Anonimo
02-12 2002, 04:10 PM
peleas de hermanos eran comunes con mi hermano mayor pero, ese día, fue más violenta que de costumbre, el me golpeó con el puño en mi espalda y yo le lancé un frasco y le di en plena cabeza, se la rompí y mi madre me amenazó con darme una golpiza cuando regresara de la clínica donde llevó a mi hermano.
... no lo pensé mucho, sólo quería escapar, tomé una muda de ropa interior, una camisa, unos pantalones y salí escapando de casa. no sabía donde ir ni nada de eso pero sí sabía que no quería estar en casa cuando mi madre regresara.
salí a la carretera y un muchacho como de 20 años paró el automóvil que manejaba y me llevó, yo tenía entonces 14 años. llegamos a la capital de mi país, a unos 400 kilómetros de mi ciudad y me dejó en la carretera a la entrada de la ciudad.
ya anochecía y no sabía donde ir, ya sentía deseos de regresar a casa y recién me di cuenta que no había comido nada ni tenía dinero. me senté a pensar que hacer y a llorar mi pena cuando vi que se detenía un camión muy grande y el chofer me hablaba, me acerqué y me dijo que si quería viajar con el que iba hacia el norte y yo, sintiendo que era la oportunidad de hacerme un amigo, subí a su camión y me puse a conversar con él, le conté todo lo que me pasaba y él me dijo que si lo acompañaba hasta una ciudad como a 700 kilómetros de allí, él se encargaría de mi alimentación y al regreso me dejaría cerca de mi pueblo natal. acepté de inmediato y luego, agotado por el cansancio, me quedé dormido. nos sabía donde estaba, sólo sabía que allí estaba ese señor que me protegía.
cuando detuvo el camión nos bajamos y me invitó a cenar, me dio algo muy rico y unas frutas, y como media hora después reanudamos la marcha. ya era muy tarde en la noche, algunos kilómetros más allá el detuvo el camión a orillas del camino y me dijo que tenía que dormir para poder seguir conduciendo y me invitó a compartir la cama que llevaba dentro de la cabina y que no era muy ancha, le dije que no tenía pijama y el se rió porque dijo que el jamás los había tenido y que dormiríamos solo en calzoncillos. así lo hicimos, el me acostó al rincón y el se acostó a mi lado.
no se bien como pero él me empezó a preguntar sobre sexo, si yo había tenido, le dije que nunca, luego preguntó si me masturbaba y a mi me dio vergüenza pero reconocí que sí y me dijo que el, como no tenía a nadie en los viajes también lo hacía y me dijo que porque no nos masturbábamos juntos.
yo quise negarme pero el me tocó con su mano sobre mi pene y me dijo ¡ya estás bien empalmado!, yo rojo de vergüenza lo reconocí y el me dijo ¡mira como estoy yo! y me llevó la mano hasta su verga que era bastante grande y gruesa y la tenía muy tiesa. me dijo ¡si tu me la haces a mí yo te la hago a ti! y tomando mis calzoncillos los bajó de un tirón y también se bajó los de él y comenzó a acariciármelo y a subir y bajar su mano mientras con la otra me hizo tomar la de él y me hizo bajar y subir la mía y lo hice (esta vez si vi que me gustaba lo que pasaba).
nos corrimos los dos sobre nuestros cuerpos. el rápidamente tomó una toalla y me secó a mí y se secó el y recién pude ver lo grande, velludo y musculoso que era... le dije...¡que grande y velludo es usted! y él, destapándome me miró mi cuerpo y exclamó ¡pero si tu no tienes vellos en tu cuerpito! ¡que hermoso cuerpo tienes!... me abrazó muy tiernamente y empezó a besarme todo, primero mi cara en las mejillas, luego mi cuello, mi pecho donde me lamía las tetillas y me hizo gozar de felicidad y luego siguió hacia abajo, besándome en mi ombligo y luego tomó mi pene y lo besó y chupó y yo gemía de placer y siguió hacia abajo, besó y acarició mis piernas y luego me dio vueltas y volvió hacia arriba besándome todo y llegó hasta mis nalgas, allí exclamó nuevamente y acariciándome ¡pero que culito tan lindo, durito y peladito tienes mi niño!, yo sentía placer, vergüenza y no se que cosas más, pero estaba feliz de gustarle a ese tremendo señor y luego me dijo ...¡ahora no puedes quitarme el placer de ser mío!, besó mi culito, pasó su lengua por mi rajita y mientras sus manos me acariciaban los glúteos y su lengua llegó hasta mi hoyito virgen y que me daba golpecitos eléctricos que me ponían la piel de gallina.
empezó a lamer y meter su lengua en mi hoyito.. me dolía pero me gustaba... y de repente, sin dejar de lamerme me dijo ¿quieres ser mío hoy? ¿has tenido sexo con otro hombre?, yo le respondí que jamás me había tocado nadie y que no quería que me doliera pero el me dijo ¡tranquilo!... ¡solo sentirás un poquito! y me puso una cabecera debajo de mi vientre y me dejó con mi culito muy paradito hacia él y volvió a besarme allí y metiendo su lengua y mucha saliva, luego sentí que me metía un dedo muy lentito pero que me dolía y se lo dije y me contestó ¡ya verás cuanto te va a gustar! y siguió con su dedo y lo sacaba y ponía mas saliva y lo volvía a entrar y mover y de verdad sentí que me gustaba y mucho y se lo dije ¡ahora me está gustando! ¡que rico se siente!, al decir esto el se enderezó y sentí su gruesa y larga verga apuntando y empujando en mi agujerito (ahora se que medía casi 26 centímetros y tenía un grosor como de 10), volvía a ensalivarme y de repente sentí que empezaba a entrar, sentía un gran dolor y grité y el me dijo ¡calma mi muchachito! ¡será solo un poco de dolor pero valdrá la pena! y volvió a empujar eso dentro de mí.
era como un fierro grueso y caliente que me quemaba y dolía y debía tener la mitad adentro cuando le supliqué que no siguiera y el se detuvo pero no lo sacó. me levantó hacia atrás y me empezó a besar la nuca y las orejas, yo sentía agradable eso y como que sentí un gran placer y dejó de dolerme mi interior y el me dijo ¡prepárate! ¡será mejor que no haya largos sufrimientos! y yo le dije ¡gracias! pensando que me le iba a sacar pero el me hizo dar vueltas la cabeza y por primera vez me besó en la boca y a la vez que tomaba mi pene y empezaba a masturbarme nuevamente y sentí un placer inmenso y sin aviso, de un golpe tremendo de pelvis, me penetró hasta el fondo. sentí que me moría de dolor pero al mismo tiempo de placer y el me dijo ¿te duele mucho mi niño? y yo le dije ¡solo un poquito pero por favor no se mueva! pero el me dijo ¡vamos a sacarlo! y no se porque grité ¡no por favor! ¡déjelo ahí! y al mismo tiempo sentí que desaparecía el dolor y a cambio empecé a sentir un placer tan grande que no puedo describir y entonces él empezó a meterlo todo lo que podía y sacarlo pero muy poquito y luego lo sacó por entero
volvió a ensalivarme mucho y lo volvió a meter y comenzó un mete y saca que parecía que no terminaría y que no yo no quería que terminara, de golpe, casi sin darme cuenta sentí que mis jugos me empezaban a salir por mi pene y grité ¡estoy acabando! y el se apresuró, me dio 3 o 4 golpes fuertes de pelvis y tomándome de las caderas me penetró todo lo que pudo y sentí que explotaba dentro de mí con un placer que nos hizo gritar a los dos y cayó sobre mí, sin sacarlo todavía. después de unos minutos lo sacó, me limpió mi adolorido culito y se aseó él también nos dormimos.
en la madrugada, cuando el sol todavía no se veía, desperté al sentir sus caricias y besos y las devolví una a una y él, tomándome en sus brazos, besándome con mucho amor me dijo ¡eres mío! ¡te desvirgué! ¡todavía nos queda tanto por gozar! y así fue, el viaje duró 12 días y los pasamos con mucho placer.
cuando regresé a casa mi amigo (amor en privado) me fue a dejar a mi casa y mi madre me recibió llorando, me prometió que no me castigaría y entonces mi amigo le dijo ¿porque no le deja trabajar como mi ayudante durante las vacaciones? y mi madre aceptó cuando vio mi entusiasmo y, por primera vez en mi vida sentí que era feliz perteneciendo a alguien y teniéndolo mío.
mi vida con este amigo camionero cambió bruscamente pero eso lo narraré en otro cuento.
... no lo pensé mucho, sólo quería escapar, tomé una muda de ropa interior, una camisa, unos pantalones y salí escapando de casa. no sabía donde ir ni nada de eso pero sí sabía que no quería estar en casa cuando mi madre regresara.
salí a la carretera y un muchacho como de 20 años paró el automóvil que manejaba y me llevó, yo tenía entonces 14 años. llegamos a la capital de mi país, a unos 400 kilómetros de mi ciudad y me dejó en la carretera a la entrada de la ciudad.
ya anochecía y no sabía donde ir, ya sentía deseos de regresar a casa y recién me di cuenta que no había comido nada ni tenía dinero. me senté a pensar que hacer y a llorar mi pena cuando vi que se detenía un camión muy grande y el chofer me hablaba, me acerqué y me dijo que si quería viajar con el que iba hacia el norte y yo, sintiendo que era la oportunidad de hacerme un amigo, subí a su camión y me puse a conversar con él, le conté todo lo que me pasaba y él me dijo que si lo acompañaba hasta una ciudad como a 700 kilómetros de allí, él se encargaría de mi alimentación y al regreso me dejaría cerca de mi pueblo natal. acepté de inmediato y luego, agotado por el cansancio, me quedé dormido. nos sabía donde estaba, sólo sabía que allí estaba ese señor que me protegía.
cuando detuvo el camión nos bajamos y me invitó a cenar, me dio algo muy rico y unas frutas, y como media hora después reanudamos la marcha. ya era muy tarde en la noche, algunos kilómetros más allá el detuvo el camión a orillas del camino y me dijo que tenía que dormir para poder seguir conduciendo y me invitó a compartir la cama que llevaba dentro de la cabina y que no era muy ancha, le dije que no tenía pijama y el se rió porque dijo que el jamás los había tenido y que dormiríamos solo en calzoncillos. así lo hicimos, el me acostó al rincón y el se acostó a mi lado.
no se bien como pero él me empezó a preguntar sobre sexo, si yo había tenido, le dije que nunca, luego preguntó si me masturbaba y a mi me dio vergüenza pero reconocí que sí y me dijo que el, como no tenía a nadie en los viajes también lo hacía y me dijo que porque no nos masturbábamos juntos.
yo quise negarme pero el me tocó con su mano sobre mi pene y me dijo ¡ya estás bien empalmado!, yo rojo de vergüenza lo reconocí y el me dijo ¡mira como estoy yo! y me llevó la mano hasta su verga que era bastante grande y gruesa y la tenía muy tiesa. me dijo ¡si tu me la haces a mí yo te la hago a ti! y tomando mis calzoncillos los bajó de un tirón y también se bajó los de él y comenzó a acariciármelo y a subir y bajar su mano mientras con la otra me hizo tomar la de él y me hizo bajar y subir la mía y lo hice (esta vez si vi que me gustaba lo que pasaba).
nos corrimos los dos sobre nuestros cuerpos. el rápidamente tomó una toalla y me secó a mí y se secó el y recién pude ver lo grande, velludo y musculoso que era... le dije...¡que grande y velludo es usted! y él, destapándome me miró mi cuerpo y exclamó ¡pero si tu no tienes vellos en tu cuerpito! ¡que hermoso cuerpo tienes!... me abrazó muy tiernamente y empezó a besarme todo, primero mi cara en las mejillas, luego mi cuello, mi pecho donde me lamía las tetillas y me hizo gozar de felicidad y luego siguió hacia abajo, besándome en mi ombligo y luego tomó mi pene y lo besó y chupó y yo gemía de placer y siguió hacia abajo, besó y acarició mis piernas y luego me dio vueltas y volvió hacia arriba besándome todo y llegó hasta mis nalgas, allí exclamó nuevamente y acariciándome ¡pero que culito tan lindo, durito y peladito tienes mi niño!, yo sentía placer, vergüenza y no se que cosas más, pero estaba feliz de gustarle a ese tremendo señor y luego me dijo ...¡ahora no puedes quitarme el placer de ser mío!, besó mi culito, pasó su lengua por mi rajita y mientras sus manos me acariciaban los glúteos y su lengua llegó hasta mi hoyito virgen y que me daba golpecitos eléctricos que me ponían la piel de gallina.
empezó a lamer y meter su lengua en mi hoyito.. me dolía pero me gustaba... y de repente, sin dejar de lamerme me dijo ¿quieres ser mío hoy? ¿has tenido sexo con otro hombre?, yo le respondí que jamás me había tocado nadie y que no quería que me doliera pero el me dijo ¡tranquilo!... ¡solo sentirás un poquito! y me puso una cabecera debajo de mi vientre y me dejó con mi culito muy paradito hacia él y volvió a besarme allí y metiendo su lengua y mucha saliva, luego sentí que me metía un dedo muy lentito pero que me dolía y se lo dije y me contestó ¡ya verás cuanto te va a gustar! y siguió con su dedo y lo sacaba y ponía mas saliva y lo volvía a entrar y mover y de verdad sentí que me gustaba y mucho y se lo dije ¡ahora me está gustando! ¡que rico se siente!, al decir esto el se enderezó y sentí su gruesa y larga verga apuntando y empujando en mi agujerito (ahora se que medía casi 26 centímetros y tenía un grosor como de 10), volvía a ensalivarme y de repente sentí que empezaba a entrar, sentía un gran dolor y grité y el me dijo ¡calma mi muchachito! ¡será solo un poco de dolor pero valdrá la pena! y volvió a empujar eso dentro de mí.
era como un fierro grueso y caliente que me quemaba y dolía y debía tener la mitad adentro cuando le supliqué que no siguiera y el se detuvo pero no lo sacó. me levantó hacia atrás y me empezó a besar la nuca y las orejas, yo sentía agradable eso y como que sentí un gran placer y dejó de dolerme mi interior y el me dijo ¡prepárate! ¡será mejor que no haya largos sufrimientos! y yo le dije ¡gracias! pensando que me le iba a sacar pero el me hizo dar vueltas la cabeza y por primera vez me besó en la boca y a la vez que tomaba mi pene y empezaba a masturbarme nuevamente y sentí un placer inmenso y sin aviso, de un golpe tremendo de pelvis, me penetró hasta el fondo. sentí que me moría de dolor pero al mismo tiempo de placer y el me dijo ¿te duele mucho mi niño? y yo le dije ¡solo un poquito pero por favor no se mueva! pero el me dijo ¡vamos a sacarlo! y no se porque grité ¡no por favor! ¡déjelo ahí! y al mismo tiempo sentí que desaparecía el dolor y a cambio empecé a sentir un placer tan grande que no puedo describir y entonces él empezó a meterlo todo lo que podía y sacarlo pero muy poquito y luego lo sacó por entero
volvió a ensalivarme mucho y lo volvió a meter y comenzó un mete y saca que parecía que no terminaría y que no yo no quería que terminara, de golpe, casi sin darme cuenta sentí que mis jugos me empezaban a salir por mi pene y grité ¡estoy acabando! y el se apresuró, me dio 3 o 4 golpes fuertes de pelvis y tomándome de las caderas me penetró todo lo que pudo y sentí que explotaba dentro de mí con un placer que nos hizo gritar a los dos y cayó sobre mí, sin sacarlo todavía. después de unos minutos lo sacó, me limpió mi adolorido culito y se aseó él también nos dormimos.
en la madrugada, cuando el sol todavía no se veía, desperté al sentir sus caricias y besos y las devolví una a una y él, tomándome en sus brazos, besándome con mucho amor me dijo ¡eres mío! ¡te desvirgué! ¡todavía nos queda tanto por gozar! y así fue, el viaje duró 12 días y los pasamos con mucho placer.
cuando regresé a casa mi amigo (amor en privado) me fue a dejar a mi casa y mi madre me recibió llorando, me prometió que no me castigaría y entonces mi amigo le dijo ¿porque no le deja trabajar como mi ayudante durante las vacaciones? y mi madre aceptó cuando vio mi entusiasmo y, por primera vez en mi vida sentí que era feliz perteneciendo a alguien y teniéndolo mío.
mi vida con este amigo camionero cambió bruscamente pero eso lo narraré en otro cuento.