tapatio
08-06 2004, 01:30 AM
Bueno esto sucedió hace ya mucho tiempo pero lo sigo recordando por que esa mujer me excitaba tanto que jamás podía dejar de pensar en ella. Comenzamos a andar hace tres años, pero cuando apenas teníamos 1 semana mis padres salieron de viaje junto con mi hermano....Yo puse de pretexto que tenia que trabajar, así que no fui con ellos, invite a mi novia a desayunar a mi casa, aunque ya había estado en ella una vez que en el salón de mi casa hicieron una fiesta. Solo la tuve que esperar a que ella llegara.
Yo no sabía qué iba a hacer cuando ella llegara y estaba muy nervioso, pero ella sabía muy bien qué quería hacer. Se escucho el timbre de mi casa, baje a abrirle y paso con toda la naturalidad del mundo, me beso con tanta pasión que no podía reconocer a esa mujer tan seria y tierna que era cuando estaba en la escuela.
Entramos y nos quedamos mirándonos, repentinamente le dije que quería desayunar, y aporto la idea de que necesitaba algo dulce, me dijo que fuéramos a la tienda y compramos una lechera para ponérsela a los hot cakes. Cuando regresamos a la casa, al cruzar la puerta se pego de la cintura y bajó sus manos a mis nalgas.
Yo no hice nada por impedirlo y no mostré ningún asombro, mientras ella me las apretaba y masajeaba. Me detuve y volteé, la mire a los ojos y la besé. Puso sus manos en mi pecho y comenzó a bajarlas hasta mi vientre y después hasta mi pene, sobándomelo sobre el pantalón.
Sólo sentía como mis huevos me rebotaban en el pantalón y mi pene se iba sintiendo cada vez mas apretado. Le tome la cintura y comencé después a masajear sus nalguitas tan duritas y redondas como me encantaba, le metí la mano dentro del pantalón para poder tocarle bien el culito y sorpresa fue que traía una pequeña tanga amarilla.
Mientras yo descubría eso, ella se encargaba de bajarme el cierre del pantalón y meter su mano dentro para poder tocarme mejor. Retiré mis manos de su culito y me desabroche el pantalón por que ya sabía que ella no se atrevería a hacerlo.
Ella se hizo para atrás y me miro con la mirada mas ardiente que he visto en una mujer, y me dijo "calma, amor a eso iba no te desesperes". No podía dejar de sorprenderme del brutal cambio que había sufrido. Se abalanzó sobre mi y me llevo junto a una escalera que hay en mi casa, pego su cuerpo al mío se desabrocho el pantalón pero no se lo quito, que era lo que yo esperaba que hiciera, y me dijo " ese es tu trabajo no el mío". Me pegó su vagina a mi pene que aun estaba cautivo dentro de mi bóxer y mi pantalón ya desabrochado, subió una pierna a un escalón justo a un lado de nosotros, e inmediatamente se quito la blusa rosita que traía puesta.
Tomé su rostro con mi mano derecha mientras con la otra me adentraba dentro de su tanguita para poder tocar su cosita que ya estaba muy húmeda. Sentí tanta suavidad que jamás creí que mi mano encontrara tan fácil su perforación tan hermosa y calientita. Me miro a los ojos y me dice " nunca me había rasurado pero hoy es un día especial, y extrañamente me pregunto que donde había dejado la lechera que había comprado". Me sorprendí y le dije que estaba justo detrás de nosotros, “grandioso!” - dijo ella.
Puso sus manos en mi pecho y las empezó a bajar lentamente, tomó el extremo de la playera que yo traía y la empezó a jalar y a subirla para poder quitármela. La dejó a medio pecho para que yo mismo me la quitara, pero no lo hice y solo me le quede viendo y le dije que ese era su trabajo. Ella se sonrojó y me dijo “por eso te escogí para que tu fueras el primero en mi vida”.
Volvió a tomar mi playera y la subió hasta tapar mi cabeza, yo tuve que levantar los brazos para que pudiera quitármela, e inmediatamente sentí que su labio estaba probando suavemente mis pezones mientras sus manos mandaban mis pantalones, ya sin resistencia, al suelo.
Cuando logré quitarme la camisa, la podía mirar toda deseosa de mi cuerpo, y continuó chupando mis pezones hasta que me miró de frente y me dijo: “ahora tú quítame el pantalón” - pero subrayo: "solo el pantalón". Yo impaciente por que su cerebrito trabaja tan rápido que no podía esperar ver lo que estaba tramando hacerme.
Puse mis manos en su pantalón y lo resbalaba a lo largo de sus bellas y suaves piernas, con ese color tan clarito que se veían tan deseables. Ella se pego a mí y solo vi que hacía un gran esfuerzo por alcanzar algo detrás de mí. De repente, se da la vuelta dando su trasero justo donde estaban mis mano y escondiendo las suya delante de ella.
No alcanzaba a ver que era, pero yo seguía en mi trabajo, tome sus nalguita y las masajeaba mientras su pantaloncito se resbalaba poco a poco, tocaba la rayita de su culito a todo el largo y a veces separaba su tanguita para poder tocar su anito. Cada vez que hacia eso ella suspiraba tanto que ya no aguantaba poder chuparle su vagina rosadita.
Una vez que sus pantalones llegaron al suelo, ella, con lujo de destreza, levantó una piernita y con la otra arrojó su pantalón a un lado. En ese momento, ella volteó hacia mi y me mostró la lata de lechera que había comprado y que ya estaba abierta, y me dijo: "buen trabajo!, te lo has ganaste, ahora verás mi trabajo!".
Me besó y con su lengua levantó discretamente mi labio superior, comenzó a bajar y recorrer con su lengua mi pecho, mis pezones, mi vientre, mi ombligo, me bajó el bóxer, me quitó el pantalón y el bóxer y con la mano que tenia desocupada, me arrojo un poco hacia atrás para que pudiera sentarme en la escalera.
Comenzó a lamer y a introducir mi pene en su boca. Una vez húmedo, comenzó a vaciar un poco de lechera en su boca y con la lengua embarraba mi pene de lechera. Mi pene entraba y salía de su boca mientras yo solamente podía respirar apresuradamente por la enorme excitación que ya tenía.
En ese momento, yo solo la veía con su hermosa tanguita amarilla ella casi hincada sin tocar las rodillas el suelo, las piernas un poco abiertas, y en su puchita se notaba húmeda su tanga de la parte de su sexo, continuara........
Yo no sabía qué iba a hacer cuando ella llegara y estaba muy nervioso, pero ella sabía muy bien qué quería hacer. Se escucho el timbre de mi casa, baje a abrirle y paso con toda la naturalidad del mundo, me beso con tanta pasión que no podía reconocer a esa mujer tan seria y tierna que era cuando estaba en la escuela.
Entramos y nos quedamos mirándonos, repentinamente le dije que quería desayunar, y aporto la idea de que necesitaba algo dulce, me dijo que fuéramos a la tienda y compramos una lechera para ponérsela a los hot cakes. Cuando regresamos a la casa, al cruzar la puerta se pego de la cintura y bajó sus manos a mis nalgas.
Yo no hice nada por impedirlo y no mostré ningún asombro, mientras ella me las apretaba y masajeaba. Me detuve y volteé, la mire a los ojos y la besé. Puso sus manos en mi pecho y comenzó a bajarlas hasta mi vientre y después hasta mi pene, sobándomelo sobre el pantalón.
Sólo sentía como mis huevos me rebotaban en el pantalón y mi pene se iba sintiendo cada vez mas apretado. Le tome la cintura y comencé después a masajear sus nalguitas tan duritas y redondas como me encantaba, le metí la mano dentro del pantalón para poder tocarle bien el culito y sorpresa fue que traía una pequeña tanga amarilla.
Mientras yo descubría eso, ella se encargaba de bajarme el cierre del pantalón y meter su mano dentro para poder tocarme mejor. Retiré mis manos de su culito y me desabroche el pantalón por que ya sabía que ella no se atrevería a hacerlo.
Ella se hizo para atrás y me miro con la mirada mas ardiente que he visto en una mujer, y me dijo "calma, amor a eso iba no te desesperes". No podía dejar de sorprenderme del brutal cambio que había sufrido. Se abalanzó sobre mi y me llevo junto a una escalera que hay en mi casa, pego su cuerpo al mío se desabrocho el pantalón pero no se lo quito, que era lo que yo esperaba que hiciera, y me dijo " ese es tu trabajo no el mío". Me pegó su vagina a mi pene que aun estaba cautivo dentro de mi bóxer y mi pantalón ya desabrochado, subió una pierna a un escalón justo a un lado de nosotros, e inmediatamente se quito la blusa rosita que traía puesta.
Tomé su rostro con mi mano derecha mientras con la otra me adentraba dentro de su tanguita para poder tocar su cosita que ya estaba muy húmeda. Sentí tanta suavidad que jamás creí que mi mano encontrara tan fácil su perforación tan hermosa y calientita. Me miro a los ojos y me dice " nunca me había rasurado pero hoy es un día especial, y extrañamente me pregunto que donde había dejado la lechera que había comprado". Me sorprendí y le dije que estaba justo detrás de nosotros, “grandioso!” - dijo ella.
Puso sus manos en mi pecho y las empezó a bajar lentamente, tomó el extremo de la playera que yo traía y la empezó a jalar y a subirla para poder quitármela. La dejó a medio pecho para que yo mismo me la quitara, pero no lo hice y solo me le quede viendo y le dije que ese era su trabajo. Ella se sonrojó y me dijo “por eso te escogí para que tu fueras el primero en mi vida”.
Volvió a tomar mi playera y la subió hasta tapar mi cabeza, yo tuve que levantar los brazos para que pudiera quitármela, e inmediatamente sentí que su labio estaba probando suavemente mis pezones mientras sus manos mandaban mis pantalones, ya sin resistencia, al suelo.
Cuando logré quitarme la camisa, la podía mirar toda deseosa de mi cuerpo, y continuó chupando mis pezones hasta que me miró de frente y me dijo: “ahora tú quítame el pantalón” - pero subrayo: "solo el pantalón". Yo impaciente por que su cerebrito trabaja tan rápido que no podía esperar ver lo que estaba tramando hacerme.
Puse mis manos en su pantalón y lo resbalaba a lo largo de sus bellas y suaves piernas, con ese color tan clarito que se veían tan deseables. Ella se pego a mí y solo vi que hacía un gran esfuerzo por alcanzar algo detrás de mí. De repente, se da la vuelta dando su trasero justo donde estaban mis mano y escondiendo las suya delante de ella.
No alcanzaba a ver que era, pero yo seguía en mi trabajo, tome sus nalguita y las masajeaba mientras su pantaloncito se resbalaba poco a poco, tocaba la rayita de su culito a todo el largo y a veces separaba su tanguita para poder tocar su anito. Cada vez que hacia eso ella suspiraba tanto que ya no aguantaba poder chuparle su vagina rosadita.
Una vez que sus pantalones llegaron al suelo, ella, con lujo de destreza, levantó una piernita y con la otra arrojó su pantalón a un lado. En ese momento, ella volteó hacia mi y me mostró la lata de lechera que había comprado y que ya estaba abierta, y me dijo: "buen trabajo!, te lo has ganaste, ahora verás mi trabajo!".
Me besó y con su lengua levantó discretamente mi labio superior, comenzó a bajar y recorrer con su lengua mi pecho, mis pezones, mi vientre, mi ombligo, me bajó el bóxer, me quitó el pantalón y el bóxer y con la mano que tenia desocupada, me arrojo un poco hacia atrás para que pudiera sentarme en la escalera.
Comenzó a lamer y a introducir mi pene en su boca. Una vez húmedo, comenzó a vaciar un poco de lechera en su boca y con la lengua embarraba mi pene de lechera. Mi pene entraba y salía de su boca mientras yo solamente podía respirar apresuradamente por la enorme excitación que ya tenía.
En ese momento, yo solo la veía con su hermosa tanguita amarilla ella casi hincada sin tocar las rodillas el suelo, las piernas un poco abiertas, y en su puchita se notaba húmeda su tanga de la parte de su sexo, continuara........