EDERFMEX
07-07 2004, 11:46 PM
Estando en el supermercado un día como cualquier otro, encuentro a un amigo que no veía hace como diez años. “Oscar?”, le dije. “Jorge?, Jorge!!!. Cómo andás???”, me contestó. “Bien!!, Tanto tiempo!!!, pasaron como 10 años!!!!”. “Sí! en serio!!! tanto tiempo!”. Me doy un abrazo cordial que duró por un largo tiempo. Luego, le pregunté qué era de su vida, me dijo que le iba bien, yo le dije que estaba haciendo las compras con mi hija, que se la iba a presentar, y la llamé. “Hija, te presento a Oscar”. Ambos se saludaron con un apretón de manos, y Oscar le dice: “Vos no te acordás de mí, no?, que te vas a acordar, la última ves que te ví eras una bebita de dos añitos y mirá lo que sos ahora!!, sos todo una señorita!!!”. “Ja,ja,ja, gracias por lo de señorita!!, Yo no me acuerdo de usted pero mi papá me ha hablado de las cosas que hacían juntos!”. “Sí?, qué te dijo?, qué le dijiste a la nena Jorge?”. “Nada que no se pueda contar!, no se preocupe!”. “Mirá que pícara!!”. En eso intervengo para decir lo terrible que era mi hija. “Ay papá!!!, qué va pensar!!, ¿Y vos Oscar?, ¿Qué es de tu vida?”. “Tengo una hija también!, y debe tener tu edad, ¿qué edad tenés Maru?”. “Yo --”. “Bueno, ella tiene --, pero es muy madura, sabés que pasa, mi esposa falleció en el parto y se tuvo que criar prácticamente sola”. Mi hija le dijo cuanto lo sentía y él le dijo que no se preocupara, que ya estaba superado, que había sido hace mucho tiempo, además, que con la hija que tenía era imposible no superarlo. Mi hija le dice que la quiere conocer, y él le dijo que le parecía excelente idea, que fuéramos ese domingo a comer un asado con ellos, le dije que si, que con gusto iríamos. Nos despedimos y me dio su tarjeta para que lo llamara en la tarde para para arreglar lo del viaje a su casa, y que no fuera a faltar mi hija, para que jugara con la suya en la pileta.
Esa tarde lo llamé. Le conté entre otras cosas que me separé de mi mujer hace ya más de tres años y por tal motivo, sólo iría con mi hija Maru. Llegó el domingo, Oscar me presenta a su hija Leticia de -- años y también se la presenta a Maru. Rápidamente congeniamos entre todos y entre bromas, risas, relatos, etc, de por medio, nos pusimos a almorzar todos. Le comenté a Oscar que estaba sin trabajo hace más de un año y que me estaba comiendo todos mis ahorros. Oscar ante tal situación, me prometió un trabajo en su empresa, que vaya el martes sin falta con traje y corbata, que algún cargo importante me iba a dar. La cara de felicidad que tenía ante tal situación que me deparó el destino era evidenciable. El destino, uno nunca sabe lo que le depara el destino a uno. Y pensando en el destino, no pude obviar la pregunta de cómo crió a su hija Oscar, sólo y sin ayuda. Oscar me contestó que al principio fue difícil pero hasta que un día conoció a una vecina que la contrató como niñera, a ella la tuvo por más de 10 años hasta que ella se jubiló. Hoy en día ella viene a ver a Leti porque prácticamente es su hija también, pero ya no trabaja. Siguiendo el tema, me comentó que en éstos dos años ya pasaron como una docena de niñeras y nunca pudo conseguir una que valga la pena.
“Y ahora no tenés ninguna Oscar?”, le pregunté. “Está a prueba, no me genera mucha confianza pero es así. Sabés qué pasa Jorge?, yo no soy para nada exigente y a veces se toman de éste punto y se pasan de la raya, le das una mano y te agarran el brazo, por ejemplo, muchas veces tengo que viajar al exterior por negocios y vuelvo recién después de una semana, cuando llego, me encuentro que la casa es un quilombo, que la nena no fue durante toda la semana al colegio, que no lavó nada, que está todo sucio, etc. Peor!, Un día me enteré que la nena comió sólo polenta con salchicha durante toda la semana, te imaginarás!, no sólo la despido sino que a veces me dan ganas de agarrar a la niñera y ahorcarla!!!”. “Sí , debe ser difícil!”, le dije. En eso, el me dice que cambiando de tema, que si había traído malla, le dije que no, me dijo que si mi hija tampoco había traído, le jije que tampoco, que habíamos olvidado un bolsito que habíamos preparado en la noche sobre la mesa, que allí estaban las mallas, el bronceador, y algunas cosas más. “Bueno, no importa, voy a ver que encuentro y nos metemos todos en la pileta”, me dijo. Al rato viene Oscar y me dice: “Che Jorge!, Para la nena encontré esto pero para vos no encontré nada!!”. Le dije que no se preocupara y llamé a mi hija, ella vino y le pregunté si quería meterse a la pileta, y me dijo que si, que le encantaría, entonces le di la malla que me había dado Oscar, le dije que se la pusiera a ver como le quedaba, que era de Leticia, que hacía tiempo que no lo usaba, nos preguntó que en donde se lo probaba, entonces mi amigo le dijo que lo siguiera, que el aprovecharía para cambiarse también.
“Jorge, porqué no te bañas en slip?, por mi hija no te preocupes!”. Le dije que no, el insistió para que así nos bañáramos todos juntos, pero no iba a quedarme solo en interiores delante de mi hija y su hija. Al rato, viene mi hija con la malla puesta. Era entera y por lo visto le quedaba chica ya que se le metía toda en la cola y se le escapaban la tetas por los costados. Al parecer a mi hija no le molestaba. Vale aclarar que mi hija hace gimnasia aeróbica todos los días, tiene un cuerpo de una mujer de veinte años pero su cara, al contrario, parece de --. Sus tetas ya están súper desarrolladas diría yo. Al agachar mi mirada y ver su pelvis, noté como algunos pelitos se le escapaban por los costados y como su rajita se le marcaba bien con esa malla. Me incomodaba a mí verla así pero al salir la hija de Oscar por detrás me quedé impactado. Venía con una tanga y una remera blanca cortita. Ella también tenía unos pechos tan grandes como los de mi hija y su cuerpo también era envidiable por cualquier mujer. Al verla así ya no me importó como estaba mi hija, pero al ver su cara noté sus ojos tristes como con ganas de llorar, lo que me hizo recordar que es sólo una nena.
“Qué te pasa Leti?, No te vas a meter?”, le dice su padre. “Se me rompió la parte de arriba del bikini!”, dijo ella sollozando. “Bueno!, no te preocupes!!, Metete así y mañana te compras uno, sí?”. “Siiii”. Su cara era de felicidad otra vez. Ella tomó de la mano a mi hija y juntas corrieron a la pileta y saltaron hacia adentro. Miré a Oscar y veo su cara sonriente. “Qué te pasa Oscar?”, le pregunté. “Mi hija ésta semana rompió dos corpiños, y ésta mañana rompió el último que le quedaba, y ahora rompió el bikini”. “Jajaja, está creciendo rápido!”, le dije. “Jajaja, sí, la verdad es que se está desarrollando muy rápido y si sigue así, la voy a tener que llevar a una modista a que le haga corpiños con talle especial”. En la pileta a mi hija se le notaba contentísima, en eso grita: “Dale papi vení!!!”, le dije que no podía porque no tenía traje de baño. Oscar me volvió a decir que me bañara con slip, a lo que le hice señas con su hija, me dijo que no me preocupara por ella, que era inocente, ni siquiera lo iba a notar, que el también tenía un traje de baño que parecía un slip. Me convenció, así que decidí sacarme el pantalón y la camisa, quedando en calzoncillos, mientras Oscar se fue a cambiar. Al rato viene con su traje de baño diminuto tipo slip. Qué moderno pensé, y ahora sí todos estábamos en el agua. Al llegar no pude disimular verle las tetas a Leticia que se le transparentaban con el agua en esa remerita blanca. Que pechos tenía la nena. Por suerte nadie se percató de mi mirada. Vamos Jorge, qué te pasa, podría ser tu hija pensé, pero mi pija comenzaba a ponerse dura, y muy dura, la imagen que se me venía era la de esos dos pechos en mi mano, en mi boca. Basta Jorge, me dije, pero no hubo caso y tuve que recurrir disimuladamente al pellizco de un huevo. Hay que dolor, pero por suerte la erección que comenzaba a tener desapareció al instante. Y de ahí en más traté de no mirar más esa zona tan voluminosa de Leti.
“Juguemos al tiburón”, dijo mi hija. Quedamos de acuerdo todos en jugarlo, cuando suena el teléfono. “Voy a atender”, dijo Oscar. Entonces salió de la pileta. Yo me dispuse a lo tiburón y comencé a perseguir a las niñas. Trato de tomar de los pies a Leticia pero se me escapa. Lo intento nuevamente pero era muy rápida, decidí ir por mi hija, la tomé de los tobillos y la hundí de un tirón. Ahora mi hija era el tiburón que nos perseguía, nadó rápido intentando atrapar a Leticia pero ella volvió a escaparse, volvió nuevamente en el intento pero otra vez sin suerte, entonces yo me dejé atrapar por ella. Ahora de nuevo era yo el tiburón, las niñas no paraban de reírse y a decir verdad, yo la estaba pasando bien. Ésta vez estaba decidido a atrapar a Leticia, pero no había caso, era muy veloz, y para colmo se burlaba de mí. Cuando levanto la cabeza para tomar aire, veo a Oscar vestido de traje y muy sonriente quien me dice: “Qué pasa?, No la podés atrapar?”. “No!, es rapidísima!!”. “y que querés!!!, hace natación!!”. Con razón ese cuerpo espectacular pensé. Su hija le preguntó por qué estaba vestido así, y él le dijo que tenía que viajar por una semana, que se iba a Brasil. A su hija no le gusto mucho la noticia, pero él le dijo que no podía hacer nada. “Te puedo pedir un favor Jorge?, Lo de éste Martes lo podemos dejar para el Lunes que viene?”, me preguntó y le dije que si, que no se preocupara por eso (la cagamos, se me arruinó el laburo pensé). “Y otra cosa, no te podés quedar hasta la noche en que viene la niñera?”, me volvió a decir y le dije que no había problema. “Ya sé!, y si te quedás toda la semana hasta que yo vuelva?”. “Siiii”, dice Leticia junto con mi hija. “En vez de pagarle a la niñera te pago a vos, yo sé que con vos van a estar mejor!”. No sabía que decir, mi hija me decía que aceptara, le dije que no podíamos porque ella tenía clases al otro día, a lo que Oscar me dijo que por eso no había problema, que el me dejaba la camioneta para que llevara a su hija al colegio que era a 5 cuadras de ahí y luego llevara a mi hija, además, me dejaba plata encima de la mesa y su teléfono por cualquier cosa, también me dejaba el de la niñera.
Acepté quedarme, las chicas se pusieron contentas al saber mi decisión, la verdad es que así no me pague un centavo, la idea de poder disfrutar de todas las comodidades que tenía Oscar me encantaba. Y así fue, Oscar se retiró, y yo seguí jugando con las chicas. Lo que paso a contarles son unas de esas cosas inexplicables que, como les había dicho antes, nos depara el destino. Mi hija le dijo a Leti que ahora le tocaba a ella ser el tiburón, ella aceptó y mi hija y yo corrimos hacia un lado de la pileta. Ella se dispuso a perseguirnos. Nadó hacia mi hija pero logró escapar, entonces vino hacia mí, intenté escapar también pero con una mano me tomó del slip y al intentar escapar me lo bajó hasta los tobillos. Me lo subí instantáneamente. Seguramente estaba todo colorado. Ambas se reían a carcajadas. Ahora sí estaba enojado con Leticia y no iba a parar hasta alcanzarla. Me dispuse entonces a perseguirla. En eso estaba cuando sin querer ella choca con mi hija y por fin la tomo de las piernas, ella ni corta ni perezosa, intenta con todas sus ganas escapar de mí, entonces subo mis manos para sujetarla mejor y sin querer, llego hasta sus tetas, tan apreciadas con las palmas de mis manos. Al instante la suelto, pero la sensación permaneció no sólo en mis manos sino también en mi mente. Miro a mi hija pero ella no notó lo sucedido. Miré a Leti y ella se escapa sonriendo sin decir nada. Era evidente que el único mal pensado era yo. “Te atrapé”, le dije y me dijo que no, que se había soltado y se alejo nadando. Mi hija se me acerca y me dice al oído sonriendo: “Viste como se le notan las tetas papi?, Jajaja”. “Jajaja, si pero no la ofendas Maru”. “No papi, quedate tranquilo”. Entonces como tengo a mi hija a mi lado, la atrapo. “No!, no vale!!”, dijo. “Si, te atrapé!”, le digo mientras me escapo de ella.
Sale nadando hacia mí, intenta pero sin caso, intenta con Leticia, pero se escapa, vuelve a intentar conmigo pero entonces tomo a Leticia de los brazos y se la coloco delante. Mi hija la atrapa pero mientras Leti trata de evitarlo, apoya toda su cola en mi pija. Mmmm sentir esos cachetitos me puso loco y mi pija enseguida comenzó a tomar tamaño de nuevo, por lo que decidí soltarla. Leti debería haber notado ésta vez sin duda algo en su cola. Pero igualmente no dijo nada. Al contrario, lo que si hizo es no parar de quejarse de lo que le había hecho respecto a sujetarla para que mi hija la atrape. ”No vale!!!, Eso es trampa!!!”. Con mi hija no paraba de reír, enseguida comenzó a reír ella también. “Está bien, soy de nuevo el tiburón”, dijo mi hija. Leti y yo le dijimos que estaba bien. Entonces mi hija sale de la pileta para tirarse un clavado y de ésta manera poder alcanzarnos con el envión. Ésto ya lo había hecho antes. Pero ésta vez, al salir, noto sus piernas coloradas, además, veo un labio de su conchita escapándose de la malla. Ella se lo acomoda y yo mientras miro hacia otro lado, haciéndome el que no lo había notado. “Papi, esta malla me aprieta mucho!!!”. En eso Leti le dice que se la saque, que estábamos solos. Yo miré a Leticia atónito. Mi hija le dice: “Si!, qué viva!!, Por qué no te sacas vos la remera!”. “Jajaja, le da vergüenza!!, jajaja!!”, dice Leti burlándose. “No, no me da vergüenza!!, me puedo sacar la malla papá?”, me preguntó. Yo me quedé mudo, la situación se me estaba yendo de las manos, entonces haciéndome el canchero y para no quedar como un viejo antiguo le dije: “si te animás, hazlo”. Ella me respondió: “Yo me animo si ella se saca la remera”, señalando a Leti, a lo que esta contesta: “Yo por qué?, a mi no me aprieta la malla!, además, igual se me transparenta todo!, mirá!”, con ambas manos se tomó las tetas. Waooo!!, qué tetas!, y sí que se le transparentaba todo!! Pensé!.
“Bueno, entonces si se te transparenta todo por qué no te la sacas?”, dice Maru. “Yo me la saco si él se saca el slip”, dijo Leti sonriendo mientras me señala. “A mi no me aprieta nada”, digo mientras por dentro empezaba a arrepentirme de mis palabras, ya que lo que más quería a ésta altura, era ver las tetas de Leti, y si eso implicaba tener que sacarme el slip, entonces mejor aún. “Esta bien!, me la saco!, de verdad me aprieta mucho!”, dijo mi hija, lanzándose al agua, se sacó la malla y la dejó a un costado de la pileta. La verdad que mi hija tiene un buen cuerpo también, pensaba, sino fuera mi hija. En eso pensaba cuando desprevenidamente viene hacia mí, me doy vuelta dándole la espalda para poder escapar, pero ya era tarde, me abraza así apoyándome las tetas por detrás. Leticia mientras se me acerca por delante, intentándome ayudar, de ésta manera trata de hacerla soltar tomándola de los brazos, pero mi hija muy astuta, me abraza con sus piernas y ahora con sus dos manos libres toma a Leticia de la cintura, haciendo que los tres quedemos abrazados. “Dale papi!, sácale la remera!!, dale papi!!”. “No!, no vale!”, dijo Leti sonriendo. Al ver su sonrisa dibujada en la cara y escuchar la voz de mi hija insistiéndome en que se la saque, no lo dudé, la tomé de la remera levantándosela por encima de las tetas, entonces sonriendo, levanto sus brazos y así se la saqué por completo. Ahora eran cuatro las tetas que sentía!. Leticia bajó los brazos y de ésta manera me bajó el slip por debajo de mi pija, si faltaba algo para que termine de ponerse dura, ahora con esto no había pellizco efectivo que la baje de su esplendor.
“Sácaselo del todo!!”, le dice Leti a mi hija, quien se desprende de mí y me lo termina de sacar, tirándolo bien lejos de la pileta. Entonces Leti sale nadando. “Vamos a sacarle la malla, dice mi hija”. “Dale, vamos”. Juntos salimos a alcanzarla. En otra oportunidad nos hubiese costado un montón atraparla, pero ésta vez se nos hizo fácil ya que Leti no podía para de reírse y esto evidentemente dificultaba su huída. Mi hija la toma de ambos brazos, yo me le acerco por detrás y se la saco por completo, tirándola hacia afuera bien lejos. Ahora estábamos todos desnudos. Seguimos jugando al tiburón pero esto ya no era así sino más bien, era un todos contra todos, era un manoseo constante. Yo siempre intentaba tomarla por la espalda a ambas apoyándole bien mi pija en la raya de quien tenía adelante y agarrándome de sus tetas, por lo visto a ambas le gustaba. La verdad que yo ya no pensaba conscientemente. En una oportunidad, tenía a Leti de ésta manera (con mis manos en sus tetas y mi pija dura en la raya de su cola) y mi hija (que era el tiburón) venía bajo el agua a atraparla, en eso estaba cuando Leti pasa su mano hacia atrás, me toma de la pija y me la mueve como haciéndome una paja, yo como estaba a punto de explotar, la suelto, entonces se coloca detrás de mí sin soltarme la pija y la apunta hacia la cara de mi hija, quien venía con los ojos cerrados hacia mí. Yo parado como estaba y con la pija dura quería evitar el choque de su cara contra mi zona, pero fue inevitable y para más, chocó con la boca semiabierta y solo frenó cuando mi pija llegó hasta su garganta. Sacó la cabeza del agua, se acomodó el pelo y sonriendo se pasó la mano y el brazo por la boca. Leticia no paraba de reír y mi hija mientras se pasaba ahora la lengua por los labios me dice: “Te atrapé. Con la boca pero te atrapé”.
Tenía que ser el tiburón pero Leti tomó de la mano a mi hija y salen de la pileta. “A que no nos encontrás”, dice Leti mientras salen corriendo desnudas hacia la casa. Salgo de la pileta, así con la pija dura y entro a buscarlas, enseguida me percaté del agua en el piso por lo que lo único que tenía que hacer es seguir la huella. Llego hasta un lavadero pero allí no había agua en el piso, era obvio que se habían secado allí. Había pilas de ropa sucia por todos lados, incluso del lavarropas que era al parecer industrial o de lavandería pero un poco más grande, el cual tenía una puerta redonda en el frente, a juzgar que era una puerta porque como les decía, incluso desde el lavarropas rebozaba ropa por lo que del agujero de la puerta del mismo sólo se observaba el marco. En fin, busco por todos lados pero no encuentro nada, pero cuando me disponía a retirarme de aquí vuelvo a observar el lavarropas que tanto me llamó la atención al entrar, a decir verdad hasta podía caber una persona allí adentro, por lo que me aproximo y retiro la primer prenda que salía de allí. Lo que ví fue impactante!!!, una cola totalmente abierta dispuesta a lo perrito por dentro con solo la parte de la cola y dos piecitos por fuera. “Te pesqué!!!”, Le digo pasándole un dedo por toda la raya de la colita. “Quien soy?”, Oigo un a voz cambiada que no puedo diferenciar. “Leticia? o Maru?”, dije sin saber quien era, Leti?, no responde, Maru?, no responde. “Ok, salí, de todas maneras ya te pesqué”. “No, hasta que no adivines”. Otra vez no puedo diferenciar la voz. “Hasta que no aciertes mi nombre no salgo”, me dijo. “Ok! sino salís voy a pellizcar tu cola para que grites y así si voy a poder diferenciar tu voz!”. Ella no responde. Entonces tomo los dos cachetes de su cola y se los muerdo, no tan fuerte.”mmmmm!”, alcancé a escuchar y le dije: “Vas a salir?”.
Tomo los dos cachetes, se los abro bien y le escupo en el agujerito. “Vas a salir?”. Solo escuchaba un gemido. Entro a pasar la lengua por toda la raya. Estaba seguro que era Leticia. Mi hija a esta altura ya hubiese salido. Ella mueve la cola para todos lados pero dada la posición mucho no podía hacer. Bajo un poquito y le chupo la conchita, le abro los labios y rápidamente muevo mi lengua, su vagina ya estaba húmeda, subo por su raya, me detengo en el agujerito de su colita y se lo penetro con mi lengua, estaba limpito. Siento como comienza a respirar fuerte, de a ratitos escucho gemidos pero estos eran despacio, seguramente quería reprimirlos. Comienzo a meterle un dedo en el culito mientras le chupo la conchita. Sabía que estaba muy excitada como para querer salir por lo que le digo: “Vas a salir?”. Como contestación escucho una serie de gemidos. Comienzo ahora sí, a cogérmela con el dedo por el culo, mientras sin sacar el dedo, me acerco bien arrodillado y le coloco la punta de mi pija en la entradita de su concha, se la entro a pasar por toda la rayita, para arriba para abajo, como si estuviera pintando con mi pija su raya. Escucho gemidos. No doy más y me la entro a coger despacito, ahora con mi pija y siempre con mi dedo en su culito. Noto una resistencia. Llego hasta su virginidad. Saco la pija despacito y vuelvo hasta su resistencia, la saco un poquito, la vuelvo a meter, me quedo ahí y le digo: “Vas a salir?”. “Nooo!!!”. Entonces la entro a coger más rápido, llego hasta su virginidad, hago un poquito de presión y de pronto, la penetro esta vez sí hasta el fondo!!!. “Aaaaaaaah!!! Ahhhhhhh!!! mmmm mmmmm!!”, Los dos gritamos a la vez, la sigo cogiendo, le meto dos dedos en el culo. “Plaf, mmm, Plaf, mmm, Plaf, aaaah, aaah!!, aaaaaaah, aaah, aaaaaaah!, Plaf, mmm, Plaf, mmm, Plaf, aaaah, aaah!!, aaaaaaah, aaah, aaaaaaah!. “Ahora vas a salir?”. “No!, Ni loca”. Éstas palabras me volvieron loco, saqué los dedos y mi pija y con esta le apunté el culo, y sin decir nada se la fui metiendo despacito. Cuando ya estaba toda adentro la comencé a coger. “Ay, ay, ay, ahh, ahhh, ayyy!! Me está doliendo!”. Esa voz parecía la de mi hija, me la seguí cogiendo, a esta altura no podía parar.
“Te gusta mi amor?”. “Sí, pero me duele!!”. “Relájate y abrime bien la colita!!”. De a poco se fue relajando hasta que ella sola empezó a culear, yo no daba más. “Ahora te duele?”. “Ya no!, aaaah!, ahhh!, ahhh!!!. “Y te gusta?”. “Sí papi!, Ahhhh!!!!!!”. Cómo?. Sí Jorge!!!, Confirmado!, me estaba cogiendo a mi hija!!!, Ésto me enfureció, la tomé fuerte de la cintura y la empecé a coger con bronca. “Tomá putita!!!, Sentís como te abro la colita?”. “Siiiii!, me la estás abriendo!!!, ah ah ah ah!!, no doy más!!!, aaaaaahhhh!!!”. “Eso!, así!, culeá vos solita!, así!! seguí así!!”. “Así?, Te gusta así?”. “Si putita, así! vos solita!!”. “Así!, ahhh!!, te gusta mi colita?”. “Si mi amor!!!, me encanta!!!”. “No doy más papi!!!”. “Si linda!!!, yo tampoco!!”. “Aaaaaaahhhhhhh!!!!, aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhh!!!!!!, aaaaaaaaaahhhhhh!!!!”, y acaba junto conmigo. “Ahora sabés quién soy?”. “Maru?”, le digo. “mm mm!”. “Leti?”. “mm mm!”. “No sé quien sos!”, Le digo al tiempo que le retiro mi pija. Entonces salgo del lavadero y voy al baño. Mientras me lavo pienso lo sucedido. Me habré cogido a mi hija?. Al salir, voy hacia el comedor desnudo y las veo a las dos frente a la tele sentadas en el piso cruzadas de piernas también desnudas. Me acerco, me siento junto a ellas y digo: “¿Quién me trae un vaso con agua?”. “Voy yo papi!”. Al levantarse veo una mancha blanca en el piso en donde ella estaba sentada. Al volver me da el vaso diciendo voy al baño. Al darse vuelta le miro la cola y veo toda la leche que momentos antes la había echado saliendo de su cola. Ahora sí está confirmado!!!, me cogí a mi hija.
Esa tarde lo llamé. Le conté entre otras cosas que me separé de mi mujer hace ya más de tres años y por tal motivo, sólo iría con mi hija Maru. Llegó el domingo, Oscar me presenta a su hija Leticia de -- años y también se la presenta a Maru. Rápidamente congeniamos entre todos y entre bromas, risas, relatos, etc, de por medio, nos pusimos a almorzar todos. Le comenté a Oscar que estaba sin trabajo hace más de un año y que me estaba comiendo todos mis ahorros. Oscar ante tal situación, me prometió un trabajo en su empresa, que vaya el martes sin falta con traje y corbata, que algún cargo importante me iba a dar. La cara de felicidad que tenía ante tal situación que me deparó el destino era evidenciable. El destino, uno nunca sabe lo que le depara el destino a uno. Y pensando en el destino, no pude obviar la pregunta de cómo crió a su hija Oscar, sólo y sin ayuda. Oscar me contestó que al principio fue difícil pero hasta que un día conoció a una vecina que la contrató como niñera, a ella la tuvo por más de 10 años hasta que ella se jubiló. Hoy en día ella viene a ver a Leti porque prácticamente es su hija también, pero ya no trabaja. Siguiendo el tema, me comentó que en éstos dos años ya pasaron como una docena de niñeras y nunca pudo conseguir una que valga la pena.
“Y ahora no tenés ninguna Oscar?”, le pregunté. “Está a prueba, no me genera mucha confianza pero es así. Sabés qué pasa Jorge?, yo no soy para nada exigente y a veces se toman de éste punto y se pasan de la raya, le das una mano y te agarran el brazo, por ejemplo, muchas veces tengo que viajar al exterior por negocios y vuelvo recién después de una semana, cuando llego, me encuentro que la casa es un quilombo, que la nena no fue durante toda la semana al colegio, que no lavó nada, que está todo sucio, etc. Peor!, Un día me enteré que la nena comió sólo polenta con salchicha durante toda la semana, te imaginarás!, no sólo la despido sino que a veces me dan ganas de agarrar a la niñera y ahorcarla!!!”. “Sí , debe ser difícil!”, le dije. En eso, el me dice que cambiando de tema, que si había traído malla, le dije que no, me dijo que si mi hija tampoco había traído, le jije que tampoco, que habíamos olvidado un bolsito que habíamos preparado en la noche sobre la mesa, que allí estaban las mallas, el bronceador, y algunas cosas más. “Bueno, no importa, voy a ver que encuentro y nos metemos todos en la pileta”, me dijo. Al rato viene Oscar y me dice: “Che Jorge!, Para la nena encontré esto pero para vos no encontré nada!!”. Le dije que no se preocupara y llamé a mi hija, ella vino y le pregunté si quería meterse a la pileta, y me dijo que si, que le encantaría, entonces le di la malla que me había dado Oscar, le dije que se la pusiera a ver como le quedaba, que era de Leticia, que hacía tiempo que no lo usaba, nos preguntó que en donde se lo probaba, entonces mi amigo le dijo que lo siguiera, que el aprovecharía para cambiarse también.
“Jorge, porqué no te bañas en slip?, por mi hija no te preocupes!”. Le dije que no, el insistió para que así nos bañáramos todos juntos, pero no iba a quedarme solo en interiores delante de mi hija y su hija. Al rato, viene mi hija con la malla puesta. Era entera y por lo visto le quedaba chica ya que se le metía toda en la cola y se le escapaban la tetas por los costados. Al parecer a mi hija no le molestaba. Vale aclarar que mi hija hace gimnasia aeróbica todos los días, tiene un cuerpo de una mujer de veinte años pero su cara, al contrario, parece de --. Sus tetas ya están súper desarrolladas diría yo. Al agachar mi mirada y ver su pelvis, noté como algunos pelitos se le escapaban por los costados y como su rajita se le marcaba bien con esa malla. Me incomodaba a mí verla así pero al salir la hija de Oscar por detrás me quedé impactado. Venía con una tanga y una remera blanca cortita. Ella también tenía unos pechos tan grandes como los de mi hija y su cuerpo también era envidiable por cualquier mujer. Al verla así ya no me importó como estaba mi hija, pero al ver su cara noté sus ojos tristes como con ganas de llorar, lo que me hizo recordar que es sólo una nena.
“Qué te pasa Leti?, No te vas a meter?”, le dice su padre. “Se me rompió la parte de arriba del bikini!”, dijo ella sollozando. “Bueno!, no te preocupes!!, Metete así y mañana te compras uno, sí?”. “Siiii”. Su cara era de felicidad otra vez. Ella tomó de la mano a mi hija y juntas corrieron a la pileta y saltaron hacia adentro. Miré a Oscar y veo su cara sonriente. “Qué te pasa Oscar?”, le pregunté. “Mi hija ésta semana rompió dos corpiños, y ésta mañana rompió el último que le quedaba, y ahora rompió el bikini”. “Jajaja, está creciendo rápido!”, le dije. “Jajaja, sí, la verdad es que se está desarrollando muy rápido y si sigue así, la voy a tener que llevar a una modista a que le haga corpiños con talle especial”. En la pileta a mi hija se le notaba contentísima, en eso grita: “Dale papi vení!!!”, le dije que no podía porque no tenía traje de baño. Oscar me volvió a decir que me bañara con slip, a lo que le hice señas con su hija, me dijo que no me preocupara por ella, que era inocente, ni siquiera lo iba a notar, que el también tenía un traje de baño que parecía un slip. Me convenció, así que decidí sacarme el pantalón y la camisa, quedando en calzoncillos, mientras Oscar se fue a cambiar. Al rato viene con su traje de baño diminuto tipo slip. Qué moderno pensé, y ahora sí todos estábamos en el agua. Al llegar no pude disimular verle las tetas a Leticia que se le transparentaban con el agua en esa remerita blanca. Que pechos tenía la nena. Por suerte nadie se percató de mi mirada. Vamos Jorge, qué te pasa, podría ser tu hija pensé, pero mi pija comenzaba a ponerse dura, y muy dura, la imagen que se me venía era la de esos dos pechos en mi mano, en mi boca. Basta Jorge, me dije, pero no hubo caso y tuve que recurrir disimuladamente al pellizco de un huevo. Hay que dolor, pero por suerte la erección que comenzaba a tener desapareció al instante. Y de ahí en más traté de no mirar más esa zona tan voluminosa de Leti.
“Juguemos al tiburón”, dijo mi hija. Quedamos de acuerdo todos en jugarlo, cuando suena el teléfono. “Voy a atender”, dijo Oscar. Entonces salió de la pileta. Yo me dispuse a lo tiburón y comencé a perseguir a las niñas. Trato de tomar de los pies a Leticia pero se me escapa. Lo intento nuevamente pero era muy rápida, decidí ir por mi hija, la tomé de los tobillos y la hundí de un tirón. Ahora mi hija era el tiburón que nos perseguía, nadó rápido intentando atrapar a Leticia pero ella volvió a escaparse, volvió nuevamente en el intento pero otra vez sin suerte, entonces yo me dejé atrapar por ella. Ahora de nuevo era yo el tiburón, las niñas no paraban de reírse y a decir verdad, yo la estaba pasando bien. Ésta vez estaba decidido a atrapar a Leticia, pero no había caso, era muy veloz, y para colmo se burlaba de mí. Cuando levanto la cabeza para tomar aire, veo a Oscar vestido de traje y muy sonriente quien me dice: “Qué pasa?, No la podés atrapar?”. “No!, es rapidísima!!”. “y que querés!!!, hace natación!!”. Con razón ese cuerpo espectacular pensé. Su hija le preguntó por qué estaba vestido así, y él le dijo que tenía que viajar por una semana, que se iba a Brasil. A su hija no le gusto mucho la noticia, pero él le dijo que no podía hacer nada. “Te puedo pedir un favor Jorge?, Lo de éste Martes lo podemos dejar para el Lunes que viene?”, me preguntó y le dije que si, que no se preocupara por eso (la cagamos, se me arruinó el laburo pensé). “Y otra cosa, no te podés quedar hasta la noche en que viene la niñera?”, me volvió a decir y le dije que no había problema. “Ya sé!, y si te quedás toda la semana hasta que yo vuelva?”. “Siiii”, dice Leticia junto con mi hija. “En vez de pagarle a la niñera te pago a vos, yo sé que con vos van a estar mejor!”. No sabía que decir, mi hija me decía que aceptara, le dije que no podíamos porque ella tenía clases al otro día, a lo que Oscar me dijo que por eso no había problema, que el me dejaba la camioneta para que llevara a su hija al colegio que era a 5 cuadras de ahí y luego llevara a mi hija, además, me dejaba plata encima de la mesa y su teléfono por cualquier cosa, también me dejaba el de la niñera.
Acepté quedarme, las chicas se pusieron contentas al saber mi decisión, la verdad es que así no me pague un centavo, la idea de poder disfrutar de todas las comodidades que tenía Oscar me encantaba. Y así fue, Oscar se retiró, y yo seguí jugando con las chicas. Lo que paso a contarles son unas de esas cosas inexplicables que, como les había dicho antes, nos depara el destino. Mi hija le dijo a Leti que ahora le tocaba a ella ser el tiburón, ella aceptó y mi hija y yo corrimos hacia un lado de la pileta. Ella se dispuso a perseguirnos. Nadó hacia mi hija pero logró escapar, entonces vino hacia mí, intenté escapar también pero con una mano me tomó del slip y al intentar escapar me lo bajó hasta los tobillos. Me lo subí instantáneamente. Seguramente estaba todo colorado. Ambas se reían a carcajadas. Ahora sí estaba enojado con Leticia y no iba a parar hasta alcanzarla. Me dispuse entonces a perseguirla. En eso estaba cuando sin querer ella choca con mi hija y por fin la tomo de las piernas, ella ni corta ni perezosa, intenta con todas sus ganas escapar de mí, entonces subo mis manos para sujetarla mejor y sin querer, llego hasta sus tetas, tan apreciadas con las palmas de mis manos. Al instante la suelto, pero la sensación permaneció no sólo en mis manos sino también en mi mente. Miro a mi hija pero ella no notó lo sucedido. Miré a Leti y ella se escapa sonriendo sin decir nada. Era evidente que el único mal pensado era yo. “Te atrapé”, le dije y me dijo que no, que se había soltado y se alejo nadando. Mi hija se me acerca y me dice al oído sonriendo: “Viste como se le notan las tetas papi?, Jajaja”. “Jajaja, si pero no la ofendas Maru”. “No papi, quedate tranquilo”. Entonces como tengo a mi hija a mi lado, la atrapo. “No!, no vale!!”, dijo. “Si, te atrapé!”, le digo mientras me escapo de ella.
Sale nadando hacia mí, intenta pero sin caso, intenta con Leticia, pero se escapa, vuelve a intentar conmigo pero entonces tomo a Leticia de los brazos y se la coloco delante. Mi hija la atrapa pero mientras Leti trata de evitarlo, apoya toda su cola en mi pija. Mmmm sentir esos cachetitos me puso loco y mi pija enseguida comenzó a tomar tamaño de nuevo, por lo que decidí soltarla. Leti debería haber notado ésta vez sin duda algo en su cola. Pero igualmente no dijo nada. Al contrario, lo que si hizo es no parar de quejarse de lo que le había hecho respecto a sujetarla para que mi hija la atrape. ”No vale!!!, Eso es trampa!!!”. Con mi hija no paraba de reír, enseguida comenzó a reír ella también. “Está bien, soy de nuevo el tiburón”, dijo mi hija. Leti y yo le dijimos que estaba bien. Entonces mi hija sale de la pileta para tirarse un clavado y de ésta manera poder alcanzarnos con el envión. Ésto ya lo había hecho antes. Pero ésta vez, al salir, noto sus piernas coloradas, además, veo un labio de su conchita escapándose de la malla. Ella se lo acomoda y yo mientras miro hacia otro lado, haciéndome el que no lo había notado. “Papi, esta malla me aprieta mucho!!!”. En eso Leti le dice que se la saque, que estábamos solos. Yo miré a Leticia atónito. Mi hija le dice: “Si!, qué viva!!, Por qué no te sacas vos la remera!”. “Jajaja, le da vergüenza!!, jajaja!!”, dice Leti burlándose. “No, no me da vergüenza!!, me puedo sacar la malla papá?”, me preguntó. Yo me quedé mudo, la situación se me estaba yendo de las manos, entonces haciéndome el canchero y para no quedar como un viejo antiguo le dije: “si te animás, hazlo”. Ella me respondió: “Yo me animo si ella se saca la remera”, señalando a Leti, a lo que esta contesta: “Yo por qué?, a mi no me aprieta la malla!, además, igual se me transparenta todo!, mirá!”, con ambas manos se tomó las tetas. Waooo!!, qué tetas!, y sí que se le transparentaba todo!! Pensé!.
“Bueno, entonces si se te transparenta todo por qué no te la sacas?”, dice Maru. “Yo me la saco si él se saca el slip”, dijo Leti sonriendo mientras me señala. “A mi no me aprieta nada”, digo mientras por dentro empezaba a arrepentirme de mis palabras, ya que lo que más quería a ésta altura, era ver las tetas de Leti, y si eso implicaba tener que sacarme el slip, entonces mejor aún. “Esta bien!, me la saco!, de verdad me aprieta mucho!”, dijo mi hija, lanzándose al agua, se sacó la malla y la dejó a un costado de la pileta. La verdad que mi hija tiene un buen cuerpo también, pensaba, sino fuera mi hija. En eso pensaba cuando desprevenidamente viene hacia mí, me doy vuelta dándole la espalda para poder escapar, pero ya era tarde, me abraza así apoyándome las tetas por detrás. Leticia mientras se me acerca por delante, intentándome ayudar, de ésta manera trata de hacerla soltar tomándola de los brazos, pero mi hija muy astuta, me abraza con sus piernas y ahora con sus dos manos libres toma a Leticia de la cintura, haciendo que los tres quedemos abrazados. “Dale papi!, sácale la remera!!, dale papi!!”. “No!, no vale!”, dijo Leti sonriendo. Al ver su sonrisa dibujada en la cara y escuchar la voz de mi hija insistiéndome en que se la saque, no lo dudé, la tomé de la remera levantándosela por encima de las tetas, entonces sonriendo, levanto sus brazos y así se la saqué por completo. Ahora eran cuatro las tetas que sentía!. Leticia bajó los brazos y de ésta manera me bajó el slip por debajo de mi pija, si faltaba algo para que termine de ponerse dura, ahora con esto no había pellizco efectivo que la baje de su esplendor.
“Sácaselo del todo!!”, le dice Leti a mi hija, quien se desprende de mí y me lo termina de sacar, tirándolo bien lejos de la pileta. Entonces Leti sale nadando. “Vamos a sacarle la malla, dice mi hija”. “Dale, vamos”. Juntos salimos a alcanzarla. En otra oportunidad nos hubiese costado un montón atraparla, pero ésta vez se nos hizo fácil ya que Leti no podía para de reírse y esto evidentemente dificultaba su huída. Mi hija la toma de ambos brazos, yo me le acerco por detrás y se la saco por completo, tirándola hacia afuera bien lejos. Ahora estábamos todos desnudos. Seguimos jugando al tiburón pero esto ya no era así sino más bien, era un todos contra todos, era un manoseo constante. Yo siempre intentaba tomarla por la espalda a ambas apoyándole bien mi pija en la raya de quien tenía adelante y agarrándome de sus tetas, por lo visto a ambas le gustaba. La verdad que yo ya no pensaba conscientemente. En una oportunidad, tenía a Leti de ésta manera (con mis manos en sus tetas y mi pija dura en la raya de su cola) y mi hija (que era el tiburón) venía bajo el agua a atraparla, en eso estaba cuando Leti pasa su mano hacia atrás, me toma de la pija y me la mueve como haciéndome una paja, yo como estaba a punto de explotar, la suelto, entonces se coloca detrás de mí sin soltarme la pija y la apunta hacia la cara de mi hija, quien venía con los ojos cerrados hacia mí. Yo parado como estaba y con la pija dura quería evitar el choque de su cara contra mi zona, pero fue inevitable y para más, chocó con la boca semiabierta y solo frenó cuando mi pija llegó hasta su garganta. Sacó la cabeza del agua, se acomodó el pelo y sonriendo se pasó la mano y el brazo por la boca. Leticia no paraba de reír y mi hija mientras se pasaba ahora la lengua por los labios me dice: “Te atrapé. Con la boca pero te atrapé”.
Tenía que ser el tiburón pero Leti tomó de la mano a mi hija y salen de la pileta. “A que no nos encontrás”, dice Leti mientras salen corriendo desnudas hacia la casa. Salgo de la pileta, así con la pija dura y entro a buscarlas, enseguida me percaté del agua en el piso por lo que lo único que tenía que hacer es seguir la huella. Llego hasta un lavadero pero allí no había agua en el piso, era obvio que se habían secado allí. Había pilas de ropa sucia por todos lados, incluso del lavarropas que era al parecer industrial o de lavandería pero un poco más grande, el cual tenía una puerta redonda en el frente, a juzgar que era una puerta porque como les decía, incluso desde el lavarropas rebozaba ropa por lo que del agujero de la puerta del mismo sólo se observaba el marco. En fin, busco por todos lados pero no encuentro nada, pero cuando me disponía a retirarme de aquí vuelvo a observar el lavarropas que tanto me llamó la atención al entrar, a decir verdad hasta podía caber una persona allí adentro, por lo que me aproximo y retiro la primer prenda que salía de allí. Lo que ví fue impactante!!!, una cola totalmente abierta dispuesta a lo perrito por dentro con solo la parte de la cola y dos piecitos por fuera. “Te pesqué!!!”, Le digo pasándole un dedo por toda la raya de la colita. “Quien soy?”, Oigo un a voz cambiada que no puedo diferenciar. “Leticia? o Maru?”, dije sin saber quien era, Leti?, no responde, Maru?, no responde. “Ok, salí, de todas maneras ya te pesqué”. “No, hasta que no adivines”. Otra vez no puedo diferenciar la voz. “Hasta que no aciertes mi nombre no salgo”, me dijo. “Ok! sino salís voy a pellizcar tu cola para que grites y así si voy a poder diferenciar tu voz!”. Ella no responde. Entonces tomo los dos cachetes de su cola y se los muerdo, no tan fuerte.”mmmmm!”, alcancé a escuchar y le dije: “Vas a salir?”.
Tomo los dos cachetes, se los abro bien y le escupo en el agujerito. “Vas a salir?”. Solo escuchaba un gemido. Entro a pasar la lengua por toda la raya. Estaba seguro que era Leticia. Mi hija a esta altura ya hubiese salido. Ella mueve la cola para todos lados pero dada la posición mucho no podía hacer. Bajo un poquito y le chupo la conchita, le abro los labios y rápidamente muevo mi lengua, su vagina ya estaba húmeda, subo por su raya, me detengo en el agujerito de su colita y se lo penetro con mi lengua, estaba limpito. Siento como comienza a respirar fuerte, de a ratitos escucho gemidos pero estos eran despacio, seguramente quería reprimirlos. Comienzo a meterle un dedo en el culito mientras le chupo la conchita. Sabía que estaba muy excitada como para querer salir por lo que le digo: “Vas a salir?”. Como contestación escucho una serie de gemidos. Comienzo ahora sí, a cogérmela con el dedo por el culo, mientras sin sacar el dedo, me acerco bien arrodillado y le coloco la punta de mi pija en la entradita de su concha, se la entro a pasar por toda la rayita, para arriba para abajo, como si estuviera pintando con mi pija su raya. Escucho gemidos. No doy más y me la entro a coger despacito, ahora con mi pija y siempre con mi dedo en su culito. Noto una resistencia. Llego hasta su virginidad. Saco la pija despacito y vuelvo hasta su resistencia, la saco un poquito, la vuelvo a meter, me quedo ahí y le digo: “Vas a salir?”. “Nooo!!!”. Entonces la entro a coger más rápido, llego hasta su virginidad, hago un poquito de presión y de pronto, la penetro esta vez sí hasta el fondo!!!. “Aaaaaaaah!!! Ahhhhhhh!!! mmmm mmmmm!!”, Los dos gritamos a la vez, la sigo cogiendo, le meto dos dedos en el culo. “Plaf, mmm, Plaf, mmm, Plaf, aaaah, aaah!!, aaaaaaah, aaah, aaaaaaah!, Plaf, mmm, Plaf, mmm, Plaf, aaaah, aaah!!, aaaaaaah, aaah, aaaaaaah!. “Ahora vas a salir?”. “No!, Ni loca”. Éstas palabras me volvieron loco, saqué los dedos y mi pija y con esta le apunté el culo, y sin decir nada se la fui metiendo despacito. Cuando ya estaba toda adentro la comencé a coger. “Ay, ay, ay, ahh, ahhh, ayyy!! Me está doliendo!”. Esa voz parecía la de mi hija, me la seguí cogiendo, a esta altura no podía parar.
“Te gusta mi amor?”. “Sí, pero me duele!!”. “Relájate y abrime bien la colita!!”. De a poco se fue relajando hasta que ella sola empezó a culear, yo no daba más. “Ahora te duele?”. “Ya no!, aaaah!, ahhh!, ahhh!!!. “Y te gusta?”. “Sí papi!, Ahhhh!!!!!!”. Cómo?. Sí Jorge!!!, Confirmado!, me estaba cogiendo a mi hija!!!, Ésto me enfureció, la tomé fuerte de la cintura y la empecé a coger con bronca. “Tomá putita!!!, Sentís como te abro la colita?”. “Siiiii!, me la estás abriendo!!!, ah ah ah ah!!, no doy más!!!, aaaaaahhhh!!!”. “Eso!, así!, culeá vos solita!, así!! seguí así!!”. “Así?, Te gusta así?”. “Si putita, así! vos solita!!”. “Así!, ahhh!!, te gusta mi colita?”. “Si mi amor!!!, me encanta!!!”. “No doy más papi!!!”. “Si linda!!!, yo tampoco!!”. “Aaaaaaahhhhhhh!!!!, aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhh!!!!!!, aaaaaaaaaahhhhhh!!!!”, y acaba junto conmigo. “Ahora sabés quién soy?”. “Maru?”, le digo. “mm mm!”. “Leti?”. “mm mm!”. “No sé quien sos!”, Le digo al tiempo que le retiro mi pija. Entonces salgo del lavadero y voy al baño. Mientras me lavo pienso lo sucedido. Me habré cogido a mi hija?. Al salir, voy hacia el comedor desnudo y las veo a las dos frente a la tele sentadas en el piso cruzadas de piernas también desnudas. Me acerco, me siento junto a ellas y digo: “¿Quién me trae un vaso con agua?”. “Voy yo papi!”. Al levantarse veo una mancha blanca en el piso en donde ella estaba sentada. Al volver me da el vaso diciendo voy al baño. Al darse vuelta le miro la cola y veo toda la leche que momentos antes la había echado saliendo de su cola. Ahora sí está confirmado!!!, me cogí a mi hija.