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View Full Version : La venganza


shrander
18-04 2004, 01:51 PM
Le lamo la verga, salivando con profusión para lubricarla al máximo, anticipando el momento en que aquella generosa barra de carne palpitante se entierre en mis entrañas. Comienzo con un oscilamiento largo, ralentizando la cadencia de la mamada, ateniéndome al glande purpúreo, hinchado, saboreando el anticipo salobre del semen que rezuman los testículos calientes en la palma de mi mano. Paulatinamente, amplío el tramo que engullo con cada vaivén de cabeza, cronometrando la felación a sabiendas de que no puedo prodigarme demasiado, o le sobrevendrá el orgasmo antes de tiempo, y yo no tengo ninguna prisa. El cómo y el porqué de esta situación, obedece a un motivo casi tan antiguo como el sexo, supongo: la venganza. Venganza contra el cretino de mi marido, Álex, al que me unen diecisiete años ya de «feliz» matrimonio. Al menos yo pensaba que era feliz, hasta hace un par de días, cuando encontré una media suelta hecha una pelota en el bolsillo de su cazadora. Los hombres no prestan atención a los detalles, qué va, sólo piensan en su satisfacción inmediata. De un tiempo a esta parte, tengo que reconocer que Álex ya no me atraía físicamente. Los excesos de juventud se han perpetuado a lo largo de nuestro tiempo de casados, y la panza cervecera que le cae ahora sobre la ingle me resulta repulsiva. No entiendo por qué se ha descuidado de ese modo; pasé que fume como un carretero y que coma como un cerdo, que se le haya caído el pelo, no sé, a lo mejor es culpa mía.

Cuando nos conocimos, yo era monitora de aeróbic en un gimnasio de la ciudad. Fue allí donde intimamos, yo en el papel de adiestradora y él, en mi grupo de step de los lunes, miércoles y viernes a las siete de la tarde. El acudía al gimnasio directamente después de salir de la oficina, un bufete de abogados en el que había empezado a trabajar hacía poco. A mí me encandiló su ingenuidad, su torpeza cómica, y me dejé enredar por su seductora mirada. A las dos semanas, follamos en el vestuario, bajo la ducha, como dementes. Recuerdo que le dejé la espalda surcada de arañazos, y que él me proporcionó un fantástico orgasmo con sus impetuosos envites. Comenzamos a salir juntos, y nos casamos a los dos años. Más tarde, me confesaría que había empezado a ir al gimnasio precisamente para «ver si mojaba algo con una tía buena», cito sus palabras. Cerdo. Yo había mantenido mi empleo, una temporada, hasta el embarazo. Después, tuve que cuidar de Miguel, nuestro hijo, mientras Álex prosperaba en el bufete y dedicaba cada vez más tiempo al trabajo. Me convertí en una ama de casa, reconozco que algo resentida, y él se convirtió en un asiduo de los clubes de carretera. Al principio, fingí no darme cuenta; hacía como que no se notaba nada el pestazo a perfume barato que traía a casa de madrugada. Le acariciaba el pene cuando se acostaba, borracho, y sentía en su flaccidez continua que hacía apenas unas horas que se había desahogado. ¿Y a mí, quién me desahogaba?.

Me refugié en el deporte y en la masturbación; Miguel había empezado a ir al colegio y Álex se pasaba el día entero fuera de casa, así que me compré uno de esos consoladores a pilas, por probar, y me encantó. Era estupendo sentirse plena, con el coño penetrado por el infalible vibrador. Con el tiempo, amplié mi repertorio y adquirí la costumbre de practicar mis ejercicios de gimnasia con un juego de bolas chinas dentro de mí. Disfrutaba de orgasmos a diario, y no echaba de menos las torpes caricias del cabrón de mi marido. Pero hace dos días, al descubrir esa media con carreras arrugada en su chaqueta, sentí que algo se rompía en mi interior. No podía, no, no tenía por qué seguir soportando la humillación, sumisa, pasiva. Yo seguía siendo una mujer atractiva. El deporte me había librado de la acumulación adiposa que afecta a otras mujeres tras dar a luz. Mi cuerpo era todavía elástico, firmes mis senos, más plenos aún desde la lactancia de Miguel. Y tenía toda la casa para mí sola. Nuestro hijo se ha marchado a pasar dos semanas de acampada en Inglaterra, y supe que ésa era la mía. Me apunté a un gimnasio, a clases de aeróbic, con cuidado de elegir un horario impartido por un buen ejemplar masculino. Lo encontré: Mario. Joven, musculoso, libidinoso. Intuí que le gustaban las maduritas, a juzgar por cómo me observaba durante las clases. No me han hecho falta más que dos días, y ya tengo su polla en la boca.

Me lo estoy follando en casa, bien entrada la noche, a la espera de que entre Álex por la puerta y nos descubra enredados, sudorosos y jadeantes. Pienso chillar de placer cuando nos vea, sólo para que se joda. Pero ahora tengo que aplicarme a la mamada. El rabo de Mario es un lingote de plomo al rojo contra mi paladar. No quiero que se corra todavía, así que le aconsejo que aplique su lengua a mi coño. A cuatro patas, con el culo en pompa y las piernas bien abiertas, siento cómo una lengua extraña me hiende la vulva, deshojando labios mayores y menores hasta irritarme el clítoris, con la punta de la nariz clavada en la entrada de mi ano. Los lametones ascienden por mi periné, enardeciéndome, y dos dedos fuertes se hunden en mi almeja mientras Miguel me ensaliva el ojete. La otra mano me masajea los pechos y me pellizca los pezones, qué tunante, jadeo y me doy la vuelta para contemplar ese cuerpo de Adonis esculpido en bronce. Los pectorales son impresionantes, y tiene los músculos del vientre perfectamente marcados.

Le mordisqueo las tetillas mientras asciendo por su torso como una serpiente libidinosa, hasta sentarme a horcajadas sobre sus muslos duros como la piedra. Despacio, me siento sobre su polla y, por primera vez en meses, siento a un hombre dentro de mí. La sensación es tan inesperadamente gratificante, que a punto estoy de correrme de inmediato, pero me contengo. Cabalgo a mi semental durante unos lánguidos minutos, muy despacio al principio, con violencia al final, frotándome el clítoris al mismo tiempo para simultanear mi orgasmo al suyo, torrencial. Me apresuro a desempalarme de su verga y, con el coño aún palpitando, recojo con la boca todo el semen que brota de su rabo, hasta sentirme desbordar. Un torrente lechoso me baja por la garganta y se me escapa por las comisuras de los labios, salpicándome las tetas. Me lo trago todo sin renunciar a la mamada. Siento cómo se reduce su polla entre mis dientes, pero persisto, succionando, chupando, mamando, sorbiendo, hasta que la verga late de nuevo, soliviantada, respondiendo a mis atenciones. No podemos terminar aún; hace demasiado tiempo que no echo un polvo en condiciones y Álex todavía no ha llegado, así que juego a provocar a Mario, dejando que se magree hasta alcanzar el grado de erección adecuado, mientras le dedico un sensual espectáculo. Saco uno de mis consoladores de la cómoda y juego con él, para sus ávidos ojos. De espaldas, con las piernas abiertas de par en par, me sobo las tetas y el clítoris, mientras hundo el consolador hasta la empuñadura en mi raja, y sonrío, Mario no puede soportarlo más: me levanta en vilo y me folla por el culo, con violencia, sin darme tiempo a sacarme el consolador del coño. Las paredes de mi ano y de mi vagina parecen fundirse y me siento electrificar, recorrida por una descarga de alta tensión que me pone los pezones de punta y me arranca un aullido de placer bestial cuando me corro una vez, dos.

Mario sale de mí como una exhalación. No me había dado cuenta, pero Álex acababa de llegar y nos había estado observando desde la puerta. Se ha abalanzado sobre mi hercúleo amante, qué infeliz, y ahora los dos ruedan por los suelos. El traje de Álex recibe las últimas gotas de lefa que iban dedicadas a mi culo, mientras él mismo recibe una andanada de sopapos de mi desnudo Mario, tan fuerte. Pelean a mis pies, como dos gladiadores que se disputan el favor de una emperatriz: yo, sentada en la cama, con la piernas abiertas, dejo que las contracciones de mi vagina aminoren gradualmente y saco el consolador de su cálida guarida. Sonrío. La venganza está servida.

ArTuRin
28-06 2005, 09:34 PM
orales, el final me parecio algo chafin

Colombianita
04-09 2005, 04:09 PM
Excelente venganza, te felicito, especialmente por el especimen que conseguiste para llevar a cabo tu plan

crislobo
20-12 2005, 10:53 PM
:eek:
Psyco bitch from the hell !!!