pero me di cuenta que ya estaba mojada, ella también se dio cuenta de lo empalmado que yo estaba, pues me acarició mi bulto por encima del pantalón. Cuando salimos a la barra otra vez, nos explicaron como iba el rollo, había que pagar 30 euros por entrar con la pareja, los chicos solos, las parejas nada, como me contaron luego, la pareja se lleva una comisión de los chicos que entran con ellos, por eso quedaban con más gente. Uno se fue, dijo que no pagaba y entramos tres con ella, enseguida, nos desnudamos todos en una cama gigante que había, se encontraban, tres parejas más, una de ellas con un chico, todos desnudos, unos miraban, otros se acariciaban y la otra pareja ya estaba dándole que te pego, primero se la estaba chupando, nos saludó con la picha en la boca de su pareja y el nos dijo: “pasar y disfrutar, je, je, que yo ya lo estoy haciendo”. Lo dicho, a uno de los chicos, se la empezó a chupar Ana, yo mientras la acariciaba y el tercero miraba, que cabrón, el tercero era Juan, su marido, nos lo dijo, cuando yo le dije, que pasa no te animas, me dijo: "yo soy Juan, su marido, disfrutar de ella, que luego disfrutaré yo, a mi me gusta mirar como os la follais y como disfruta ella". Mientras Ana se la chupaba al compañero, yo la acariciaba a ella y ella me acariciaba a mi el rabo, la verdad es que estaba muy cachondo, le estaba metiendo dos dedos dentro de su rajita, se le notaba lo excitada y que chupaba con avidez al compañero.

Se volvió y se puso a cuatro patas y me dijo, fóllame, yo me puse un preservativo y se la metí sin ninguna dificultad de lo mojada que estaba, ella no paraba de chupar el rabo del compañero. La estuve bombeando durante unos minutos, se la escapaban unos gemidos de placer que avisaba que se iba a correr, cuando me dijo, parando de chupar, sigue así, que me voy a correr, reconozco que yo también estaba a punto y al acelerar el ritmo, me corrí, gimiendo a la vez que ella y captando la atención del resto de la gente de la sala. Cuando me quité yo, ella se puso encima del compañero que se la estaba chupando y su marido se puso detrás de ella, metiéndole un dedo por el culo, mientras ella se follaba al otro, yo me retiré a descansar a un lado, mientras su marido le metió otro dedo por el culo, Ana le dijo a su marido que le metiera la polla, cosa que hizo, estaba siendo ensartada por los dos agujeros, aunque por la postura su marido casi no se movía, el primero en correrse fue el compañero, al terminar, Ana ya se puso a cuatro patas, estaba muy cachonda, se había vuelto a correr cuando era follada por los dos, con su marido ya se movía como una loca, que le estaba abriendo el culo bien, su marido se corrió antes que ella y ella tuvo que acabar haciéndose un dedo, de rodillas, mientras le goteaba la leche del culo, se corrió casi al minuto de lo cachonda que estaba.

Ana y Juan salieron, yo me quedé dentro, al lado de una pareja que estaban hablando con un chico. Les saludé, ellos me dijeron habían visto la escena y que les había gustado, yo por lo que vi, ellos también habían tenido sexo, pues al entrar los vi liando. La mujer, me miró y me empezó a acariciar, su marido y el otro hombre solo miraban, yo la empecé a acariciar a ella también, primero por las piernas, luego por sus pechos y al final le acariciaba su almejita, ella me acarició el rabo semi flácido. Otra vez, me estaba excitando, me volteé sobre ella y la empecé a comer el chocho, lo tenía totalmente depilado, ella me la empezó a chupar, lo hacía con muchas ganas pues me la chupaba muy bien, me dijo que le gustaba mucho, la verdad es que me encanta chupar un coño y ya me lo han dicho más de una vez, ella gemía mientras me la chupaba, me apretó con sus uñas el culo y se corrió en mi boca.

Después de correrse, me dijo que me tumbara en la cama, me puso un preservativo y se puso encima de mí, literalmente me folló, estaba cachondisimo, se movía de maravilla, ella no hacía nada más que decirme, que le había encantado como le había comido el coño y que ahora tendría mi premio, los otros dos, su marido y el otro, solo miraban, cuando me iba a correr, se lo dije, estoy a punto, se movió más deprisa y me decía, córrete en mi coño. Cuando vio que terminé, se retiró, me quitó el preservativo, me limpió los restos de leche de la polla, luego, se acercó a su marido y le dio un morreo. Su marido lo aceptó encantado, mientras me miraba y me dijo, has hecho muy feliz a mi mujer. Estuvimos hablando cinco minutos, yo tenía ganas de ir al servicio y aproveché para pedirme una copa, Juan y Ana, ya se iban, me despedí de ellos y dijimos que ya nos veríamos.

A los quince minutos cuando volví, había una chica gorda, con cuatro tíos, dos le estaban metiendo mano por el culo y el coño, otro le tocaba las tetas y el otro se la chupaba. Por lo que se ve, era asidua, pues la mujer con la que estuve antes, le dijo a esta última, no veas como lo come el largo este, esta me dijo, ven aquí, que eso hay que probarlo, mientras seguía chupando el rabo del otro. Los cuatro que estaban me dijeron, sonriendo, ten cuidado que acaba contigo, yo me acerqué a ella y se lo empecé a comer, ella, estaba tumbada encima de las colchonetas y los otros la acariciaban, seguía chupando el rabo al tío de antes y empezó a acariciar otro con la otra mano. Yo se lo hacía con ganas, ya me había corrido dos veces y no creía poder responder de nuevo, pero una corrida de ella, seguro que se la sacaba, la estaba excitando y se le notaba excitada, le metí a la vez que se lo comía,
dos dedos en el coño, esto le encantó, se los moví deprisa, empezó a decirme mientras seguía chupando y meneándosela al otro, venga sigue así cabrón, que me quiero correr, yo ya me había vuelto a empalmar, seguía comiéndoselo y le dije balbuceando dentro de su coño, “ya la tengo dura, quieres que te folle?”, ella me dijo:”Si, follame cabrón”, me puse el preservativo deprisa y se la metí, sin ninguna contemplación, le entraba de maravilla, gemía como una perra en celo, se ve que la encantaba en ningún momento dejó de chupar y menear la otra polla.

La que tenía en la mano, se corrió encima del pecho, me salpicó a mi y todo el cabrón, pero yo no me corté y seguí follándomela, ella empezó a correrse, se sacó un momento la polla que tenía en la boca, para gemir y decir: “cabrón, me corro”, el tío que tenía en la boca, empezó a masturbarse y se corrió dentro de su boca, yo ya no podía más, aparte de por el ritmo, sino, por lo que veía, me quité el globito y me corrí en la entrada de su coño, estaba relamiéndose de la corrida de la boca, cuando sintió la mía en la entrada de su coño. Me incorporé para que me la limpiase con la boca, mientras que le dijo a uno de los que estaban mirando, que le limpiase el coño de la corrida, cosa que empezó a hacer, yo me retiré y vi, como se corría otra vez más en la boca del otro tío. Ya no quedaba mucha gente, después de hablar un rato con la gente de allí, me duché y me fui para casa. Este es mi primer relato de mis aventuras sexuales. Si alguna mujer o pareja, quiere que quedemos en Madrid con total discreción y hagamos estas cosas u otras diferentes, escribirme a buscopasarlo@mixmail.com, dispongo de tiempo entre semana por mi trabajo y de algunos fines de semanas y prometo escribir nuestra aventura, para que el resto de la gente disfrute, como habéis disfrutado vosotros leyendo este y lo que sería mejor, haciéndolo en la realidad. Gracias por haberme leído.