Anonimo
22-06 2004, 12:33 AM
Y por fin llegó diciembre, mes que en Argentina empiezan los primeros calores. En mi ciudad, Mar del Plata, la gente mayor aprovecha para ir a la playa, todavía no muy concurridas, en la primera quincena, pues no ha comenzado el verano y los adolescentes siguen concurriendo a la escuela.Harto de ver televisión, me pongo la maya y voy a la playa, habría unas siete personas.
A lo lejos, divise una mujer de unos 63 años, que tomaba sol, vestía una maya enteriza, y dueña de un cuerpo escultural, que el paso de los años no habían podido marchitar, unos pechos enormes y unas caderas grandes, que me hicieron poner al palo.
Me situé cerca con la sola idea de mirarla, al poco tiempo de mirarla, ella me devolvió la mirada, Me acerqué con la tonta excusa de preguntarle la hora, y agregue lindo día, si me respondió ella, y comenzamos a conversar de temas generales, me contó que se llamaba Cristina y era viuda.
Me preguntó si estaba esperando a mi novia y le dije que no tenia, me dijo que debía ser duro para un hombre joven estar sin una mujer, le pregunté a que se refería, me refiero al sexo, hasta yo que tengo 65 años, tengo muchos deseos sexuales, dijo Cristina,
En tono de broma le dije que mi amiga Manuela me solucionaba el problemita, en franca alusión a la masturbación
Odio que se desperdicie un hombre, dijo, clavándome la mirada, sobre todo con tanta mujer necesitada. Si conoces alguna avísame, dije yo.
¿ te gustan las mujeres mayores?, dijo, mientras apoyaba sus manos en mi entrepierna, no me contestes, tu tremenda erección, ya me contesto y agregó, vivo cerca y en casa nos podemos divertir mucho.
Entonces no perdamos tiempo dije yo, apenas traspasamos la puerta de su casa, me acaricio las mejillas y me besó, su lengua cálida serpenteaba en mi boca, mis manos bajaron a sus caderas y mis dedos se hundieron en su ardiente vagina, que se encontraba empapada de tanta excitación, un suspiro de placer escapó de sus labios.
Se sacó la maya y su cuerpo desnudo quedo a la vista, el tiempo había sido muy generoso con ella y sus anchas caderas lejos de disgustarme me excitaban más y más. Se arrodilló ante mi, tomó mi miembro erecto y mojado de liquido pre-seminal y lo envolvió con su boca ardiente, su lengua subía y bajaba y se detenía en el glande, me llevaba a la locura, no aguante mas y eyacule en su boca, Cristina tragó todo mi semen, luego dijo: viste como esta abuelita se traga tu lechita, también me la voy a tragar por la cola bebito
Se acostó en la cama y empecé a chuparle la concha, que es lo que mas me gusta y me excita, primero pasé mi lengua por los labios mayores de su vagina, y hundí mi lengua en busca de su clítoris, lo presionaba con mi lengua, mientras ella, me acariciaba la nuca con sus dedos estuve así un largo rato y ella jadeaba y pedía ser penetrada, la puse en posición y de un solo golpe la penetre, la cabalgaba con furia, con frenesí , sus músculos vaginales me ordeñaban el pene y el calor de esa vagina era único, no aguante más y eyacule, tuve un orgasmo tan impresionante que se me aflojaron las piernas
Nos quedamos en la cama besándonos con pasión y ternura, era insaciable y yo estaba completamente entregado, hubiera hecho todo lo que ella me hubiera pedido
La acosté boca abajo y empecé a hacerle masajes en la espalda, ella correspondía con suspiros a cada beso que le daba en la nuca, mi lengua recorría toda su espalda de arriba hacia abajo, en un momento me detuve en su cola y pase mi lengua por su orificio anal, nunca lo había hecho y me pareció algo muy sensual.
Tomé un pote de vaselina e introduje un dedo en su ano, luego dos, con mi otra mano le estimulaba el clítoris, ella me respondía con frases obscenas, me decía rómpele el culo a esta abuelita puta, vamos, vamos, si!, si! ,ah!, ah! ah! mi miembro había alcanzado un tamaño descomunal, apoye la punta de mi pene en su orificio y empuje hasta que entró todo.
Empecé a moverme despacio, y luego a un ritmo intenso, los gritos y jadeos de Cristina iban en creyendo, hasta que acabó de una forma estrepitosa al segundo eyacule yo, mi miembro estaba enrojecido de tanto sexo. Nos encontramos seguido e inclusive me presento a unas amigas, una de ellas de 71 años tan fogosa como ella, por eso cuando veo una mujer madura, trato de llevármela a la cama, el esfuerzo vale la pena
Si te gusto el relato o tenes algún comentario escribidme a robertos292003@yahoo.com.ar
A lo lejos, divise una mujer de unos 63 años, que tomaba sol, vestía una maya enteriza, y dueña de un cuerpo escultural, que el paso de los años no habían podido marchitar, unos pechos enormes y unas caderas grandes, que me hicieron poner al palo.
Me situé cerca con la sola idea de mirarla, al poco tiempo de mirarla, ella me devolvió la mirada, Me acerqué con la tonta excusa de preguntarle la hora, y agregue lindo día, si me respondió ella, y comenzamos a conversar de temas generales, me contó que se llamaba Cristina y era viuda.
Me preguntó si estaba esperando a mi novia y le dije que no tenia, me dijo que debía ser duro para un hombre joven estar sin una mujer, le pregunté a que se refería, me refiero al sexo, hasta yo que tengo 65 años, tengo muchos deseos sexuales, dijo Cristina,
En tono de broma le dije que mi amiga Manuela me solucionaba el problemita, en franca alusión a la masturbación
Odio que se desperdicie un hombre, dijo, clavándome la mirada, sobre todo con tanta mujer necesitada. Si conoces alguna avísame, dije yo.
¿ te gustan las mujeres mayores?, dijo, mientras apoyaba sus manos en mi entrepierna, no me contestes, tu tremenda erección, ya me contesto y agregó, vivo cerca y en casa nos podemos divertir mucho.
Entonces no perdamos tiempo dije yo, apenas traspasamos la puerta de su casa, me acaricio las mejillas y me besó, su lengua cálida serpenteaba en mi boca, mis manos bajaron a sus caderas y mis dedos se hundieron en su ardiente vagina, que se encontraba empapada de tanta excitación, un suspiro de placer escapó de sus labios.
Se sacó la maya y su cuerpo desnudo quedo a la vista, el tiempo había sido muy generoso con ella y sus anchas caderas lejos de disgustarme me excitaban más y más. Se arrodilló ante mi, tomó mi miembro erecto y mojado de liquido pre-seminal y lo envolvió con su boca ardiente, su lengua subía y bajaba y se detenía en el glande, me llevaba a la locura, no aguante mas y eyacule en su boca, Cristina tragó todo mi semen, luego dijo: viste como esta abuelita se traga tu lechita, también me la voy a tragar por la cola bebito
Se acostó en la cama y empecé a chuparle la concha, que es lo que mas me gusta y me excita, primero pasé mi lengua por los labios mayores de su vagina, y hundí mi lengua en busca de su clítoris, lo presionaba con mi lengua, mientras ella, me acariciaba la nuca con sus dedos estuve así un largo rato y ella jadeaba y pedía ser penetrada, la puse en posición y de un solo golpe la penetre, la cabalgaba con furia, con frenesí , sus músculos vaginales me ordeñaban el pene y el calor de esa vagina era único, no aguante más y eyacule, tuve un orgasmo tan impresionante que se me aflojaron las piernas
Nos quedamos en la cama besándonos con pasión y ternura, era insaciable y yo estaba completamente entregado, hubiera hecho todo lo que ella me hubiera pedido
La acosté boca abajo y empecé a hacerle masajes en la espalda, ella correspondía con suspiros a cada beso que le daba en la nuca, mi lengua recorría toda su espalda de arriba hacia abajo, en un momento me detuve en su cola y pase mi lengua por su orificio anal, nunca lo había hecho y me pareció algo muy sensual.
Tomé un pote de vaselina e introduje un dedo en su ano, luego dos, con mi otra mano le estimulaba el clítoris, ella me respondía con frases obscenas, me decía rómpele el culo a esta abuelita puta, vamos, vamos, si!, si! ,ah!, ah! ah! mi miembro había alcanzado un tamaño descomunal, apoye la punta de mi pene en su orificio y empuje hasta que entró todo.
Empecé a moverme despacio, y luego a un ritmo intenso, los gritos y jadeos de Cristina iban en creyendo, hasta que acabó de una forma estrepitosa al segundo eyacule yo, mi miembro estaba enrojecido de tanto sexo. Nos encontramos seguido e inclusive me presento a unas amigas, una de ellas de 71 años tan fogosa como ella, por eso cuando veo una mujer madura, trato de llevármela a la cama, el esfuerzo vale la pena
Si te gusto el relato o tenes algún comentario escribidme a robertos292003@yahoo.com.ar